Las contradicciones de Puig

Una de las personas clave de los apoyos de Pedro Sánchez en la Comunitat Valenciana, el alcalde de Burjassot Rafael García, ha anunciado que se presenta a la Secretaría General del PSPV-PSOE frente al actual secretario general y presidente la Generalitat, Ximo Puig, uno de los puntales del Susanismo.

La figura de Ximo Puig es quizá una de las más contradictorias de los barones del PSOE y desde luego con Lambán de los más débiles de todos ellos. Hagamos un breve repaso.

El 28 de septiembre de 2016 Ximo Puig presentó su dimisión como miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Pero no fue él ni nadie de su confianza a llevar su dimisión, sino que fue el diputado sevillano Antonio Pradas quien la entregó en Ferraz junto a las otras dieciséis. Susana tan observante de la jerarquía y del protocolo, ninguneó a un secretario general regional y presidente autonómico como si fuera uno más de sus peones en la Ejecutiva del Partido.

Después de varios meses precampaña y de campaña lo que sea el Susanismo se parece mucho al conjunto de frases vacías que Susana Díaz ha ido esparciendo por España durante su derrotada candidatura. A pesar de ellos algunas pinceladas sí podemos dar, al menos a partir de las reacciones de los susanistas a las propuestas de los que sí las hacían (Sánchez y López).

Susana y el Susanismo han mantenido una visión más homogénea de España. Frente al reconocimiento de la diversidad y de la identidad múltiple, ella y ellos han preferido una identidad única con alegres variedades locales. Susana y el Susanismo han recibido el aplauso de la derecha española cuando han traslucido una concepción de España más esencialista que pactista.

Por el contrario Puig desarrolla políticas claramente identitarias o como se denominan en su tierra, políticas valencianistas. Muestra de ello es la nueva política lingüística en Educación donde los centros elegirán si tienen el castellano o el valenciano como lengua vehicular y se abandonará la existencia de línea en las dos lenguas en un mismo centro. Una política lingüística muy alejada de lo que el PSOE-A consiente y que no le hubieran consentido de ganar Susana. Aunque siempre permanecerá la duda que proporción del Valencianismo de Puig es realmente de Compromís.

Es por ello más sorprendente aún que Puig y los suyos quieran controponer ahora el PSPV al PSOE, una posición que nunca han mantenido y a la estela de la independencia de facto que está intentando el PSOE-A. Una señal más que lo que guiaba al Susanismo era el aprecio por sus sillones ya que los defensores de cierta forma de neocentralismo han pasado a querer para su partido un federalismo que le niegan al país.

Susana Díaz se ha presentado como barrera frente al Populismo (Podemos y sus confluencias) y como ella suele hacer se ha puesto de ejemplo, ya que en Andalucía ella se apoya en el centro-derecha de Ciudadanos y no en la izquierda de Podemos (hay que decir que Teresa Rodríguez no dio ningún margen). Pero Díaz era el único caso de gobernante autonómico del PSOE que o bien no hubiera necesitado al PP para la investidura (Vara y Fernández), no lo necesitara para las cuestiones importantes (Page) o que no gobernase con alguna de sus confluencias (Puig, Armengol y Lambán). El Susanismo acusaba a Pedro Sánchez de querer entregar el PSOE a Podemos cuando ellos se habían convertido en los mejores amigos de los “populistas” y allí estaba Puig como barrera del Populismo junto a su vicepresidente Oltra.

La enmienda al documento estatutario procedente de Alicante permitir la disolución de las agrupaciones provinciales en el PSPV dejando solamente las agrupaciones comarcales no es muestra de la defensa de una forma de organización propia, sino solamente de un simple y ruin táctica de cara a los congresos venideros.

Hagamos un poco de historia. Era el 37 Congreso del PSOE. Zapatero acababa de ganar sus segundas elecciones. Blanco gobernaba con mano de hierro como secretario federal de organización y propuso una reforma estatutaria que establecía la eliminación de las estructuras intermedias entre las agrupaciones locales o municipales y las provinciales o insulares, de forma que las agrupaciones comarcales del PSPV desaparecerían. Los socialistas valencianos se opusieron y consiguieron su permanencia.

