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Posts Tagged ‘Historia de los Estados Unidos’

La Guerra de Independencia de los Estados Unidos no fue un proceso con dos bandos perfectamente definidos, los partidarios de la independencia y los partidarios de continuar bajo la Corona británica. Había personas y grupos que se pasaron de ambos alguna vez, así como un conjunto no pequeño que le traía sin cuidado la independencia o no de las colonias.

Durante la Guerra, los gobernadores de los nuevos estados tuvieron que hacer frente a situaciones insurreccionales dentro del territorio por ellos controlado. Thomas Jefferson, durante su mandato como gobernador de Virginia, que era el más grande y poblado de los estados, tuvo que hacer frente a toda la variedad posibles de actos de desobediencia, motín o revuelta, además del conflicto bélico contra los británicos.

A uno de los coroneles de la milicia del estado le escribió en abril de 1781 lo siguiente:

“La mejor manera para ellos tal vez sea no ir contra los amotinados cuando estén todos juntos, lo que quizás provocaría una rebelión abierta o, con toda seguridad, un derramamiento de sangre. Hay que hacerlo cuando se hayan dispersado: ir y sacarlos de sus camas, uno a uno y sin ruido. Si no se les encuentra la primera vez, ir una y otra vez para que nunca puedan permanecer tranquilos en casa.”

El recuerdo de las Elecciones Presidenciales en Bielorrusia se diluye. Hay masivas manifestaciones dominicales que van perdiendo novedad. No pasa nada nuevo y eso te hace perder tiempo en los informativos extranjeros. Parecía que Lukashenko iba a actuar como hacen habitualmente los autócratas, disolviendo violentamente las manifestaciones y creando una situación socialmente insostenible que iba tensionar a las fuerzas del orden y al ejército pero básicamente ha dejado discurrir las manifestaciones.

La oposición se manifiesta los fines de semana y Lukashenko reprime los días laborables. Decenas de opositores son detenidos e interrogados sin cámaras, ni manifestantes, ni nada ningún oposición. Es de suponer que estos regímenes han encontrado en las redes sociales y en la telefonía móvil una forma excepcional para trazar los contactos de la oposición y los detenidos no tienen ni que desvelar sus compañeros. Solamente los opositores más destacados, como la Nobel Svetlana Alexiévich, cuentan con la “escolta” de embajadores y la atención de los medios.

Es posible que las sanciones que se tomen no sean las clásicas consistentes en larguísimos periodos de detención, con todo tipo de maltrato. Los opositores de mayor significación se irán del país y el resto verá que su relación con el Estado se complica a la hora de realizar cualquier trámite, conseguir un trabajo o ascender, en una economía altamente estatalizada como la bielorrusa.

El mundo está dejando de mirar a Bielorrusia, como ha hecho durante muchos años, sencillamente porque no pasa nada, al no caer Lukashenko en la tentación de una represión clásica. Los movimientos fundados en la no violencia se están encontrando con un obstáculo, que no es otro que se sabe perfectamente que la no violencia funciona únicamente cuando hay un enemigo violento y unos espectadores determinados a intervenir. Si la no violencia es respondida con no violencia (lo que no quiere decir que no haya represión), sus posibilidades de éxito se esfuman. No es nada nuevo: ya lo decía Thomas Jefferson a finales del siglo XVIII.

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El pasado día 24 el Senado de los Estados Unidos, confirmó a Cory T. Wilson, ex representante republicano en la cámara del estado de Mississippi y uez estatal, como juez para el quinto circuito de apelaciones, que incluye a Mississippi, Texas y Luisiana. La confirmación fue por 52 votos a favor por 48 en contra, es decir un party-line-vote salvo por el solitario voto en contra de Collins, senador republicano por Maine.

No era una confirmación cualquiera, porque suponía la confirmación de un juez del Artículo IIII número 200 de la Presidencia de Donald Trump y la cuenta de lo celebró:

La cifra no es baladí, ni insignificante, pero para hacernos una imagen más fiel de este número conviene que lo comparemos con las confirmaciones de presidentes anteriores hasta el día 24 de junio de su tercer año de su primer mandato o único mandato. Como los datos más completos, se encuentran desde George H. Bush, lo compararemos con este presidente, con Clinton, con George W. Bush y con Obama. Comencemos con el sucesor de Ronald Reagan.

El 24 de junio de 1988, George H. Bush (republicano) había conseguido confirmar 162 jueces, lo cual suponía el 19,54% del total de jueces federales y lo había hecho con un Senado con mayoría demócrata. El 98,77% de sus nominados habían sido confirmados por voto unánime, “viva voce” (asentimiento) o con mayorías de al menos 67 votos favorables.

Bill Clinton (demócrata) consiguió confirmar más jueces federal y un porcentaje mayor del total de la Judicatura federal, aunque en su primer bieno (1993-1994) fue más prolífico que la parte del segundo bienio que consideramos, no sólo porque hubo menos tiempo, sino también porque el Senado tornó a tener mayoría republicana. Incluso los jueces confirmados por al menos por tercios subieron un poco.

Su sucesor, el republicano George W. Bush, casi igualó el actual número de Trump (no descartéis que el calendario estuviera hecho para eso) y alcanzó confirmar en ese periodo al 23,14% de los puestos judicial federales. Bajó un poco el número de cargos judiciales confirmados por mayorías de al menos dos tercios, pero nada significativo.

De lo que hemos visto hasta ahora, Obama fue el presidente con menos confirmaciones, aún teniendo mayoría en el Senado en los dos bienios en cuestión. No lo he dicho hasta ahora, pero no solamente los jueces del Tribunal Supremo tienen mandato indefinido, sino todos los jueces federales del Artículo III, de forma que la cantidad de puestos a disposición del Presidente varía en función de la decisión de cada juez de retirarse en un momento o esperar a que la Casa Blanca esté ocupada por alguien de su sensibilidad política. Los números totales de Obama en el perido que nos fijamos son discretos, incluso baja en el número de jueces confirmados por al menos dos tercios de los senadores.

Desde George H. Bush los números de Trump son los mejores con la excepción de uno, los jueces confirmados con al menos dos tercios de los senadores. Frente a proporciones superiores al 90%, nos encontramos con un paupérrimo 6% y muchas situaciones de voto por disciplina de partido. ¿Qué quiere decir eso? Que los jueces confirmados lo son contra casi la mitad de los senadores, que probablemente representen a más de la mitad de la población, y que cada confirmación es asomarse al precipicio para la Administración de Trump. Tantos jueces de distrito elegidos de una forma tan partidista tienen muy pocas posibilidades, en el futuro, de encontrar una “elevation”.

Si nos retrotraemos hasta Nixon, donde no hemos podido averiguar el voto de confirmación, si podemos ver que el efecto de cada presidente sobre la Judicatura Federal en este periodo era abrumador y lo fue especialmente en el caso de Carter que asumió la Presidencia tras dos mandatos y dos presidentes republicanos.




* Kennedy no llegó al 24 de junio del tercer año del primer mandato. No se ha tenido en cuenta al Presidente Ford porque ejerció solamente una parte del segundo mandato de Nixon, ni al Presidente Johnson porque su primer mandato completo, realmente no lo era, pues terminó el primer mandato de Kenndy.

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