Proclamación I

En términos generales las ceremonias de la proclamación del nuevo Rey han sido, en mi opinión, aburridísima, carente de ritmo y acciones y llenas de palabras, demasiadas palabras y además las palabras solamente reproducían centenares de tópicos.

Lo que sí ha sido un acierto ha sido la eliminación de cualquier ceremonia religiosa en torno a la proclamación del Rey. Hasta ahora casi toda solemnidad del Estado pasaba, de alguna manera, por la horrorosa Catedral de la Almudena.

Además de no estar demasiado en corcondancia con la Constitución (la misma que ha hecho Rey a Felipe VI) esta costumbre de repente daba el protagonismo y la palabra a alguien que no es nadie en la configuración constitucional del Estado, sea el Arzobispo de Madrid o el Presidente de la Conferencia Episcopal.

Esperemos que, durante el Reinado que hoy comienza, se modifiquen los rituales del Estado para que haya un ceremonial desde el punto de vista religioso e ideológico. Sinceramente no esperaba que el cardenal Rouco no tuviera su enésima ocasión de decirnos que hemos perdido el horizonte moral, que no tenemos trascendencia, que sin su guía sabia nos perderemos y que marquemos la casilla de la Iglesia en el IRPF.

El racismo y la alteración de la percepción social

El racismo tiene muchas consecuencias negativas, aunque no solamente en el plano político y moral, sino también en la forma de percepción de lo social y de su posicionamiento por parte de los individuos.

Una sociedad racista [básica] tiene un grupo discriminador y otro grupo discriminado. La sociedad parece estar dividida solamente en dos grupos. Esta división binómica, cuando el tema racial es muy cadente, tiende a ocultar otras divisiones, que se dan dentro de los grupos y que normalmente son también transversales.

Contra la impresión que se puede generar no reina la hermandad dentro de los dos grupos principales, sino que lo más habitual es que haya fuertes diferencias internas que se tapan con la diferencia racial. Es posible que los sectores más débiles del grupo discriminante conciban su grupo en clave de hermandad o al menos una mayor igualdad de la real. Es probable que suceda algo parecido dentro del grupo discriminado.

Es lógica la existencia de un fortísimo clasismo intragrupal, ya que es discriminación y el mecanismo se conoce aunque tenga un diferente criterio de clasificación. Cuando discriminamos a los seres humanos y la clasificación de los demás seres humanos en superiores e inferiores no va a parar caprichosamente en la etnia o raza.

Wert, o rectificación o dimisión

Wert es el ministro de Educación con peor preparación académica e intelectual desde que Mariano Rajoy ocupó esa cartera. Analista de encuesta profesional desconoce totalmente el mundo de la educación y se nota cuando habla, porque es un mero lorito de algún redactor y cuando responde preguntas, sencillamente, muestra a las claras su ignorancia.

A preguntas de un parlamentario del PNV ha justificado los vergonzosos índices de fracaso escolar del ámbito de gestión de su Ministerio, Ceuta y Melilla, en una supuesta avalancha de alumnos marroquíes que van a las dos ciudades autónomas a beneficiarse de la enseñanza gratuita.

Esto es falso. Según el último avance estadístico del Ministerio (curso 2010-2011) que Wert dirige estos son los estudiantes extranjeros en Ceuta y Melilla, y los datos comparados con el resto de las autonomías de España.


Si Wert desconocía estos datos, debe rectificar en la misma sede que ha mostrado su ignorancia. El problema es que Wert no haya ignorado los datos, sino que haya llamado marroquíes a los alumnos españoles de religión musulmana de Ceuta y Melilla, por lo que simple y llanamente debería dimitir.

Alemanes, marroquíes y autoescuelas

Kiko Llaneras insistía el otro día en el poco valor que tienen los datos en términos absolutos y como es necesarios ponerlos en comparación para ‘homogeneizar’ un dato y que fueran relevantes, comparables y nos proporcionaran una información con algún valor. Lo hacía a propósito de que los dos principales periódicos del país habían considerado que la Comunidad de Madrid era la más endeudada del país, sin tener en cuenta ni la población ni el PIB, los cuales, una vez tenidos en cuenta, cambiarían significativamente el titular.

Ayer leía en ‘Público’ que las autoescuelas reclaman a la DGT que los extranjeros extracomunitarios con carnet de conducir de su país, tengan que pasar un examen aquí en vez de obtener el permiso mediante canje del de su país de procedencia, ventaja de la que también se benefician los españoles en esos países a través de un acuerdo bilateral.

El portavoz de las autoescuelas intenta fundamentar su posición en datos de muertos extranjeros por accidente de tráfico comparando los de un país comunitario con otros que tiene el sistema de canje: Marruecos. Sostiene lo siguiente:

Mientras que de los 1.302 alemanes que mueren al año en nuestro país sólo 25 son víctimas de accidentes de tráfico, de los 637 marroquíes que fallecen anualmente 104 se matan en la carretera.

No seré yo quien diga que los marroquíes, al menos en Marruecos, conducen bien. Pero una cosa es eso y otra que los datos que maneja el portavoz de las autoescuelas no estén algo más que inflados.

