Cultura fallida de partido

Decía Felipe González que a Pedro Sánchez le faltaba cultura de partido, pero nunca ha aclarado qué significa eso tan importante de la cultura de partido. Al final de la Edad Media se describía el método de enseñanza de la Universidad de París como modus parisiensis, infiero que existe un modus psoensis en la forma de proceder.

La gestión de las crisis internas en el PSOE suele tener un patrón más o menos definido. Cuando los disidentes tienen el apoyo de la mayoría de los órganos representativos se busca dar un golpe de mano para que la decisión pase a una instancia superior.

Cuando los disidentes tienen el apoyo de la militancia, entonces se aplica el control de los tiempos. Se prometía un congreso o asamblea y se dilataba en el tiempo todo lo posible, para que los disidentes tuvieran que abandonar el activismo y ocuparse de su trabajo y el aparato, liberado, se hiciera con el control.

Esta medida propia de la cultura de partido del PSOE se ha aplicado a Pedro Sánchez con la finalidad de esperar que la rabia se deshiciera, los apoyos se enfriaran y la falta de recursos hiciera el resto. Pero han fallado, porque esta situación no paralela a lo que haya podido suceder en cualquier agrupación provincial o local.

Estamos ante los medios de comunicación que demandan ser alimentados, de forma que cualquier movimiento de Pedro Sánchez es seguido y reportado. Esto ha permitido que los muchos militantes enfadados no se enfríen, a lo que ha ayudado no poco las decisiones de la Gestora y el sentido del voto del Grupo Parlamentario.

Tener tiempo ha permitido a un Pedro Sánchez que se encontró solo, volver a juntar sus apoyos y a organizarse en todo el territorio nacional, no sólo para ganar las primarias, sino también para ganar el congreso. Tener tiempo ha dejado días y días a Pedro Sánchez para recorrer Andalucía de un extremo a otro para buscar apoyos y parece que está encontrando muchísimos en la federación de Susana Díaz. Tener tiempo le ha permitido a Pedro Sánchez hacer ver a sus seguidores que hace falta financiación y se ha mostrado un músculo tremendo al recaudar bastante dinero, tanto que la Gestora no sabe qué hacer.

La Gestora le ha regalado una campaña electoral a Pedro Sánchez y acaba de darse cuenta.

Si Susana Díaz es lo mejor que el PSOE puede presentar

Anda Felipe González entregado a hacerle la campaña a Susana Díaz, tanto para ser secretaria general del PSOE, como candidata a la Presidencia del Gobierno. Destaca su fuerza y coraje.

Supongamos que realmente Susana Díaz es una de las personalidades políticas de más valía dentro del PSOE. Pensemos que es cierto lo que dice González y ella es la mejor candidata a liderar al PSOE. Menuda pena, si Susana Díaz es lo mejor que puede presentar el PSOE no quiere ni pensar en el resto del banquillo, no quiero ni imaginar cómo serán los de la segunda fila y los de la tercera.

Podrá estar Felipe González encandilado por Díaz. Podrá estarlo también Alfonso Guerra. Podrá callar la mayor parte del PSOE-A cuidando sus puestos o por el silencio impuesto por los secretarios de organización en casi todas las agrupaciones locales, pero Susana Díaz no deja de ser una pésima candidata, siendo además una mala presidenta regional.

Éste es uno de los grandes problemas del PSOE: la selección de líderes. El ascenso de Susana Díaz es prueba de un sistema en el que muchas personas de valía, personales y profesional, han sido desechada para que otras insustanciales pero sin escrúpulos, puedan ascender por la jerarquía interna. Susana Díaz representa el arquetipo de un partido que no atrae a lo bueno, de un partido que repele a los que tiene valor y exalta no la mediocridad, sino un nivel tan bajo que en otros contextos sería inadmisible.

Esa Convergència corrupta

Ahora todos le dice abiertamente a Convergència i Unió (CiU) que era una entidad corrupta, especialmente para acusar a Esquerra de gobernar con ellos, convertidos ahora en el Partit Demòcrata Català (PDC).

De entrada una precisión: CiU era una federación que se rompió y Convergéncia se ha refundado en el PDC y Unió sigue viviendo casi sin representación, pues está fuera del Parlament de Catalunya, fuera del Congreso de los Diputados, fuera del Parlamento Europeo y que sobrevive con los concejales elegidos todavía dentro de CiU.

