Proyección de la encuesta de Simple Lógica del 18 de octubre

Sigamos con la proyección en escaños, siguiendo nuestra cocina, de los resultados de la encuesta de Simple Lógica. En ella las bajadas y las subidas son importantes, pero menores que en la anterior proyección.

De todas formas el desastre del PSOE, que creemos que no ha hecho más que empezar, también se nota en esta proyección y el partido de Susana Díaz perdería 37 escaños, quedándose sin representación en las circunscripciones de Álava, Bizkaia, Burgos, Ceuta, Gipuzkoa, Girona, Guadalajara, Huesca, Lleida, Lugo, Melilla, Navarra, Ourense, Salamanca, Segovia, Soria, Tarragona y Zamora (18 provincias).

En Andalucía el partido de Susana Díaz conseguiría once diputados menos que el PP y solamente tres más que Podemos.

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Proyección de la encuesta de lainformacion.com

Se están publicando algunas encuestas sobre la intención de voto tras el golpe de mano de los barones del PSOE, encabezados por Susana Díaz, contra Pedro Sánchez. Cuando se asestó la operación con Sánchez el PSOE experimentaba un leve pero constante ascenso y Podemos parecía entrar en proceso de liquidación. En la actualidad el PSOE se hunde y Podemos asciende como única oposición de izquierda a lo que parece va a ser el Gobierno de Mariano Rajoy.

Hemos recuperado nuestra costumbre de proyectar en escaños de los resultados de las encuestas que no lo hacen. Nos hemos servido de la encuesta de Juan José Domínguez para lainformacion.com y los resultados generales serían PP 148 (+11); Podemos 97 (+26); PSOE 42 (-43); C’s 37 (+5); ERC 9 (0); PDC 8 (0); PNV 6 (+1) y Bildu 2 (0).

El PSOE no tendría diputados en las siguientes circunscripciones: Álava-Araba, Ávila, Bizkaia, Burgos, Ceuta, Gipuzkoa, Girona, Guadalajara, Huesca, Lleida, Lugo, Melilla, Navarra, Ourense, Palencia, Salamanca, Soria, Tarragona, Teruel, Valladolid y Zamora. No ganaría en ninguna provincia, ni en la de Sevilla.

En Andalucía el PSOE-A sería la tercera fuerza política, por detrás de PP con 24 escaños (+1) y Podemos con 15 (+4), habiendo perdido 6 de sus 20 diputados, quedándose en 14.

El castigo al PSOE no depende de la actuación concreta de su secretario o secretaria general en esta megacrisis. Solamente el PSC podría salvarse si mantiene el “no” y se distancia más de un PSOE que es un auténtica rémora.

No sé en lo que estaban pensando los barones cuando hicieron lo que hicieron el pasado 1 de octubre, pero desde luego el ascenso electoral no estaba en su cabeza.

Aquí tenéis el cuadro por provincias y ciudades autónomas:

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Cuando Susana iba a ser débil

Susana Díaz llegó a la Presidencia de la Junta de Andalucía sin haber encabezado ninguna candidatura electoral en su vida.

La dimisión de Griñán por los EREs, ser su secretaria de organización y haberle disciplinado el PSOE-A le valió la llave de San Telmo. No solamente heredó la Presidencia, sino el gobierno de coalición con Izquierda Unida que aportaba tres consejeros, uno de ellos también era el Vicepresidente de la Junta.

Izquierda Unida decidió convocar un referéndum entre sus bases para decidir si continuaban dentro del Gobierno andaluz. Todo el mundo sabía que más allá de los “incumplimientos” del PSOE, los de IU quedarían desprenderse del desgaste de su participación en el Gobierno (frente al purismo de Podemos) y darle quina a Susana Díaz durante todo el año que aún quedaba hasta agotar la legislatura.

Susana Díaz decidió disolver el Parlamento y convocar elecciones con un año de adelanto, de modo que impidió a IU purificarse y cogió a Podemos con una endeble estructura regional con muchas dificultades para hacer una campaña solvente. Susana Díaz ganó, siendo la candidata socialista menos votada en la historia de la Comunidad, incluso cuando Griñán perdió.

A partir del 3 de mayo Rajoy podrá disolver las Cortes en el momento más conveniente.

