Cultura fallida de partido

Decía Felipe González que a Pedro Sánchez le faltaba cultura de partido, pero nunca ha aclarado qué significa eso tan importante de la cultura de partido. Al final de la Edad Media se describía el método de enseñanza de la Universidad de París como modus parisiensis, infiero que existe un modus psoensis en la forma de proceder.

La gestión de las crisis internas en el PSOE suele tener un patrón más o menos definido. Cuando los disidentes tienen el apoyo de la mayoría de los órganos representativos se busca dar un golpe de mano para que la decisión pase a una instancia superior.

Cuando los disidentes tienen el apoyo de la militancia, entonces se aplica el control de los tiempos. Se prometía un congreso o asamblea y se dilataba en el tiempo todo lo posible, para que los disidentes tuvieran que abandonar el activismo y ocuparse de su trabajo y el aparato, liberado, se hiciera con el control.

Esta medida propia de la cultura de partido del PSOE se ha aplicado a Pedro Sánchez con la finalidad de esperar que la rabia se deshiciera, los apoyos se enfriaran y la falta de recursos hiciera el resto. Pero han fallado, porque esta situación no paralela a lo que haya podido suceder en cualquier agrupación provincial o local.

Estamos ante los medios de comunicación que demandan ser alimentados, de forma que cualquier movimiento de Pedro Sánchez es seguido y reportado. Esto ha permitido que los muchos militantes enfadados no se enfríen, a lo que ha ayudado no poco las decisiones de la Gestora y el sentido del voto del Grupo Parlamentario.

Tener tiempo ha permitido a un Pedro Sánchez que se encontró solo, volver a juntar sus apoyos y a organizarse en todo el territorio nacional, no sólo para ganar las primarias, sino también para ganar el congreso. Tener tiempo ha dejado días y días a Pedro Sánchez para recorrer Andalucía de un extremo a otro para buscar apoyos y parece que está encontrando muchísimos en la federación de Susana Díaz. Tener tiempo le ha permitido a Pedro Sánchez hacer ver a sus seguidores que hace falta financiación y se ha mostrado un músculo tremendo al recaudar bastante dinero, tanto que la Gestora no sabe qué hacer.

La Gestora le ha regalado una campaña electoral a Pedro Sánchez y acaba de darse cuenta.

Encuestas andaluzas

Con ocasión del 28-F, día en el que Andalucía conmemora el referéndum de autonomía de 1981, se han dado a conocer un aluvión de encuestas. Una muy beneficiosa al PSOE, otra al PP y dos intermedias, que vienen a dejar las cosas más o menos como están, aunque una con tendencia positiva a Susana Díaz y otra con tendencia negativa.

Y es que en estos momentos todas las encuestas que veamos sobre los resultados en Andalucía son irremediablemente encuestas sobre la fortaleza o debilidad de Díaz y su proyección como secretaria general del PSOE.

Creo que el escenario se parece más a la encuesta de la Universidad de Granada (parecido a las elecciones de 2015 pero con PSOE a la baja). La cuestión no es si alguien puede sacar o no mayoría absoluta, que no, sino cuáles son as combinaciones posibles para formar gobierno dentro de como mucho dos años, concretamente si PSOE o PP pueden formar gobierno contando únicamente con Ciudadanos. Cualquier otra combinación puede llevarnos a la repetición de las elecciones.

Y todo esto es rebus sic stantibus, es decir, estando las cosas como están, sin entrar a valorar una escisión, por el lado que sea del PSOE.

Susana Díaz no arranca

Si hay primarias entre los militantes del PSOE y hay candidatos competitivos, Díaz perderá con muchas posibilidades la Secretaría General y, como están las cosas, también dejará de ser secretaria general del PSOE-A y Presidenta de la Junta de Andalucía. Si hay un Congreso con delegados elegidos en dos votaciones indirectas, entonces Díaz multiplica sus posibilidades porque es en esos cabildeos donde ella es maestra.

El problema que tienen Díaz y Sánchez es caer antes de llegar al proceso, sea el que fuere. Mientras que Pedro Sánchez hace una campaña basada en la coherencia y en la militancia, Díaz la hace cimentada en su posición institucional, uniendo su candidatura a la marcha de la Gestora del PSOE y a su llevanza de la política diaria.

Cada día está más claro que tenemos una Gran Coalición de hecho, que es la peor de las situaciones para el PSOE. Si ya muchos no comprendemos ni compartimos la abstención y el apoyo al Gobierno de Rajoy, haberlo hecho y seguir haciéndolo sin un acuerdo general no es más que la expresión de la rendición de los socialistas. El Presidente del Gobierno concede triunfos más simbólicos que reales a los de la Gestora para que puedan mantener la farsa de la oposición útil, mientras aceptan el techo del gasto y las líneas maestra de los Presupuestos; una medida de poco alcance a cambio de aprobar miles de medidas como son unos Presupuestos Generales del Estado.

