Susana Díaz no arranca

Si hay primarias entre los militantes del PSOE y hay candidatos competitivos, Díaz perderá con muchas posibilidades la Secretaría General y, como están las cosas, también dejará de ser secretaria general del PSOE-A y Presidenta de la Junta de Andalucía. Si hay un Congreso con delegados elegidos en dos votaciones indirectas, entonces Díaz multiplica sus posibilidades porque es en esos cabildeos donde ella es maestra.

El problema que tienen Díaz y Sánchez es caer antes de llegar al proceso, sea el que fuere. Mientras que Pedro Sánchez hace una campaña basada en la coherencia y en la militancia, Díaz la hace cimentada en su posición institucional, uniendo su candidatura a la marcha de la Gestora del PSOE y a su llevanza de la política diaria.

Cada día está más claro que tenemos una Gran Coalición de hecho, que es la peor de las situaciones para el PSOE. Si ya muchos no comprendemos ni compartimos la abstención y el apoyo al Gobierno de Rajoy, haberlo hecho y seguir haciéndolo sin un acuerdo general no es más que la expresión de la rendición de los socialistas. El Presidente del Gobierno concede triunfos más simbólicos que reales a los de la Gestora para que puedan mantener la farsa de la oposición útil, mientras aceptan el techo del gasto y las líneas maestra de los Presupuestos; una medida de poco alcance a cambio de aprobar miles de medidas como son unos Presupuestos Generales del Estado.

Las Plataformas de militantes van proliferando en todos los lugares, con la circunstancia de tener que buscar en muchos casos espacios fuera las sedes oficiales del Partido. Pedro Sánchez ha hecho una aparición multitudinaria y veremos como son las siguientes, pero cada vez que sale le marca la agenda a Díaz y a todos los que se mantienen agazapados en segunda, tercera y cuarta fila esperando que se quemen los que están por delante.

Tan necesitada está Díaz de que parezca que tiene una militancia detrás que ha organizado un acto en Jaén sobre la dependencia para llenar un espacio y ser respaldada públicamente por Rodríguez Zapatero, al que ella y los demás escondieron vergonzosamente en la campaña de 2011.

Díaz precisa más que nunca que la masa de militantes del PSOE-A porque su lanzamiento institucional en Bruselas no es que haya sido un fracaso, sino que ha supuesto un inmenso ridículo. Ella pretendía instrumentalizar a los dirigentes comunitarios, especialmente a los socialdemócratas y socialistas de otros países, para proyectar en España una imagen de estadista que no tiene, entre otras cosas, porque no lo es. Los políticos de aquellos lugares, experimentado en mil batallas en sus partidos, no picaron el grosero anzuelo fabricado en San Telmo y nadie se dispuso a que una jefa regional de los socialistas españoles lanzase su campaña a costa de ellos, respaldando no se sabe muy bien qué. Es por ello por lo que el saliente Presidente del Parlamento charló con ella entre cinco y quice minutos no e su despacho, sino en dos asientos en un pasillo.Y también es por ello por lo que solamente consiguió reunir a treinta y cinco eurodiputados socialistas (catorce españoles) de los cientos ochenta y nueve que conforman el Grupo Socialista del Europarlamento.

Las masivas manifestaciones en Granada, Huelva y Málaga han roto la fantasía de que Susana Díaz no recorta ni en Sanidad ni en Educación. Recorta en las dos y en la capital oriental donde había dos hospitales va a terminar habiendo uno, con dos sedes separadas por kilómetros. Andalucía, donde ganó con menos voto que cuando Griñán fue derrotado, ya no tiene el apoyo incondicional de antes y ni siquiera la incapacidad del PP de Andalucía puede bastar en esta ocasión.

La fuerza de Susana Díaz es la fuerza del PSOE-A. En Andalucía hay un ya sospechoso silencio demoscópico que podría indicar la intención de no debilitar a Díaz, al PSOE-A y a la Gestora con la posibilidad de un desastre socialista pasado Despeñaperros. Por el contrario sí han salido varias encuestas que publican los que todos los que conocen al PSOE y a sus votantes de siempre saben: la inmensa mayoría quiere a Pedro Sánchez y Susana Díaz es la más querida por los votantes del PP.

