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Posts Tagged ‘Vox’

Como parte del acuerdo de investidura de 2015, Ciudadanos obligó al PP a modificar la Ley Electoral de la Región de Murcia y eliminar las cinco circunscripciones existentes, pasándose los cuarenta y cinco miembros de la Asamblea Regional a ser elegidos en circunscripción única. Murcia y Asturias eran hasta entonces las dos únicas comunidades autónomas que tenían circunscripciones inferiores a la provincia para sus elecciones autonómicas.

En mayos los resultados de las Elecciones Autonómicas, empleando la circunscripción única, fueron los siguientes:

Si hubiéramos recuperado las cinco antiguas circunscripciones, los resultados hubieran sido:

Y la relación entre porcentaje de voto y porcentaje de escaños en las dos situaciones, con una sola circunscripción o con las cinco:

1)  Hay que hacer notar que en las Elecciones de 2019 tres formaciones (IU y sus coaligados, Somos Región y Coalición Municipalista MC) alcanzaron un porcentaje de votos superiores al 2%, pero sin llegar a traspasar el umbral del 3%. El conjunto de estas fuerzas supera el 6% de los votos, pero no consiguen ningún escaño.

2) El caso de los socialistas es curioso. Habrían obtenido el mismo porcentaje de representación empleado ambos sistemas. Su sobrerrepresentación 4,31%. Ni el anterior ni el actual sistema electoral puede ser responsabilizado de los éxitos o fracasos del PSRM.

3) Cuando se planteó la reforma de la Ley Electoral los populares solamente la aceptaron porque sin ella no había investidura. Nunca un portavoz ha atacado tan duramente una propuesta legislativa por la que iba a votar a favor, como lo hizo el portavoz popular con esta norma al ser votada en la Asamblea Regional. La sobrerrepresentación de los populares, y en sus peores comicios de las últimas décadas, fue del 9.83%, que supone un exceso de cuatro diputados. En cambio cuando se aplica el sistema de circunscripción única la sobreprerresentación baja a 3,17%, que equivale a un diputado. El sistema anterior hubiera otorgado el mayor número de diputados al PP sin ser el partido con mayor número de votos.

4) En el sistema de cinco circunscripciones hubiera perjudicado a Ciudadanos con un 3,10% de infrarrepresentación, Vox con -2,80 y a Podemos con un 3,33%.

5) El sistema de cinco circunscripciones hubiera mostrado el premio a la concentración del voto en el caso de la candidatura municipalista que habría ganado un escaño por Cartagena, zona donde es especialmente fuerte esa coalición de partidos localistas.

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La diferencia entre el voto urbano y el voto rural es una de los más clásicos criterios de análisis del comportamiento electoral. Presupone la existencia de un voto diferenciado dependiendo del tipo de lugar donde se reside y, naturalmente, todo lo que ello conlleva.

Lo primero que hay que hacer es decidir qué voto es urbano y qué voto es rural. Es útil recurrir a una determinación externa, como la que tiene el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (antiguo Fomento) de las zonas urbanas existentes en España.

Nuestra primera valoración la vamos a hacer de la Región de Murcia. Allí el Ministerio de Transportes identifica tres áreas urbanas: la de Murcia (Alcantarilla, Alguazas, Archena, Beniel, Ceutí, Lorquí, Molina de Segura, Murcia, Las Torres de Cotillas y Santomera), Cartagena (Cartagena y La Unión) y Lorca (compuesta sólo por el municipio de Lorca).  De estas tres se han tomado las dos primeras en cuanto que Lorca, por su extensión y dispersión y su economía tienen más características rurales que propiamente urbanas.

Los murcianos depositaron su voto en cinco ocasiones a lo largo de 2019, aunque fueron en tres convocatoria, dado que la de mayo de 2019 fue simultáneamente para las Elecciones Autonómicas, Europeas y Locales. No consideraremos las Elecciones Locales por el efecto que tienen los partidos y las candidaturas localistas sobre la estructura del voto. Se han desegregado del total los resultados de los doce municipios de las dos área en consideración, de modo que podemos comporar los municipios segregados (áreas urbanas), los no segregados (áreas rurales) y la media regional.

Comencemos viendo las diferencias de participación:

En términos regionales las Generales tienen más participación que las otras elecciones, pero podemos ver cómo en las Elecciones Autonómicas, en las zonas rurales votaron más ciudadanos que en las Generales de noviembre, impulsado sin duda por la Locales (67,58%). Es constante que en todas las Elecciones, salvo las Autonómicas, el voto urbano fue mayor que el rural.