En la Megacrisis del PSOE las provincias han estado a favor de Pedro Sánchez, mientras que el aparato regional lo ha estado con Susana. La fortaleza de las provincias ha anulado el poder de Puig y en especial Abalos se ha convertido en el hombre fuerte del PSPV. La idea de Puig es desmantelar la estructura que le sirve de contrapeso, en especial la agrupación provincial de Valencia, para que entre la Ejecutiva del PSPV y las comarcas no haya nada, a sabiendas que las comarcas son demasiado pequeñas para oponerse y muchas para unirse efectivamente. La propuesta de la supresión de las agrupaciones provinciales fue presentada el día 30 de mayo, nueve días después de la derrota de Susana y el Susanismo, y nunca se habría formulado en caso de haber vencido la política andaluza, pues nunca nadie del entorno de Puig sugirió nada en ese sentido.

Jerarca y ninguneado, neocentralista y presoberanista, barrera del Populismo y socio de Compromís, ganador que nunca ha ganado, del PSPV después de que el PSOE les dijese que no y antiprovincialista de conveniencia. Así es Ximo Puig.

Un secretario general verdaderamente federal

En la campaña de las primarias de 2014 señalamos en este blog que el liderazgo que emergía era un liderazgo sostenido sobre los poderes territoriales y que tenía que contar con ellos, en definitiva que era un modelo confederal. El Comité del 1 de octubre fue la apoteosis de este sistema donde los bloques territoriales pasaron factura al secretario general por su apoyo en las primarias y pensaron que sin ellos no sería nada.

Ayer, día de la clausura del 39 Congreso Federal del PSOE tomó cuerpo un secretario general verdaderamente federal, con su legitimidad estatutaria y política innegable y sin débitos territoriales para mantenerse al frente del partido. Cuando Susana Díaz fue a pasar el cheque de su apoyo, vio que no se quería su apoyo, que no importaba los sillones vacíos de los delegados que la obedecen de la delegación andaluza y que sus juegos de votos a cambio de sillones en la ejecutiva eran absolutamente prescindibles tras ganar Pedro Sánchez las primarias con más del 50% de los votos contra los antes poderosos barones.

Pedro Sánchez tiene un ámbito propio de competencias, el federal, donde no tiene que pedir permiso a los líderes regionales e incluso locales para dar cualquier paso. Tiene una Ejecutiva de confianza y una Comité Federal que representa la voluntad de la totalidad de los militantes (quedan por incorporarse los que eligen en los congresos regionales) y ahora sí tiene autonomía en lo federal.

Lógicamente Pedro Sánchez buscará la sintonía de los líderes regionales y es plausible y deseable que apoye a determinados candidatos en los procesos regionales que ahora se sucederán, aunque la última palabra es posible que la tenga la militancia en nuevas primarias y no, como hasta ahora, en una lucha de despachos.

Los ámbitos infrafederales tienen su propio margen de actuación, pero no pueden hacer, como hicieron desde 2014, instituirse en tutores del federal. Ya saben que los militantes socialistas tienen criterios claros y que el 21 de mayo recibieron un merecido castigo a tantas cosas hechas muy mal y a la peor de todas, la entrega de millones de votos al Partido Popular.

La sorpresa que no quisimos reconocer


La sorpresa del resultado del domingo en las primarias del PSOE no se debió a que no hubiera datos objetivos, porque la fuerza del aparato era el principio hermenéutico que alteraba todos los análisis.

Desde que Pedro Sánchez comenzó a recorrer España sus encuentros consiguieron reunir cantidades interesantes de personas. Evidentemente había personas que no eran militantes, pero congregar a varios centenares de personas en sitios difíciles como Salamanca a un acto interno del PSOE era algo significativo. Se dijo que eran podemitas infiltrados y seguro que alguien escribiría que eran extras pagados. El paso del tiempo da para pensar que esas grandes audiencias eran reflejo de la militancia.

La proliferación de plataformas y de actos de los puntales de la candidatura por todo el país era otro síntoma. Se les veía a los diputados que apoyaban la candidatura por todos sitios y las convocatorias estaban normalmente nutridas. Ir a una convocatoria de Pedro era como firmar su aval, una declaración de guerra, pues al día siguiente habría quien escudriñaría las fotos o el clásico que iba a ver quien iba.

Se lanzaron toda clase de sospechas sobre la financiación de la campaña de Pedro Sánchez. Nadie quería aceptar que esas cifras provenían de pequeñas donaciones, sino que aparecieron los donantes oscuros. La candidatura de Sánchez se acomodó a la financiación dentro del partido y los problemas para justificar los gastos del acto de Susana en IFEMA acallaron. La financiación es una de las señales de la viabilidad de un candidato y en las primarias del PSOE se vio claramente, aunque todos estábamos cegados por la omnipotencia del aparato.

