Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Pensadores’

Estas últimas semanas se ha estado hablando mucho de la posibilidad de un gobierno parlamentario y las verdaderas capacidades del parlamento a la hora de controlar la acción del gobierno. Recordé que Immanuel Kant, en La Metafísica de las Costumbres, había escrito sobre este asunto y cómo había injuiciado el gobierno inglés de una forma sumamente escéptica.

Traemos a colación el texto de Kant, no como argumento de autoridad, sino como testimonio de las dificultades que desde siempre han acompañado al Parlamentarismo.

Tampoco puede haber en la constitución misma ningún articulo que permita a un poder estatal oponer resistencia al jefe supremo, por tanto, limitarle, en el caso de que viole las leyes constitucionales. Porque quien debiera restringir el poder estatal ha de tener ciertamente más poder, o al menos el mismo, que aquel cuyo poder resulta restringido; y coma señor legitimo que ordena a sus súbditos resistir, ha de poder también defenderlos y juzgarlos legalmente en cada caso y, por tanto, ha de poder ordenar públicamente la resistencia. Pero entonces el jefe supremo no es aquél, sino este; lo cual es contradictorio. El soberano actúa entonces a través de su ministro a la vez como gobernante, por tanto, despóticamente, y el engaño de permitir que el pueblo represente mediante sus diputados el poder restrictivo (ya que propiamente sólo tiene el legislativo) no puede ocultar el despotismo de tal modo que no se descubra en los medios de los que se sirve el ministro. El pueblo, representado por sus diputados (en el parlamento), tiene en estos garantes de su libertad y de sus derechos a gente vivamente interesada por si misma, por sus familias y por su colocación en el ejército, la marina o los cargos civiles, colocación que depende del ministro; esta gente está siempre mucho mas dispuesta a hacer el juego al gobierno (que a presentar resistencia ante las pretensiones del gobierno, resistencia cuyo anuncio público requiere una unanimidad ya preparada en el pueblo, que no puede tolerarse en tiempos de paz).– De ahí que la llamada «constitución estatal moderada», como constitución del derecho interno del Estado, sea un absurdo y que, en vez de formar parte del derecho, sea un principio de prudencia, no para impedir en lo posible que el poderoso transgresor de los derechos del pueblo influya arbitrariamente sobre el gobierno, sino para encubrir esta influencia bajo la apariencia de una oposición permitida al pueblo

——
Immanuel KANT: La Metafísica de las costumbres. Traducción de A. Cortina y J. Conill. Madrid. 2008. Págs. 150-151

Read Full Post »

Se han publicado muchos análisis del último Barómetro del CIS. Lo más significativo, a mi modo de entender, es que se perfila una mayoría de española en torno al centro político que sin las cuentas le salen van a formar el próximo gobierno de España.

PSOE y Ciudadanos son los dos socios de gobierno preferidos por los encuestados y ello unido a la gran mayoría de españoles que quieren ver al PP fuera de La Moncloa, hacen que un gobierno vertebrado sobre estas dos formaciones tenga muchas posibilidades de salir adelante.

La necesidad de un tercer socio la dictarán los electores. Cualquier posibilidad que aporte verdadera estabilidad pasa por hacer entrar a un partido fuera de la moderación que quieren los españoles. La entrada de la derecha dura que representa el Partido Popular haría matemáticamente innecesario a Ciudadanos y supondría un coste altísimo e inasumible para el PSOE; la entrada de Podemos desplazaría el centro del futuro gobierno, le daría estabilidad e institucionalizaría aún más a los podemitas.

Podemos y Ciudadanos tienen en común considerar que el actual sistema político tiene elementos agotados que tienen que cambiar; Ciudadanos y el PSOE tienen en común una perspectiva de la sociedades desde la libertad; PSOE y Podemos una concepción del Estado como actor económico en favor de los sectores más débiles. No habría un elemento en común a todo el gobierno, pero si cumplirían con los requerimiento del “aire de familia” wittgenstiniano, que no es poco.

 

Read Full Post »

Max Weber definía el Estado como la agencia que posee el monopolio del uso legítimo de la fuerza. Como todos los conceptos clásicos ha sido revisado mil veces, pero algo bueno tiene cuando aún hoy, un siglo después de su formulación, nos sirve para intentar comprender la realidad que nos rodea.