Se mantiene que CiU era una entidad corrupta desde los tiempos de Pujol y se hace sobre la base de las noticias que dan cuenta de las investigaciones judiciales. De ser cierto, la corrupción de CiU arrancaría desde la noche de los tiempos y se daría cuando ellos apoyaron a presidente del PSOE y del PP en investiduras y en centenares o miles de votaciones parlamentarias.

Quizá ERC tenga que avergonzase por sostener al PDC (ex CDC, ex CiU) en Catalunya porque lo supediten todo a la consecución de la independencia, pero Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero también tendrían que pedir disculpas por ser investido (con voto a favor o abstención) por ellos y sostenidos también una vez nombrados.

Investidura de Felipe González en 1993

investidura-4-gonzalez
Investidura de José María Aznar en 1996

investidura-1-aznar
Investidura de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004

investidura-1-zp
Investidura de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008

investidura-2-zp

Niego la mayor

leones-congreso
José Andrés Torres Mora es diputado socialista por Málaga, profesor de Sociología y publica artículos en prensa y en su blog que a muchos nos resultan siempre de sumo interés. Ha publicado un artículo, en el que apelando a la distinción weberiana entre ética de la convicción y de la responsabilidad, se muestra a favor de apoyar la investidura sobre la base de que es mejor un Rajoy débil y en minoría en el Congreso, que tenga que pactar, que un Rajoy fortalecido que solamente necesitaría pactar con Ciudadanos.

Niego que Rajoy sea débil en la actual composición del Congreso y baso esta negación en los siguientes argumentos:

1)Nuestro sistema constitucional tiene un conjunto de reglas constitucionales que impiden un gobierno parlamentario. Dejan la potestad presupuestaria en manos del Ejecutivo, no quedándole al Legislativo más posibilidades que negociar en inferioridad algunos retoques o sencillamente rechazar el Presupuesto, pero nunca puede proponer un Presupuestos propio, cambiar los gastos entre secciones (ministerios o equivalentes) o aprobar cualquier Ley que suponga un aumento de gasto sin autorización del Gobierno. Además el Legislativo carece de los medios administrativos adecuados para desarrollar un gobierno parlamentario en contraposición al poder administrativo en manos del Ejecutivo (como es lógico).

2) No sólo existen los mecanismos jurídicos y administrativos, sino que la propia dinámica de las diferentes fuerzas políticas impiden una mayoría permanente a la contra del Gobierno. Desde el centro-derecha de Ciudadanos, PNV y PDC (antigua CDC), hasta la izquierda de Podemos, IU y sus confluencias, pasando por la socialdemocracia de ERC o NC, la variedad es tal que las posibilidades de ponerse de acuerdo para hacer algo son pocas, salvo cuando se busca el titular con una votación que solamente dice “no” a algo del Gobierno. Pongamos un ejemplo: es fácil encontrar una mayoría parlamentaria contra las reválidas, pero es imposible encontrarla para proponer una alternativa a las reválidas.

3) El PP tiene un acuerdo básico de Gobierno con Ciudadanos y Coalición Canarias que suman 170 diputados. Allí están las bases para un programa de Gobierno que solamente necesita once abstenciones para ser puesto en marcha medida a media. Y claro, siempre para cada Ley se encuentra a alguien que puede abstenerse porque coincide ideológicamente, porque pacta una disposición adicional que defiende sus intereses o porque va en un paquete de acuerdos. No hay que olvidar que la mayoría parlamentaria actual está a la derecha del centro ya que PP, Ciudadanos, Coalición Canaria, PDC (ex CDC) y PNV suman 183 diputados frente a los 167 diputados de la izquierda.

4) La situación en el PSOE, especialmente la campaña y métodos empleados para provocar la salida de Pedro Sánchez y la poca entidad política y moral de los que han entrado a hacerse cargo del Partido no colocan al PSOE en una buena posición. Las tensiones internas y el estado de sublevación de la militancia que está siendo despreciada públicamente por unos dirigentes electos en listas únicas no auguran nada bueno. Rajoy es más fuerte porque el PSOE es cada día, gracias a la acción de sus presuntos salvadores, más débil. La grave falta a un promesa electoral fundamental va a tener un castigo electoral ineludible.

