Ejecutivas de consenso

A muchos extrañó que el entonces número dos de la ejecutiva de Fidalgo al frente de CCOO fuera quien se le enfrentara en un Congreso que fue extremadamente reñido. Pero Toxo no era de la ejecutiva de Fidalgo, no porque no perteneciese a ese órgano, sino porque ese órgano no había sido elegido por Fidalgo sino que eran fruto de agotadoras negociaciones y era una gazpacho de territorios y ramas sindicales mastodóntico, heterogéneo, inútil y antagónico.

En los tiempos fundacionales de Podemos, a la hora de elegir la ejecutiva del nuevo partido optaron porque la candidatura fuera cerrada y que la candidatura con más votos fuera la que ocupara todos los puestos de es órgano. Les llovieron las críticas e Iñigo Errejón defendió esta norma electoral diciendo que si bien todos tienen derecho a presentar candidaturas, la ganadora debería ser ágil y tener toda el mismo proyecto.

Podemos descartada la tradición tan engolfada en las formaciones de izquierda de las “ejecutivas de unidad”. Normalmente estas “ejecutivas de unidad” no reflejaban ninguna unidad, sino una componenda o la previsión de problemas dentro de un órgano que debe ser ante todo eficaz. Las falsas “ejecutivas de unidad” puede ser también mecanismos de control de la dirección del partido por parte de quienes no quieren, no pueden o no deben dar la cara.

Tenía razón Errejón cuando no quería meter a la oposición en la Ejecutiva, aunque al tiempo le hicieran un hueco a Pablo Echenique. Al menos Pablo Iglesias no tiene el temor que su buena enemiga Teresa Rodríguez le intente hacer caer por medio de una ejecutiva que no es ni siquiera suya.

Mecanismos constitucionales y políticos para evitar un gobierno parlamentario

Están apareciendo numerosos artículos, especialmente en El País, donde se quiere convencer al PSOE y a los socialistas de las bondades de la oposición y de todo lo que se puede hacer fuera del Gobierno, de manera que lo mejor que se puede hacer es dejar que Mariano Rajoy sea investido Presidente del Gobierno.

Nuestro sistema constitucional está lleno de mecanismos que evitan el Gobierno del Parlamento. Se da la impresión de que una oposición con mayoría en el Congreso, si quiere, puede hacer bailar al Gobierno a su ritmo, cuestión política y jurídicamente difícil. Se quiere convencer a los socialistas de la posibilidad de liderar una gran reforma social desde la oposición y solamente se ponen ejemplo de reformas lideradas por gobiernos en minoría.

Mecanismos constitucionales

Sin dinero no hay decisión política posible, de forma que si alguna política no tiene respaldo presupuestario, es imposible que sea puesta en marcha.

Es el Gobierno y solamente el Gobierno el único que tiene legitimación constitucional para presentar la Ley de Presupuestos Generales del Estado (LPGE). A las Cortes les queda el papel de aprobar, no aprobar y enmendar. Las enmiendas a la LPGE están sumamente limitadas, ya que solamente se pueden incrementar un gasto cuando se proponen una disminución de la misma cuantía dentro de la misma sección presupuestaria (ministerios, organismos constitucionales, Deuda Pública, Seguridad Social, etc), de modo que no es posible, por ejemplo, disminuir el gasto del Ministerio de Agricultura para, con ese dinero, incrementar el de Industria.

El hecho de no aprobar la LPGE es relevante, pero no crea un abismo, ya que la Constitución prevé la prórroga de los presupuestos del año anterior, de modo que lo sustancial está cubierto. Comenzamos el año 2012 con unos presupuestos prorrogados y el Principado de Asturias ha estado unos añitos en la misma situación. No es la situación deseable y creo firmemente que Mariano Rajoy no piensa ni de lejos dimitir porque alguna vez le tiren la LPGE, antes bien culpará a los demás y de camino le sacará rédito electoral.

El Gobierno tiene un margen muy amplio para la modificación presupuestaria y solamente tres supuestos tienen que ser tramitados mediante proyecto de Ley y no siempre, ya que el Gobierno puede recurrir al Real Decreto-Ley y no convalidar un Real Decreto-Ley en materia de gastos que se califican de extraordinaria y urgente necesidad no es plato que nadie quiera.