Pasemos ahora a los principales partidos políticos.

El PSOE funciona mucho mejor en el ámbito rural que en el urbano, de modo que sus resultados hubieran sido los de la zona urbana es posible que Conesa estuviera en San Esteban. Esto y unido, salvo excepción, de que la zona rural es la que mayor abstención presenta podríoa señalar una posible estrategia de los socialistas. Una consecuencia fácilmente apreciable de que una participación cercana al 70% o superior perjudica a los socialistas indica que cuanta mayor es la participación, mejor es su rendimiento en porcentaje de votos.

El Partido Popular, hasta hace poco el partido hegemónico en la Región de Murcia, tiene como el PSOE mejores resultados en el ámbito urbano que en el rural, aunque la diferencia es menor que en el caso de los socialistas, teniendo por ello datos más cercanos a su media en la Región. Se puede decir que en general el PP actual ha mantenido en Murcia un electorado uniformemente repartido.

Vox es algo más urbano que el PP, con diferencias cercanas al 2% de los votos totales. Su peor resultados, y es curioso, son las Elecciones Autonómicas y especialmente en la zonas rurales, lo cual irá unido a un rendimiento menor en los Ayuntamientos. Un día habrá que tratar la relación que los nuevos partidos tienen con la política local.

Una formación netamente urbanita es Ciudadanos. Sus resultados son mejores en las áreas urbanas incluso cuando el declive electoral comenzó a notarse.

Podemos e IU tienen tendencias urbanistas, pero no se rompen las diferencias como en el caso de Ciudadanos a partir de mayo. Sí es digno de señalar que el resultado de las Autonómicas es la suma de Podemos con IU, que concurrieron separadamente, y en donde Podemos recibía un fuerte voto urbanos, mientras que IU rural. Es de suponer que este equilibrio es un efecto de la coalición y no de la estructura del electorado.

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Es fácil para un político de derecha español ser moderado. Basta con decir una vez que algo que ha dicho Vox es inaceptable y antidemocrático y conseguirá haber dicho una verdad y ser considerado un “moderado”.

Una de esas moderadas de la derecha es Ana Pastor Julián. Además de haber sido ministra, Ana Pastor fue la primera persona que presidía el Congreso siendo a la vez miembro de un partido de la oposición, hecho que se dio con la aprobación de la moción de censura de 2018. Esta situación si se había dado en el Senado.

Pero no sólo Ana Pastor siguió siendo presidenta del Congreso, sino que en la mesa del Congreso el PP y C’s tenían mayoría absoluta. La mesa del Congreso es un órgano que tiene funciones directivas y organizativas, pero nunca legislativas, de modo que un ejercicio de sus funciones suplantando a la cámara o impidiendo a la cámara el ejercicio de su potestad legislativa ha de ser considerado ilegítimo.

La mesa del Congreso, presidida por Pastor, impidió que un número no pequeño de propuestas legislativas llegasen a ser votadas en el pleno del Congreso ampliando sin límite el plazo para presentar enmiendas. A través de este truco procedimental, propuestas legislativas que contaban en el pleno con la mayoría suficiente para ser aprobadas se quedaban paralizadas indefinidamente.

Impedir al pleno ejercer su potestad legislativa es un ejercicio ilegítimo de los poderes dados por el Reglamento y supuso una grave alteración del sistema establecido en la Constitución, al imponerse los representantes de una minoría a los representantes de una mayoría.

Por ello la caracterización de moderada de Ana Pastor me produce una profunda desorientación constitucional, porque ella encabezó un órgano que pervirtió la regla de la mayoría.

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El ejercicio de la política al máximo nivel nunca es fácil, pero hay políticos que lo tienen más difícil que otros. Uno de ellos es Pablo Casado, presidente del Partido Popular.

Desde el desastre electoral de 1986, la estrategia de la antigua Alianza Popular fue, sin dejar su espacio de derecha y extrema derecha, ampliarlo hasta todo el que ocupó la UCD, eliminando numerosas fuerzas regionalistas, provincialistas y localistas de derecha que le restaban utilidad a su voto.

Desde 1986 los dirigentes de los que rebautizaría como Partido Popular han tenido las espaldas de la derecha absolutamente cubiertas, garantizándose el voto más de derecha y el voto ultra simplemente porque no había otra opción con las mínimas posibilidades de llegar al Congreso y menos con ser decisiva. Por ello la cúpula del PP ha comenzado innumerables “viajes al centro político” sin ningún tipo de desgaste en su retaguardia más radical.

