¿Quiénes deberían poder votar en las primarias del PSOE?

Las primarias del PSOE traen causa de la dimisión del secretario general, Pedro Sánchez, el día 1 de octubre después de un tormentoso Comité Federal. Más de medio año va a transcurrir entre el hecho causante y las elecciones primarias y se plantean algunas dudas sobre el censo de votantes.

1) El hermetismo del PSOE sobre el número de militantes en cada agrupación provincial e insular no tiene justificación, porque si no se sabe la totalidad del censo es difícil tener referencia sobre la limpieza del proceso.

2) La candidatura de Pedro Sánchez ha llamado a afiliarse y el aparato de Susana debe estar afiliando hasta a los animales de compañía. Estos movimientos pueden desestabilizar el censo y más cuando no hay ningún control sobre este listado, aunque afiliarse al PSOE sin la anuencia de los aparatos locales es arduo.

3) Lo sensato sería permitir votar solamente a los militantes actuales que hubieran podido votar el 1 de octubre.

Mejorar la organización

Algunos dirigentes y diputados del PSOE de un perfil presentable están publicando en la prensa artículos reflexionando sobre cuál ha de ser la orientación del partido y cómo reconectar con la sociedad. Ninguna de las reflexiones tienen que ver con la forma de organizar el partido, con la selección de los dirigentes, con su organización territorial, con tener unos Estatutos que no parezcan escritos por un analfabeto y por tener comisiones de garantías con un mínimo de imparcialidad. Hoy ha publicado un columna Patxi López.

Y los problemas del PSOE no solamente tienen que ver la “crisis de la Socialdemocracia”, sino que tiene muchos y que le han llevado al desastre que es ahora el Partido Socialista. Un organización que no funcione no puede conectar con la sociedad, ni puede hacer nada realmente de provecho.

Creo sinceramente que los proyectos políticos deben ir detrás del modelo organizativo, porque se pueden elegir proyectos que la organización haga imposibles. Tomemos por ejemplo que se determina apostar por una forma de federalismo que, para cerrar esta crisis, se admite, pero realmente no comparte tres célebres federaciones meridionales y se dedican, amparadas en un gran poder orgánico, a sabotear.

El PSOE tiene, de una vez por todas, plantearse una reforma desde la base a las instancias más altas del partido. Los partidos son organizaciones y solamente pueden llevar a cabo un programa si funcionan correctamente. Quizás habrá que dedicarle alguna que otra entrada a lo organizativo, que tiene poco lustre, pero quizá un importancia extrema.

Investidura (X): La tarde de un viernes cualquiera de enero

Esto del Parlamentarismo está resultando un invento extraordinario. Desde que celebramos los comicios no ha habido día sin noticia, pequeño o gran sobresalto y una sucesión de especulaciones y rumores de lo más variado. Todo junto a una investidura singular en Catalunya en mitad del proceso. Poco después de que todos los medios anunciasen que el Rey iba a comunicar que el candidato para ser investido era Mariano Rajoy, éste le dice al monarca que mejor se espera para intentarlo en segundo lugar.

Y como las ideas son muchas, unas cuantas breves:

1) En nuestra entrada de ayer indicábamos que la estrategia de invisibilizar la derrota era la que hasta ahora había seguido el PP y que una mínima deferencia al Rey, para no complicarle demasiado las cosas, podrías llevarle a cambiar la estrategia. No ha habido deferencia al Rey, ni siquiera una comunicación previa de las intenciones.

2) Treinta y tres días ha tenido Mariano Rajoy para tantear el terreno y decirle al Rey que no quiere ser el primer candidato. Sería deseable que el Rey permitiera a Pedro Sánchez un plazo igual antes de comunicarle a Patxi López que será el candidato a la Presidencia del Gobierno.

3) Los modos de Iglesias con Podemos son inaceptables. Los interpreto como un huir para adelante dado que sabe que, en el caso de repetirse las Elecciones, las confluencias concurrirían separadas y quedaría aún subiiendo a una distancia notable del PSOE.