Cualquier proposición de Ley de los diputados o cualquier enmienda a una Ley en trámite, si implica incremento de gasto, debe tener la conformidad del Gobierno. Mientras tanto ninguna iniciativa legislativa del Gobierno que implique incremento de gasto tiene especiales cortapisas. ¿Qué quiere decir esto? Algo tan sencillo que si PSOE, Podemos y Ciudadanos se ponen de acuerdo para aprobar una ley de, por decir algo, renta de inserción el Gobierno puede vetar su trámite al considerar que incrementa el gasto público. Y se acabó la iniciativa.

El Presidente del Gobierno siempre retiene la posibilidad convocar Elecciones a las Cortes Generales si la situación electoral es propicia y si está muy harto de la oposición. Las coaliciones de oposición no son de gusto de los electores, como sucedió en la pinza entre el PP e IU en Andalucía de 1994 a 1996.

Constitucionalmente al Gobierno le corresponde la potestad reglamentaria, esto es, dictar las normas suficiente para aplicar una Ley. La idea de que una Ley ha de ser general ha sido abandonada desde hace décadas y muchas de las normas con rango legal tienen una extensión y entran en detalles propios de los reglamentos.

Es cierto que en España solamente hay determinadas materias reservadas a la Ley (reserva de Ley), pero no hay materias reservadas al reglamento (como en Francia) y así ha sido reiterado por el Tribunal Constitucional (SSTC 5/1981, 60/1986 73/2000, y 104/2000 y 332/2005) pese a reconocer que hay detalles impropios de las leyes en una plano técnico (SSTC 76/1983, 77/1985 y 104/2000). Pero la eliminación de la posibilidad de desarrollo reglamentario, además de técnicamente muy compleja, sí podría tener problemas de constitucionalidad, de acuerdo con el artículo 97 de la Constitución.

Mecanismos políticos

La oposición no es una. Está formada por partidos de extrema izquierda, izquierda, socialdemócratas, liberales y partidos nacionalistas tanto a la izquierda como a la derecha. Una acción de la oposición que llegue a la mayoría absoluta requeriría el acuerdo entre socialistas, podemitas y ciudadanitas, un acuerdo que no fue posible para investir a un Presidente y que podría darse aunque ocasionalmente.

Lo normal es que el PP y Ciudadanos pacten las leyes centrales y luego los de Rivera intenten cierto margen de acción para demostrar que fiscalizan con gran contundencia al Gobierno y que, de vez en cuando, le imponen algo. Pero lo esencial estará asegurado y capitalizado para el PP. Rajoy no tendría que temer nunca una moción de censura, porque la XI Legislatura mostró lo complicado que era que estos tres partidos se pusieran de acuerdo en torno a un candidato común .

La oposición no tiene medios para fiscalizar correctamente al Gobierno. Los reglamentos del Congreso y del Senado facultan a los diputados y senadores a pedir información o hacer preguntas, pero allí queda todo, no hay plazos, ni satisfacción, ni sanciones por no cumplir.

Quien quiera conocer las cuitas de un diputado del Grupo Mixto tiene que leerse las memorias de Labordeta y los mil problemas que tenían para acceder a la documentación. Cuenta lo que les costó acceder a las memorias técnicas del Plan Hidrológico Nacional y en las terribles restricciones de tiempo en las que lo hicieron.

Incluso en el caso de que el Gobierno sea generoso en la documentación solicitada y la entregue en poco tiempo, queda procesarla. Los Grupos Parlamentarios tienen poca dotación de personal de apoyo a los diputados y senadores (la mayoría son eventuales de los grupos C y D con esas remuneraciones y que no siempre se han utilizado bien), ni tampoco hay en las Cortes unidades de apoyo técnico a los legisladores para hacer seguimiento de la ejecución presupuestaria o para evaluar los proyectos entre otras mil cosas.

No es fácil controlar a un alcalde, imaginaos con un Presidente del Gobierno. El Parlamento carece de medios para hacerlo efectivamente, de modo que decir que el control será más estrecho es una fantasía sobre todo cuando la medida más drástica, la moción de censura, es impracticable.

