Págame tu despido

El gabinete de estudios del BBVA ha propuesto la implantación parcial del sistema austriaco de indemnización por despido, también vigente desde hace décadas en Brasil.

Según esta propuesta los trabajadores tendrán una nueva deducción en su nómina destinada a financiar parte de su indemnización por despido. Dado que la indemnización por despido solamente se da por razones ajenas al trabajador, no en los despidos disciplinarios, el trabajador termina pagando las decisiones del empresario.

Naturalmente esas deducciones se ingresarán en un fondo, público proponen, que deberá mantener al menos el valor de ese dinero, por lo que deberá invertir ese dinero. Hay dos opciones: o lo invierte en deuda pública española como se hace con la “hucha de las pensiones”, o bien se contrata con ese dinero fondos de inversiones de la banca de forma que el BBVA y el resto de la banca ganan con las operaciones de este fondo con dinero detraido obligatoriamente a los trabajadores.

Se empieza repartiendo los costes de los despidos que no son responsabilidad del trabajador y año a año, presión a presión, informe a informe, el empresariado va luchando para que la parte que los trabajadores financian de sus decisiones sea mayor. Progresivamente las indemnizaciones pierden el sentido disuasivo y terminan desapareciendo porque se han convertido en una deducción al trabajador que solamente beneficia al empresario y a los administradores del fondo que gestione el dinero acumulado.

Todo ello por no hablar, yendo directamente al fraude, de los despidos para cobrar solamente la parte “obrera” de la indemnización y que sustituye a las retribuciones salariales durante un periodo.

Banca y percepción construida

BBVA y Santander están desarrollando campañas publicitarias idénticas en cuanto a su contenido y muy parecidas hasta en los anuncios televisivos. Parece lógico porque ambos bancos al ser generalista compiten por un público similar con productos similares (aunque haya algunas especificidades).

Lo que no resulta tan lógico es que la campaña publicitaria no sea sobre sus productos, sino que intenta transmitir una idea económica general: que todo va mejor. El anuncio del BBVA llega al extremo de hacerse protagonizar por informadores que dicen que es diferente la mala situación que cuentan en sus medios y la realidad boyante de la calle. La pregunta es: ¿mienten en sus medios o en su apreciación sobre la calle?

BBVA y Santander están realizando una campaña en consonancia con la del Partido Popular: fin de la crisis. Estas grandes entidades bancarias tienen mucho en el tejado del Gobierno ahora que hay que redefinir el modelo bancario, tras el presunto fin del rescate bancario.

Hay una gran cantidad de decisiones que tomar, desde la regulación del tipo variable y las cláusulas suelo en los préstamos hasta el impuesto de sociedades. El resultado de las elecciones, o más bien, la dimensión del escoramiento a la izquierda de la próxima cámara dependerá de la percepción de la realidad que tengan los ciudadanos y bien saben los especialistas en comunicación que estas percepciones no se pueden construir en los quince días de campaña electoral.

Alguien podría objetar que puede ser que ésta sea efectiva la percepción que tienen estos dos bancos de nuestra realidad y de la suya. Los resultados presentados por BBVA y Santander hace unos días desmienten esta posibilidad: ambos declaran la reducción de sus beneficios en España en torno a la mitad respecto al pasado año (que ya era malo).

Si han cerrado 2013 con una reducción a la mitad de sus beneficios en nuestro país, ¿por qué hablan de fluidez del crédito y de una situación mejor en enero/febrero de 2014? ¿No estarán haciéndole la precampaña al PP?