Prescindiendo de “lo legítimo” (que no nos llevaría a ningún sitio), quisiera hacer una reflexión sobre las circunstancias en las que los Estados pierden ese monopolio del uso de la fuerza por voluntad propia, por consciente dejadez.

Asistimos a que hay zonas de un territorio, algunos tipos de acciones o ámbito de la vida social donde el Estado se ha retirado. Durante mucho tiempo los medios de comunicación y las autoridades le han quitado hierro a series de asesinatos diciendo que eran ajustes de cuentas entre bandas de criminales y por ello no afectaba a la seguridad ciudadana. Se transmitía la idea de que las bandas criminales vivían en una dimensión paralela de la realidad cuando le dedicaban a sus labores y que no había que preocuparse. El resultado ha sido el inmenso crecimiento de estas organizaciones y de su modo de trabajar.

Hay gente de orden que piensan que es bueno que haya algunos extremistas, siempre que sean extremistas de los tuyos, para que hagan ciertas faenas que no están bien vistas o que su ejecución puede ser problemática para el Estado. Estos extremistas, consentido y/o alentados, realizan impunemente actos bárbaros contra los de fuera, contra los que no de los nuestros, pero llega el momento en el que los extremistas dejan de ser tontos útiles y comienzan a querer ser ellos los que dirigen la sociedad.

Hay determinadas zonas de determinadas ciudades son el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado no es que esté roto, ni que el Estado entre en conflicto con otros detentadores, sino que el Estado ha renunciado directamente a ese territorio que formalmente es parte de él. En esos barrios el Estado pasa a ser “Estado fallido”. Pero los que se hacen con el poder en ese barrio y en ese distrito pronto se dan cuenta de que los límites territorialidad de la retirada del Estado son estrechos y quieren más, ampliando suave y continuamente las fronteras de su territorio de exclusión.

Un Estado que renuncia a su monopolio es un Estado que acepta dentro de sí la cimiente de la destrucción. Una vez que el Estado asume que, aunque sea parcialmente, no tiene el monopolio del uso de la fuerza, entra en una crisis que puede llevarle a ser fallido en un sentido general.

Read Full Post »

Las declaraciones de Juan Carlos Monedero sobre la situación de Podemos me han remitido inmediatamente a la categorización, que Max Weber hacía, de la dominación o de la legitimación en tres tipos puros: carismático, tradicional y burocrático-racional.

Podemos está viviendo un proceso de institucionalización, de paso del tipo carismático al burocrático-racional no por capricho, sino por pura necesidad de supervivencia. El partido de la espontaneidad, de las ocurrencias, de los conceptos afortunados y sobre todo del gran líder está construyendo un aparato, que es la única forma para que su proyecto pueda sobrevivir después de no conseguir metas significativas de poder en los venideros procesos electorales.

A Podemos le quedan años de oposición, de construir proyectos más centrados en las regiones, comarcas y municipios que en las grandes ciudades y en los macrorrelatos. Si Podemos sobrevive a este tremendo año electoral lo harán porque se ha organizado y tiene cuadros que saben lo que hay que hacer.

Los momentos fundacionales son maravillosos: sensación de poder hacer mucho e ilusión. Todos los veteranos de Podemos recordarán las reuniones de los “Círculos Podemos” en los parques y en las plazas y sobre todo la noche electoral de las Europeas de 2014.

Las normas de educación nos permiten portarnos bien con las personas a las que no amamos; las instituciones políticas permiten continuar adelante cuando las sensaciones iniciales se han diluido y los primeros momentos son poco más que un recuerdo.

Juan Carlos Monedero parece no estar de acuerdo con la “aparitización” de Podemos (que es cierto que está reproduciendo los defectos de los actuales partidos), pero un partido que no alcanza el poder rápidamente, si no se institucionaliza, desaparece.

Un partido no puede vivir solamente en la calle, ni en reflexión (que no sé si Monedero y yo coincidimos sobre ese concepto). La lucha electoral te hace aprender y te hace ser más práctico (y menos radical) porque un programa sin vencer en unas elecciones no tiene sentido, pero es aquí donde llegamos a punto axial crítica de Monedero.