Las Plataformas de militantes van proliferando en todos los lugares, con la circunstancia de tener que buscar en muchos casos espacios fuera las sedes oficiales del Partido. Pedro Sánchez ha hecho una aparición multitudinaria y veremos como son las siguientes, pero cada vez que sale le marca la agenda a Díaz y a todos los que se mantienen agazapados en segunda, tercera y cuarta fila esperando que se quemen los que están por delante.

Tan necesitada está Díaz de que parezca que tiene una militancia detrás que ha organizado un acto en Jaén sobre la dependencia para llenar un espacio y ser respaldada públicamente por Rodríguez Zapatero, al que ella y los demás escondieron vergonzosamente en la campaña de 2011.

Díaz precisa más que nunca que la masa de militantes del PSOE-A porque su lanzamiento institucional en Bruselas no es que haya sido un fracaso, sino que ha supuesto un inmenso ridículo. Ella pretendía instrumentalizar a los dirigentes comunitarios, especialmente a los socialdemócratas y socialistas de otros países, para proyectar en España una imagen de estadista que no tiene, entre otras cosas, porque no lo es. Los políticos de aquellos lugares, experimentado en mil batallas en sus partidos, no picaron el grosero anzuelo fabricado en San Telmo y nadie se dispuso a que una jefa regional de los socialistas españoles lanzase su campaña a costa de ellos, respaldando no se sabe muy bien qué. Es por ello por lo que el saliente Presidente del Parlamento charló con ella entre cinco y quice minutos no e su despacho, sino en dos asientos en un pasillo.Y también es por ello por lo que solamente consiguió reunir a treinta y cinco eurodiputados socialistas (catorce españoles) de los cientos ochenta y nueve que conforman el Grupo Socialista del Europarlamento.

Las masivas manifestaciones en Granada, Huelva y Málaga han roto la fantasía de que Susana Díaz no recorta ni en Sanidad ni en Educación. Recorta en las dos y en la capital oriental donde había dos hospitales va a terminar habiendo uno, con dos sedes separadas por kilómetros. Andalucía, donde ganó con menos voto que cuando Griñán fue derrotado, ya no tiene el apoyo incondicional de antes y ni siquiera la incapacidad del PP de Andalucía puede bastar en esta ocasión.

La fuerza de Susana Díaz es la fuerza del PSOE-A. En Andalucía hay un ya sospechoso silencio demoscópico que podría indicar la intención de no debilitar a Díaz, al PSOE-A y a la Gestora con la posibilidad de un desastre socialista pasado Despeñaperros. Por el contrario sí han salido varias encuestas que publican los que todos los que conocen al PSOE y a sus votantes de siempre saben: la inmensa mayoría quiere a Pedro Sánchez y Susana Díaz es la más querida por los votantes del PP.

 

Una autoridad electoral independiente dentro de los partidos

le-republicainsUno de los elementos más destacados en las primarias de Los Republicanos en Francia ha sido que la organización y la vigilancia del proceso electoral ha sido confiado a una entidad independiente, externa a la organización del partido. Tras anteriores procesos en los que las sospechas y acusaciones de fraude electoral habían sido la característica propia, el partido ha decidido garantizar la neutralidad de la autoridad electoral.

No sabemos si los barones dejarán participar a los militantes en la elección del secretario general del PSOE, pero si lo hacen las normas electorales deberían cambiar, porque no cumple con ninguna garantía democrática que la organización, el control y la supervisión quede en manos de órganos internos comprometidos con la candidatura de Susana Díaz.

Los procesos internos en los partidos difícilmente cumplan las mínimas exigencias de limpieza, precisamente porque no existe una autoridad electoral independiente. Alguno puede objetar que se duda en la honorabilidad de la Gestora, pero como hacemos en el legislación electoral es mejor no lamentar la equivocación y no ponemos la decisión en manos del Gobierno, sino de Juntas Electorales independientes e imparciales.

La segunda cuestión que empaña los procesos electorales internos es el censo. A los ajenos al mundillo del PSOE le parecerá algo raro, pero el control de los censos es un elemento de poder fundamental por parte de los aparatos en todos los niveles territoriales.

Solamente pueden participar los militantes al corrientes del pago de las cuotas, de forma que saber quién cumple esa condición y quién es fundamental, porque hay personas que están convencidas que pueden votar y resulta que, por lo que sea, no consta su última cuota. Pero también hay militantes al corriente de los pagos que no conoce nadie, que solamente aparecen en una asamblea cuando hay una votación reñida y desaparecen, de modo que solamente los que saben de su existencia puede ponerse en contacto con ellos durante la campaña. Además el proceso de afiliación es proceloso, de forma que hay personas que se creen afiliadas y que no lo están porque alguien olvidó su ficha en un cajón o lo que sea.