Él compara los muertos en accidente de tráfico alemanes y marroquíes con el total de fallecidos de esas nacionalidad en España al año (sin precisar qué año ni precisar si eran peatones, conductores o pasajeros).

1 de cada 52,8 fallecidos alemanes se debe a la conducción, mientras que entre los marroquíes la relación es 1 de cada 6,13. La conclusión es que, con los datos de las autoescuelas, las víctimas mortales marroquíes son 861% superior a las alemanas.

La comparación entre fallecidos en general en España y los que han sido en accidente de tráfico no es relevante, porque suele haber más fallecidos cuando hay más población de determinada nacionalidad.

Según los últimos datos del INE los alemanes en España son 250.971 y los marroquíes son 760.238, de manera que la relación es diferente, ya que los fallecidos en carretera alemanes serán 1 de cada 10.038 alemanes residentes en España, mientras que la de los marroquíes es 1 por cada 7.309,98 marroquíes residentes en nuestro país. Por tanto, la tasa de los marroquíes sobre los alemanes es superior en un 37,32%, que no es poco en términos relativos, pero no un 861%.

Esto no quiere decir que no tengan razón, que teniéndola les importe un pimiento la seguridad vial y lo que realmente quieran es hacer más caja y que se hayan dedicado a manipular los datos, como han hecho, con algunas gotas de racismo.

Comentarios anónimos

El domingo leí un interesante artículo de Elvira Lindo que terminaba tratando el uso del anonimato en la red para verter todo tipo de afirmaciones de odio, en definitiva, el ‘troll’ de toda la vida 2.0.

La pasada semana hubo en Ceuta un terrible asesinato, cometido presuntamente por un ciudadano marroquí, compañero de piso de una estudiante de Enfermería. En el diario digital Ceuta al Día los comentarios se llenaron de comentarios de tal calibre que este medio se ha visto impelido a explicar el motivo que tienen para publicarlos.

Los editores de Ceuta al Día justificaban la publicación de comentarios de indudable corte racista en que esta publicación ponía de manifiesto un mal social que, de nuevo, las autoridades locales no podrían ocultar en una identidad inventada a su conveniencia.

Respetando su opinión, y aplaudiendo que no se encaramaran en la libertad de expresión como argumento, tengo que expresar mi disconformidad como lector de este medio. Y disiento porque creo que permitir generalizar públicamente sobre criterios étnicos o religiosos y hacer llamamientos a cometer actos impropios de la condición humana no puede ser una llamada de atención. Es más, no es ni la primera, ni la segunda, ni la trigésima vez que sucede esto y nadie se ha dado por aludido, es más, todo sigue igual o peor.

Y es que Elvira Lindo, inspirándose en un debate tenido en un medio norteamericano, da en el clavo: el anonimato. Los comentarios deberían moderarse siempre que exista la posibilidad de que sean anónimos o cuasi-anónimos y quien no quiera poner su nombre y apellidos verdaderos en un comentario será porque lo que diga no tiene demasiado interés o realmente le importa poco o nada.

Uno que ya lleva años de bloguero conoce casi toda la tipología de troll existente. Al troll no hay que darle cuartelillo, porque se crece y acaba ocupándolo todo. Lo ocupa todo y consigue su objetivo doble: colocar su mensaje y espantar a los demás.

Cuando la racista se olvidó de hablar en código

[Entrada para frikis de la política norteafricana]

Carolina Pérez, hasta hace unas horas consejera de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Ceuta, compareció en el Senado ante una Comisión de Estudio y despachó su intervención diciendo que los musulmanes ceutíes eran vagos, que no querían estudiar, no querían buscar trabajo y que realmente eran inmigrantes o descendientes de inmigrantes.

Nadie sabía lo que había dicho hasta que el periódico digital ceutaldia.com consiguió la transcripción de su comparecencia y se montó una fuerte polémica, principalmente a través de Facebook que fue trascendiendo a los otros medios de comunicación, con la conveniente dosificación que da la publicidad institucional.

La consejera ha dimitido por la mañana. Es el tercer miembro del gobierno de Juan Vivas que se va en medio de un terrible escándalo: Pedro Gordillo que está en el juzgado imputado por varios delitos y José Antonio Rodríguez después de una misiva de los sindicatos preguntando dónde estaban unas obras de mejora del parque de bomberos y de la sede de la policía que habían sido pagadas pero que no se encontraban en ningún sitio.

Carolina Pérez apela a su trayectoria personal y política, algo muy cuestionable, para probar que todo ha sido un error. Lo que le ha sucedido a Carolina Pérez es que, se ha confundido, y ha dejado de hablar en código y lo ha hecho en el peor sitio del mundo, el Senado donde todo se registra y se pasa a escrito. De camino cita informes que nadie conocía antes de su existencia.

Lo que ella ha dicho refleja el pensamiento del Partido Popular de Ceuta (lo dicho fue respaldado por el secretario general en Onda Cero), de sus voceros en todas las esquinas de la ciudad, de sus muchos votantes que antes se fueron en bloque a aupar al GIL a la mayoría en la Asamblea de Ceuta y de toda una casta privilegiada, gracias al dinero público, que es la que vota en masa en las elecciones ceutíes.

