Alfredo Pérez Rubalcaba, nuevo Secretario General del PSOE

Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido elegido, por 22 votos de diferencia, nuevo Secretario General del PSOE. Cualquiera que conozca un poco del PSOE sabe que el partido, ahora mismo, no está dividido y que comenzará a estar donde le corresponde. Zapatero ganó el 35 Congreso por menos diferencia y habiendo votado la mayoría de los delegados a otros candidatos.

Creo que el mandato de Pérez Rubalcaba se parecerá más a lo que yo deseaba, un poder de reforma interna, que lo que hubiera supuesto una victoria de Carmen Chacón. Puede que no provoque ningún revulsivo en los barómetros pero sí es la garantía de que el PSOE va a coger un rumbo que, por unas cosas u otras, le han ido alejando de ser un partido fuerte. Volver a serlo requiere decisiones que a muchos pueden no gustarles nada.

El PSOE cubre dignamente la representación parlamentaria para las grandes ocasiones y enfrentamiento en el Congreso con el Presidente del Gobierno y puede prepararse, cubierto ese flanco, a crear estructuras municipales, regionales y nacionales que vayan concretando mejores candidaturas para los próximos procesos electorales.

No soy de la opinión de los que piensan que ha ganado el continuismo frente a la renovación. Los dos candidatos, aunque uno de mayor edad, forman parte del ‘aparato’ del Partido y ambos han tenido solidísimos apoyos de los dirigentes de cada una de las federaciones regionales.

Si Chacón hubiera sido una especie de ‘outsider’ no hubiera conseguido movilizar el voto de casi de la mitad de los delegados y la verdad es difícil de considerar ‘outsider’ a alguien que con su edad ha sido ministra en dos carteras diferentes y una con la entidad del Ministerio de Defensa. Ambos candidatos se han rodeado de partes del aparato federal y de los regionales, de buenos políticos y también de personas de dudosa ‘presentabilidad’.

Esta noche se negociará la nueva Comisión Ejecutiva Federal (CEF). Si yo fuera asesor de Rubalcaba se recomendaría que hiciese todo lo posible para que Carmen Chacón aceptase ser la Vicesecretaria General y que la CEF fuese corta y buena. Es importante saber cómo quedan los Estatutos Federales y cómo serán los próximos reglamentos, que son los invisibles elementos definitorios del PSOE.

Como decía al inicio de esta entrada las elecciones de Pérez Rubalcaba se acerca más, aunque no mucho, a lo que a mí me hubiera gustado. Lo que está claro es que Rubalcaba no se ha presentado a ser nombrado candidato a la Presidencia, como sí lo hizo Chacón y se manifestó en su discurso. La discusión del candidato a la Presidencia será dirigida por el nuevo secretario general y al actual Lehendakari se le está poniendo una cara tremenda de candidato socialista a Presidente del Gobierno, como a Chacón de candidata a la Generalitat de Catalunya siendo la número dos del PSOE.

Deshabilitando al sucesor

El otro día, lo confieso, vi el inicio de “La Noria”. Se planteaba la posibilidad de que toda la polémica en torno al patrimonio de José Bono fuera una jugada de Zapatero para eliminar a un posible competidor por el liderazgo del PSOE. No sé cómo devino el programa, pero el planteamiento de esta tesis me hizo especial gracia, ya que yo llevo tiempo rumiando una “jugada” contraria.

Bono lleva esperando su momento desde que perdió, por un puñado de votos de los delegados del 35º Congreso Federal del PSOE. Zapatero siempre lo ha tenido a mano y pese a que le dimitiese con trompetas y tambores del Ministerio de Defensa le confirió la Presidencia del Congreso de los Diputados. Unos interpretan que esto fue pura necesidad (Bono representa una cuota del PSOE que tiene que estar presente) y otros que Bono es el ‘sucesor natural’ de Zapatero más allá de especulaciones de cualquier tipo.

A mí todo esto de la historia del patrimonio de Bono me parece que se debe más a la segunda interpretación. En primer lugar porque el PP se ha comportado tímidamente conformándose con hacer ruido mediático pero sin tomar medidas judiciales, salvo una vaga petición a la Fiscalía para que investigase, después de que el mismo Bono le hubiera remitido información de todo su patrimonio al Ministerio Fiscal. Si algo hubiera habido, más allá del hecho de que puede tener un patrimonio sustancioso, hubiéramos visto alguna querella o del PP (menos probable) o de alguno de los querellantes habituales en nuestra escena política.

La razón por la que el PP ha dirigido toda su artillería con José Bono no es otra que la de cerrar el paso a una sucesión de Zapatero, ahora o en la candidatura a la Presidencia, de forma que no tengan que enfrentarse con un candidato más espinoso, en las circunstancias actuales, que el actual Presidente.

A nadie se le oculta que una candidatura de Bono sería todo un problema para los conservadores (más antes de los recortes que ahora), ya que es un político apreciado dentro de muchos de los votantes ‘centristas’ del PP y podría hacer daño en un sector necesario para tener éxito electoral. La gran duda es si lo que gana el PSOE por el centro compensa lo que iba a perder por la izquierda, pero a tenor de los hechos parece que en el PP no tienen ninguna duda: bajo ningún concepto quieren a Bono enfrente y por eso intentan echarle todo lo que encuentran contra él.