Y llegaron los avales. Pedro Sánchez quedó segundo, muy cerca de Susana, y todos sabíamos que ella no podía más y él sí. Había que reconocer que la candidatura de Susana ganaba tanto en avales válidos como en avales invalidados y se comentaba mucho la forma de conseguir esos avales. A pesar de ello se repitió la idea de que el aparato es mucho aparato y Susana seguía de vencedora segura.

En estas elecciones es muy difícil hacer encuestas porque la muestra tiene que ser de militantes y los datos demográficos de la militancia son arcanos absolutamente ocultos. Los medios se han tenido que conformar con mostrar la preferencia de los votantes o de los potenciales votantes, los cuales normalmente han preferido a Pedro Sánchez. Pero hemos pensado todos que los votantes no son los militantes y que el resultado podía ser otro y de forma abrumadora.

Unos no quisimos ver estos datos para no ilusionarnos. Otros porque se han negado desde el 1 de octubre a atender la realidad. Sin hechos no hay realidad y menos verdad. Pedro Sánchez ha arrasado y hubo avisos.

¿Tres semanas para una moción de censura?

Los militantes socialistas han elegido al candidato, entre los tres posibles, que era el preferido por sus votantes y por sus potenciales votantes. Las últimas encuestas indicaban que en el caso de que Pedro Sánchez fuera el elegido había una perspectiva muy positiva de subida de intención de voto.

La derecha, sus medios y un sector del PSOE dieron por hecho que si Sánchez era el elegido, entonces habría una convocatoria automática de elecciones anticipadas. Entre tanto se está tramitando una moción de censura y la Constitución prohíbe convocar elecciones mientras ésta no se concluya. La Mesa del Congreso ha decidido que se debata el 13 de junio, de modo que Rajoy se ha autoimpuesto un límite a su facultad constitucional ¿con qué fin?

El momento clave se dará, como tarde el 1 de junio que expira el plazo que ha aprobado la Mesa para someter al Pleno el dictamen de los Presupuestos Generales del Estado. Entonces veremos si tiene mayoría o no para aprobar los Presupuestos cuando va a estar meridianamente claro que no va a tener una abstención de los socialistas, como hubiera sido posible con otro resultado en las primarias.

En el caso de sacar adelante los Presupuestos, lo cual es factible con acuerdos con PNV, CC y NC no será posible de hablar de inestabilidad parlamentaria, pero en el caso de no aprobar los Presupuestos es necesario tiempo para valorar las opciones.

Rajoy concede tiempo porque él mismo necesita tiempo. Por más que la propaganda mediática hubiera asumido el dogma del desastre electoral del PSOE en caso de la reelección de Pedro Sánchez, los datos públicos a día de hoy indican lo contrario.

El Partido Popular encargará encuestas, las analizará, rastreará redes sociales y realizará una gran trabajo de investigación electoral antes de lanzarse a una nueva campaña. Tiene que saber dónde están ellos y dónde están los demás. Han de averiguar qué mensajes son los mejores y cómo manejar los tiempos. Se dan dos meses de verano para recopilar y procesar esa información y prepararse para septiembre. Es más fácil dejar correr el tiempo al borde del cierre de las sesiones que durante un mes entero.

Murcia es el Ohio del PSOE


El Partido Socialista de la Región del Murcia (PSRM) es la federación del PSOE en esta comunidad uniprovincial. Allí ganó Susana Díaz en los avales, gracias a la labor minera de las alcaldesas aliadas de la candidata andaluza, pero venció Pedro Sánchez en votos. Otro caso más de anormalidad y más teniendo en cuenta que Susana ha tenido más avales que votos.

Pues bien, a la hora de ir a las urnas, el PSRM ha sido el que más cerca de reproducir el total del PSOE Federal, quedándose en porcentajes muy similares para cada candidato.


Notas sobre las primarias del PSOE

Desde el día en el que las candidaturas entregaron los avales, ese sector del PSOE que se ha denominado los “pedristas” o los “sanchistas” reprimía su entusiasmo. Muchísimos militantes se habían unido al viaje del ex secretario general convencidos que iban a ser derrotado, machacados y destrozados por el aparato depredador que arropaba a Susana Díaz, el “Susanismo”.

Os ofrezco unas notas:

1. Susana Díaz ha hecho unas de las peores campañas electorales desde 1977, quizá a la par que la campaña de Aguirre en las últimas municipales (pero Aguirre al menos ganó). ¿Por qué?

