Noticia irrelevante

El pasado día 24 de abril el periódico El Mundo anunciaba que la agencia de calificación S&P se planteaba bajar la calificación de Argentina debido a la expropiación de YPF. Para quien sepa un poco de historia reciente es una noticia absurda, porque Argentina quebró la pasada década y es un sujeto al que nadie sensato les prestará ni la calderilla de tomarse un café.

Pero al gobierno argentino le importa también un pimiento la baja de calificación de S&P, en primer lugar porque a Argentina no le importa nada la calificación, porque su acceso a los mercados financieros internacionales es muy difícil y a un precio en el que una bajada de calificación no afecta.

En segundo lugar porque las reservas descubiertas les proporcionan a Argentina potencialmente, si lo adminstran correctamente (cosa difícil), una fuente de riqueza y una autosuficiencia energética importante, que no tiene demasiada relación con la calificación de S&P.

Aliados secundarios gracias a un puerto

El Gobierno de los Estados Unidos tiene un objetivo claro en su política exterior: defender los intereses de los Estados Unidos. Es por ello que, más allá de tres formalismos, no hayan mostrado ningún interés en la expropiación de YPF.

Los Estados Unidos no consideran que sus intereses ni presentes ni futuros estén en juego o se encuentren amenazados. La política exterior de Estados Unidos no se compromete a defender primariamente intereses que no son los suyos, y muy bien que hacen.

Margallo está haciendo bien el ridículo. Lo hace porque esperaba que Clinton se pusiera a disposición de su persona por el mero hecho de ser él nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, como Rajoy esperaba un florecimiento económico por ser él el Presidente del Gobierno. Ni una cosa ni otra.

Los populares se creyeron ese cuento de la amistad atlántica que vendió Aznar mientras financiaba, con dinero público, su proyección personal en los Estados Unidos. España y Estados Unidos son aliados, pero siempre hemos de ser conscientes de que nuestra amistad es asimétrica, siendo nosotros más amigos de ellos que ellos de nosotros, porque al fin y al cabo somos aliados secundarios con una estupenda base aeronaval a las puertas del Mediterráneo, pues de lo contrario no saldríamos ni en la lista.

La difícil búsqueda de contramedidas

Uno de los problemas que tiene el gobierno de Rajoy Brey para responder adecuadamente al gobierno de Fernández de Kirchner, si por adecuado consideramos la toma de contramedidas, es la selección del cómo.

La contramedida más tradicional es intentar atacar vía arancelaria la importación de productos argentinos. Para ello hay varios problemas: el primero consiste en que la normativa arancelaria no se encuentra en manos de nuestro país sino de la Unión Europea que ya ha indicado que esto de la expropiación de YPF tiene tanto que ver con ellos como un conflicto comercial entre Namibia y Taiwan.

El segundo problema para las contramedidas es que puede que termines perjudicando a los tuyos. Dada la gran inversión española en Argentina lo más probable sea que los productos argentinos que se importen en España sean producidos por empresas españolas o con capital español, de forma que impidiéndoles exportar a España estarías perjudicando a los empresarios españoles en Argentina. Por no hablar de la situación en la que quedarían los importadores.

Tradicionalmente la otra gran medida es el bloqueo de capitales. De entrada es algo que ahora no se hace salvo en el caso de los ‘estados terroristas’ y solamente después de que se pasen más de tres pueblos (hablamos de muertos y no expropiaciones). El bloqueo de capitales tampoco tiene mucho sentido porque estos capitales no necesitan de España para nada y normalmente no están en ningún sitio, sino moviéndose por los ‘mercados financieros’.

Rajoy Brey tiene difícil encontrar contramedidas para presionar a Fernández de Kirchner y más desde el tijeretazo metido al MAEC (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación). Ahí ya no cabe la diplomacia de la cooperación y más en un estado que, como el nuestro o más, necesita liquidez e ingresos. Quizá solamente le queda la callada diplomacia, como me han cometido la gente de FRIDE hoy en Twitter.