Renunciar a un premio

El músico y musicólogo Jordi Savall ha renunciado al Premio Nacional de Música como expresión de su profunda disconformidad con la política cultural seguida por el Ministerio que desgobierna JoséIgnacio Wert.

La decisión de Savall merece todo el respeto, pero no estoy de acuerdo con ella.

En primer lugar no se me ocurre nadie que merezca ese premio más que el musicólogo catalán, de manera que el Ministerio no le regala ni le concede nada, le reconoce que es algo bien distinto y que, además, no es graciable sino un deber.

En segundo lugar porque soy de la opinión que las cosas hay que decirlas a la cara y que Jordi Savall tendría que haberle dicho a Wert lo que piensa de su política cultural durante el acto de entrega, como hicieron esos alumnos de Bachillerato al recoger los premios a los mejores expedientes.

En todo caso la decisión es suya y él habrá juzgado lo que sería mejor.

SIDA y Cultura

Alejandro Nieto González, en una entrada en El Blog Salmón, hacía algunas interesantes anotaciones sobre el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2012. De todo el conjunto hubo una que me sorprendió mucho y la reproduzco aquí para comentarla:

¿De verdad seguimos necesitando un Ministerio de Cultura? Para el poco presupuesto que tiene, menos de 1.000 millones de euros, es para planteárselo. El gran recorte se lo lleva las ayudas al cine. Pero me sorprende que este presupuesto no se deje a cero cuando otras cosas, como el Plan Nacional sobre Sida, se han quedado sin presupuesto alguno.

Lo primero que me llama la atención es que el Ministerio de Cultura no existe, sino que fue integrado en un departamento que recibe el nombre de Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Lo que sí existe es una Secretaría de Estado de Cultura. No es que tenga mucha importancia, pero que un comentarista se conociese los ministerios del actual Gobierno de España no sobraría, y más cuando las principales divisiones orgánicas de los Presupuestos Generales, las secciones, se apoyan en buena parte sobre la división ministerial de la AGE.

Una política pública como es la de Cultura tiene dos grandes dimensiones en mi modo de entenderla. Una es la promoción cultural y otra es la administración cultural. Mediáticamente se ha dado la impresión de que Cultura solamente es una forma de llamar a las subvenciones al cine español, pero Cultura es mucho más.

Cultura es conservar el patrimonio archivístico, mantener y acrecentar museos, sostener la Biblioteca Nacional, restaurar obras de arte y monumentos que se pueden ver en este conjunto de programas presupuestarios. Cultura es el Museo del Prado, el Acueducto de Segovia, las catedrales de Sevilla o de Toledo, los frescos románicos del MNAC, La Alambra de Granada y la Universidad de Salamanca. Cultura es turismo, puestos de trabajo e ingresos fiscales.

Es lamentable lo que se ha hecho con el Plan Nacional sobre Sida. Eliminar todas las partidas de las que se nutría el Plan Nacional sobre Sida tengo la impresión que tiene más que ver con opciones ideológicas sobre esa enfermedad que por una preferencia por lo ‘cultureta’.

En todo caso creo que está fuera de lugar establecer la comparación con Cultura o solamente con Cultura y más cuando, como hemos indicado, Cultura ampara, promociona y administra sectores enormemente productivos para nuestra economía.