¿Y ahora qué hacemos?

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“El candidato” (1972) es una película protagonizada por Robert Redford que narra el proceso electoral en el que Bill McKay consigue hacerse con la nominación demócrata para ser senador por el estado de California para terminar ganando las elecciones frente al oponente republicano.

Cuando todo están celebrando la victoria del candidato McKay, éste se dirige a Marvin Lucas, su jefe de campaña, y le pregunta: “¿Y ahora qué? En ese momento termina la película.

La información de la rueda de prensa de Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, me ha dado la impresión de que los barones del PSOE se encuentran ahora preguntándose “¿Y ahora qué hacemos?”

Da la impresión de que han conseguido su primer objetivo, derribar a Pedro Sánchez, pero que de repente se han quedado tan impresionados con el destrozo que están paralizados. Es posible que cuando se han sentado en Ferraz hayan recopilado información sobre el abultados número de bajas de militantes solicitadas (y de cuotas que se van a perder), las agrupaciones que están en pie de guerra, de las direcciones provinciales que no lo tienen claro, de los diputados en el Congreso que no ven claro lo de investir a Rajoy y que hay millones de votantes esperando que apoyen (directa o indirectamente) a Rajoy para ver el mundo de color morado.

De repente esa mínima hoja de ruta enunciada por Díaz, Vara, Page, Rubalcaba, Chacón y Madina de “primero darle un gobierno a España y luego ocuparnos del PSOE” se ha descompuesto. El primer paso de la hoja de ruta se ha venido a bajo por miedo a las consecuencias, pues puede llevar no sólo a una mayor caída electoral, sino incluso a una escisión dentro del partido.

No saben qué hacer y por eso Javier Fernández no tiene ni idea de cuándo será el Comité Federal para decidr la postura ni qué pasos se darán para hablar con el PP, si finalmente se deciden. No saben que hacer si hay terceras elecciones, ni tienen idea de quién sería el chivo expiatorio.

Es tal el desconcierto que comienzan a decirse insensateces como la de Page diciendo que van a presentar un candidato potente y unas listas que van a atemorizar al PP o la mentira de Vara de que abstenerse no es apoyar al PP (¿entonces por qué acusaron los socialistas a IU de darle la Presidencia de Extremadura a Monago precisamente por abstenerse?. Vamos, que han perdido los papeles y estas salidas de tono de dos destacados barones lo corroboran.

Los eficaces métodos de Juventudes Socialistas para quitar y poner ejecutivas y secretarios generales, cueste lo que cuesten, no te garantizan dos cosas importantes: poner a personas competentes y tener alguna idea entre las orejas.

Cuando alguien tiene que hacer tu trabajo

La falta de mayoría absoluta requería del apoyo de la derecha nacionalista periférica para que la Ley Orgánica de Educación fuese aprobada en las Cortes. El apoyo de estos pasaba, además de por ampliar el margen de decisión de las CCAA, por llegar a un acuerdo con la patronal de la enseñanza concertada que garantizase un “status quo” de la concertada y el sometimiento a la normativa general de estos centros. El Ministerio de Educación, con la ministra al frente, estaba paralizado y parecía que la LOMCE iba a tener que ser aplicada por la imposibilidad de aprobar la LOE.

El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Pérez Rubalcaba, tuvo que reconducir la situación y hacer unas rápidas y duras negociaciones para conseguir los acuerdos necesarios para que la LOE fue aprobada. Lo consiguió. Pérez Rubalcaba que ya era un pilar fundamental de Rodríguez Zapatero, que terminó incorporándose al gobierno como ministro del Interior, y salió la ministra de Educación a la que habían tenido que sustituir al frente de las negociaciones.

La actual Vicepresidenta del Gobierno ha asumido la dirección de la mayor crisis de salud pública de la historia reciente de España, visto que la ministra de Sanidad no ha sabido ni dar un rueda de prensa, ni tener un hospital preparado para tratar a los enfermos repatriados, ni hacer respetar a la profesional contagiada por el cúmulo de incompetencias bajo su dirección.

Hay importantes diferencias entre los dos casos mencionados en esta entrada. La primera es que lo que la entonces ministra de Educación no fue capaz de sacar adelante fueron las negociaciones de una ley educativa, que si bien es importante, no es vital ni perentoria. La segunda diferencia es que el problema del Ébola lo ha causado el gobierno actual. La tercera es que en el primer caso nos encontramos con un gobierno serio y en el segundo con la “Verbena de la Paloma” que se reúne todos los viernes.

