Cese sin explicar

En Ceuta seguimos con nuestras movidas difíciles de explicar. Ayer el Presidente cesó al consejero de Gobernación, después de no conseguir que éste dimitiera. Las explicaciones de este cese son de lo más maravillosas: ‘disfunciones’ que no se explican o a ‘tensiones con los sindicatos’.

El periódico digital Ceutaldia.com publica una carta en la que los sindicatos sí piden documentación sobre si unas obras pagadas se han efectuado realmente y sobre si el procedimiento de adjudicación de esas obras es legal. Da la impresión de que todo esto ha sido la causa.

Dudas:

¿Conocía el Presidente en mayo, como afirman desde CCOO, el supuesto cargo a facturas de Gobernación de obras en casas de particulares?

Si no la conocía ¿quién le ocultó la información? ¿Es éste el nivel de conocimiento del Presidente de los asuntos graves de la Ciudad?

Si es que sí, ¿cómo es que tardó tanto en cesar al consejero?

¿Podría afirmar que eso mismo no está pasando en otras áreas de su administración?

¿Tiene algo que ver este asunto con los cambios de altos puestos en la Policía y en Protección Civil?

Tras el cese del consejero, la Consejería de Gobernación ha sido suprimida y las áreas dependientes de ésta han sido transferidas a la Presidencia y a otras consejerías ¿por qué se ha mantenido activa una consejería cuando sus áreas pueden ser llevadas sin ella?

Piquetes invisibles

Cada vez que hay una huelga comienza a agitarse el fantasma de los piquetes. Los empresarios y la derecha hablan de posibilidades de violencia, o de violencia aunque no haya ocurrido nada y sea un mero futurible, y del miedo que sienten. Luego no pasa nada.

De lo que nadie habla es de los piquetes invisibles de la patronal. Algunos ejemplos:

Tienes contrato temporal, ya sabrás si te interesa hacer huelga.

Hay una posibilidad dentro de la empresa e ir a la huelga te hace problemático.

Para el tiempo que llevas y la mierda de indemnización que te voy a tener que pagar, mejor ven el 29.

Hablamos de tu salario el día de la huelga ¿vale?

Tomo nota.

Al que jodéis es a mí y no dejo que nadie me joda.

Ahora que echaron me van a salir baratito, los primeros serán los problemáticos.

Fin de la semana libertaria en el PP

El Partido Popular es un partido profundamente español: le encanta la libertad absoluta para las cosas que le gustan y proponen todas las prohibiciones del mundo para las que no son de su agrado.

El ‘españolismo’ no es una ideología, sino una forma de ser, de manera que la coherencia no le es necesaria. Es por ello por lo que la etapa libertaria del Partido Popular, con ocasión de la prohibición de las corridas de toros en Catalunya, se haya terminado en una semana. Dijo Mariano Rajoy:

Creo que en España tenemos que empezar a hablar de ‘prohibido prohibir’, porque ya se prohíben demasiadas cosas

Hoy El País da cuenta del giro antilibertario y Cristóbal Montoro ya anuncia que en el PP están deseando prohibir las huelgas generales después de la huelga general convocada para septiembre, ya que ésta perjudica a Zapatero tampoco hay que andarse con prisas.

Aguirre arrinconada

Esperanza Aguirre es una mujer inteligente, pragmática y sabe muy bien que la política es sumamente volátil. La Presidenta de la Comunidad de Madrid, que se ha permitido retar públicamente al líder nacional (por llamarlo de alguna manera) de su partido, está viendo que sus posiciones son cada día más endebles, y no porque pudiera perder las elecciones, sino porque puede perder en la política interna del PP sí puede costarle el puesto y propiciarle un bonito escaño en el Parlamento Europeo donde podrá, con un estupendo sueldo, lamer sus heridas durante años.

¿Qué ha cambiado?

1) Mariano Rajoy ya está pensando el color de la alfombra de su despacho de Presidente del Gobierno. A día de hoy nadie, con dos dedos de frente, duda que si las elecciones fueran mañana los conservadores conseguirían una tremenda mayoría absoluta. La informe masa de ‘tibios’ y de crítica silenciosos de Rajoy se encuentran alineados férreamente tras el político gallego, ya que tras la victoria electoral todo esperan tener su espacio bajo el sol (cuanto más grande, mejor).

2) Aguirre se ha quedado en minoría absoluta. Solamente unos cuantos fieles, unos cuantos presuntos liberales están con ella. Gallardón se reúne todos los días con el que muchos piensan que será el próximo Presidente y ella los tiene a los dos como enemigos declarados. Su gran apoyo mediático, Jiménez Losantos, vive apartado en una emisora de influencia reducida y ya nadie le teme en la calle Génova.

