Adelantar por la izquierda para que gane la derecha

Las tendencias conservadoras y derechistas del Grupo Planeta no son ningún secreto. Recuerdo como el Presidente de este grupo editorial y de comunicación decía que el director de La Razón era un gran periodista y que los informativos de su canal de televisión La Sexta eran demasiado izquierdistas.

La Sexta sigue ahí, sin cambiar la línea editorial, como se anunció al acordarse la fusión, haciendo las delicias de los que no se reconocen en la línea editorial de las otras quince emisoras. De hecho el programa “Salvados” ha conseguido trascender los difíciles límites de su audiencia “natural” para convertirse en un referente de la programación incluso entre personas que normalmente no ven La Sexta, junto a los normalmente buenos datos de “El Intermedio”.

El Grupo Planeta se encuentra estupendamente con el PP, aunque en Onda Cero se hagan algunas críticas para satisfacer a la económicamente tocada clase media. Dejan estar y ser a La Sexta precisamente porque un mensaje como el suyo sirve y acrecienta un fenómeno enormemente útil a la derecha: la fragmentación electoral de la izquierda.

Además de los evidentes ataques a las decisiones y desmanes del Gobierno, los informativos de La Sexta y sus innumerables tertulias castigan con equivalente fuerza al principal partido de la oposición, generando la sensación de que la solución al destrozo de Mariano Rajoy se sitúa en fuerzas minoritarias de izquierda, recién nacidas o por nacer.

Y recordemos que La Sexta la ve el sector duro de la izquierda, de manera que si se causa la desafección entre esas filas, perjudica tanto al PSOE como secundariamente a IU, a favor que experimentos o de partidos regionales más puros. Un porcentaje de votos, aunque bajo, significativo a la hora de calcular los cocientes que dan o quitan un diputado el día de las elecciones en cualquier del medio centenar de circunscripciones de nuestro país.

Tipos de diputados y de diputadas

Kanciller ha escrito una entrada muy buena sobre el último programa de ‘Salvados’, la cual recomiendo con énfasis. Sin duda las estrellas del programa, guardadas para el final con pausa publicitaria y todo, fueron Carmen y Concha, dos diputadas, del PP y del PSOE, que dieron un espectáculo tan lamentable como buscado. Su poca valía se demuestra más que en lo que dijeron, en el mismo hecho de aceptar un debate de ese tipo con preguntas incontestables en diez segundos, que es lo que se busca en ‘Salvados’.

Esto me da pie a hablar de los dos tipos de diputados que hay, a mi entender, en las dos grandes formaciones políticas de nuestro país. El ‘aparatchik’ del partido (local, provincial o regional) y el especialista en alguna materia.

El primer tipo de diputado es el más habitual. Conocen como nadie los mecanismos de la designación política, de la lealtad y de la deslealtad y, sobre todo, las pequeñas grandezas y miserias de sus formaciones que hacen que estén allí. Son los clásicos diputados y diputadas que acumulan legislaturas, recuerdos, investiduras y hasta reformas constitucionales. Constituyen una fuente de anécdotas políticas y de chascarrillos, pero siempre desde tercera o cuarta fila pues, como acabamos de indicar, su condición de diputado/a raso/a no la pierde gobierne su partido o sea oposición.

El segundo tipo son los especialistas, esos políticos que los ciudadanos tanto dicen querer. Son los menos por dos razones: ellos no conocen el mecanismo del partido, de forma que o entran por arriba o no encuentran nunca una puerta, por lo que los órganos de máxima dirección los ‘ficha’ con el límite de una cuota implícita pactadas con los aparatchiks territoriales y, sobre todo, porque como diputado uno de esos especialistas no gana nada casi respecto a lo que gana fuera del Congreso. Es evidente que estos diputados son los que ocupan las Secretarías de Estados y puestos claves cuando se está en el Gobierno y ocasionalmente algún Ministerio. Efectivamente hay también un grupo intermedio compuesto por aparatchiks que se especializan, grupo que junto al segundo son la minoría.

Todo esto es para decir que, aunque Carmen y Concha sean portavoces en la Comisión de Empleo, no deciden nada sobre la política de empleo en España. Sus respectivos partidos tienen otras personas para marcar líneas y tomar decisiones, mientras ellas cumplen con el rito del procedimiento parlamentario.