La Gran Estrategia del Partido Popular

Estas líneas son la síntesis de una serie de ideas que me han ido rondando la cabeza los últimos meses. Es solamente una hipótesis de trabajo.

1. Echando de menos a Julio Anguita

Era mayo de 2012. Las Elecciones Autonómicas andaluzas habían arrojado la primera victoria electoral del PP en aquella comunidad autónoma, pero el hecho de no haber alcanzado la mayoría absoluta, como apuntaban todas las encuestas y los resultados de la Generales de 2011, le impidió a Javier Arenas hacerse con la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Los socialistas habían aprendido de la experiencia de sus compañeros extremeños y no dieron por hecho que IU les iba a apoyar solamente para que los populares no gobernasen. Además los socialistas andaluces habían vivido, años antes, la feliz experiencia de ver al ahora líder regional de IU convertido en Presidente del Parlamento gracias al voto de los conservadores.

El PSOE de Andalucía se tomó en serio las negociaciones con IU y se marcó un doble objetivo: conseguir su apoyo para la investidura sobre unos acuerdos programáticos fuertes y que hubiera consejeros de IU en el gobierno andaluz. No se quería pasar por la difícil situación de no tener un sólido apoyo y un compromiso con el gobierno por no haber hecho algunas concesiones en su momento. La alternativa a un pacto con IU, en el caso que esta formación desde fuera del gobierno les hiciera la vida imposible, era solamente la celebración de unas elecciones que nadie quería.

Griñán ganó su segunda investidura y Valderas fue nombrado Vicepresidente de la Junta de Andalucía. En términos generales el gobierno de coalición entre el PSOE e IU ha marchado razonablemente bien, con algunas desavenencias, crisis y algo de postureo, y hasta ha sobrevivido a un cambio en la Jefatura del Gobierno.

Entre las filas socialistas el prejuicio respecto de los pactos con Izquierda Unida iba desapareciendo, mientras que en la federación liderada por Cayo Lara parecía mejor participar en gobiernos y poder atribuirse éxitos y alguna medida con relumbrón (los fracasos para otros) que esos votos casi desapercibidos en el Congreso que sirvieron para tomar decisiones relevantes pero que nadie le ha reconocido a IU durante todo el periodo de Gaspar Llamazares.

Pese a que las encuestas que se publican, y que los medios las cocinan convenientemente, parecían no mostrar demasiadas heridas para el PP, más allá de un descenso no acompañado por un ascenso del PSOE. En la calle Génova bien sabían que las diferencias eran más escasas y que IU recogería muchos de los votos que los socialistas perdieran, con la diferencia de que esos votos no se quedarían reducidos a un perdido grupo parlamentario, como en los tiempos del Anguitismo, sino que podrían converger en una coalición como la andaluza, como la experiencia asturiana y, más remotamente y con sus peculiaridades, como el tripartito catalán.

Pudiera ser que los socialistas no superasen a los populares en las próximas generales o que quedasen empatados, pero la certeza de que el gobierno de coalición les arrebataría La Moncloa hizo que planteasen una estrategia de amplio alcance.

2. Controlando los medios

A lo largo de los años el Partido Popular ha sabido estar amparado por grandes grupos mediáticos, mientras que su oponente, el PSOE, ha visto como sus apoyos mediáticos se venían abajo en crisis empresariales causadas por la estupidez de los derechos futbolísticos.

La realidad es la siguiente. Los españoles emplean la televisión para informarse, después la radio, los periódicos y finalmente están los de Internet. Quien controla la televisión, controla las noticias y las opiniones que reciben la inmensa mayoría de los españoles. Nada más llegar a la Presidencia, Rajoy liquidó la RTVE neutral y de calidad y puso al frente a un ex abogado del Estado que está ejerciendo a la perfección tu tarea de comisario político, hundiendo los índices de audiencia de Televisión Española.

Pero eso no importa, porque el que no quiere TVE no tiene alternativas: puede irse a Atresmedia o a Mediaset. Allí recibirá, con modulaciones, el mismo mensaje que quiere el Gobierno que reciban, porque en estos años de crisis hay que llevarse bien con el primer inversor publicitario del país y si no que se lo digan a Pedro J.