 

Proyección del Barómetro del CIS de octubre de 2016

Ha salido el CIS y aquí estamos los pesados de GS proyectando los escaños del Congreso. Teniendo en cuenta que el trabajo de campo se realizó en los diez siguientes a la defenestración de Pedro Sánchez y antes de la abstención, no es atrevido pensar que al PSOE le queda mucho desfiladero infernal por recorrer.

Los resultados de Andalucía, comunidad sumida en un apagón demoscópico, confirman una derrota sin paliativos del PSOE en las Generales. Si estos resultados se diesen también en las Autonómicas, el PSOE saldría por primera vez del Palacio de San Telmo ya que ni la imposible unión con Podemos sumaría más que a un acuerdo entre PP y C’s.

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Niego la mayor

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José Andrés Torres Mora es diputado socialista por Málaga, profesor de Sociología y publica artículos en prensa y en su blog que a muchos nos resultan siempre de sumo interés. Ha publicado un artículo, en el que apelando a la distinción weberiana entre ética de la convicción y de la responsabilidad, se muestra a favor de apoyar la investidura sobre la base de que es mejor un Rajoy débil y en minoría en el Congreso, que tenga que pactar, que un Rajoy fortalecido que solamente necesitaría pactar con Ciudadanos.

Niego que Rajoy sea débil en la actual composición del Congreso y baso esta negación en los siguientes argumentos:

1)Nuestro sistema constitucional tiene un conjunto de reglas constitucionales que impiden un gobierno parlamentario. Dejan la potestad presupuestaria en manos del Ejecutivo, no quedándole al Legislativo más posibilidades que negociar en inferioridad algunos retoques o sencillamente rechazar el Presupuesto, pero nunca puede proponer un Presupuestos propio, cambiar los gastos entre secciones (ministerios o equivalentes) o aprobar cualquier Ley que suponga un aumento de gasto sin autorización del Gobierno. Además el Legislativo carece de los medios administrativos adecuados para desarrollar un gobierno parlamentario en contraposición al poder administrativo en manos del Ejecutivo (como es lógico).

2) No sólo existen los mecanismos jurídicos y administrativos, sino que la propia dinámica de las diferentes fuerzas políticas impiden una mayoría permanente a la contra del Gobierno. Desde el centro-derecha de Ciudadanos, PNV y PDC (antigua CDC), hasta la izquierda de Podemos, IU y sus confluencias, pasando por la socialdemocracia de ERC o NC, la variedad es tal que las posibilidades de ponerse de acuerdo para hacer algo son pocas, salvo cuando se busca el titular con una votación que solamente dice “no” a algo del Gobierno. Pongamos un ejemplo: es fácil encontrar una mayoría parlamentaria contra las reválidas, pero es imposible encontrarla para proponer una alternativa a las reválidas.

3) El PP tiene un acuerdo básico de Gobierno con Ciudadanos y Coalición Canarias que suman 170 diputados. Allí están las bases para un programa de Gobierno que solamente necesita once abstenciones para ser puesto en marcha medida a media. Y claro, siempre para cada Ley se encuentra a alguien que puede abstenerse porque coincide ideológicamente, porque pacta una disposición adicional que defiende sus intereses o porque va en un paquete de acuerdos. No hay que olvidar que la mayoría parlamentaria actual está a la derecha del centro ya que PP, Ciudadanos, Coalición Canaria, PDC (ex CDC) y PNV suman 183 diputados frente a los 167 diputados de la izquierda.

4) La situación en el PSOE, especialmente la campaña y métodos empleados para provocar la salida de Pedro Sánchez y la poca entidad política y moral de los que han entrado a hacerse cargo del Partido no colocan al PSOE en una buena posición. Las tensiones internas y el estado de sublevación de la militancia que está siendo despreciada públicamente por unos dirigentes electos en listas únicas no auguran nada bueno. Rajoy es más fuerte porque el PSOE es cada día, gracias a la acción de sus presuntos salvadores, más débil. La grave falta a un promesa electoral fundamental va a tener un castigo electoral ineludible.

5) La tremenda campaña de los medios, con los teóricamente cercanos a la cabeza, se repetirá cada vez que el PSOE no se porte como se espera que haga un “partido de Estado”, y si la aprobación de los Presupuestos, una reforma laboral aún más draconiana o un recorte en la pensiones requieren del voto o abstención o ausencia de los socialistas, se repetirá el espectáculo y el secretario general de turno  cederá antes de que Rajoy llame a Felipe González y a Susana Díaz y le monten un 1 de octubre.

