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Posts Tagged ‘Colonialismo’

Martha C. NUSSBAUM: India. Democracia y violencia religiosa. Paidós. Barcelona. 2009. 447 páginas.

Es el segundo libro de Nussbaum que leo últimamente y la verdad es que no sólo me he reiterado en la satisfacción que me producen tanto el estilo y el método de trabajo de esta autora, sino que he aprendido bastante sobre cuestiones política e históricas indias relacionadas con la religión y la violencia religiosa que explota en este país en algunas ocasiones.

Arranca el libro con la narración de la violencia religiosa que se desencadenó en Guyarat (2002) e indica cual era la diferencia con anteriores hechos de violencia religiosa que habían azotado el país: la preparación. Una preparación que se había establecido sobre la base del odio que la derecha religiosa hindú había sembrado desde antes de la independencia del país en su búsqueda de una identidad india que fuera sinónima de identidad hindú en el concepto de lo hindú que ellos han elaborado.

Contrasta la extensión y el ascenso al poder de esta derecha fundamentalista y religiosa durante el periodo de lo que la autora denomina “el genocidio de Guyarat: la existencia de listas de la muerte, la inacción de la policía durante la violencia y de las autoridades judiciales después de los hechos, así como las justificaciones de los gobernantes de este estado indio y la complicidad del gobierno fundamentalista hindú que estaba instalado en el gobierno federal.

Nussbaum, a pesar de la fuerza social del movimiento de la Derecha religiosa hindú, constata su fracaso político y social. El fracaso político en las elecciones tuvo mucho que ver con las asimetrías aún mayores que su política económica creó, y el social lo sitúa en la profunda raigambre de las amplias tradiciones indias de aceptación (Ghandi y Tagore) y de laicidad del Estado (Nehru).

“Hindutva” es el concepto subyacente a la concepción de La India que mantiene una amplia red de asociaciones y de formaciones políticas que configuran la derecha india. “Hindutva” es un concepto, según muestra Nussbaum, que hunde históricamente su raíces en la concepción nacional del Romanticismo alemán, en una concepción en la que la homogeneidad comunitaria es principio y condición para la identidad política. La propia construcción morfológica de este concepto muestra lo ajeno que es a la tradición filosófica hindú.

El “Hindutva” describe lo que es el Hinduismo y lo que es ser indio. Solamente puede ser verdaderamente indio quien es hindú y lo es en la versión que ella propugna (un constructo cercano al monoteísmo y fuerte dogmático en lo que se ve cierto complejo frente a las religiosas monoteístas a las que desprecian). La nación, La India, se convierte en una especie de divinidad, una divinidad construida para excluir.

Los defensores del “Hindutva” han construido una historia a su medida, una historia en la que se potencia los aspectos en los que se sustenta su visión de La India y del Hinduismo y no se menosprecian, sino que se ignoran, los muchos que la cuestionan. Una táctica que no es solamente intelectual, sino que se basa en mantener cohibidos a los oponentes por medios de amenazas o ataques de todo tipo.

Contra lo que pudiera parecer por estas palabras mías, el tono del libro de Nussbaum es sumamente medido y ponderado, imperando la vinculación moral a la verdad más allá de las simpatías. Un libro que no supone que el lector sabe de lo que se está hablando, en el que se explica, se profundiza lo suficiente y se expone críticamente las diversas posiciones, entrando muy gustosamente en variados matices.

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Chad, un país al sur de Libia, pobre, con guerras endémicas y en el que lo peor de la existencia política de los seres humanos adquiere carta de normalidad, ha sido uno de los protagonistas informativos en España a causa de la detención de siete españoles, miembros de una tripulación aérea, acusados de secuestro de menores. Ya que los siete españoles están de vuelta en nuestro país, quiero permitirme algunas reflexiones.

1. La detención de los españoles y los franceses no se ha debido a una formalidad administrativa o a un capricho de un dirigente político con ganas de protagonismo internacional, sino a una gravísima acusación penal, tráfico de menores, que no era además un mero capricho, sino que estaba sostenida por sólidas pruebas, como han podido comprobar los medios de comunicación destacados en Chad. Tenemos la tendencia a considerar que nuestros ciudadanos son angelitos que cuando salen al extranjero no hacen nada malo, pero sabemos que no es así, y si en España los españoles cometen delitos, también pueden cometerlo fuera de España. La lógica desconfianza para con la Justicia chadiana y su sistema penitenciario ha hecho que se pase por alto que el asunto de fondo era de extrema gravedad y ahora debe ser retomado, porque el tráfico internacional de niños existe y lo que aquí se ha descubierto es una de sus acciones.

2. Es una obligación de los Estados proteger a sus ciudadanos y más si están en peligro sus derechos fundamentales en terceros Estados (la tradicional institución de la “protección consular”), incluso si esta violación se da solamente como una seria probabilidad (sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Soering contra el Reino Unido de 7 de julio de 1989). Pero aquí en el proceso de los ciudadanos españoles y franceses, Francia y España han ejercido de potencias coloniales y han entrado en el juego que se da en ese lugar del mundo: comprar voluntades y amenazar en el caso que la transacción no sea aceptada.

3. No debe haber crimen sin castigo. Si verdaderamente ha habido un intento de tráfico de menores, hay que realizar una investigación y ver la forma en la que los responsables, en el caso de haber indicios racionales de la comisión del delito, pueden ser llevados antes un tribunal para ser juzgados. La nacionalidad del presunto autor y el país de la presunta comisión no pueden ser causa de impunidad para nadie.

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