Para él el Estado basado en la representatividad parlamentaria es una trampa. Caer en una, casi sin fin, lucha electoral no tiene sentido. Monedero, inspirándose en otros procesos relativamente cercanos que se han dado en países presidencialistas que no parlamentarios, considera que si no se consigue el poder y se cambia el “régimen” se fracasa y se traiciona.

El carisma solamente puede sobrevivir un poco, realmente muy poco más, si la victoria es inmediata. Aunque el carisma victorioso también se institucionaliza pero no lo hace como partido, sino que se convierte en Estado.

Read Full Post »

Muchos partidos presentan ante los medios y la ciudadanía sus flamantes códigos éticos. Estos códigos suelen ser una sucesión de normas establecidas por cada organización política que sus candidatos y cargos públicos deben cumplir y si no lo hacen serán cesado y/o expulsados del partido en cuestión.

Estas normas suelen ser una recopilación de buenas intenciones y de tareas hercúleas que difícilmente puedan cumplirse sensatamente si se consigue gobernar. En muchas ocasiones la regulación es absolutamente minuciosa, detallista y barroca.

Las normas contenidas en estos códigos éticos no son normas morales, sino normales jurídicas. En primer lugar, de encontrarnos ante una forma de moralidad, nos encontraríamos ante una moralidad heterónoma y material, donde una entidad (el partido) no solamente dice qué es el bien o el mal, sino que concreta qué acciones son buenas o malas.

Si estas normas fueran heterónomas y materiales bien podría ser morales, aunque un kantiano moderado como es servidor difícilmente la acepte como la mejor de la situación para un partido que me va a presentar a unos señores/as a mi consideración para que yo me fíe de ellos dándoles mi voto.

El partido ha demostrado que ellos no se confían en sus propios candidatos desde el momento en el que se ven impelidos a decirles qué estás bien y qué está mal en la convicción de que dejamos a su propio juicio serán incapaces o directamente se corromperán.

Pero no son normas morales porque establecen consecuencias jurídicas en forma de sanción disciplinaria del partido en caso de incumplimiento. Una norma moral en sentido estricto no tiene sanción, ni premio, aunque en ocasiones dé la impresión de tener sanción o premio por coincidir el mandato concreto con el contenido en normas jurídicas, sociales o religiosas.

Aquí la relación con la consecuencia sancionadora no deviene de la coincidencia respecto al mandato concreto de los contenidos de normas de tipos diferentes, sino que se establece directamente, de modo que todos dicen que “si no cumples con las normas del código ético, entonces dimites o te echamos (si podemos)”.

De modo que nos encontramos con normas, dirigidas a un conjunto de personas indeterminadas que prevé una sanción y que han sido dictadas por los órganos responsables de crear las disposiciones de funcionamiento de ese partido político. Esto son normas jurídicas y los códigos éticos son códigos jurídicos, aunque sus normas solamente tengan validez para los candidatos de un partido en una periodo determinado y en una convocatoria concreta.

 

Read Full Post »

Fedederalismo
La solución a todos los problemas territoriales de España es, a fuerza repetirse, el establecimiento de un Estado Federal. Salvo algunos independentistas y el sector más conservador del PP, todos los demás están de acuerdo que hay que tener un Estado Federal. Se habla como si todos supiéramos de qué hablamos y lo digo sin acusar a nadie de ignorancia, aunque sí imputo el cargo de equivocidad.

El Estado Federal nació en los Estados Unidos de América (aunque se puedan citar arcaicos precedentes) y a lo largo del tiempo el modelo federal ha ido extendiéndose por el mundo. Pero no se copia el modelo estadounidense, sino que varía dependiendo de una infinidad de variables.

Los politólogos se esfuerzan en describir los rasgos comunes de todos los sistemas federales, pero pronto surgen excepciones, lagunas y la necesidad de recurrir a explicaciones “ad hoc”. Lo que es el federalismo solamente puede ser descrito a través de un instrumento conceptual tan débil como el wittgensteiniano “aire de familia”.

Bajo la etiqueta de “Estado Federal” o “Federalismo” entran sistemas enormemente diferentes, desde los Estados Unidos a La India. Si alguien en el debate político emplea estas denominaciones debería aclarar qué entiende por “Estado Federal” o “Federalismo”, al menos las cuestiones fundamentales como son el marco general de reparto competencial y la financiación.

Todo lo demás es hacer como aquellos de belleza donde todas las candidatas soñaban con un mundo sin pobreza y en paz.