Alguien podría decirme que La Sexta no hace lo que estoy diciendo, pero yo le invitaría a la siguiente reflexión. Tras el hundimiento de los promotores de La Sexta, la cadena fue comprada por el Grupo Planeta que tiene al archiconservador periódico La Razón, la emisora de televisión para bienpensantes de derecha Antena 3 o la cadena de radio para bienpensantes de derecha Onda Cero. El Grupo Planeta se ha identificado siempre con la derecha más neta de España y nunca iba a permitir, ni por dinero, que un medio de su propiedad le hiciera el juego a la izquierda.

El Grupo Planeta y el Partido Popular se encontraron con un tesoro cuando La Sexta cayó en sus manos: una audiencia de izquierda dura, el sector izquierdista del PSOE y la mayoría de IU.

Como son personas listas no cometieron la enorme torpeza de cambiar radicalmente la línea editorial del medio y transformarla en la enésima televisión conservadora. La cambiaron de una forma sumamente sutil, dándole un giro más a la izquierda, de forma que el PSOE entrase dentro de su campo de tiro. Ante un público para el que el PP es el demonio, cualquier equiparación con el PP es hundirte. Y comenzó Jordi Évole y las infinitas tertulias televisivas a mandar el mensaje del PPSOE, de que son la misma mierda, de que el PSOE tiene que renovarse hasta dejar de ser un partido socialdemócrata, etc.

Una labor de zapa que día a día va dando sus frutos y se comienza a herir al núcleo duro del PSOE y también, aunque en menor medida, al núcleo duro de IU al que le darán fuerte después.

El control mediático consigue maravillas como las que hemos visto los días posteriores a las Elecciones Europeas: tres de cada cuatro votantes votan a la oposición y el tema es la situación de crisis en los principales partidos de la oposición y no la pérdida escandalosa de votos del en el partido del gobierno, el cual tiene al 75% de los ciudadanos en contra.

3. Fragmentación de la izquierda

El peligro de una coalición postelectoral, y no sólo a nivel nacional, entre el PSOE e IU no se conjugaba con la estrategia de atacar al PSOE porque esos ataques eran rentables para IU y el amigo Anguita ya no estaba. Se imponía fragmentar aún más la izquierda, atacar a todos simultáneamente e introducir un tercer elemento.

Pululaba por los canales de televisión un profesor con coleta, discurso contra la casta y exoneración de los ciudadanos, ferviente del comunismo latinoamericano y de todo lo bolivariano que era el candidato ideal. Se hace un tertuliano habitual, se le da cancha, él funciona correctamente y comienza a seducir desde La Sexta y Cuatro (donde quedan núcleos en extinción de nostálgicos de PRISA) al electorado de izquierda.

Los medios de comunicación que tienen una audiencia más zurda le hacen una campaña tremenda y lo tienen en toda tertulia posible. La repercusión de extiende a la red, pero siempre con base en la televisión que es lo realmente importante.

Vienen unas Elecciones Europeas donde la circunscripción única permite que se aproveche hasta el último voto y donde los llamamientos al voto útil son ridículos. Pablo se anima, hace varios trucos de primarias, y encabeza una lista que es la sensación de la aburridísima noche electoral del 25M.

Automáticamente los medios ensalzan a Pablo y Podemos como si hubieran ganado y el electorado de izquierda, que tiene cada cosa, se vuelve loco. Los dos partidos grandes comienzan a querer ser más Podemos que Podemos y a hacer el tonto en el intento. Las encuestas, aunque parecen no saber que los escaños se reparten por provincias poco pobladas en lo general, apuntan a que Podemos puede tener un grupo parlamentario generoso. Ya una coalición a tres se hace imposible y más con elementos maximalistas como Pablo y los suyos.

4. La Gran Coalición

Antes de las Elecciones Europeas, para complementar el efecto Podemos, los populares se lanzaron a comentar que Rubalcaba sería un gran Vicepresidente del Gobierno en el futuro ejecutivo de coalición entre el PP y el PSOE. Si examináis las declaraciones de los populares sobre esta posibilidad, ellos únicamente contemplan la Gran Coalición si ellos son los socios mayoritarios y nunca si son los minoritarios porque saben que es el suicidio para quien no tenga la Presidencia y se adjudique la labor de todos.

La mera idea de Gran Coalición espantó a muchos sectores de militantes y votantes socialistas, que se les han tenido que ver de todos los colores con los del PP en sitios nada agradables para ser de izquierda y del PSOE como la Comunitat Valenciana, Murcia o Madrid.