El Gobierno gobierna; el legislativo legisla; los jueces juzgan

La teoría de la división de poderes que ha inspirado a las democracias liberales como la nuestra tiene claro que a cada poder le corresponde una función específica. Es cierto que cada día el Gobierno legisla y juzga más, pero ello no hace bueno la pretensión de gobernar desde el poder legislativo. Si Albert Rivera quiere gobernar, que entre en el Gobierno de Mariano Rajoy, como aceptó el Gobierno que pudo ser de Pedro Sánchez.

Y si las cuentas no le salen al PP

La forma con la que el Partido Popular juega con la Constitución y con el Jefe del Estado para buscar ventaja electoral es una manifestación más de lo que este partido es: una estructura únicamente electoral, donde solamente interesa lo electoral.

Los medios del entorno del PP, casi todos los existentes, no paran de repetir dos ideas.

La primera es que no podemos repetir otra vez las elecciones, de modo que hay que elegir como sea un Presidente (naturalmente no piensan otra posibilidad que no sea Rajoy) para tener un gobierno estable (algo solamente posible si el resto de los partidos votan siempre con el gobierno). El programa de gobierno, el del PP.

La segunda idea es que el gran beneficiado de unas terceras elecciones sería el Partido Popular, dado que consideran que su ligero ascenso terminaría en mayoría absoluta en caso de ir nuevamente a las urnas. De esta forma el Partido Popular estaría haciendo un favor a todos a cambio de que le demos la mayoría absoluta que las urnas le han negado por segunda vez consecutiva.

En entradas anteriores hemos rebatido la primera idea que es esencialmente contraria a nuestro sistema constitucional. Ahora quiero repasar la segunda idea.

La derecha política y mediática, con suma habilidad, ha vendido los resultados del 26-J como un éxito cuando son un tremendo fracaso. Nadie quiere comparar los resultados con los “resultados madre”, los de 2011, porque se pueden contemplar la dimensión del desastre. A la pérdida de apoyo popular se ha unido algo que hasta ahora parecía imposible: un partido que se consolida en el centro-derecha comiéndose los apoyos del PP en este sector.

Los votos que de diciembre a junio consiguió recuperar el PP de personas que habían preferido a Ciudadanos, se debió al recurso al “voto del miedo”, al miedo a un posible gobierno presidido por Pablo Iglesias. La evidente caída de Podemos tras la pérdida de su “momentum” y la lógica separación de IU del conglomerado podemita hacen que la amenaza morada se diluye y que buena parte de esos votantes asustados estén deseando la primera oportunidad para volver a su recién estrenada casa naranja.

La pérdida de apoyos a Podemos irá en parte, sólo en parte, al PSOE, de modo que el segundo partido puede fortalecerse. Si este proceso le acerca al PP, puede que la llamada al voto útil de la izquierda a favor de Sánchez y los suyos lo sitúe con opciones a disputar las elecciones. Y no se puede quitar votos a Ciudadanos por miedo a Sánchez, porque salieron bastante bien los centro-derechistas de su acuerdo con el PSOE.

Quizás unas terceras elecciones no son la mejor opción para el PP de Rajoy

Cosas que han podido fallarle a Podemos

No quiero emular a ese párnaso de la sabiduría que es la ejecutiva de Podemos que ha sido incapaz de tener una sola pista de su fracaso el pasado domingo, pero humildemente expongo algunas ideas

1) Pablo Iglesias era un aguerrido tertuliano que le decía las cosas a la cara al más pintado. Eso le hacía popular y le dio un impulso determinante para que esa candidatura al Parlamento Europeo que desde entonces dio la vuelta al panorama político español.

Pero tras el 20-D Pablo Iglesias ha mostrado su peor cara, al menos la peor que le hemos visto. Intolerancia, prepotencia, arrogancia y ha dejado atisbar un ambición tan grane que da vergüenza ajena. No se ha dado cuentas que al despreciar a Sánchez y al PSOE está despreciando a muchos de sus electores que lo fueron del PSOE o que no lo viven como un enemigo.

2) No apoyar el pacto entre PSOE y C’s para desplazar al PP les ha pasado su precio. El hecho de que después de la disolución automática de las Cortes presentasen la coalición con el término, objetivo y obsesión del “sorpasso” dejó bien claro que solamente les interesaba la estrategia electoral y no los intereses de los españoles. La obsesión por superar a los socialistas fue el epifenómeno de una formación centrada únicamente en el poder.