Pero lo más llamativo de todo esto es que la ya ex concejera (aunque no ex diputada) ha dicho en la nota de prensa por la que hacía pública su dimisión que no quería perjudicar a su Partido. Es curioso porque hasta ahora el PP de Ceuta no había prestado ninguna atención a las consecuencias electorales de sus desmanes, ya que gracias a su maquinaria propagandística y un descarado clientelismo se aseguran unos estupendos resultados electorales (el procedimiento aquí)

Algo feo han debido ser los estrategas electorales del PP de Ceuta. Este revuelo sí podía tener consecuencias electorales pues podía movilizar a un electorado, el musulmán, caracterizado por su elevadísima abstención. Una movilización alta de los ceutíes musulmanes podría poner en un serio aprieto al PP de Ceuta, tan serio que sus consecuencias no son fácilmente previsibles en este momento: no sé si habrán conseguido parar la movilización con esta fulminante dimisión. El hecho de que un medio de información nacional de derecha se haya hecho eco de las declaraciones tengo la impresión de que ha empujado a Pérez fuera del Gobierno de la Ciudad.

Reflexiones paralelas:

1) Me parece lamentable que ningún senador o senadora del PSOE se inmutase por las palabras que le han costado el cargo a la entonces consejera. A todos les pareció estupendo lo que no era más que una proclama racista, no sé si será la coincidencia, que no prestaban atención o el desconocimiento absoluto de esta ciudad española en el Norte de África.

2) Por raro que parezca ninguna de las tres dimisiones escandalosas en los últimos quince meses ha tocado lo más mínimo la posición del Presidente de la Ciudad. Realmente la última está por valorar, como antes he indicado, pero hay que reconocer su habilidad para manejarse en esas situaciones y no sólo que no bajes, sino que mejores.

3) Carolina Pérez que califica de vagos a los más débiles de la sociedad ceutí, no tiene oficio que se le conozca (a lo más que he llegado era a que su familia tuvo o tiene una tienda). Lleva veinte años en la poltrona, la muy currante.

¿Occidente amenazado?

El pasado fin de semana tuve la oportunidad, dado que estaba en la Península, de dar un tranquilo paseo librero. Las secciones en las que suelo depositar mi atención son pocas y básicamente las que tienen libros de materias que son de mi interés: Filosofía, Derecho, Sociología o Política.

La diferencia entre estas secciones y una de narrativa es que las novedades suelen ser pocas. Las novedades van apareciendo a cuenta gotas a lo largo del año y no tienen necesariamente la misma cadencia (en las fechas señaladas de la Navidad y del verano) que sí tienen las novedades literarias.

A pesar de que los títulos suelen ser los mismos durante mucho tiempo en esta ocasión sí me ha llamado la atención la existencia de muchos libros que hablan de un Occidente amenazado, cuando no de un Occidente prácticamente derrotado por sus enemigos exteriores. En la selección de los enemigos, al menos según el testimonio de sus contraportadas, el Islam es el primero y sólo algún atrevido hablaba de China, en una clave parecida a la que se hablaba de Japón hace medio siglo. Naturalmente éste es el dominio de la bivalencia y de todo tipo de simplificación que entra en el terreno de la caricatura.

La convergencia de tantos libros sobre amenazas, con subtítulos y texto en la portada, de lo más grave me da la impresión de que se debe al estado de opinión de determinados sectores políticos y sociales que necesitan de la sensación de amenaza para que su programa, cuando menos conservador, sea bien visto por los ciudadanos.

El miedo hace que cambiemos nuestros criterios para valorar las cosas. Hay una variación en las jerarquías, explícitas o implícitas, para evitar la amenaza a la que se tiene miedo. Pero el miedo, cuando es verdaderamente efectivo, es cuando esa amenaza se ha materializado alguna vez y cuando es lo suficientemente inasible como para no poder terminar con ella rápidamente. Si se une la idea de la infiltración, esto es, la existencia de unos agentes que trabajan a favor de la amenaza consciente o inconscientemente, la táctica del miedo será efectiva.

Evidentemente ninguno de estos libros tiene en su mano conseguir este conjunto de efectos (hay algunos que dan la impresión de ser análisis serios y no ‘perroflautadas’ de derechas), pero sí consiguen crear un ambiente que pasa de los libros al comentario del que se ha leído el libro a sus amistades, del libro al tertuliano ‘todólogo’ y del libro a los artículos en prensa o en Internet.

Al cabo de un tiempo no importa que la mayoría de la sociedad comulgue o no con cada uno de los enunciados de estos libros (y de la mentalidad), sino que sientan que Occidente está amenazado exteriormente y que hay que defenderse de esa inminente amenaza exterior. Si vamos a los hechos objetivos vemos que los que refrendan la amenaza a Occidente no nimios con los que refrendarían la tesis contraria, que los demás están amenazados por Occidente. Pero ¿a quién le importan los hechos objetivos?