Nuestro sistema político, tras la experiencia de la Guerra Civil y el Régimen posterior, en el que se emplearon los archivos y censos de los partidos para todo tipo de represión política, ha sido enormemente prudente a la hora de proteger los datos de las personas afiliadas a un partido político. Pero esta protección paga el grave precio de que solamente instancias no neutrales controlan esos datos, fundamentales a la hora de recabar avales, hacer una campaña interna o simplemente controlar que votan los que deben votar.

Los partidos podrían establecer, juntos o por separados, autoridades electorales y censales que no dependan de la estructura de los partidos y que haga que todos los contendientes electorales tenga igualdad de armas. Lo acertado sería contratar a expertos independientes y dotarles de un presupuesto y personal para desarrollar su labor. Pero quizá esto sea demasiado pedir a quienes aprovechan su ventaja administrativa para convertirla eficazmente en ventaja política.

Peronismo Pantojil

La ideología de Susana Díaz ha sido descrita magistralmente por Luis Miguel Fuente en The Objetive:

Lo de Susana ni es socialismo ni deja de serlo. Es un peronismo pantojil. Habla de “mis colegios, mis hospitales, mis dependientes” como una mamá pata. Pero no hace nada, sólo discurso performativo, intriga sin gobernanza, antipolítica del puro poder.

Espacio vacío

Cada día queda más claro que el PSOE está dejando un terreno vacío en el espectro político. Su corrimiento a la derecha con la abstención en la investidura y la falta de la menor idea sobre qué hacer van dejando un notable espacio.

En política los espacios vacíos se ocupan rápidamente. Veamos las tres posibilidades a mi modo de ver:

1) Que el PSOE se reorganice, expíe sus pecados ante el electorado en forma de público sacrificio de algunos de los barones (cuanto más importante, mayor será la purificación) y comience a hacer para lo que le votaron sus electores: poner en práctica un programa, lo cual solamente puede hacerse desde el Gobierno.

El hecho de que todos los tiempos en el PSOE pasen por las opciones de Susana Díaz puede darle a ella una ventaja competitiva frente a sus oponentes internos, pero está destrozando aún más al partido.  Además hemos de tener en cuenta que Susana Díaz no es ninguna candidata espectacular, ni siquiera buena; ganó en Andalucía con peores resultados que los de la derrota de Griñán en 2012 y no tiene ningún tirón en el resto del país.

2) Que Podemos vea ese espacio, que lo ven, y decidan tomarlo. Hasta ahora lo que se va detectando es que buena parte de los desafectos del PSOE no van a la formación podemita, sino a la abstención. Es posible que el “sorpasso” ahora sí sea factible, pero la posibilidad de hacerse con una parte significativa del electorado socialista, votos que siempre le han sido fieles, es una oportunidad que parece que Podemos está desperdiciando.

3) Que surja una nueva fuerza para ocupar el espacio de la Socialdemocracia. El comportamiento de los actuales gestores del PSOE está encaminado únicamente a controlar todos los elementos. La mayor parte de la militancia y muchos cargos municipales están más allá del enfado y un proceso que no sea limpio para elegir la dirección del PSOE puede llevar a que decidan que no van a legitimar algo por sí ilegítimo y que prefieren conformarse fuera de su partido. De hecho esta posibilidad está en la mesa y solamente necesita de líderes que den el paso.

Si Susana Díaz es lo mejor que el PSOE puede presentar

Anda Felipe González entregado a hacerle la campaña a Susana Díaz, tanto para ser secretaria general del PSOE, como candidata a la Presidencia del Gobierno. Destaca su fuerza y coraje.

Supongamos que realmente Susana Díaz es una de las personalidades políticas de más valía dentro del PSOE. Pensemos que es cierto lo que dice González y ella es la mejor candidata a liderar al PSOE. Menuda pena, si Susana Díaz es lo mejor que puede presentar el PSOE no quiere ni pensar en el resto del banquillo, no quiero ni imaginar cómo serán los de la segunda fila y los de la tercera.

Podrá estar Felipe González encandilado por Díaz. Podrá estarlo también Alfonso Guerra. Podrá callar la mayor parte del PSOE-A cuidando sus puestos o por el silencio impuesto por los secretarios de organización en casi todas las agrupaciones locales, pero Susana Díaz no deja de ser una pésima candidata, siendo además una mala presidenta regional.

Éste es uno de los grandes problemas del PSOE: la selección de líderes. El ascenso de Susana Díaz es prueba de un sistema en el que muchas personas de valía, personales y profesional, han sido desechada para que otras insustanciales pero sin escrúpulos, puedan ascender por la jerarquía interna. Susana Díaz representa el arquetipo de un partido que no atrae a lo bueno, de un partido que repele a los que tiene valor y exalta no la mediocridad, sino un nivel tan bajo que en otros contextos sería inadmisible.