3) El día después de los Elecciones del 20-D, Iglesias puso la celebración del referéndum de secesión en Catalunya como una de las líneas rojas a la hora de negociar la formación de gobierno. Nunca antes se había puesto, al menos fuera de Catalunya, el referéndum como “condicio sine qua non”, de modo que una parte de los votantes se dieron cuenta que había una importante agenda política de la que nunca le habían hablado.

4) Las puertas giratorias desde las asesorías del gobierno venezolano al Congreso de los diputados también han tenido su peso. Venezuela ha sido tema de campaña porque con Venezuela se le da rápido y efectivamente a Podemos. El pasado pesa para los dirigentes de Podemos, que creían que habían nacido de nuevo un día veraniego de 2014. La sospecha de que mantienen una relación de subordinación con el chavismo-madurismo ha podido ser un elemento de aturdimiento de los votantes.

5) Los Zapata y Las Ritas Maestre. Serán amigos de toda la vida en el activismo de la extrema izquierda, pero Zapata y Maestre han estado dando carnaza y no han sabido ni reconducir la situación, ni dar un paso atrás. En especial la participación de Maestre en el asalto a la capilla de la Complutense es algo que no gusta, incluso entre los que pensamos que allí no debe haber una capilla. La revista católica “Vida Nueva” sacó una encuesta sobre el porcentaje de católicos entre los votantes de cada partido y entre los de Podemos eran la mitad, una cifra nada despreciable para empeñarse tanto en defender a alguien que ha asaltado una capilla.

6) Si alguien de Podemos hubiera hablado con Joaquín Almundia, el ex secretario general del PSOE, podría haberles contado lo divertido y efectivo que es hacer coaliciones con Izquierda Unida. IU es una de las formación de militancia férrea, con historia de la larga y profunda, con ideología y señas de identidad. A los de IU no le gustan los experimentos que impliquen tocar algo de lo anterior y menos aún un pacto electoral donde es el socio subordinado, el palmero de Iglesias. IU y sus votantes no se entregan a otros y además consiguen que los propios votantes se cuestionen si les interesa ir con los comunistas.

7) La trasversalidad era un activo cuando únicamente la explotaban Podemos y la moribunda UPyD. Cuando Podemos es visto como un partido a la izquierda del PSOE jugar a la trasversalidad es puro chaquetismo y es una práctica que no gusta demasiado a los votantes.

8) Y en el fondo todas las operaciones de Podemos para parecer un partido sensato las destrozada Monedero.

Apuntes rápidos del 26-J

Unas ideas que llevan un rato en mi cabeza:

1) Somos la leche recontando para el Congreso. En menos de tres horas está sustancialmente el resultado. El recuento del Senado es de otra época, pero a ese no atienden los medios.

2) El PP ha subido pero no ha podido hacer sucumbir a Ciudadanos, su gran adversario, de manera que sus opciones de gobierno a la antigua usanza (ellos solos), siguen siendo lejanísimas. Los medios, tertulianos y comentaristas dicen que es un gran triunfo de Mariano Rajoy, pero que la ruptura del electorado que va del centro a la derecha en dos formaciones es la gran herencia de Rajoy a su partido. Lo que Fraga y Aznar le entregaron, una derecha con un único partido nacional, él lo ha roto.

3) El PSOE ha demostrado su capacidad de resistencia tremenda. A pesar de su descenso ha conseguido mantenerse contra el ataque de todos y desde todos los lados. El PSOE sigue siendo la única fuerza que puede liderar la formación de un gobierno porque el único gobierno posible a las 23:00 horas es el tripartito que Podemos no quiso tras el 20-D. La estrategia de campaña adoptada en esta ocasión por el PSOE, identificando a Podemos como el adversario principal, ha sido la acertada y cabe preguntarse si la hubiera adoptado el 20-D, hoy no estaría ganando las Elecciones.