3) La huelga del metro es un problemaza. Ahora todo el mundo culpa a los trabajadores y a sus sindicatos. Pero si la huelga persiste en los días y la desesperación sustituye al cabreo, comenzarán los dedos a señalar directamente a Aguirre como responsable de la situación por su inflexibilidad, por su ‘chulería’ o por querer ganar siempre aunque sea a costa de los ciudadanos.

4) Ella sabe que es muy difícil que el PSM, un cadáver político, capitalice la situación, pero que sí puede ser aprovechada dentro del PP para decir que ha dañado la segurísima victoria del partido en la Comunidad y que, tras muchos días de huelga, ella recuerda a una gestión desastrosa del conflicto. Ayudados por una serie de encuestas telefónicas de trescientas entrevistas, publicadas en cascada en los medios de conservadores, Rajoy, Gallardón y sus muchos amigos pueden plantear la necesidad de un recambio de la Puerta del Sol.

Luis Solana se equivoca

Me gusta leer el blog de Luis Solana y me admira su compromiso con esta ventana de comunicación. Muchas veces estoy de acuerdo con él, otras con matices más o menos intensos y sobre todo me parece muy importante el énfasis que pone lo necesaria que es para España tener una buena política de Defensa. Naturalmente hay veces que no estoy de acuerdo con él y ésta que voy a comentar es una de ellas.

Luis Solana ha dedicado una entrada muy dura a Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO y actualmente diputado del PSOE, con el título Antonio Gutiérrez, se equivoca. Creo que Solana emplea determinadas argucias de las batallas políticas internas que no son generalmente de recibo y menos en el caso de Antonio Gutiérrez.

Solana distingue entre el diputado de clase media y el ‘diputado estrella’, lo cual no es más que una nueva versión de la acusación de ‘burgués’ de cierta izquierda ya felizmente pasada. No creo que haya que ‘canonizar al diputado aparatchik’ y al diputado que se incorpora al Grupo Socialista después de desarrollar actividades que no están dentro de la organización socialista.

Antonio Gutiérrez es diputado socialista porque alguien con capacidad de hacerlo se lo propuso en su momento. La trayectoria sindical de Gutiérrez no puede decirse ni que fuera desconocida ni discreta, todo lo contrario, ha sido el mejor secretario general de la historia de CCOO y una referencia para buena parte de la izquierda política y social española. Él no necesita ser diputado para ser alguien, ya lo era antes de serlo.

Cuando uno le propone a una persona como Gutiérrez forma parte de un grupo parlamentario sabe que hay unas líneas rojas que no se pueden traspasar, líneas que no son otra cosa que los fundamentos de su actuación que han hecho que se le proponga ser candidato (sin necesidad de pasar todo el ‘cursum honorum’). El que se ha hecho alguien conforme conseguía puestos dentro del partido tiene menos líneas rojas, como es lógico.

No comparto parte del fondo de la posición de Gutiérrez, pero sí comprendo su posición. Votar a favor de una reforma laboral como la que presentó el Gobierno significaba una traición a la propia trayectoria vital, que al fin y al cabo es nuestra verdaderamente identidad. Antonio Gutiérrez es diputado precisamente por esa trayectoria, no por otros devenires de la vida política interna, por lo que pedirle a Gutiérrez que traicione su trayectoria es tanto como reconocer que sus merecimientos para ir en la candidatura eran espúreos. Términos como ‘advenedizo’ me parecen inapropiados, poco respetuosos y dan la sensación de que hay una aristocracia y luego unos advenedizos que logran, sin merecerlo de verdad, entrar en el paraíso político del PSOE.

Gutiérrez ha aceptado ser sancionado como es lógico en un grupo con disciplina de voto. Gutiérrez se ha comportado con sensatez y honor: ha expresado su posición, se ha abstenido, no ha hecho más ruido del necesario y acepta tranquilamente las consecuencias de su acción. Otros en su lugar hubieran estando negociando su salida del Congreso a una empresa pública con dietas, coche y prebendas a cambio de no montar jaleo. Al día siguiente estaba presidiendo la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso sin ser protagonista de nada y cumpliendo con su labor.

Finalmente me gustaría señalar que hay metáforas bonitas, pero hay que emplearlas con cuidado. Dice Solana que Gutiérrez no va a enseñarle nada a un ‘partido centenario’ como el PSOE. Es una expresión que me da cierto reparo en cuanto que el paso de los años no hacen sabias a las instituciones, sino a las personas que las forman y las dirigen, siempre que hayan adquirido sabiduría a la vez que edad.