Fuente de la ilustración.

Read Full Post »

Pero lo peor es [en Italia] la función tolerada de los esbirros y otras cosas semejantes, que no se atribuyen tanto al romano cuanto a su gobierno de dos cabezas.

I. Kant: Antropología en sentido práctico, p. 271
(AK VII 317, 17-18)
[Subrayado es nuestro]

Read Full Post »

Las encuestas han adelantado correctamente los resultados de las elecciones legislativas en los Estados Unidos y el resultado es que los republicanos se hacen con la mayoría en la Cámara de Representantes, los demócratas conservan su mayoría en el Senado y unos cuantos gobiernos estatales pasan a manos de los republicanos, aunque el más poblado (el de California) será ejercido por un demócrata.

Durante el día de hoy estoy convencido, si no se ha producido ya, que habrá lecturas en clave española del resultados de las elecciones estadounidenses. Es la constante tentación de cualquier tendencia en nuestro país (que es el que conozco) que partiendo de un comportamiento normal se convierte en una idiotez.

Cuando queremos comprender algo que no es a lo que estamos habituados, lo primero que hacemos es una especie de “estructuralismo de andar por casa”, esto es, buscamos los equivalentes en lo que conocemos (la realidad política española). Por ello muchas personas piensan que los demócratas norteamericanos son el correspondiente a los socialistas españoles y los republicanos a los populares españoles.

Esto que es un esquema básico para comprender las cosas, se convierte en problemático cuando salta a los análisis, que tienen que ser más rigurosos, y de la correlación ‘estructuralista de andar por casa’ se pasa a considerar que la victoria de los republicanos es también una victoria de los populares y que los habitantes de España debiéramos tomar ejemplo.

Es más, la extrapolación de resultados de unas elecciones a otras es algo que hay que hacer con mucho cuidado y más por deporte (como escribir un blog) que con una intención seria. Todos sabemos que los resultados de unas elecciones municipales en una localidad normalmente no coinciden con los de las elecciones generales, con los de las autonómicas o con las elecciones europeas. Los votantes actúan según criterios diferentes según se trate de unas elecciones u otras. Si esto ocurre en una sola localidad, imaginadlo a nivel nacional y, sobre todo, si comparamos las elecciones políticas en dos países tan diferentes como España y los Estados Unidos.

Veamos la causa por la que el “estructuralismo de andar por casa” no es válido. Un partido político en los Estados Unidos no equivale ni de lejos a lo que es un partido político en España. Ideológicamente lo que une a republicanos o a demócratas es algo tan vacuo que sólo puede ser categorizado utilizando el concepto del ‘aire de familia’ (Wittgenstein).

La principal consecuencia es que dentro de cada uno de los dos grandes partidos de los EUA hay tendencias muy fuertes, de manera que hay un sector de republicanos y de demócratas que están más cerca entre sí que con las corrientes más ‘duras’ de sus respectivos partidos. El hecho que la elección sea uninominal y no proporcional hace que haya mucho inútil y que haya que escorarse siempre hacia la mayoría que efectivamente va a votar.

La ausencia de una férrea disciplina de partido (cada vez la hay más especialmente entre los republicanos) hace que los votos puedan cambiar de sentido dependiendo de la materia de la que se trate, de las ventajas que cada congresista encuentre en la ley en cuestión y de un conjunto de variables, algunas honestas y otra menos.

La dinámica de las relaciones entre el Presidente y el Congreso (Cámara de Representantes y Senado) es diferente a la de España. El Presidente ni es nombrado por el Congreso ni necesita su confianza, aunque lo precisa para sacar adelante las leyes (aunque cuenta siempre con las ‘órdenes ejecutivas’).

Es difícil que el Congreso haga ‘tragarse’ al Presidente con leyes que no sean de su agrado porque tiene poder de veto que necesita de una fuerte mayoría, que los republicanos ahora no tienen, para levantarlo. O colaboran o habrá una parálisis absoluta de la que el Presidente podrá acusar a los republicanos.

Para concluir: ni Obama es Zapatero, ni el Partido Demócrata es el PSOE, ni el Partido Republicano es el PP, ni el Congreso Federal son las Cortes, ni mucho menos su Senado se parece al nuestro, todo ello con un equilibrio de poder sustancialmente diferente y con un sistema electoral camino de las antípodas del nuestro.

