Si el Presidente amenaza a las televisiones privadas

De ser verdad la información de eldiario.es según la cual el Gobierno coquetea con la idea de volver a financiar a RTVE con la venta de anuncios para tener controlada la línea editorial de los grandes grupos televisivos, estaríamos ante una de las grandes jugadas políticas que el actual Gobierno puede realizar de aquí al final de la legislatura.

El problema es que si el PP se plantea reintroducir en RTVE la publicidad y lo hace se ha hecho enemigos vitalicios a estos dos grupos, que reúnen a la mayor parte de la audiencia del país, y más cuando la televisión pública tiene una credibilidad ridícula y una audiencia menguante.

Si Rajoy deja volver la publicidad a TVE seis meses antes de las elecciones, les hará perder sin duda dinero a Atresmedia y a Mediaset, pero lo que puede estar seguro que él no sólo perdería las elecciones, sino que lo va haría con un resultado que el de Landelino Lavilla en 1982 parecería un éxito.

Serían seis meses con el PP recibiendo tortas diariamente en todos los programas de A3, La Sexta, Cuatro y Telecinco, sin nadie que hable en su nombre, haciendo chistes de sus intervenciones y dándole cancha a toda la oposición, y sobre todo a UPyD y a Vox.

¿Y por qué pueden hacer las cadenas privadas eso? Porque todos los demás están de acuerdo en que quieren una RTVE sin publicidad con lo que di consiguen sepultar a Rajoy y al PP, acelerando el proceso de suicido político, el partido de derecha o los partidos de derecha que ocupen ese espacio electoral no repetirán esa misma tentación.

Y es que Rajoy y sus estrategas están tan fuera de la realidad que lanzan amenazas como si tuvieran garantizado continuar en La Moncloa cuando lo que a día de hoy parece lo más probable es que van a salir.

Adelantar por la izquierda para que gane la derecha

Las tendencias conservadoras y derechistas del Grupo Planeta no son ningún secreto. Recuerdo como el Presidente de este grupo editorial y de comunicación decía que el director de La Razón era un gran periodista y que los informativos de su canal de televisión La Sexta eran demasiado izquierdistas.

La Sexta sigue ahí, sin cambiar la línea editorial, como se anunció al acordarse la fusión, haciendo las delicias de los que no se reconocen en la línea editorial de las otras quince emisoras. De hecho el programa “Salvados” ha conseguido trascender los difíciles límites de su audiencia “natural” para convertirse en un referente de la programación incluso entre personas que normalmente no ven La Sexta, junto a los normalmente buenos datos de “El Intermedio”.

El Grupo Planeta se encuentra estupendamente con el PP, aunque en Onda Cero se hagan algunas críticas para satisfacer a la económicamente tocada clase media. Dejan estar y ser a La Sexta precisamente porque un mensaje como el suyo sirve y acrecienta un fenómeno enormemente útil a la derecha: la fragmentación electoral de la izquierda.

Además de los evidentes ataques a las decisiones y desmanes del Gobierno, los informativos de La Sexta y sus innumerables tertulias castigan con equivalente fuerza al principal partido de la oposición, generando la sensación de que la solución al destrozo de Mariano Rajoy se sitúa en fuerzas minoritarias de izquierda, recién nacidas o por nacer.

Y recordemos que La Sexta la ve el sector duro de la izquierda, de manera que si se causa la desafección entre esas filas, perjudica tanto al PSOE como secundariamente a IU, a favor que experimentos o de partidos regionales más puros. Un porcentaje de votos, aunque bajo, significativo a la hora de calcular los cocientes que dan o quitan un diputado el día de las elecciones en cualquier del medio centenar de circunscripciones de nuestro país.