5. Sistema electoral

Guste o no, a mí no me gusta, el sistema de la LOREG es el que tenemos y el que se utilizará para elegir el próximo Congreso de los Diputados. Aunque todo el mundo hable de la “Ley D’Hontd” lo que hace realmente mayoritario al sistema son las muchas provincias de escasa población donde no votar a uno de los dos partidos con más votos es tirar tu voto.

Si el segundo partido pierde muchos votos, lo ganaré directamente el primero porque el ascenso del tercero, cuarto y quinto partido será insuficiente y más si el tercero también puede perder fuerza a favor de un hipotético cuarto. Unas elecciones con PSOE, IU y Podemos destrozándose entre ellos es la mejor forma de que, aún perdiendo votos, el PP aumente su representación parlamentaria.

6. Recomponer las bases

Las bases del PP están tocadas. No en vano han perdido puntos porcentuales como ellos no recuerdan. Los jubilados, gran apoyo de los populares, no se esperaban estos hachazos de los que creían sus grandes valedores y esos señores nunca olvidarán quien les hizo pagar nuevamente los medicamentos.

La estrategia del PP para recuperar votantes se centra en transmitir una sensación de recuperación económica, pero es difícil porque esta crisis no se encumbre con mentiras contables.

Las líneas van por cuestiones identitarias, ofrecidas en bandeja de plata por la derecha catalana y vasca, y ahora la defensa de la Monarquía escondida bajo la idea de defensa del orden constitucional. Dos de sus grandes temas, aborto y ETA, están aparcados porque han detectado oposición en el primer caso y hartazgo en el segundo.

Pero lo que más fuerza les va a dar a los populares va a ser el miedo a la extrema izquierda. La operación de lanzamiento de Pablo Iglesias y de Podemos tiene, además del objetivo de fragmentar más el voto de izquierda, el objetivo de asustar a los votantes de derecha y que les haga pensar que el hacimiento de su hijo en clase es menor que si gobernase el de la coleta y que merece la pena pagar más por los medicamentos porque al menos los hay, porque si llega al poder el de la coleta no habrá ni medicinas como en Venezuela.

El miedo es una fuerza poderosa y puede movilizar a quien no se espera. Si los populares y sus dóciles medios saben transmitir miedo, entonces podrán recuperar mucho terreno.

Las movilizaciones posteriores a la abdicación regia, del estilo del 15M, ayudan a la estrategia electoral del PP. Si después del 15M el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta, después del nuevo proceso constituyente en Sol y su república federal, igualitaria, autogestionaria, indigenista, plurinacional, homeopática, asamblearia, medioambientalista, etc, etc el PP puede conseguir los dos tercios necesarios para reformar la Constitución.

¿Y qué podemos decir de Vox? Es la única piedra que tiene el PP en el camino, pero ha demostrado poco empuje electoral. El apagón mediático ha ayudado mucho a su fracaso porque sin base social o sales en los medios nacionales o no existes. Vox morirá el día que el PP llame al voto útil frente a la extrema izquierda.

El hombre que debió haber sido Presidente y que no debe intentarlo

El actual secretario general del PSOE está llevando adelante una acertada estrategia de cara a que su partido esté en condiciones de ganar las próximas Elecciones Generales. Sé que soy de los pocos que hace esta valoración, pero creo que es la correcta y los indicadores de opinión pública comienzan a dar resultados.

Parte de esa estrategia pasa por unas Primarias cercanas a la fecha previsible de las Elecciones Generales con un doble objetivo. El primero es que un candidato elegido con demasiada antelación se expone a ser quemado por los medios de la derecha mediática; en segundo lugar, hay que decirlo, porque tendrá menos conflictos internas con el partido como se dieron en el pasado; en tercer lugar porque unas primarias cercanas a los comicios suponen un impulso interesante a efectos de movilización.

Pérez Rubalcaba tiene que vencer la difícil tentación de presentarse en las primarias y más cuando quede claro que la victoria electoral es casi segura. No dudo de que mereciera ser Presidente, pero no debe serlo ahora. Rubalcaba genera mucho rechazo y eso reduciría la potencial ventaja.

Ha pasado el tiempo para que Rubalcaba pueda ser Presidente. Debió serlo, porque Zapatero bien pudo haberle cedido la Presidencia el año antes de las Elecciones y darle la teórica ventaja de presentarse como Presidente y no el chivo expiatorio. Pero eso no sucedió y el tiempo no puede retrotraerse.