4) Pedro Sánchez no debe tener prisa y la presión la tienen los demás: Rajoy porque está a punto de terminar su carrera política e Iglesias porque tiene cerca una parcela de poder si se comporta correctamente. El PSOE debería presentar un programa concreto de gobierno, con una veintena de medidas estrellas y proponerlo a los restantes partidos. Hay que plantear la cuestión en las medidas y no en los ministerios “tema libre” que se les ocurra a cada cual.

5) En Geografía Subjetiva seguimos pensando que la mejor opción es un gobierno de PSOE, Podemos y Ciudadanos; sería una coalición con mayoría, impulsos y equilibrios internos. El Partido Popular no debe estar en ningún gobierno hasta que no tenga dos tesoreros seguidos que no resulten imputados. Un partido que ha sido imputado el mismo día que su presidente rechaza la candidatura, no puede decir que transmite tranquilidad, orden y sensatez.

6) El hecho de que el PP no sea capaz de acordar una serie de abstenciones con unos cuantos partidos, lo suficiente para conseguir la investidura, indica lo mal que lo ha hecho. Gobernar nunca debe implicar quemar todos los puentes de entendimiento. En un panorama político más abierto y consecuentemente con mayores dificultades para alcanzar una mayoría absoluta el PP debe aprender a respetar y a dialogar.

7) La estructura asamblearia, de círculos y chorradas varias de Podemos ya se ha comprobado que es mera propaganda. Las decisiones, como en el PP, las toman el líder y sus allegados. Las dos únicas formaciones con pluralidad interna son el PSOE e IU que ha anunciado la consulta a los militantes de un acuerdo de gobierno.

Nos vamos de elecciones

Habrá elecciones en Euskadi y en Galicia.

Las primeras se hacían venir desde que el Lehendakari perdiera la mayoría parlamentaria que le permitía gobernar. Justo antes de tener que enviar al Parlamento un proyecto de Presupuestos que iba a ser rechazado, los ciudadanos vascos tendrán que ir a las urnas. Las incógnitas de estas elecciones son el alcance de la marea de votos nacionalistas, la dimensión del electorado de Bildu y la redimensionalización de los socios de gobierno de esta legislatura.

A pesar de todo no deja de llamar la atención que el actual Lehendakari siga siendo la opción favorita, aunque el tercero en opciones electorales. Sin duda es un ejemplo de cómo el candidato medio, un ideal a presentar si lo tienes, pierde posibilidades en procesos electorales como los de Euskadi donde parece que el voto útil casi no existe.

Tras el anuncio de las autonómicas vascas, llegó el de las autonómicas gallegas. Más allá de las explicaciones que se hayan dado, están claro que es una convocatoria a golpe de encuestas, ya que el PP tiene mayoría absoluta en el Parlamento de Galicia y las elecciones tocaban para el próximo año.

Da la impresión que el Presidente de la Xunta no ha querido esperar que el deterioro de su formación sea mayor y, respaldado por la tradición electoral conservadora en Galicia, se ha lanzado a unas elecciones para salvar los muebles, que para el PP gallego solamente es ganar por mayoría absoluta.

Quitándole el suelo al Lehendakari

Basagoiti ha anunciado que el PP deja de apoyar parlamentariamente al Lehendakari de manera que el gobierno vasco presidido por Patxi López que con solamente veinticinco diputados frente a los cincuenta que tiene la oposición compuesta por PNV, PP, Aralar, EA, EB y UPyD. Una situación que suele ser propicia para el adelanto electoral, salvo por el hecho no despreciable de que el Lehendakari consiguió aprobar los Presupuestos para este año 2012.

Creo que las explicaciones que el Presidente del PP del País Vasco recojan casi todas las motivaciones para la ruptura del acuerdo programático que llevó a Patxi López a la Lehendakaritza y que le ha proporcionado sostén parlamentario.

Los populares se han dado cuenta que le están dando a los socialistas un lugar privilegiado dentro de la política nacional, pues el Lehendakari siempre tiene cientos de micrófonos dispuestos a tomar sus declaraciones. En una época en la que el PSOE solamente tiene dos presidentes autonómicos, quitarle uno de ellos es un logro.