4) El fracaso en estas elecciones tiene dos nombres: Podemos y Alberto Garzón. Podemos bloqueó las instituciones y la formación de un gobierno de cambio en beneficio de su estrategia: el sorpasso al PSOE. No lo han conseguido y una vez más se muestra claramente que en política no cabe sumar los votos de los unos y de los otros de una coalición. A Pablo Iglesias y a los suyos únicamente les importa su partido y su camino hacia el poder; desde su irrupción en las Europeas nadie se ha beneficiado de ninguna medida de Podemos.

5) Alberto Garzón vendió Izquierda Unida a cambio de un puñado de escaños que ellos hubieran podido conseguir por su cuenta. Garzón debería dimitir inmediatamente porque ha puesto Izquierda Unida en lo peor.

6) El pacto entre Podemos con Izquierda Unida lo único que ha conseguido es maquillar la pérdida de votos que se estaba registrando en Podemos tras su actitud durante la fracasada investidura de Pedro Sánchez.

7) Ciudadanos ha mantenido el tipo. Los treinta escaños indican que comienzan a consolidar un cuerpo de votantes y cobran autonomía en su toma de decisiones. Ahora más que nunca pueden abrirse y no necesariamente hacia la derecha. Ha perdido solamente uno de cada siete votos, después de jugársela con el pacto con el PSOE. Albert Rivera es un político que tiene mucho futuro.

8) Las encuestas mal, porque el tema principal, el sorpasso, lo han fallado. No se han dado cuenta de que el PP y el PSOE tienen cierto voto oculto que las empresas no han sabido computar. Las andorranas se acercaron algo, pero el fracaso es general en el tema principal.

9) La estrategia del miedo no ha funcionado al PP, ya que solamente con 400.000 votos han conseguido un estupendo puñado de escaños por el efecto técnico del sistema electoral.

10) Las Elecciones no son un tribunal de Justicia. Se deciden los diputados y los senadores, no si tal persona ha cometido o no delitos relativos a la “corrupción”.

El recambio de Iglesias

Manuela Carmena ha salido en defensa del apoyo de Podemos a la investidura de Pedro Sánchez que volverá a someterse mañana a votación en concordancia con el apoyo cómodo que el PSOE prestó para que las candidaturas de la órbita de Podemos alcanzasen las alcaldías de Madrid o Zaragoza.

Es de todos conocido que en el conglomerado que es Ahora Madrid los concejales y personal provenientes de Izquierda Unida, Equo o de Ganemos Madrid suman mientras que los impuestos por Podemos sencillamente son un estorbo con sus cuitas personales y su incapacidad para gestionar una administración como es el Ayuntamiento de Madrid.

El hecho de que se hayan tenido que nombrar asesores, contra la promesa inicial, no es más que una prueba irrefutable de que los concejales válidos estaban ante un trabajo inabarcable y los concejales incapaces aún ensayan con el canuto a ver si aciertan.

A las pocas horas Carmena ha rectificado. Visto el tono de ayer de Iglesias, es fácil pensar en la amabilidad con la que ha tratado a la alcaldesa madrileña. Pero el problema que tiene Iglesias con Carmena no es un problema de disciplina interna, sino un problema de liderazgo.

Carmena ya es un nombre propio en la política española. No es un monigote en una alcaldía, como Botella, sino alguien que con sus aciertos y errores sigue despertando confianza entre buena parte de la izquierda española. La crudelísima campaña mediática de la derecha madrileña está atrayendo la simpatía hacia la alcaldesa madrileña por parte del conjunto de la izquierda sociológica; la están engrandeciendo.

Hoy día Manuela Carmena es el único capital político que tiene Podemos, o lo que está cercano a ellos, en caso de fallo o bloqueo del líder carismático o en el caso de que haya que buscar una salida sensata a tanta insensatez. La corrección de Iglesias a Carmena no es por disciplina de partido, es para mostrar quien manda, para que nadie piense que Carmena es una opción mejor que el asaltante de los cielos que quedó tercero en unas elecciones.

Iglesias está decepcionando a muchos de sus votantes. El hecho de empecinarse en cuestiones que nada tienen que ver con lo que le ha llevado al Congreso extraña y desear antes elecciones que solucionar problemas puede herirle si las anheladas elecciones repetidas no son tan venturosas. Iglesias teme a Carmena y ha querido humillarla. Iglesias es así porque Podemos es él y no va a consentir que nazca un liderazgo alternativo.