Las diferentes versiones del Brexit

Desde el jueves y ante la rapidez de las encuestas postelectorales en Reino Unido (hola, CIS) ha quedado claro que la personas de más edad han votado por la salida del Reino Unido de la Unión Europea y los de menos edad lo han hecho a favor de la permanencia.

Rápidamente en España los listos morados de siempre han querido hacer su paralelismo con las Elecciones que mañana tenemos en nuestro país: votar como lo hacen los de más edad, es votar como los que han decidido el Brexit.

Los viejos son los que “hipotecan” el futuro de los jóvenes, sentencian. Pero ellos mismos se olvida de otras variables igualmente medibles y evidentes: los que tienen menos preparación académica, los que pertenecen a clases sociales más desfavorecidas o con menos ingresos.

No les gusta decir que los pobres del Reino Unido han dicho no a la Unión Europea no por la falta de derechos sociales y de solidaridad, sino por la abundancia de generalidad de ellos. Muchos temían que sus “pagas” se las llevasen los inmigrantes mediterráneos y los ascensos a los que aspiraban después de años de trabajo sin cualificar se lo llevasen esos jovencitos infinitamente más preparados que ellos en el momento que hablasen un inglés decente.

No es sólo ni principalmente una cuestión de edad. Los pobres, los que tienen menor cualificación, los que están en una situación más débil son los que han votado por el Brexit y lo han hecho porque no quieren solidaridad con nosotros. Es una realidad triste, pero es la que es; lo otro es simple manipulación.

Os dejo los datos de The Guardian:

Postelectoral

¿Segundo referéndum?

Los líderes comunitarios se están mostrando muy consecuentes con el resultado del Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Si alguien esperaba, entre los que apoyaron ayer la salida, que iban a ver como se gimoteaba pidiendo a los británicos su permanencia, se ha confundido plenamente. Da la impresión de que quieren mandarle el mensaje al electorado británico de que tienen que asumir las consecuencias de lo que han votado.

El Tratado de Maastricht requirió dos referendos en Dinamarca, uno negativo y otro positivo, para poder ratificado. Por medio se negoció un protocolo que creó un régimen especial para los daneses dentro del Tratado. Los líderes comunitarios de la época estaba empeñados en meter a la Unión en una nueva etapa y estaban dispuestos a transigir incluso ante Dinamarca para lograr el objetivo general.

Una vez ante el abismo, una vez que los medios comiencen a informar de las dificultades reales de la salida del Reino Unido de la Unión y, pasados unos meses, cuando grandes empresas y fabricantes anuncien su intención de trasladarse al territorio de la Unión para evitar aranceles las encuestas pueden mostrar otra realidad. Cuando el paso del tiempo muestre claramente que el paraíso prometido por los que defendieron la salida se ha convertido en un infierno, entonces puede surgir la idea de un segundo referéndum, con un nuevo régimen (que ya habían conseguido hace unas semanas), sí puede ser ganado después de que los británicos hayan visto el abismo.

Y eso es lo que Merkel, Hollande y otros líderes quieren conjugar. No estamos en los primeros noventa, el Reino Unido no es Dinamarca y ya se han hecho todas las concesiones imaginables, decentes e indecentes a los británicos

Sobre la crianza de cuervos

La derecha norteamericana ha estado coqueteando desde finales de los sesentas con frikis conservadores, predicadores, paleoconservadores y un puñado de racistas para ampliar la base electoral y de camino avivar el miedo de la clase media blanca, que ha sido el principal sostén electoral de los republicanos.

Los conservadores británicos se han servido durante décadas de los euroscépticos y de la idea de que “Europa ens roba”. Una estrategia que servía para identificar a los laboristas con una política de asentimiento ante Bruselas, culpar de todos los males del país a las políticas comunitarias y conseguir un trato especial dentro de la Unión Europa con la tonta idea de que una nueva concesión iba a apaciguar a los euroscépticos para siempre.

Donald Trump es el candidato de los republicanos a la Presidencia de los Estados Unidos y los ciudadanos británicos han votado por salir de la Unión Europea. “Cría cuervos y te sacarán los ojos” debería ser el límite a todos aquellos “genios” políticos que consideran que alimentar a los extremos para beneficiarse de ellos o para dividir al adversario es una gran idea. Aquí tenemos dos ejemplos de los logros políticos conseguidos por este camino.