5) La tremenda campaña de los medios, con los teóricamente cercanos a la cabeza, se repetirá cada vez que el PSOE no se porte como se espera que haga un “partido de Estado”, y si la aprobación de los Presupuestos, una reforma laboral aún más draconiana o un recorte en la pensiones requieren del voto o abstención o ausencia de los socialistas, se repetirá el espectáculo y el secretario general de turno  cederá antes de que Rajoy llame a Felipe González y a Susana Díaz y le monten un 1 de octubre.

6) Se investirá al jefe de un partido que está en los tribunales por tener presuntamente, a nivel nacional, tramas de corrupción institucionalizada desde hacía décadas. Declaraciones indignantes como las de Mario Jiménez que rebajaba la gravedad del caso Gurtel por el mero paso del tiempo, rechinan especialmente en un Partido que ha dicho a través de la Memoria Histórica que el paso del tiempo no absuelve ni elimina el mal.

7) Finalmente el Presidente del Gobierno tiene siempre la posibilidad de disolver las Cortes a partir del 4 de mayo, dependiendo de su más pura conveniencia electoral. De Rajoy hay que esperarlo todo ya que ha estado a nada de poner condiciones para aceptar las abstenciones del PSOE.

Pura moral perspectivista

Cuando Felipe González o José Luis R. Zapatero sufrieron pitadas durante actos públicos en Madrid, desde el PP se apeló a la libertad de los ciudadanos para expresar su opinión; cuando fueron los presidentes populares los que padecieron y padecen pitadas públicas, escrutan hasta extremos hilarantes el Código Penal para sancionar la conducta o aprueban leyes administrativas sancionadoras.

Para Podemos y su entorno animaron y jalearon los escraches como expresión del hartazgo ciudadanos, pero cuando unos policías municipales se quejan en forma de escrache de la eliminación de unas unidades (realmente de la eliminación del complemento anexo a esas unidades), hablan de acoso.

Populares y podemitas tienen una moral que es en sí pura perspectiva: lo bueno es lo que me beneficia y lo malo es lo que me perjudica. Así se describe la política y la acción del primer y del tercer partido de España. Podemos y el PP se han encontrado y comienzan a necesitarse.

Investidura 2016 (XVIII) No podemos seguir así

“No podemos seguir así” es una de las frases que más se están repitiendo estos días desde determinado sector de la prensa para acelerar el calendario de negociaciones con vistas a llegar a una investidura exitosa. Quieren acortar todos los plazos, para hacer más difícil cualquier negociación, con vistas a propiciar una nueva convocatoria electoral que entienden que beneficiaría al Partido Popular en detrimento de Ciudadanos.

Lo mejor para contextualizar la actual espera es mirar atrás y contabilizar los días transcurridos entre el día de las Elecciones y la publicación del nombramiento en el BOE, que marca el inicio de la Presidencia.

TiempoEnFunciones
Mariano Rajoy ha sido el Presidente que ha tardado menos tiempo entre la jornada electoral y el juramento de su cargo: treinta días. Recuerdo que se dieron cierto prisa, y eso que tenían mayoría absoluta, porque querían tener resuelta la investidura y el nombramiento de los ministros antes de las fiestas navideñas.

Los dos periodos mayores entre los comicios y la publicación del nombramiento del Presidente se dieron en los dos mandatos de José María Aznar. Tardó sesenta y tres días en verse en el BOE en la primera ocasión y eso que las negociaciones no fueron nada del otro mundo; pero lo sorprendente fueron los cuarenta y seis días que mediaron entre su primer y segundo mandato cuando ni había cambiado de signo político en el Gobierno y además habían conseguido mayoría absoluta en las Cortes.

Podemos decir que lo “normal” va de los treinta y dos y a los treinta y cinco días. En 1989 González tardó algo más debido a los recursos planteados en algunas circunscripciones y que llevaron hasta a la repetición de las elecciones en Melilla; hubo dieciocho escaños pendientes de asignar cuando se votó la investidura.

Hoy, 31 de enero, han transcurrido cuarenta y dos días desde el 20-D. La gran marca de Aznar aún está a cierta distancia. ¿Se superará?