Además quitarle una nueva autonomía al PSOE, eliminaría una pieza fundamental en la estrategia opositora de Rubalcaba. El Lehendakari López ya había anunciado recursos de inconstitucionalidad contra determinadas medidas de recorte de Rajoy, por lo que sostener a quien te recurre es poco coherente hasta para alguien del PP.

Pero el caso de Patxi López es realmente especial. La jugada de convertirle en el próximo candidato socialista a la Presidencia del Gobierno está más clara cada, de forma que cada día que permanezca al frente de un gobierno tan significativo y con tanta repercusión como el vasco es un día de campaña que los populares le regalan. Cuando Basagoiti habla de que está más preocupado en cosas de su partido, habla de esto.

Para los populares vascos el elemento simbólico también se ha terminado. Es evidente que el acuerdo entre PSE y PP se basaba en el deseo que ambas direcciones nacionales de quitarle al nacionalismo vascos, en general, y al PNV en especial el monopolio sobre las instituciones autonómicas vascas.

Después de tres años esto ha dejado de importar y ahora el Partido Popular, tanto a nivel nacional como a nivel regional, prefiere cuidar el eje ideológico frente al identitario. Alguien ha debido pensar que alargar la Presidencia del socialista es incrementar los votos de la izquierda abertzale en perjuicio de la derecha nacionalista vasca, que sin duda será una aliada de primer orden en caso de que el PP, a partir de 2015, necesite apoyos parlamentarios (siempre no vivan un desastre a lo UCD).

Y llegamos al centro de todo esto. El PP va a sentir un fuerte desgaste, como el PSOE sigue encajando, de manera que si quieren un gobierno conservador en Euskadi, lo mejor que pueden hacer los populares es intentar que se adelanten las elecciones, y así ellos conservar fuerza suficiente para apoyar a un candidado del PNV frente a uno de la izquierda abertzale.

Hay prisas porque el deterioro económico puede beneficiar mucho a la izquierda abertzale, porque a su mensaje ya conocido se le une uno ‘anticapitalista’ que puede reunir muchos votos del cabreo.

Con un Lehendakari del PNV el PP gana en dos aspectos. El primero es la sintonía a la hora de hacer determinadas políticas. El segundo es que nuevamente hay un nacionalista vasco lo suficientemente nacionalista vasco como para cabrear a su público más españolista y no tan soberanista como para ser un problema constitucional.

Adversarios no competitivos

Las últimas votaciones en el Congreso desvelan para mí un cambio sustancial dentro de la dinámica política y de los apoyos parlamentarios a los que, hasta ahora, hemos asistido. El Partido Popular, sin necesitarlo por su mayoría absoluta, ha luchado denodadamente por conseguir los votos o la abstención de partidos nacionalistas o foralistas de derecha (CiU, PNV, UPN).

No es sólo una voluntad (discutible) de llegar a acuerdos, sino que constituye una táctica con la vista no puesta en esta legislatura, sino en el futuro, pudiendo constituirse en la nueva estrategia de la derecha española.

El PP ha destrozado exitosamente, durante años, a cualquier alternativa regional que compitiese por el electorado de derecha, pero se le han resistido algunas formaciones: Hasta ahora el Partido Regionalista de Cantabria (presidido por Miguel Ángel Revilla) va camino de la desaparición porque sin tocar poder, no es más que un conglomerado de concejales y alcaldes, y además le han faltado cuatro años más para convertirse en la marca cántabra del PSOE.

UPN rompió con el PP para poder hacer limpia interna de quienes se sentían más del PP que de UPN. En una votación en la que su voto no tenía importancia en el Congreso, se fue con el Gobierno y consiguió el nacimiento del PP de Navarra. Los peperos navarros se fueron a casa y los foralistas sin ambiciones capitalinas se quedaron en UPN, consiguiendo mantener las mismas cuotas de poder que antes. Ahora gobiernan con el PSN-PSOE y concurren a las generales con el PP.

Con PNV y CiU nunca lo han intentado porque las diferencias entre ellos y el PP en sus respectivas regiones es muy grande.