Susana ganó una primarias hechas a su medida, convocadas por sorpresa por Griñán, y en las que no hubo ningún adversario de peso. Ella ya era la secretaria de organización y consejera de Presidencia. Todo funcionó estupendamente, fue la única en superar el número de mínimo de avales y consiguió tantos que le avaló más de la mitad de la militancia. Ganó como a ella le gusta: con apoyos con nombre y apellidos y no con votos secretos. Y ahora llega uno de sus errores fundamentales: confundir Andalucía con España.

2. La campaña ha estado tan mal diseñada que hasta donde podía ganar, en los avales, y donde ganaron lo convirtieron en un derrota por jugar con unas expectativas absurdas. El día antes de la entrega de los avales Susana protagonizaba la portada de ABC hablando de una diferencia de 20000 avales, pensando que serían más. Cuando la realidad fue que su victoria en avales frente a Sánchez era de seis mil, fue visto como una derrota y la gestión fue desastrosa: acusar al adversario de haber presentado avales inválidos a sabiendas, cuando fue ella quien a la postre tuvo más avales rechazados. Los avales eran el techo de Susana y el suelo de Pedro: hoy se ha visto.

3. Tras el fracaso de los avales, la campaña de Susana no ha tenido guión. Ellos esperaban que todo se hubiera acabado y no tenían estrategia de campaña. Sacar otra vez a los grandes históricos repetir lo hecho antes no ha tenido ningún sentido. El hecho no presentar atropelladamente un programa, con páginas risibles, habla mucho de la improvisación constante.

El gran arma de Susana y de la Gestora que la ha sostenido ha sido el tiempo. Cuando se da un golpe de mano en una agrupación, lo que se hace es nombrar una gestora “sine die”, aburrir a los que se quiere aburrir y cuando se ha perdido la tensión de la crisis, convocar un proceso de elección con todo ya convenientemente atado. Esta táctica estándar la aplicó en más de treinta ocasiones Susana Díaz en Andalucía y decidieron ponerla en práctica en el PSOE Federal.

4. Ha fracasado porque le ha dado tiempo a Pedro Sánchez para recorrerse España en varias ocasiones, ensayar, afinar y sobre todo construir una red de plataformas sumamente eficaz. La gravedad de la conspiración del 1 de octubre rompió esta ley e hizo que una parte mayoritaria de la militancia, como se ha comprobado, esperase el primer día posible para decir lo que realmente opinaba. El 1 de octubre se actuó contra el sentir de los militantes y lo hicieron de una forma consciente.

Han despreciado a la militancia, han hablado de populismo y de que los militantes eran una masa orteguiana buscando la satisfacción de sus instintos más bajos. Un repaso a las trayectorias personas y profesionales de buena parte de la militancia manifiesta que esas personas tienen un mayor calado que buena parte de los que se han considerado los “optimates” del Socialismo español.

5. Como dice Fernando Garea todo lo que se diga da igual si no se ve a la luz de la decisión de abstenerse en la investidura de Rajoy. Allí traspasaron una línea clave, de existencia política. Es muy difícil saber lo que muchos de esos militantes que han dado la cara en todos los rincones de España contra el PP, que en muchas ocasiones se han jugado el tipo sin casi respaldo institucional para denunciar la corrupción, que lo único correcto era dejar que Rajoy y su más que dudoso partido siguieran en La Moncloa, además sin límites, sin dar nada y agradeciéndole que no convocase unas elecciones.

Porque la estrategia a los conjurados del 1 de octubre les ha salido mal. Vendieron el gobierno parlamentario y la realidad se les ha vuelto en contra, porque en nuestro sistema un gobierno parlamentario es imposible. No consiguieron nada para la investidura, se han dedicado a mentir diciendo que el Congreso había derogado determinadas leyes cuando lo único que se han aprobado son Proposiciones no de Ley y han comprobado como había una mayoría alternativa para investir a Rajoy pero que había que dejar que Mariano se esforzarse.

Las últimas semanas de las primarias nos han traído un rosario de escándalos de corrupción del Partido Popular. Cada uno de ellos era una mina de profundidad en la campaña de Díaz, porque se le ha responsabilizado de haber investido a un nido de corrupción.

