La suicida estrategia de los taurinos

Son malos tiempos para los toros. Los toreros no son conocidos por su estilo de toreo o por las faenas, sino por cuestiones ajenas a la Tauromaquia. Los toros no forman parte de los intereses y diversiones de la mayoría de los españoles. Junto a ello hay un fuerte movimiento antitaurino que gana cada día muchas simpatías.

El mundo de los toros lleva mucho tiempo viviendo para dentro. Es un barroquismo pleno de conocimientos, jerga, recuerdos y requisitos que dificulta el acceso al gran público. En vez de acercar el toreo al que no está a favor ni en contra, aficionados y profesionales se han encerrado en sí mismos y se dirigen al público en general con expresiones y palabras que no tienen un significado compartido. Esto no es neutral, sino que el indiferente percibe al mundo del toreo como algo cerrado, vetado para él y por tanto se siente echado de lado.

La falta de unidad entre los actores taurinos ha provocado que su estrategia de comunicación sea pésima. Ante la evidencia de que la Tauromaquia se mantiene gracias al dinero público, ellos hablan de los puestos de trabajo generados, sin darse cuenta que cualquier actividad subvencionada también genera empleo sin que ello justifique “per se” la subvención. Cualquiera podría pedir subvención para promocionar la literatura vietnamita y, si le dan mucho dinero, creará empleos, pero ello no justifica la subvención.

El dinero a los toros y su propia pervivencia se justifica en que es patrimonio de todos, pero para ello tiene que ser patrimonio de todos y no un espectáculo que no es fácil televisar (como busca José Tomás), que es económicamente asequible y sobre todo que no comete la tremenda torpeza de identificarse con una ideología política determinada.

EncuestaToros
Los taurinos han interpretado que solamente tienen defensores en los sectores de derecha-derecha de la sociedad. La ideologización de su afición hace que deje de ser de todos para convertirse en algo propio de quienes comparten esa ideología. Es difícil no caer en los brazos de “los tuyo”, pero si quieres atraerte a la masa de no aficionado que ni quieren la prohibición ni la rechazan, hay que ser transversal (Cross-cutting cleavage).

Como no dejemos de asociar los toros a señores muy de derechas vestidos de verde, los toros desaparecerán por ministerio de la Ley e incapacidad de sus actuales gestores.

Fuente: Simple Lógica a través de Jorge Galindo

Incentivos, democracia directa y la voluntad popular

Tres pueblos fueron llamados a las urnas por sus alcaldes para decidir el destino de parte del gasto del presupuesto municipal: o las fiestas taurinas de cada localidad o crear unos puestos temporales de trabajo para paliar a los parados de esos municipios. En dos municipios los toros han ganado y en el otro parece que se llegó a un acuerdo cordial.

Lo primero que hay que señalar es que estas tres consultas son tres pruebas incuestionables más de que los toros son un entretenimiento privado financiado con las arcas públicas, de modo que sin dinero público no habría toros.

El resultado ha causado consternación en mi ‘time line’ de Twitter. Muchos no se explicaban tamaña falta de solidaridad y tiraban de valores y de crisis de valores para intentar comprender como el pueblo, directamente, había decidido dedicar el dinero a la fiesta y no a paliar determinadas situaciones personales y familiares.

Todos hemos leído alguna vez algo sobre la teoría elección racional. Suele indicarse que esta teoría es más precisa es en el ámbito local y estos resultados parecen que son un respaldo empírico.

Supongamos que el paro era del 25% uniforme en los municipios, lo cual nos lleva a observar una importante obviedad: el 75% sí tiene empleo. A ese 75% con empleo la renuncia a las fiestas no supone ningún beneficio. Y lo que es más, no hay alternativa ‘privada’, ya que si el Ayuntamiento no paga las fiestas no las hay.

El hecho de que la propuesta denominada ‘trabajo’ fuera por una cuantía exigua para las necesidades de todos los parados, no se supiera realmente como se iba a emplear ni a qué personas concretas iba a beneficiar ha hecho el resto.

Es más, y poniéndome un tanto formalista, la propuesta de crear puestos artificiales de empleo municipal además de ilegal podría ser inconstitucional, en cuanto ignoraría el mérito y la capacidad para considerar el desempleo como el principal requisito. Además de esconder un subsidio como salario.

La participación ha sido algo más que muy baja. Una experiencia de democracia directa en una localidad de poca población ha fracasado en la participación y, para algunos, hasta en el resultado. Esto debería hacer que pensar a los muchos que piensan que el reforzamiento de la democracia directa mejoraría nuestro sistema político.

Es fácil culpar a los representantes y no a los ciudadanos de determinadas decisiones. Es fácil y nos exime de pensar sobre la bondad o maldad de nuestros vecinos, pero la realidad es que estos alcaldes han convocado las consultas porque no han tenido valor de dejar sin fiestas taurinas a sus municipios contra la voluntad de los ciudadanos. Los ciudadanos son quienes eligen no sólo determinados políticos, sino determina política y la apoyan pese a conocer lo que son, lo que pretenden, y lo hacen porque tienen incentivos o porque creen que van a tenerlo. ¿Cómo podríamos explicar la permanencia del GIL en Marbella?