Read Full Post »

Hace unos días, cuando hablaba de la limitación de mandatos, me refería al hecho político de que hay personas que dejan sus cargos por haber agotados sus mandatos (o sin agotarlos) pero que siguen manejando el poder como cuando ejercían el cargo. Éste era el caso de Néstor Kirchner.

Todos los medios hablan de que con la muerte de Néstor Kirchner se tambalea toda la arquitectura política gracias a la cual se mantenía la actual Presidenta y que iba a ser posible que Cristina Fernández o Néstor Kirchner ganasen las próximas elecciones.

La ausencia de una estructura partidaria fuerte (el Partido Justicialista es una locura), hizo que este matrimonio tuviera que crear, a partir de las estructuras peronistas, una organización electoral propia.

Néstor Kirchner ascendió a la Presidencia de la República Argentina después de un periodo caótico con presidentes dimitiendo, saliendo del país, caceroladas continuas e interinajes presidenciales que eliminaban cualquier capacidad de gobierno o de toma de decisiones. Era la época del ‘corralito’.

Kirchner tiene el gran mérito de haberse hecho con la situación y de haber reunido el poder necesario para que la Presidencia de la República pueda llevar a cabo las funciones constitucionales y ejercer, tan importante como lo anterior, el liderazgo político.

Y el liderazgo político es importante porque en un país que ha vivido profundas crisis institucionales, la legitimación carismáticamente sigue siendo, lamentablemente, fundamental. Argentina, y otros muchos países, alimentan mitos políticos basados en las dotes extraordinarias de los dirigentes, dotes que no son exigibles a nadie ni que garantizan una buena gestión, pero que socialmente se consideran necesarias para ser Presidente, gobernador de una provincia o intendente de un municipio.

Uno de los rasgos de los análisis publicados de la figura de Néstor Kirchner que confirman esta visión es que él estaba en continuo contacto con tantos dirigentes del país como les era posible, sin importancia de que dirigieran una municipalidad pequeña y apartada o una provincia importante. El funcionamiento jerárquico solamente es posible si la legitimación es la ‘racional-burocrática’, no en la carismática como es éste caso.

El futuro parece incierto en cuanto que la actual Presidenta, Cristina Fernández, sustentaba su ‘potestas’ en la ‘auctoritas’ de su marido. Y es éste uno de los grandes problemas de la legitimación carismática, ya que con la desaparición de la persona que la tiene, desaparece la estructura de poder o entra en una peligrosa inestabilidad.

Read Full Post »

La muerte del jefe militar de las FARC ha sido presentada por las autoridades colombianas como el primer paso para la desaparición de este grupo terrorista, un paso decisivo a través de la estrategia del descabezamiento.

El hecho de que esta estrategia tenga éxito dependerá de la propia estructura organizativa de las FARC. En principio y por lo leído las FARC son dirigidas a través de un Secretariado formado por siete miembros, pero esto no dice especialmente nada, ya que puede existir nominalmente un órgano colegiado y funcionar de otro modo.

La primera posibilidad es que, a lo largo de sus cuarenta años de actividad, las FARC se hayan burocratizado, en el sentido weberiano, y que la desaparición del ‘jefe militar’ no entrañe más problema que el de sustituirlo y que adquiera la experiencia que el antecesor tenía.

La segunda posibilidad es que el ‘jefe militar’ que ha resultado muerto tuviera un liderazgo carismático o que, de forma sustitutiva, hubiera acumulado de forma monopolística unos resortes de poder que no podrían ser fácilmente sustituidos, principalmente por el desconocimiento de esos resortes o porque los ‘herederos’ no los transmiten.

Si la primera posibilidad es la cierta, la acción de las Fuerzas Armadas colombianas tendrán un efecto limitado en las acciones de la FARC, ya que en el momento en el que ‘corra fila’ y el mecanismo se ‘engrase’ entonces las consecuencias de la operación se quedarán reducidas al efecto mediático.

En el caso de que sea la segunda posibilidad, la operación del ejército colombiano ha puesto verdaderamente a las FARC al borde del abismo, de manera que se ha cortado radicalmente la jerarquía de mando por la cabeza, la circulación de la información entre las partes, el proceso de toma de decisiones y la cohesión grupal.

Read Full Post »

Older Posts »