6. Recuerdo un artículo de Eduardo Madina en el que invitaba a la complejidad y a no dejarse llevar por eslóganes o por la política del tweet. Uno pensaría que Madina y los que compartieran su postura optarían por una propuesta con algo de sustancia, pero han hecho campaña por la candidatura más insustancial, sin propuestas y vacía que había. La candidatura de Susana no escondía nada detrás de sus eslóganes (100%, Musho PSOE eh eh, Yo sé ganar) y ha habido personas que han gastado su prestigio y su credibilidad personal detrás de tamaño despropósito. Las grandes ideas deben tener grandes concreciones; lo contrario es ridículo.

7. Los socialistas andaluces han intentado llevar a cabo una idea que ella tienen y últimamente han verbalizado en numerosas ocasiones: si nosotros ganamos, el PSOE debería seguir nuestra senda. El PSOE-A confunde Andalucía con España y a su federación con el PSOE y debe darse cuenta más pronto que tarde de que Andalucía también está cambiando y se parece cada día al resto del país.

Estos meses ha sido una expresión de la andalucización del PSOE: parecía casi obligatorio para hablar en nombre del PSOE tener acento meridional. Han llenado el aparato federal y han campado a sus anchas: el resultado es una derrota en las primarias y una oposición a Rajoy más que mala.

El Comité Director (equivalente al Comité Regional) previo al 1 de octubre se caracterizó por una extraña unanimidad. Cuando un cuerpo de personas, que se entiende con capacidad para decidir, vota a favor en bloque con solamente una abstención, pasa algo raro. La realidad se ha visto el día 21 a las claras: ese Comité Director no representa a un tercio de los socialistas andaluces que lógicamente querrán verse representados y no silenciados, ignorados y negados como hasta ahora.

Una de los momentos que más me sorprendieron de esta larga campaña fue la entrevista concedida por Carlos Sanjuán en la que apoyaba a Pedro Sánchez. Carlos Sanjuán fue el secretario general del PSOE-A desde 1988 a 1994. Desde que se retiró de la política tenía poca vida política, salvo algunas invitaciones protocolarias, y nadie esperaba que saliera a la prensa para defender al candidato ajeno a su federación. Sus palabras eran una exoneración de que apoyar a Pedro era traicionar a la federación a la que se pertenece.

El PSOE-A tiene que reflexionar muy seriamente como se seleccionan a sus líderes y a su plana mayor. Las actuaciones nacionales de Verónica Pérez, Mario Jiménez o Antonio Pradas dan mucho que pensar. José Antonio Griñán se preguntó la causa por la que el PSOE-A no resultaba atractivo a los sectores más jóvenes y preparados de la sociedad andaluza: la respuesta la tenía a su lado.

8. Susana Díaz no tiene buena imagen pública. Muchos se han podido llevar a engaño porque en las elecciones andaluzas de 2015 era la candidata mas conocida y la mejor valorada, pero ello era coyuntural. Era la más conocida porque se presentaba como Presidenta de la Junta y la más valorada suponemos que por su valía y porque era la candidata mediana, la que se encontraba entre los electores de PP/C’s y los de Pod./IU, de forma que su media subía por tener puntuaciones menos negativas.

Durante la campaña se ha insistido en que gana en los mítines y sobre todo en el “tú a tú”, pero desgraciadamente la política nacional no es ganar un ayuntamiento pequeño donde prima el contacto personal, sino que hay que proyectar una imagen pública, una que a tu público objetivo le atraiga. Susana no tiene una imagen positiva y ello es un lastre para un futuro política relevante fuera de Andalucía.

9. Todos le hemos dado una gran importancia a los aparatos, porque la tienen. La historia de las derrotas del aparato es tal que quizá debiéramos revisar ese dogma y, más bien, considerar que tiene un poder limitado y más cuando actúa abiertamente produce una reacción de rechazo.

La ventaja de los aparatos es la “profesionalización”, en algunas casos, y el control del censo; la desventaja que se ha encontrado es que las plataformas de las candidaturas rivales también estaban formadas por personas que conocían bien el partido y que, una vez entregado el censo por la Gestora, les aventajaron visiblemente.

10. Los medios de comunicación, casi unánimemente, han estado entregados a apoyar la campaña de Susana. Y me ha parecido una estrategia pésima.

En primer lugar porque unas elecciones primarias sobre un censo de unas doscientas mil personas dispersas por toda España no tienen las mismas pautas que unas elecciones convencionales. Los votantes tienen un sesgo tremendo y además tienen sus propios cauces de información sobre los hechos.