Desde la entrada de Vox en la escena política, el Partido Popular tiene que mantener a su retaguardia y se encuentra entre dos fuegos, como tradicionalmente le ha sucedido al PSOE. Por ello Casado no puede hacer la clásica oposición de los populares dura en la gestión y vacía de contenido ideológico, para no espantar a los votantes de centros, con los que ganaba escaños. Ahora si hace eso, perderá a los más situados a la derecha, a quienes la gestión les importa bien poco y se mueven con parámetros básicamente ideológicos. Si Casado opta por “achicarle” el espacio a Vox, le da resuello a Ciudadanos y al PSOE.

Los estrategas del PP tienen que valorar dónde las ganancias potenciales superan a las pérdidas en término de votos, porque los antiguos movimientos donde no había nada que perder han dejado de ser factibles.

Además tienen que preocuparse por las disidencias territoriales. Hasta 2016 quienes abandonaba por las bravas el PP, dejaba la política, pero ahora existe en peligro, dado el pluripartidismo imperante en todos los ámbitos territoriales, que un grupo de airados puedan poner en marcha un proyecto (nacional o regional) viable, creando otra vía de agua y otra fuente de desequilibrio para el PP.

Casado lo tiene mucho más difícil y buena parte de sus decisiones, encaminadas al bloqueo institucional, se explican desde un agarrotamiento político de quien teme cualquier paso debido a la incertidumbre de las consecuencias.

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Ciudadanos pasó de 4155665 votos en la Generales de abril de 2019 a 1637540 votos en las que celebraron solamente siete meses después, en noviembre. Las encuestas postelectorales apuntaron que aproximadamente un millón de votos se fue a la abstención y el resto al PP y a Vox, especialmente a los ultraderechistas.

cEl traspaso de votos de Ciudadanos a Vox puede sorprenderle a alguien que crea que los votantes conocen los principios de los partidos y no lo que los partidos quieren enseñar.

Pese a propuestas programáticas de centro y liberales, la escenografía por la que se optó fue por Albert Rivera rodeado de banderas españolas al grito de ¡Vamos! Ciudadanos. El despliegue de rojas y gualdas cautivó al voto banderita, que vio en Rivera y en su partido la línea dura que el PP no mostraba a la hora de la verdad. En noviembre se dieron cuenta que el producto original no era naranja, sino verde moco y se fueron con Abascal. Para cualquier partido político es malo perder votantes, pero si realmente no son tus votantes, tarde o temprano los terminarás perdiendo y el revés electoral será inevitable.

El voto al PP puede deberse tanto a que se fueron por el voto útil o era voto conservador. Sobre el voto útil ya hablaremos, pero el voto conservador será siempre una de las posibles salidas de Ciudadanos y dependerá de las circunstancias y, sobre todo, de cómo se encuentre el PP.

Pero lo más interesante, a mi modo de ver, es el millón de votos que se le fueron a la abstención. Estos votos sí son recuperables, porque no prefirieron otra opción. A estos votantes y a los que siguieron confiando en ellos les tiene que mostrar Ciudadanos que es una opción útil, que es un voto útil, no en el sentido de un voto agrupado para ganar, sino en el sentido de que es un voto que sirve para aprobar y aplicar políticas.

Este tipo de utilidad es difícil de ser transmitida en tiempos de polarización y por ello es una estrategia muy arriesgada. Puede hacer que el partido se quede en tierra de nadie y por tanto resultar irrelevante, pero un proyecto político no debe ser referencial, sino autorreferencial.

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Vox anunció en el último pleno del Congreso la presentación de una moción de censura y luego se fue de vacaciones.

Muchos medios transmitieron la idea de los voxeros de que el candidato a la Presidencia, requerido por la Constitución, no fuera Santiago Abascal, sino un “candidato independiente y de prestigio”.

La idea de la “personalidad independiente y de prestigio” no era mala, porque buscaba que todo el partido, con su líder a la cabeza, se escondiese detrás del prestigio personal de alguien. La independencia, cuando vas de la mano de un partido, es una mera etiqueta.

Ese candidato tenía que ser quien perdiera perder la moción de censura para que las cámaras no enfocasen a Abascal. Este candidato había de identificarse con una postura política extrema que llegaría a ser una mácula indeleble hacia el futuro, perjudicándole.

Es de suponer que Vox ha sondeado a una lista de posibles candidatos y que ninguno de ellos ha sido tan poco listo como para tirar su prestigio por la borda para que los Abascal, Ortega Smith, De Meer o Espinosa de los Monteros no tuvieran que sufrir un escarmiento parlamentario y salieran incólumes.