Tanto en el PP, como en PNV, CiU y UPN, se han dado cuenta de que son partidos semejantes en la mayoría de sus planteamientos programáticos, ideológicos y religiosos. También se han dado cuenta que el nacionalismo, tanto el español como el periférico, les ayuda a los dos en cuentos hacen que el debate no esté en cuestiones tangibles sino en cuestiones de identidad y de contraidentidad, donde la derecha actualmente gana. De esta forma cuando se enfrentan ganan ambos, porque no compiten por el mismo espacio electoral y los maximizan.

El cambio de estrategia es éste: atacaremos mediáticamente a los nacionalistas periféricos y ellos a nosotros para poder llegar a la totalidad de los respectivos ‘cleavages’ identitarios; después de las elecciones nos apoyaremos para evitar gobiernos de izquierda tanto en las regiones (Euskadi, Catalunya y Navarra) como en el Gobierno de España.

¿Realmente es un cambio? Sí y no. Sí porque renuncia ahora explícitamente a ocupar el espacio de la derecha naiconalista o foralista. No es porque fue el criterio postelectoral de 1996 y que los populares mantuvieron hasta la mayoría absoluta de 2000.

Fue en el 2000 cuando Aznar decidió prescindir del mundo y mantener un tono de arrogancia cuyas consecuencias su partido ha tenido que sufrir durante más de una década. Ahora el PP vuelve a pensar en el futuro más allá de los resultados concretos y define una estrategia a largo que le facilite el Gobierno de España a cambio de abandonar cualquier intención en Euskadi (donde se alejan todo lo que pueden de Patxi López), Catalunya o Navarra.

La mentira de ABC sobre UPyD

Los que leéis habitualmente Geografía Subjetiva sabéis que en este blog no somos nada displicentes ni con UPyD ni con su portavoz, Rosa Díez. El otro día recibieron medicina mediática que antes no les afectaba y siendo injusta como suelen ser los ajustes de cuentas de la caverna queremos comentarla en este blog.

UPyD, fiel a su estrategia de partido de un solo punto, presentó en el Congreso una moción para solicitar al Gobierno la ilegalización de BILDU y de AMAIUR. Retiró la moción toda vez que no tenía visos de verse aprobada y encontrarse con una propuesta con apoyo casi unánime en un sentido diferente al presentado por ellos.

Los del UPyD se lanzaron a criticar lo que ellos entendían que era un cambio de la posición del PP en este tema (un cambio que efectivamente se ha dado y que desde aquí aplaudimos).

Las críticas de UPyD dieron de llena en una de las líneas rojas del PP, la supuesto fortaleza ante ETA, y la caverna mediática, parte sustancial de la estructura social de los populares, se lanzaron a atacar a los magentas.

ABC se puso a escarbar en las noticias de la semana y descubrió que en el Parlamento Vasco el diputado de Eusko Alkartasuna (EA) había apoyado una propuesta del diputado de UPyD. Dado que con mucha posterioridad a la celebración de las últimas elecciones al Parlamento Vasco, EA ha sido uno de los partidos conformantes de Bildu, ABC llega a la conclusión de que UPyD ha pactado con Bildu.

UPyD ha coincidido en unas votación con un partido que, en unas elecciones, formó parte de Bildu y al que tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han considerado absolutamente ajeno a ETA.

¿Qué tendría que hacer UPyD y todos los partidos para no ‘pactar’ por coincidir en el voto con Amaiur, Bildu o EA? ¿Tendrían que preguntarle su voto y votar lo contrario sea lo que sea lo que se vota? ¿Tendrían que aceptar que con el voto reactivo ellos decidieran el resultado final definiendo su voto?

UPyD comienza a ser víctima de una estrategia que hasta ahora no le había afectado. UPyD comienza a sentir como cuando se cuestiona la política antiterrorista del Gobierno se te acusa de ser terrorista o conniviente con los terroristas o con sus apoyos. Sería interesante que en UPyD recordasen este incidente cuando acusen a los socialistas de ese tipo de oscuridades.