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Posts Tagged ‘infanta cristina’

Peñafiel es un clasista. Él considera que dependiendo de la condición social en la que uno ha nacido debe tener un tratamiento y unas oportunidades determinadas. Peñafiel cree que la Monarquía es una institución positiva, que debe existir, y que siendo el cierre de todo el sistema de clases pseudoestamental de nuestro país, debe reflejar esa misma estructura.

Nunca se ha ocultado al rechazar los matrimonios morganáticos de las hijas y del hijos del Rey; siempre ha considerado que debían proceder de familias también regias los destinados a casarse con ellos, porque solamente los que han sido criados de esta forma pueden comprender determinadas cosas, aguantar otras y sonreír siempre.

Esto es, solamente los que se han criados en los palacios coronados saben que los problemas de salud no se pueden tener en un gimnasio durante tu presunto horario laboral (mejor no tener horario); saben que no se organizan fundaciones ni empresas para organizar eventos sobrecosteados, sino que se organizan cenas y se aceptan regalillos o donaciones para una buena obra; conocen que uno no puede querer intimidad y que uno pueda expresar ciertas preferencias; y finalmente están convencidos que si tu pareja regia de pata negra te pone los cuernos debes sonreír y actuar como siempre.

Ninguno de los plebeyos que han entrado en la Familia Real ha estado a la altura. Unos por unas cosas y otros por otras, pero la realidad es que la familia política a lo único que ha ayudado ha sido a hacer más pronunciado el desprestigio de la Monarquía. Muchos dicen que, singularmente Marichalar y Urdangarín, son realmente agentes republicanos encubiertos.

Peñafiel tenía razón en todo, menos en dos cosas, en que la Monarquía no es ni buena ni debe existir.

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La justificación más cercana en el tiempo y en la mentalidad de la existencia de una Monarquía recurre a la idea de que esta institución proporciona una conveniente estabilidad en medio de los cambios permanentes y que, especialmente en los tiempos difíciles, le da un soporte fundamental al resto de las instituciones del Estado. Se suele invocar, en este punto, el papel desempeñado por la monarquía británica durante la Segunda Guerra Mundial.

Nuestro modelo de monarquía ha adoptado esta justificación, además de las inconfesables e inconfesadas ideas tradicionales, y sobre ésta se han edificado las características e inmunidades de nuestra monarquía constitucional.

No estamos en guerra, pero sí en una grave crisis económica y multidimensional que socava las confianzas básicas de los españoles en su sociedad y en su Estado: hay millones de parados, un empobrecimiento general de los ciudadanos y una indignación creciente frente a todo.

Era el momento de la Monarquía, el tiempo para justificarse en los actos y no sólo en las hipótesis, y ha fracasado. La Monarquía reinstaurada en Juan Carlos I no ha sabido justificarse en medio de una crisis nacional que le exigía y está muriendo de los mismos pecados de los que nos tenía que preservar. O la Monarquía entre en su segunda versión y veremos la tercera versión de la República

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