Niego la mayor

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José Andrés Torres Mora es diputado socialista por Málaga, profesor de Sociología y publica artículos en prensa y en su blog que a muchos nos resultan siempre de sumo interés. Ha publicado un artículo, en el que apelando a la distinción weberiana entre ética de la convicción y de la responsabilidad, se muestra a favor de apoyar la investidura sobre la base de que es mejor un Rajoy débil y en minoría en el Congreso, que tenga que pactar, que un Rajoy fortalecido que solamente necesitaría pactar con Ciudadanos.

Niego que Rajoy sea débil en la actual composición del Congreso y baso esta negación en los siguientes argumentos:

1)Nuestro sistema constitucional tiene un conjunto de reglas constitucionales que impiden un gobierno parlamentario. Dejan la potestad presupuestaria en manos del Ejecutivo, no quedándole al Legislativo más posibilidades que negociar en inferioridad algunos retoques o sencillamente rechazar el Presupuesto, pero nunca puede proponer un Presupuestos propio, cambiar los gastos entre secciones (ministerios o equivalentes) o aprobar cualquier Ley que suponga un aumento de gasto sin autorización del Gobierno. Además el Legislativo carece de los medios administrativos adecuados para desarrollar un gobierno parlamentario en contraposición al poder administrativo en manos del Ejecutivo (como es lógico).

2) No sólo existen los mecanismos jurídicos y administrativos, sino que la propia dinámica de las diferentes fuerzas políticas impiden una mayoría permanente a la contra del Gobierno. Desde el centro-derecha de Ciudadanos, PNV y PDC (antigua CDC), hasta la izquierda de Podemos, IU y sus confluencias, pasando por la socialdemocracia de ERC o NC, la variedad es tal que las posibilidades de ponerse de acuerdo para hacer algo son pocas, salvo cuando se busca el titular con una votación que solamente dice “no” a algo del Gobierno. Pongamos un ejemplo: es fácil encontrar una mayoría parlamentaria contra las reválidas, pero es imposible encontrarla para proponer una alternativa a las reválidas.

3) El PP tiene un acuerdo básico de Gobierno con Ciudadanos y Coalición Canarias que suman 170 diputados. Allí están las bases para un programa de Gobierno que solamente necesita once abstenciones para ser puesto en marcha medida a media. Y claro, siempre para cada Ley se encuentra a alguien que puede abstenerse porque coincide ideológicamente, porque pacta una disposición adicional que defiende sus intereses o porque va en un paquete de acuerdos. No hay que olvidar que la mayoría parlamentaria actual está a la derecha del centro ya que PP, Ciudadanos, Coalición Canaria, PDC (ex CDC) y PNV suman 183 diputados frente a los 167 diputados de la izquierda.

4) La situación en el PSOE, especialmente la campaña y métodos empleados para provocar la salida de Pedro Sánchez y la poca entidad política y moral de los que han entrado a hacerse cargo del Partido no colocan al PSOE en una buena posición. Las tensiones internas y el estado de sublevación de la militancia que está siendo despreciada públicamente por unos dirigentes electos en listas únicas no auguran nada bueno. Rajoy es más fuerte porque el PSOE es cada día, gracias a la acción de sus presuntos salvadores, más débil. La grave falta a un promesa electoral fundamental va a tener un castigo electoral ineludible.

5) La tremenda campaña de los medios, con los teóricamente cercanos a la cabeza, se repetirá cada vez que el PSOE no se porte como se espera que haga un “partido de Estado”, y si la aprobación de los Presupuestos, una reforma laboral aún más draconiana o un recorte en la pensiones requieren del voto o abstención o ausencia de los socialistas, se repetirá el espectáculo y el secretario general de turno  cederá antes de que Rajoy llame a Felipe González y a Susana Díaz y le monten un 1 de octubre.

6) Se investirá al jefe de un partido que está en los tribunales por tener presuntamente, a nivel nacional, tramas de corrupción institucionalizada desde hacía décadas. Declaraciones indignantes como las de Mario Jiménez que rebajaba la gravedad del caso Gurtel por el mero paso del tiempo, rechinan especialmente en un Partido que ha dicho a través de la Memoria Histórica que el paso del tiempo no absuelve ni elimina el mal.

7) Finalmente el Presidente del Gobierno tiene siempre la posibilidad de disolver las Cortes a partir del 4 de mayo, dependiendo de su más pura conveniencia electoral. De Rajoy hay que esperarlo todo ya que ha estado a nada de poner condiciones para aceptar las abstenciones del PSOE.

