Consecuencias de una política exterior irresponsable cuando se está en la oposición

Una de las obligaciones fundamentales de una representación diplomática es informar a su gobierno sobre el estado de opinión que sobre su país se tiene en donde se está trabajando. Evidentemente una buena representación diplomática no solamente recaba su información en el entorno del gobierno en ejercicio sino también en el entorno de la oposición que potencialmente puede convertirse en gobierno.

Cuando la oposición llega a ser gobierno, es posible que los gobiernos de los países que tienen representación diplomática (algo que España acostumbra poco y acostumbrará menos) tengan una idea bastante certera de lo que esos políticos han dicho sobre sus países, especialmente si las relaciones son intensas, como nosotros con los estados sudamericanos.

El Partido Popular ha estado casi ocho años haciendo mofa de la política sudamericana del ex Presidente Rodríguez Zapatero. Evidentemente no sólo el PP, sino también todo su entorno mediático y social. El insulto a los dirigentes sudamericanos, especialmente en los medios más radicales que apoyan al PP, ha estado a la orden del día y, claro, esto es algo que al receptor le gusta mucho y más cuando no depende de ti.

La desaparición de una política exterior sensata y pragmática para Sudamérica, el desmantelamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores, el sentido desprecio de la derecha española hacia muchos de los dirigentes de estos países y una serie de argumentos sobre inversiones no realizadas e insuficiencia energética en países con yacimientos petrolíferos y gasísticos hace que se comience a ver como al Gobierno de Rajoy le chuflean con expropiaciones ante las que está impotente.

La difícil búsqueda de contramedidas

Uno de los problemas que tiene el gobierno de Rajoy Brey para responder adecuadamente al gobierno de Fernández de Kirchner, si por adecuado consideramos la toma de contramedidas, es la selección del cómo.

La contramedida más tradicional es intentar atacar vía arancelaria la importación de productos argentinos. Para ello hay varios problemas: el primero consiste en que la normativa arancelaria no se encuentra en manos de nuestro país sino de la Unión Europea que ya ha indicado que esto de la expropiación de YPF tiene tanto que ver con ellos como un conflicto comercial entre Namibia y Taiwan.

El segundo problema para las contramedidas es que puede que termines perjudicando a los tuyos. Dada la gran inversión española en Argentina lo más probable sea que los productos argentinos que se importen en España sean producidos por empresas españolas o con capital español, de forma que impidiéndoles exportar a España estarías perjudicando a los empresarios españoles en Argentina. Por no hablar de la situación en la que quedarían los importadores.

Tradicionalmente la otra gran medida es el bloqueo de capitales. De entrada es algo que ahora no se hace salvo en el caso de los ‘estados terroristas’ y solamente después de que se pasen más de tres pueblos (hablamos de muertos y no expropiaciones). El bloqueo de capitales tampoco tiene mucho sentido porque estos capitales no necesitan de España para nada y normalmente no están en ningún sitio, sino moviéndose por los ‘mercados financieros’.

Rajoy Brey tiene difícil encontrar contramedidas para presionar a Fernández de Kirchner y más desde el tijeretazo metido al MAEC (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación). Ahí ya no cabe la diplomacia de la cooperación y más en un estado que, como el nuestro o más, necesita liquidez e ingresos. Quizá solamente le queda la callada diplomacia, como me han cometido la gente de FRIDE hoy en Twitter.