¿Por qué Elena Valenciano es la candidata del PSOE a las Elecciones Europeas?

La elección de Elena Valenciano como cabeza de lista de los socialistas a las próximas Elecciones Europeas inmediatamente se explica como una estrategia de Rubalcaba de dejar limpio el partido para quien sea elegido después de las primarias.

La técnica es la “patada para arriba” o “patada hacia arriba” de la que escribí hace tiempo (enero 2009) una entrada que a continuación reproduzco:

Últimamente estoy un poco católico, posiblemente a causa de la lectura de Libertad Conquistada han salido otras muchas lecturas que se concretan en ocurrencias que adquieren la forma de entradas.

En la gestión de personal que hace la Iglesia Católica hay una figura que me encanta y que ha sido copiada por otros: la patada hacia arriba. La “patada hacia arriba” consiste en ascender a una persona molesta dentro de la jerarquía eclesiástica, pero ese ascenso conlleva el cese en el puesto que estaba (en el que causaba excesivas molestias) y que se confiere un puesto absolutamente irrelevante dentro del nuevo nivel de la jerarquía a la que se le ha incorporado. También se aplica a los incompetentes que te tienes que quitar de encima pero sin el escándalo de la degración.

El ejemplo paradigmático es el nombramiento de un cura rebelde como obispo auxiliar de una diócesis en la que haya poco qué hacer y menos repercusión mediática. Puede que ésta sea la causa, y no solamente la humildad, por la que Ignacio de Loyola hizo que los jesuitas hicieran voto de no buscar ni aceptar ninguna dignidad episcopal o cardenalicia, e incluso de denunciar al que así maniobrase.

Evidentemente esta técnica no ha permanecido ajena a otras instituciones y hay un montón de puestos para ascender a personas que pueden ser molestas en posiciones inferiores, así como hacerlos partícipes en los éxitos y en los fracasos de los superiores. Como resultado de una patada hacia arriba uno puede ser ministro, presidente del Congreso, vicepresidente ejecutivo de una empresa de la que antes era consejero delegado, presidente de honor de un partido político o director de la Biblioteca del Vaticano.

Cuando se asciende a alguien, pensad la próxima vez si realmente es un ascenso o una patada hacia arriba.

Enmarañados a la estructura

Pérez Rubalcaba decidió, por razones insondables, unir su devenir político al frente de la Secretaría General del PSOE a Elena Valenciano y a Óscar López, vicesecretaria general y secretario de organización respectivamente.

Óscar López fue adjunto de Blanco cuando éste era el número dos de Rodríguez Zapatero. Era el diputado perdedor por Segovia y nunca se sabe que hubiera ganado nada electoralmente hablando. Al llegar Marcelino Iglesias como secretario de organización él cayó sobre la secretaría regional de Castilla y León y después de un desastre electoral considerable fue premiado con un ascenso tras el Congreso de Sevilla.

Según él mismo ha reconocido en una entrevista en El País no tiene a donde ir volver si deja la política, porque no tiene otra dedicación. Óscar López es un ejemplo arquetípico de los productos que nacen y florecen desde la organización juvenil de los socialistas con la única finalidad de aportar no se sabe bien qué al partido.

Con Elena Valenciano nos encontramos con algo parecido: una persona que desde la organización juvenil ha removido todos los obstáculos para llegar a la cúspide del partido sin mérito político, profesional o electoral que se le pudiera reconocer.

Óscar López, consciente de ello, autoriza una moción de censura con un concejal que siendo alcalde y parlamentario regional del PP acosó a otra concejala de su formación y que fue condenado por ello.

Un tópico dentro del partido es que las críticas deben hacerse a través de los cauces internos, cauces que o bien son inexistentes, no se reúnen habitualmente, son irrelevantes o sus decisiones no son obligatorias. Los que están en el poder interno quieren lógicamente cauces internos.

Los secuaces de Valenciano y López llevan semanas clamando contra cualquier crítico y el domingo Valenciano se despacha en El País calificando a Carme Chacón como de ‘desleal’ y no da explicaciones de las causas por las que la vicesecretaria general tiene menos obligaciones de discreción pública que un militante o un simpatizante. Y para remata arguye la antigüedad como criterio para permanecer en el caso de que el secretario general se vaya.

