Las mil causas

La izquierda izquierda es algo muy pesado, porque no sabe graduar. Todas las causas son graves, importantes, extremas y requieren un compromiso sin fisuras. Cuando uno es de izquierda izquierda la vida es más complicada que la de un judío ultraortodoxo porque habrá miles de cosas que no podrá hacer, comprar o disfrutar porque de alguna manera u otra será cómplice en un genocidio, guerra, represión o mantenimiento del sistema.

Es cierto que la polémica sobre las ya dos míticas coca-colas de Ramón Espinar en el Senado ha sido una de las cosas más tontas de las últimas semanas, siempre que excepcionemos cualquier intervención de Susana Díaz o Mario Jiménez.

El problema no es que la polémica haya sido tonta o no, sino que ha existido por una torpeza comunicativa de Espinar. Está bien que muestre su compromiso con los trabajadores de la planta de Fuenlabrada de las empresas que trabajan para la multinacional estadounidense, pero lo que es inmantenible es unirse al boicot a su producto estrella. No era necesario unirse, porque un producto como ese lo terminas consumiendo casi sin darte cuenta.

Y es que Espinar como buen miembro de la izquierda izquierda se compromete con todas las causas que les parecen justas al máximo grado y al final llegan estas incoherencias que serían una chorrada si uno no se ha llenado la boca en el compromiso y el llamamiento.

¿Cómo medir cuál es el momento adecuado?

Sabemos que la Gestora del PSOE va a dilatar la celebración del Congreso (y las primarias ya verán si hay) hasta que se encuentren en disposición de ganarlas sin una oposición significativa. Pero claro, como no pueden decir públicamente que están dilatando indebidamente la convocatoria del órgano que debe decidir, el máximo órgano del partido, hablan de que hay que lograr el sosiego, la calma suficiente y unir al partido de nuevo.

¿Cuándo habrá sosiego y calma suficiente? ¿Cuáles son los indicadores de que se ha llegado a esa situación? ¿Por qué es necesario unir el partido cuando lo normal es que haya perspectivas diferenciadas? ¿Por qué el actual momento no es el adecuado? ¿Qué indicadores de unidad suficiente hay?

Diosa estabilidad

estabilidad
En la sección de “corazón” de El Español he encontrado la vinculación de la presencia de las reinas en la toma de posesión del gobierno con la estabilidad del país y, sensu contrario, su ausencia con la inestabilidad del país.

La Transición nos trajo el miedo a la inestabilidad política, en cuanto que se consideraba que hubiera sido un demérito del nuevo sistema político frente a un valor instalado en la conciencia de los españoles durante las cuatro décadas de Franquismo.

En búsqueda de la deseada estabilidad se exacerba un ideario conservador, pues se confunde la estabilidad con el inmovilismo. De esta manera se quiere que nada cambia porque cualquier modificación puede hacernos caer en el infierno de la inestabilidad, cuando realmente lo que se defiende es la petrificación de la sociedad.

La estabilidad no es un valor político, sino en el mejor de los casos sería un simple medio para conseguir la justicia, la libertad, la igualdad y el pluralismo que sí son los principales valores constitucionales. Además es irrelevante a la buena marcha del país que la Reina asista o no a determinados actos estrictamente políticos ya que es la consorte.

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Un apunte final: en el último año no hemos vivido insestabilidad, sino una situación de bloqueo, que por definición es lo mismo.

Proyección de la encuesta de Invymark para La Sexta

Las variaciones del porcentaje de votos tiene consecuencias tremendas en nuestro sistema electoral. Hay un punto en el que se pierden escaños perdiendo un número de votos muy similar a los que aseguran conservar un buen puñado. La encuesta de Invymark no establece una baja tan fuerte para el PSOE como la de lainformacion.com y la de Europa Press, pero confirme que el PSOE ha vuelto al desfiladero infernal y que ninguno de los autodenominados campeones electorales sabe realmente qué hacer después de que activaran ellos solos una bomba dentro de su barco.

El agujero al PSOE es menor, aunque se  confirma la pérdida de Andalucía en las Generales, al menos.