Ayer anunciaron que finalmente el candidato no será una persona de prestigio: será Santiago Abascal.

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El día después de las últimas Elecciones Generales, las de noviembre de 2019, salieron algunas estimaciones respecto de la posible relación entre la renta de las secciones electorales (los municipios se dividen en distritos y estos en secciones pudiendo las secciones votar en una sola mesa, en dos o tres).

Estas estimaciones tomaban como referencia el porcentaje de votos en cada una de las secciones electorales y no el número de votos. ¿Tiene esto importancia? La tiene. Veamos el siguiente ejemplo:

Supongamos que hay tres secciones; en la primera un partido logra el 40% de los votos del total de votos válidos (60 de 150), en la segunda el 35% de los votos (70 de 200) y en la tercera el 25% (250 de 1000). Mirando solamente a los porcentajes parecería que el apoyo más importante de este partido estaría en la primera sección, pero realmente la mayoría de sus votos procede de la sección en la que menos apoyos porcentuales ha recibido.

Para describir correctamente los apoyos por secciones de un partido, y más si relacionamos estas secciones con su renta, debemos calcular el peso de cada una de las secciones en el total de votos, de forma que de la primera sección sólo proceden el 15,79% de los votos, de la segunda el 18,42% y de la tercera el 65,79%.

Cuando se comenzó a elaborar esta entrada los datos oficiales por secciones electorales no estaban disponibles y se han empleado los publicados por eldiario.es. La diferencia total de votos a Vox entre estos datos y los oficiales es del 0,6%, que considero asumible.

Se han dividido las secciones electorales de la ciudad de Sevilla en diez partes (deciles) correspondiendo a su renta por hogar (según los datos del INE) y hemos introducido los votos de los cinco o seis partidos que presentando candidatura en Sevilla, lograron representación por ésta o por otra provincia. El total va referido a la suma de estas fuerzas que son PSOE, PP, Podemos, Vox y C’s, a las que se une Más País en noviembre.

La distribución del voto por deciles nos muestra que los deciles de mayor renta por hogar son los que más votos aportan, de forma que los cinco deciles superiores suman el 57,55% de los votos mientras que a los cinco deciles de menor renta corresponden el 42.45%.


Un partido cuyos votantes se corresponden a la ciudad, tendrá en cada uno de los deciles el mismo porcentaje que el total de los votantes distribuidos en deciles. De tal forma si un partido obtiene el 10% de sus votos en el decil 1, que fueron el 5,82% de los votantes, entonces podemos decir que ese decil aporta más a sus votos que lo que hace proporcionalmente al total de votos de la ciudad.

En abril los votos de Vox por decil de renta por hogar fueron los siguientes:


Como puede comprobarse el respaldo a Vox en los siete deciles de menor renta es menor que la aportación de estos mismos deciles al resto de los principales partidos (aunque en el decil 7 la diferencia es sólo de 0,11%). Si nos fijamos en los tres deciles de más renta por hogar Vox obtuvo en estos el 49,01% de sus votos cuando estos tres deciles son 35,84% de los votos que es un exceso del 13,21%; por el contrario en los seis deciles de menor renta por hogar (asumimos igualdad en el decil 7) Vox recibe el 40,33% de los votos cuando los votos de estos deciles son el 53,4% del total de los cinco principales partidos.

Si para hacerlo más sencillo reducimos a quintiles, es decir, dividimos por resultados en quintas partes y lo representamos en una tarta se ve claramente que el apoyo a Vox procede de las capas con más renta por hogar, especialmente del 20% con más renta:



Pasemos ahora a las segundas Elecciones Generales de 2019, a las de noviembre, en las que contamos los votos a Más País (1). El voto por deciles de renta por hogar en la ciudad de Sevilla se distribuyó de la siguiente forma:


Y estos por resultados de Vox en cada uno de los deciles:


Se repite el perfil de la primera convocatoria: los deciles del 1 al 6 aportan menos a Vox que a la totalidad de los mismos seis aportan cuando se computan los seis partidos principales. El decil 7 se mantiene en términos de igualdad mientras que en los tres de más renta hay más voto a Vox que lo que esos deciles aportan al total: de suponer el 36,37% de los votos estos tres deciles aportan el 44,50% de los votos de la extrema derecha en Sevilla; mientras los seis de inferior renta suponen el 52,81% de votos y le aportan a Vox el 44,67%.