El problema de la era de Rubalcaba no es que él se vaya a ir, que se va a ir. El problema es que alrededor de Rubalcaba ha proliferado una fauna con un perfil igual o similar al que tienen López y Valenciano, un grupo que considera que mantiene no se sabe qué llama sagrado, que incluso piensan que hacen un buen trabajo cuando ni es bueno ni es trabajo y que, sobre todo, aspiran a permanecer sin que les afecte un resultado electoral o una decisión congresual.

Valenciano y López deben dimitir y el PSOE debe hacer todo lo posible para que este perfil político (sin méritos académicos, profesionales ni electorales) no siga prosperando dentro del partido como lo está haciendo y dañando la estructura fundamental de la formación, no ya porque su gestión sea algo más que mala, sino porque espantan e impiden que otras personas de mayor valía entren en el partido y reciban encargos de importancia.

La Humanidad, un ministro aburrido y el peligro de extinción

Incluso desde antes del comienzo de la Transición política el puesto de ministro del Interior era el más desagradable del Gobierno. El terrorismo lo hacía una losa tremenda y bien cuidado tenían los ministros del Interior de no darse un margen en la gravedad del puesto que desempeñaban.

El ministro del Interior, Fernández Díaz, ha hecho unas llamativas declaraciones sobre el matrimonio homosexual. Es la primera vez, que yo recuerde, que un ministro del Interior se sale que los cometidos del departamento que le ha sido encomendado. Una muestra que ya, gracias a la buena política antiterrorista de Zapatero y Rubalcaba, el terrorismo no es el problema que era.

Las palabras del ministro han sido las siguientes:

Si nos oponemos al matrimonio entre personas del mismo sexo, no podemos usar argumentos confesionales. Existen argumentos racionales que dicen que ese tipo de matrimonios no debe tener la misma protección por parte de los poderes públicos que el matrimonio natural. La pervivencia de la especie, por ejemplo, no estaría garantizada

Hagamos un pequeño análisis y comentario:

1) El contexto de sus palabras ha sido un coloquio sobre la religión y el espacio público, celebrado en la Embajada española ante la Santa Sede, pagado naturalmente por España. En Roma hay siete universidades pontificias, dos ateneos pontificios (cuasiuniversidades), tres pontificias facultades independientes de teología, un montón de pontificios institutos y academias, además de una universidad católica. ¿Por qué el gobierno español tiene que pagar eso cuando la Iglesia tiene medios en Roma más que suficientes para hacerlo?

2) Dice Fernández Díaz que no va a utilizar argumentos confesionales para rechazar el matrimonio homosexual, pero a continuación alude a la idea de ‘matrimonio natural’. Los católicos sustituyen lo religioso por ‘naturaleza’ o por ‘natural’, de tal manera que matrimonio católico se transforma en ‘matrimonio natural’ o Dios se transmuta en ‘naturaleza’, cuando quieren que su argumentación confesional no lo parezca.

Y esto es un subterfugio porque no aceptarían las consecuencias de lo natural. El ser humano, antes de la creación de lo social, era natural y no conocía la institución matrimonial, de forma que no se puede hablar de ‘matrimonio natural’. En segundo lugar porque no dan valor a los miles de testimonios antropológicos que indican que hay cientos de formas de organización matrimonial y no la única que ellos consideran verdadera.

3) El argumento de la pervivencia de la especie es estupendo. Puede que el desocupado ministro del Interior no lo sepa pero los seres humanos somos los únicos seres que tenemos conciencia de especie y de la pervivencia de ésta, ya que el resto de los animales se limitan a la satisfacción de sus estímulos sexuales, algo que la Iglesia también reprueba pese a ser lo más natural.

La especie humana no tiene un problema precisamente de pervivencia, sino de superpoblación. Hay países como España que tienen problemas de natalidad, que se agravan con la política del gobierno al que pertenece el ministro del Interior, pero la Humanidad, considerada como especie, no tiene problemas de desaparición ni extinción. Salvo que el ministro inconscientemente reduzca la Humanidad a los pocos países más o menos desarrollados con problemas de natalidad.

4) Terminaré con lo más obvio. No es necesario el matrimonio, en ninguna de sus formas, para procrear. Lo digo por si no lo sabía y sus convicciones conservacionistas han llevado al ministro a casarse con ese único fin. Le liberamos de esa carga.

5) El celibato sacerdotal y el voto de castidad de los religiosos tampoco garantizan, en el sentido que decía el ministro, la supervivencia de la especie. De hecho San Agustín asumió esta posibilidad como una bella consumación de la Humanidad.