¿Por qué Elena Valenciano es la candidata del PSOE a las Elecciones Europeas?

La elección de Elena Valenciano como cabeza de lista de los socialistas a las próximas Elecciones Europeas inmediatamente se explica como una estrategia de Rubalcaba de dejar limpio el partido para quien sea elegido después de las primarias.

La técnica es la “patada para arriba” o “patada hacia arriba” de la que escribí hace tiempo (enero 2009) una entrada que a continuación reproduzco:

Últimamente estoy un poco católico, posiblemente a causa de la lectura de Libertad Conquistada han salido otras muchas lecturas que se concretan en ocurrencias que adquieren la forma de entradas.

En la gestión de personal que hace la Iglesia Católica hay una figura que me encanta y que ha sido copiada por otros: la patada hacia arriba. La “patada hacia arriba” consiste en ascender a una persona molesta dentro de la jerarquía eclesiástica, pero ese ascenso conlleva el cese en el puesto que estaba (en el que causaba excesivas molestias) y que se confiere un puesto absolutamente irrelevante dentro del nuevo nivel de la jerarquía a la que se le ha incorporado. También se aplica a los incompetentes que te tienes que quitar de encima pero sin el escándalo de la degración.

El ejemplo paradigmático es el nombramiento de un cura rebelde como obispo auxiliar de una diócesis en la que haya poco qué hacer y menos repercusión mediática. Puede que ésta sea la causa, y no solamente la humildad, por la que Ignacio de Loyola hizo que los jesuitas hicieran voto de no buscar ni aceptar ninguna dignidad episcopal o cardenalicia, e incluso de denunciar al que así maniobrase.

Evidentemente esta técnica no ha permanecido ajena a otras instituciones y hay un montón de puestos para ascender a personas que pueden ser molestas en posiciones inferiores, así como hacerlos partícipes en los éxitos y en los fracasos de los superiores. Como resultado de una patada hacia arriba uno puede ser ministro, presidente del Congreso, vicepresidente ejecutivo de una empresa de la que antes era consejero delegado, presidente de honor de un partido político o director de la Biblioteca del Vaticano.

Cuando se asciende a alguien, pensad la próxima vez si realmente es un ascenso o una patada hacia arriba.

Enmarañados a la estructura

Pérez Rubalcaba decidió, por razones insondables, unir su devenir político al frente de la Secretaría General del PSOE a Elena Valenciano y a Óscar López, vicesecretaria general y secretario de organización respectivamente.

Óscar López fue adjunto de Blanco cuando éste era el número dos de Rodríguez Zapatero. Era el diputado perdedor por Segovia y nunca se sabe que hubiera ganado nada electoralmente hablando. Al llegar Marcelino Iglesias como secretario de organización él cayó sobre la secretaría regional de Castilla y León y después de un desastre electoral considerable fue premiado con un ascenso tras el Congreso de Sevilla.

Según él mismo ha reconocido en una entrevista en El País no tiene a donde ir volver si deja la política, porque no tiene otra dedicación. Óscar López es un ejemplo arquetípico de los productos que nacen y florecen desde la organización juvenil de los socialistas con la única finalidad de aportar no se sabe bien qué al partido.

Con Elena Valenciano nos encontramos con algo parecido: una persona que desde la organización juvenil ha removido todos los obstáculos para llegar a la cúspide del partido sin mérito político, profesional o electoral que se le pudiera reconocer.

Óscar López, consciente de ello, autoriza una moción de censura con un concejal que siendo alcalde y parlamentario regional del PP acosó a otra concejala de su formación y que fue condenado por ello.

Un tópico dentro del partido es que las críticas deben hacerse a través de los cauces internos, cauces que o bien son inexistentes, no se reúnen habitualmente, son irrelevantes o sus decisiones no son obligatorias. Los que están en el poder interno quieren lógicamente cauces internos.

Los secuaces de Valenciano y López llevan semanas clamando contra cualquier crítico y el domingo Valenciano se despacha en El País calificando a Carme Chacón como de ‘desleal’ y no da explicaciones de las causas por las que la vicesecretaria general tiene menos obligaciones de discreción pública que un militante o un simpatizante. Y para remata arguye la antigüedad como criterio para permanecer en el caso de que el secretario general se vaya.

El problema de la era de Rubalcaba no es que él se vaya a ir, que se va a ir. El problema es que alrededor de Rubalcaba ha proliferado una fauna con un perfil igual o similar al que tienen López y Valenciano, un grupo que considera que mantiene no se sabe qué llama sagrado, que incluso piensan que hacen un buen trabajo cuando ni es bueno ni es trabajo y que, sobre todo, aspiran a permanecer sin que les afecte un resultado electoral o una decisión congresual.

Valenciano y López deben dimitir y el PSOE debe hacer todo lo posible para que este perfil político (sin méritos académicos, profesionales ni electorales) no siga prosperando dentro del partido como lo está haciendo y dañando la estructura fundamental de la formación, no ya porque su gestión sea algo más que mala, sino porque espantan e impiden que otras personas de mayor valía entren en el partido y reciban encargos de importancia.