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Posts Tagged ‘Mayorías cualificadas’

Tras los casi ocho años de Rodríguez Zapatero, los miembros del Consejo de Administración de RTVE habrían de elegirse por dos tercios del Congreso y del Senado. Mariano Rajoy, tras las elecciones de 2011, obtuvo mayoría absoluta. Tras ese triunfo electoral, Rajoy no quiso ponerse a negociar un director general de RTVE. ¿Qué hizo?

La ley que requería esa mayoría de dos tercios era una ley ordinaria, es decir, una ley que puede ser modificada por otras aprobada con mayoría simple y el PP tenía mayoría asbsoluta. Establecieron un mecanismo antibloqueo, según el cual una vez pasadas veinticuatro horas la mayoría requerida era la mayoría absoluta. La misma prevención se añadió en la elección del Presidente de la Corporación.

¿Qué sucedió? Pues que la legislación de 2006 estableció una mayoría desprotegida, es decir, una ley ordinaria requiere una mayoría superior para realizar un acto que la necesaria para su propia modificación. No tiene sentido requerir por medio de una norma mayorías más exigentes que las requeridas para aprobar esa norma porque quedan desprotegidas ante una reforma de la legislación de la que dependen.

Por ello si alguien quiere poner una mayoría cualificada, habrá de hacerla posible por medio de una norma de al menos la misma exigencia que la mayoría que se propone. Lo demás es absurdo.

La mayoría desprotegida de la Ley de RTVE es sólo un ejemplo y en nuestro ordenamiento jurídico, todo el mundo sabe, que hay otra mayoría desprotegida de más alcance.

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Determinados sectores políticos y jurídicos han recordado la existencia de la Sentencia del Tribunal Constitucional 108/1986 para oponerla como un dique a la idea de reformar de la Ley Orgánica del Poder Judicial con la finalidad de romper con el bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, que la actual redacción posibilita e incentiva.

El Tribunal Constitucional consideró que la elección de los vocales de extracción judicial por parte de las Cortes sería conforme a la Constitución siempre y cuando se tomasen “ciertas cautelas, como es la de exigir una mayoría cualificada de tres quintos en cada Cámara” para conseguir una finalidad, que no era otra que “asegurar que la composición del Consejo refleje el pluralismo existente en el seno de la sociedad y, muy en especial, en el seno del Poder Judicial” (FJ 13º).

Del texto de la sentencia se extrae claramente la existencia de una finalidad legítimamente constitucional (diversidad social y en el seno del Poder Judicial) y la existencia de “ciertas cautelas” y cita, como ejemplo de esas “ciertas cautelas” la exigencia de una mayoría de tres quintos.

La clave en la interpretación del Tribunal Constitucional no son los tres quintos. El Constitucional no tiene poder normativo, no es un poder constituyente, sino un garante de la primacía de la Constitución y su máximo intérprete y, aunque en ocasiones interpretar y normar puedan confundirse, tenemos aquí un ejemplo magnífico de la diferencia.

Indicar la necesidad de “ciertas cautelas” es establecer una criterio interpretativo para examinar la constitucionalidad de la Ley Orgánica 6/1985, que era la que se enjuició en esa sentencia y lógicamente es un criterio con proyección pro futuro como toda jurisprudencia.

La “mayoría cualificada de tres quintos” es citada como ejemplo o caso de esas “ciertas cautelas”, pero en ningún momento se dice que sea la única posible o que otras mayorías cualificadas u otros procedimientos electorales no puedan satisfacer el requisito hermenéutico de “ciertas cautelas”. Si el Tribunal Constitucional hubiera fijado la mayoría de tres quintos para los vocales de extracción judicial habría creado una norma constitucional, que es algo para lo que no tiene poderes.

La mayoría absoluta, que parece que va a ser el criterio establecido en la nueva norma, es también una mayoría cualificada y que se emplea en la Constitución para actos de suma importancia como es la aprobación de Leyes Orgánicas (muchas de las cuales regulan nuestros derechos fundamentales), la autorización para ratificar tratados que transfieren el ejercicio de facultades soberanas (así ingresamos en las Comunidades Europeas) o la censura y cese del Presidente del Gobierno.

Más de la mitad de los miembros del Congreso y del Senado para ratificar una elección no es pedir poco y más cuando para el elegir a una parte de los vocales (ocho de los veinte) sí requieren los tres quintos para ser elegidos. Esta reforma incorpora la experiencia del bloqueo y la búsqueda de remedios a éste que es un elemento nuevo en el juicio de constitucionalidad que el Tribunal habrá sin duda que acometer.

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