Si volvemos a medir a través de quintiles, se ve nuevamente y, si cabe, de forma más manifiesta que el apoyo de Vox proviene de la estratos superiores de renta:


En conclusión: en la ciudad de Sevilla, tanto en abril como en noviembre, cuanto más aumenta la renta, mejores son los resultados de Vox. Es cierto que tienen apoyo en todas las secciones, como los demás partidos, pero su apoyo mejora cuanto más renta y esta alza se incrementa en los dos últimos deciles.

(1) Los datos en la aplicación de eldiario.es solamente daba los seis más votados por sección, de forma que en algunas secciones Más País no aparece a pesar de haber tenido votos. En una ulterior versión, ya con los datos del Ministerio del Interior, se perfilarán estos resultados pero la repercusión es mínima.

FUENTE: Datos de abril y datos de noviembre INE: Atlas de distribución de rente

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Ayer publicábamos una entrada en la que poníamos de manifiesto que el simple hecho de que IU hubiera podido superar la barrera electoral a costa de casi treinta mil votos del PSOE, hubiera cambiado la distribución de escaños entre derecha e izquierda y probablemente Ángel Gabilondo estaría a día de hoy presidiendo la comunidad madrileña.

La barrera electoral es un mecanismo especialmente útil para evitar la fragmentación de los parlamentos, especialmente como es el caso de la Asamblea Regional de Madrid cuando se eligen a muchos diputados en una circunscripción electoral.

A propósito de la entrada cita nos planteamos ahora cuál hubiera sido el resultado del 24-M en la Comunidad de Madrid si no hubieran existido barreras electorales. Hemos hecho la pertinente simulación y éste sería el resultado:

Madrid 2015 sin barrera electoral
El número de partidos con representación parlamentaria se hubiera doblado pasando de cuatro a ocho. UPyD hubiera conseguido salvar los muebles entrando en la Asamblea y se hubiera estrenado la derecha-derecha-derecha de VOX y los animalistas del PACMA.

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01 Cocientes Madrid

02 Cocientes Barcelona

03 Cocientes Valencia

04 Cocientes Sevilla

05 Cocientes Zaragoza

06 Cocientes Málaga

07 Cocientes Murcia

08 Cocientes Palma de M

09 Las Palmas de GC

10 Cocientes Bilbao

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Una de las características más fuertes de la Neopolítica es su madrileñocentrismo, esto es, confundir Madrid y su dinámica política con la del resto del país. Muchos de estos partidos tiemblan si en Madrid (y Ciudadanos también en Barcelona) una encuesta no les pone por encima del 20%, cosa que les trae casi sin cuidado cuando sucede en casi todas las provincias del país.

Los partidos de la Neopolítica hace esto porque tienen una fuerte concentración del voto en la Comunidad de Madrid.

Alguien podría decir que es normal, porque siendo Madrid la circunscripción más poblada es normal que sea la principal fuente de votos. Esta objeción tiene razón en término generales, pero se desvanece cuando bajamos a los datos.

Si tomamos como referente las primeras elecciones nacionales de la Neopolítica, las Europeas de mayo de 2014, observamos que en la Comunidad de Madrid se emitieron el 14,13% de los votos válidos, pero cada uno de los cuatro partidos y coaliciones estudiados los votos conseguidos en Madrid respecto al conjunto nacional de sus votos es superior al reparto de los votantes en la provincias. Estos resultados en Madrid no se igualan en ninguna otra Comunidad y solamente se producen en la provincia de Zaragoza.

Si nos fijamos en los datos de Andalucía, las proporción de votos recibidos por los neopartidos está por debajo de lo que representa la provincia dentro de los votantes españoles con tres excepciones (Cádiz para Podemos y Granada y Málaga para Vox).

Estos datos contextualizan bastante el fracaso de Podemos en las elecciones del 22M sobre sus previsiones y que las encuestas estimarán para Ciudadanos un resultado mejor que el finalmente tuvo.


PesoRelativo
No cabe descartar que buena parte de los votos de los neopartidos estén concentrados en la Comunidad de Madrid, donde el rendimiento es limitado de cara a una Generales ya que solamente se repartirán 36 diputados, concretamente el 10,29%. Si un partido compite con más del 20% de sus votos por ese 10,29% de diputados, emplearán en la capital votos que no podrán contar en otras circunscripciones.

Cuadros como éste y otros centrados en las Generales son fundamentales junto a otros datos a la hora de pasar de la intención de voto y la simpatía a la estimación de voto. Eso que llaman cocina.

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