6) Se investirá al jefe de un partido que está en los tribunales por tener presuntamente, a nivel nacional, tramas de corrupción institucionalizada desde hacía décadas. Declaraciones indignantes como las de Mario Jiménez que rebajaba la gravedad del caso Gurtel por el mero paso del tiempo, rechinan especialmente en un Partido que ha dicho a través de la Memoria Histórica que el paso del tiempo no absuelve ni elimina el mal.

7) Finalmente el Presidente del Gobierno tiene siempre la posibilidad de disolver las Cortes a partir del 4 de mayo, dependiendo de su más pura conveniencia electoral. De Rajoy hay que esperarlo todo ya que ha estado a nada de poner condiciones para aceptar las abstenciones del PSOE.

Congreso y primarias express

Los dos sectores enfrentados en el PSOE parecía que querían lo mismo (un Congreso con primarias para elegir al secretario general) y solamente les separaba una cuestión de detalle (cuándo celebrar primarias y Congreso). Si en política hay algo importante es el tiempo y quien los maneja tiene normalmente una ventaja insalvable.

Los partidarios de Pedro Sánchez querían un Congreso rápido porque sabían que el entonces secretario general iba a arrasar entre la militancia y así paralizaría a los barones territoriales y a sus constantes críticas y filtraciones.

Los partidarios de Díaz y sus barones querían que el Congreso no fuera ahora, pues la victoria de Sánchez con las bases era segura, sino que se congelase la cuestión para poder hacer dos cosas: buscar un candidato y asegurarse la elección de los delegados en el Congreso. Ambas cosas necesitan tiempo para que finalmente la militancia elija correctamente.

Lo express no importa a la baronía, si les beneficia.

¿Y ahora qué hacemos?

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“El candidato” (1972) es una película protagonizada por Robert Redford que narra el proceso electoral en el que Bill McKay consigue hacerse con la nominación demócrata para ser senador por el estado de California para terminar ganando las elecciones frente al oponente republicano.

Cuando todo están celebrando la victoria del candidato McKay, éste se dirige a Marvin Lucas, su jefe de campaña, y le pregunta: “¿Y ahora qué? En ese momento termina la película.

La información de la rueda de prensa de Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, me ha dado la impresión de que los barones del PSOE se encuentran ahora preguntándose “¿Y ahora qué hacemos?”

Da la impresión de que han conseguido su primer objetivo, derribar a Pedro Sánchez, pero que de repente se han quedado tan impresionados con el destrozo que están paralizados. Es posible que cuando se han sentado en Ferraz hayan recopilado información sobre el abultados número de bajas de militantes solicitadas (y de cuotas que se van a perder), las agrupaciones que están en pie de guerra, de las direcciones provinciales que no lo tienen claro, de los diputados en el Congreso que no ven claro lo de investir a Rajoy y que hay millones de votantes esperando que apoyen (directa o indirectamente) a Rajoy para ver el mundo de color morado.

De repente esa mínima hoja de ruta enunciada por Díaz, Vara, Page, Rubalcaba, Chacón y Madina de “primero darle un gobierno a España y luego ocuparnos del PSOE” se ha descompuesto. El primer paso de la hoja de ruta se ha venido a bajo por miedo a las consecuencias, pues puede llevar no sólo a una mayor caída electoral, sino incluso a una escisión dentro del partido.

No saben qué hacer y por eso Javier Fernández no tiene ni idea de cuándo será el Comité Federal para decidr la postura ni qué pasos se darán para hablar con el PP, si finalmente se deciden. No saben que hacer si hay terceras elecciones, ni tienen idea de quién sería el chivo expiatorio.

Es tal el desconcierto que comienzan a decirse insensateces como la de Page diciendo que van a presentar un candidato potente y unas listas que van a atemorizar al PP o la mentira de Vara de que abstenerse no es apoyar al PP (¿entonces por qué acusaron los socialistas a IU de darle la Presidencia de Extremadura a Monago precisamente por abstenerse?. Vamos, que han perdido los papeles y estas salidas de tono de dos destacados barones lo corroboran.

Los eficaces métodos de Juventudes Socialistas para quitar y poner ejecutivas y secretarios generales, cueste lo que cuesten, no te garantizan dos cosas importantes: poner a personas competentes y tener alguna idea entre las orejas.

