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Posts Tagged ‘salvados’

No me gusta el programa de Évole porque da una visión parcial de las cosas, simplista y poco reflexiva. En su programa sobre el Consejo de Estado dijo que la institución nos costaba unos diez millones de euros y refiriéndose únicamente a los cargos de origen político que ocupan los puestos de consejeros.

Realmente el coste de estos cargos es en torno al 10% del coste del Consejo. Aquí tenéis el presupuesto del Consejo de Estado para 2014 y, como normalmente, la partida de personal laboral y funcionario es la más elevada.

PGE15CdE

En ningún momento Évole mencionó la inmensa labor que hace en Consejo de Estado a través de sus cuadros técnicos, especialmente el Cuerpo de Letrados, aconsejando al gobierno en los proyectos de numerosas normas, legales y reglamentarias, en los que se estudia si la norma dice lo que quiere decir, qué dice a pesar de que no lo quiera decir y, sobre todo, qué efectos y conflictos tiene o puede tener con el resto del ordenamiento jurídico.

Un inocente proyecto de Real Decreto que desarrolle, por ejemplo, las leyes relativas a la actividad comercial puede entrar en colisión con normas autonómicas, con otras normas estatales específicas para las diversas formas de comercio, con leyes con las que aparentemente no está relacionado el proyecto o afectar a derechos adquiridos o a expectativas legítimas pudiendo generar responsabilidad patrimonial del Estado. Todo esto, y más, es señalado por el Consejo de Estado para que el Gobierno lo tenga en cuenta y evite a priori los problemas que su proyecto, si los hubiere.

Los dictámenes del Consejo de Estado son muy apreciados tanto por los juristas como por los otros operadores jurídicos. Son buenos, útiles y nos ahorran dinero en juicios y en indemnizaciones: un ejemplo reciente en prensa y un ejemplo del dictamen más reciente.

Una cosa es discutir si deben existir determinados tipos de consejeros, que yo creo que sí, y otra discutir la utilidad de la institución sin exponer ni un segundo sus funciones y trascendencia.

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Kanciller ha escrito una entrada muy buena sobre el último programa de ‘Salvados’, la cual recomiendo con énfasis. Sin duda las estrellas del programa, guardadas para el final con pausa publicitaria y todo, fueron Carmen y Concha, dos diputadas, del PP y del PSOE, que dieron un espectáculo tan lamentable como buscado. Su poca valía se demuestra más que en lo que dijeron, en el mismo hecho de aceptar un debate de ese tipo con preguntas incontestables en diez segundos, que es lo que se busca en ‘Salvados’.

Esto me da pie a hablar de los dos tipos de diputados que hay, a mi entender, en las dos grandes formaciones políticas de nuestro país. El ‘aparatchik’ del partido (local, provincial o regional) y el especialista en alguna materia.

El primer tipo de diputado es el más habitual. Conocen como nadie los mecanismos de la designación política, de la lealtad y de la deslealtad y, sobre todo, las pequeñas grandezas y miserias de sus formaciones que hacen que estén allí. Son los clásicos diputados y diputadas que acumulan legislaturas, recuerdos, investiduras y hasta reformas constitucionales. Constituyen una fuente de anécdotas políticas y de chascarrillos, pero siempre desde tercera o cuarta fila pues, como acabamos de indicar, su condición de diputado/a raso/a no la pierde gobierne su partido o sea oposición.

El segundo tipo son los especialistas, esos políticos que los ciudadanos tanto dicen querer. Son los menos por dos razones: ellos no conocen el mecanismo del partido, de forma que o entran por arriba o no encuentran nunca una puerta, por lo que los órganos de máxima dirección los ‘ficha’ con el límite de una cuota implícita pactadas con los aparatchiks territoriales y, sobre todo, porque como diputado uno de esos especialistas no gana nada casi respecto a lo que gana fuera del Congreso. Es evidente que estos diputados son los que ocupan las Secretarías de Estados y puestos claves cuando se está en el Gobierno y ocasionalmente algún Ministerio. Efectivamente hay también un grupo intermedio compuesto por aparatchiks que se especializan, grupo que junto al segundo son la minoría.

Todo esto es para decir que, aunque Carmen y Concha sean portavoces en la Comisión de Empleo, no deciden nada sobre la política de empleo en España. Sus respectivos partidos tienen otras personas para marcar líneas y tomar decisiones, mientras ellas cumplen con el rito del procedimiento parlamentario.

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