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Gobiernos débiles

Hay diecisiete comunidades autónomas y dos ciudades con Estatuto de Autonomía. Solamente en una comunidad autónoma y en las dos ciudades autónomas se dan gobiernos sostenidos por mayorías absolutas. Los dieciséis casos restantes están presididas por personas que no gozan de una mayoría absoluta.

Hay gobierno mayoritarios de coalición, gobiernos minoritarios de coalición y gobiernos minoritarios y en ninguna comunidad autónoma el gobierno regional está doblegado al parlamento autonómico. Pueden perder algunas votaciones y tener puntuales revolcones, pueden padecer alguna comisión de investigación incómoda, pero lo que es gobernar, gobiernan los ejecutivos.

En este blog hemos repetidos varias veces que nuestro sistema político, de acuerdo con sus normas, mantiene a los gobiernos fuertes frente a situaciones minoritarias. Por sólo poner un ejemplo: el actual presidente de la Gestora del PSOE,no pudo aprobar el Presupuesto en su comunidad para el año 2015 y nadie pudo hacerle convocar elecciones a pesar de que no era capaz de encontrar los apoyos para una decisión tan fundamental, ni echarlo a causa de la moción de censura constructiva.

Obispos y barones

Los obispos suelen haber entrado jóvenes en el Seminario y aunque teóricamente saben de las cosas del mundo, realmente solamente se han relacionado con clérigos y personas de su entorno, con sus conocimientos, valores y códigos absolutamente segregados del resto de la sociedad.

Llegar a obispo no es fácil y para ellos desde muy temprano se han tenido que ejercer puestos de responsabilidad que han colocado al todavía sacerdote en una posición de superioridad permanente. Al aislamiento del mundo, se suma el aislamiento incluso de entre los suyos.

Para ser barón o aparatchik de nivel de un partido político sucede lo mismo. Hay que entrar desde muy joven, centrar la vida en la organización para poder tejer una maraña de relaciones y apoyos recíprocos y de lealtades varias que permitan primero encontrar un lugar al sol y después, tras varios apuñalamientos, ascender. Aunque se maneje una retórica sobre la sociedad, como los obispos, realmente es un ente externo y no una experiencia vivida.

Obispos y barones creen hablarle a la sociedad porque los periodistas van a sus ruedas de prensa, porque se ven en la tele y porque los subordinados les aplauden o les hacen la pelota y, sobre todo, porque no le replican. Pero no, la sociedad está desconectada de ellos y, aunque lo saben, culpan a los demás de lo que es responsabilidad suya.

Hablan de recuperación de fieles o votantes cuando se les están yendo en masa. Buscan donde las personas no están o dejaron de estar hace décadas. Se dirigen a ellos con un lenguaje sin referencia. Luego los demás son los malos.

Síndrome de Zamora

La Agrupación del PSOE de Zamora se reunió en asamblea para tratar lo acontecido en el partido desde el 1 de octubre. El secretario provincial abandonó la asamblea cuando, tras unas pocas intervenciones, se dio cuenta de su voto en contra de Pedro Sánchez (y favorable a Rajoy) en el Comité Federal no iba a ser objeto de ninguna alabanza. Supongo que lo que le dijeron fue claro y duro y que este dirigente, acostumbrado más a conspiraciones que a hablar francamente con sus compañeros, no pudo sencillamente soportarlo.

El problema de la abstención técnica, eso de dar solamente once abstenciones para hacer posible la investidura de Rajoy, es que esos once tienen nombre y apellidos, compañeros, amigos, agrupación y alguna vez tendrán que dar la cara y pocos querrán pasar por ese trago solos.

Habrá gente dentro del partido que, por disciplina o por lo que sea, guarde silencio. Pero habrá otros muchos, especialmente votantes, que les pedirán cuenta de cómo su voto por el PSOE se transformó en sus manos en una forma de investir a Rajoy. Y como mucho de ellos no son nadie fuera de las sedes, del ordeno y mando, tienen pavor a esa situación que está por venir.