Lo único importante

A propósito de la megacrisis del PSOE y de todo lo que se está escribiendo y conjeturando, creo que hay mucho ruido, demasiado.

A corto plazo la decisión más importante que tiene tomar el PSOE no es qué se hace con el modelo de Congreso, qué se hace con las primarias a Secretario General o qué papel han de tener los barones territoriales dentro de la organización; no importa si Pedro Sánchez era el demonio o un santo y si Luena iba de frente o no: es irrelevante si Díaz lloró o no, si el otro gritó o no y si era mejor voto secreto o nominal a viva voz.

Hoy, lunes, todo eso es folklore. Lo único importante es si el PSOE va a facilitar o no la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno. Si lo hace perderá millones de votos, de los que le quedan que son los más fieles, de los que siempre han defendido al partido, de los que más que tu suelo electoral son tus cimientos.

La parte tiene que ir con el todo

Entre los socialistas con más experiencia la sensación de que el partido se alejaba de la sociedad era una certidumbre. Las dos victorias electorales de Zapatero, en el clímax de la política bipartidista, hicieron creer que se había reconectado cuando realmente no era así, cuando lo único que había sucedido era una agrupación de toda la izquierda contra la paralela agrupación de toda la derecha.

En el PSOE, como en todos los partidos y en casi todos los sitios se quieren soluciones sencillas que resuelvan todos los problemas presentes y algunos de los futuros. Ante la existencia, pervivencia y consolidación de un sistema aristocrático-caciquil en cada nivel territorial la solución mágica que se propuso y que en el Congreso de Sevilla se terminó aprobando fue la elección directa del Secretario General por parte de los militantes.

De hecho formalmente los militantes no eligen al Secretario General sino que realizan una propuesta al Congreso Federal que éste ha de ratificar. El resto de los órganos del partido continuaban igual.

La Ejecutiva Federal que debería ser un instrumento de gobierno del Secretario General, elegida directamente por éste, continuaba siendo elegida en el Congreso tras largas horas de negociación entre todas las federaciones, de modo que la Ejecutiva seguía siendo un órgano mastodóntico de tres decenas de miembros, poco operativo, donde están los leales de los dirigentes regionales (a veces ellos mismos) y no personas capaces de desarrollar una labor de dirección política en el área encomendada.

El mecanismo de censura del Secretario General no se tocó. Las dos días, la indirecta y la directa. La vía indirecta es la de las dimisiones, que es la ejercida esta semana y consiste en provocar el fin del Secretario General y de la Ejecutiva (que es suya) por medio de la vacante de la mitad más uno es propio del sistema de cuotas y no de un Secretario General elegido directamente. La censura directa también plantea unas mayorías que no tienen en cuenta la legitimidad directa del Secretario General porque solamente pide un quinto del Comité Federal para ser propuesta y mayoría absoluta para ser aprobada.

Lo coherente con el sistema elegido es que el Secretario General pudiera haber nombrado directa y libremente su Ejecutiva y que los cambios en éste sean su responsabilidad. La censura en el Comité Federal habría de ser propuesta por un número más exigente de avales y aprobada por dos tercios, con unos plazos perentorios y corto para la elección de un nuevo Secretario General.

Los Estatutos del PSOE son desde una perspectiva técnico-jurídica bastante malos, quizá pretendidamente malos con numerosas lagunas. El patético dictamen de los tres de la Comisión de Garantías se fundamentaba en que dado que nunca ha dimitido la mitad de la Ejecutiva Federal había que aplicar obligatoriamente una posibilidad que la Ejecutiva Federal tiene para las dimisiones en las Ejecutivas regionales y locales; estos “genios” terminan diciendo que está clarísima la aplicación de un uso en un caso diferente: vamos, algo descriptivo de estos sagaces garantes. Comparad la calidad de la opinión de “los tres de Garantías” con el realizado por estos juristas sobre si Pedro Sánchez seguía siendo o no secretario general tras la cascada de dimisiones.

Pablo Simón decía en La urna rota (creo que era él), comentando las instituciones de democracia directa en Suiza, que para que éstas tengan sentido tiene que existir el resto del sistema social y política del país helvético. Lo cual trasladado a un partido como el PSOE quiere decir que si no queremos que la elección directa sea un vacío mecanismo de democracia interna hay que cambiar las estructuras del partido para adecuarlo a otra forma de ser.