El apoyo de El País, considerado instigador de la conspiración del 1 de octubre, no ha sido la mejor idea de las posibles, pero la menos El País hasta hoy ha formado parte de la cultura política del PSOE. Pero los apoyos y las entrevistas en La Razón o en ABC han sido directamente contraproducentes. Esos medios son considerados como antisocialistas por la militancia y la candidatura de Díaz no ha parado de darles juego y de “enlazar sus noticias y análisis”.

Sí creo que las redes sociales han jugado un papel fundamental, pero no Twitter como se cree normalmente. Ha sido Facebook que es la red preferida por los militantes dada su media de edad. Los debates han sido encendidos y la mezcla de la candidatura de Susana de “superficial delicadeza” con todo tipo de maniobras donde no era visible.

10. La Gestora y la candidatura de Susana aceptaron durante su conspiración una rara forma de “sentido de Estado”. Entiendo que existan circunstancias en las que cada sector político deba de abdicar de algunas de sus posiciones para solventar un problema grave. Pero se basa en la reciprocidad. La versión del “sentido de Estado” que asumieron era que todos los sacrificios y concesiones debían provenir del PSOE y que el PP no tenía que dar ningún paso, no aceptar ningún perjuicio. Es por ello por lo que quieren que Pedro Sánchez se vista el traje de “sentido de Estado” porque es un marco en el que siempre gana el PP y en el que solamente puede ganar el PP, no España.

11. Pedro Sánchez ha renacido después de ser destruido públicamente el 1 de octubre. No se nos olvida el “lo quiero muerto hoy”. Ellos dicen que fue porque era un tirano (Puig dice que una vez le gritó), pero la conexión entre su defenestración y la investidura de Rajoy lo ha convertido en un mártir, no en la enésima lucha orgánica.

El tirón de Pedro Sánchez entre los votantes y los potenciales votantes del PSOE es tremendo. Todas las encuestas lo reflejan. Como ya dijimos en una ocasión el primer paso que tiene que hacer el PSOE para recomponerse es conseguir la vuelta de una parte grande de los votantes que se fueron a Podemos. ¿Y los de centro centro? Ahora mismo no son accesible, porque está el tapón de Ciudadanos. Las opiniones de los que se escandalizan porque se cantó “La Internacional” (himno del PSOE) no cuentan, nunca van a votar al PSOE.

No tengo lugar a dudas de que la preferencia de Iglesias, como de Rajoy y Rivera era Susana Díaz. Sabían que habría un PSOE más débil, sin liderazgo atractivo e intentando encontrar votos donde no los hay.

Paro por ahora … ya vendrá alguna entrada más.

Aquel informe que querían votar el 1 de octubre

Los postverdad de los susanistas afirma que Pedro Sánchez se fue libremente tras perder una votación en el Comité Federal para la convocatoria del Congreso del partido. y que no hubo ninguna maniobra de derrocamiento ni golpe, como los partidarios de Pedro Sánchez y él mismo mantienen.

La dimisión, días antes del 1 de octubre, de diecisiete miembros de la Ejecutiva provocada por quiénes ahora denominados “susanistas” consideraban que provocaba el cese automático del secretario general y la constitución de una Gestora. Otra interpretación mantenía que no era así. Ahora esto parece no tener importancia, pero se le dedicaron muchas palabras al asunto en su momento. Los diecisiete que dimitieron y cuyas cartas las llevó Antonio Pradas, porque ni para eso se fiaron de ellos ni tuvieron personalidad, lo hicieron con la intención de torcer la voluntad de la militancia.

Presentaron un documento (aquí lo tenéis) ante la Comisión de Garantías y visto que la presidenta de este órgano decidió posponer la reunión a que se hubiera reunido el Comité Federal, entonces intentaron que fuera votado en el propio Comité Federal del 1 de octubre.

Al comenzar la sesión, en lo que se tardó varias horas, la entonces “máxima autoridad” dijo que lo primero que se iba a hacer era votar el informe que no se había podido llevar a Garantías. Entonces Rodolfo Ares, hoy en la candidatura de Patxi López, le quitó el micrófono para indicarle que no se podía someter a votación algo que no estaba en el orden del día. Y acabó el intento de darle forma al derrocamiento a través de las dimisiones.

¿Era verdad o mentira que el secretario general ya no lo era tras la dimisión de los diecisiete? El 1 de octubre era un tema esencial y ahora decís que dimitió, luego el 1 de octubre estabais convencido y mentisteis.