Y si las cuentas no le salen al PP

La forma con la que el Partido Popular juega con la Constitución y con el Jefe del Estado para buscar ventaja electoral es una manifestación más de lo que este partido es: una estructura únicamente electoral, donde solamente interesa lo electoral.

Los medios del entorno del PP, casi todos los existentes, no paran de repetir dos ideas.

La primera es que no podemos repetir otra vez las elecciones, de modo que hay que elegir como sea un Presidente (naturalmente no piensan otra posibilidad que no sea Rajoy) para tener un gobierno estable (algo solamente posible si el resto de los partidos votan siempre con el gobierno). El programa de gobierno, el del PP.

La segunda idea es que el gran beneficiado de unas terceras elecciones sería el Partido Popular, dado que consideran que su ligero ascenso terminaría en mayoría absoluta en caso de ir nuevamente a las urnas. De esta forma el Partido Popular estaría haciendo un favor a todos a cambio de que le demos la mayoría absoluta que las urnas le han negado por segunda vez consecutiva.

En entradas anteriores hemos rebatido la primera idea que es esencialmente contraria a nuestro sistema constitucional. Ahora quiero repasar la segunda idea.

La derecha política y mediática, con suma habilidad, ha vendido los resultados del 26-J como un éxito cuando son un tremendo fracaso. Nadie quiere comparar los resultados con los “resultados madre”, los de 2011, porque se pueden contemplar la dimensión del desastre. A la pérdida de apoyo popular se ha unido algo que hasta ahora parecía imposible: un partido que se consolida en el centro-derecha comiéndose los apoyos del PP en este sector.

Los votos que de diciembre a junio consiguió recuperar el PP de personas que habían preferido a Ciudadanos, se debió al recurso al “voto del miedo”, al miedo a un posible gobierno presidido por Pablo Iglesias. La evidente caída de Podemos tras la pérdida de su “momentum” y la lógica separación de IU del conglomerado podemita hacen que la amenaza morada se diluye y que buena parte de esos votantes asustados estén deseando la primera oportunidad para volver a su recién estrenada casa naranja.

La pérdida de apoyos a Podemos irá en parte, sólo en parte, al PSOE, de modo que el segundo partido puede fortalecerse. Si este proceso le acerca al PP, puede que la llamada al voto útil de la izquierda a favor de Sánchez y los suyos lo sitúe con opciones a disputar las elecciones. Y no se puede quitar votos a Ciudadanos por miedo a Sánchez, porque salieron bastante bien los centro-derechistas de su acuerdo con el PSOE.

Quizás unas terceras elecciones no son la mejor opción para el PP de Rajoy

Cuando los votos no suman en las encuestas

Estamos acostumbrados a dar como buenas encuestas donde el número de indecisos es un disparate o estudios post-electorales donde los agregados de recuerdo de voto no tiene nada que con lo que fue el resultado de las elecciones que se analizan. En una entrada anterior comentada cómo Nate Silver había creado un método para calificar la calidad de las encuestas, algo que en España es impensable por ahora.

El 8 de julio la empresa Metroscopia publicó parcialmente su sondeo post-electoral, concretamente la parte referida al trasvase de votos entre las diferentes candidaturas. Gráficamente el resultado es el siguiente:

Quesitos Post Metroscopia

Me llamó la atención el “quesito” de Ciudadanos. Según los datos de la empresa encuestadora los de Albert Rivera habían mantenido el 56% de sus votos del 20D (1.968.136) y habían captado el 3% de los votos del PP (217.109), el 3% de los votos del PSOE (162.741), el 2% de los votos de Podemos (106.254) y el 3% de los votos de IU (27.803). Todo ello suma 2.482.043 votos, cuando su resultado en las urnas el 26J fue de 3.123.769 votos según el escrutinio provisional, esto es, faltan por justificar la procedencia de 641.726 votos, esto es, del 20,54% de los apoyos recibidos por Ciudadanos.

Con el PSOE realicé la misma operación. Según Metroscopia el 76% de sus votantes le fueron fieles (4.122.779) y recibieron sufragios del 5% de los votantes de Podemos (265.636), del 3% de los de Ciudadanos (105.436), del 3% de votantes populares (217.109) y del 19% de los de Izquierda Unidad (176.089). La suma de todos esos votos da 4.887.049 votos, lo que son 537.660 votos por debajo de los 5.424.709 votos conseguidos el 26J, es decir, hay un 9,91% de papeletas del PSOE que no dicen de dónde vienen.

Para Partido Popular dejan sin explicar el origen de 175.054 votos (2,42%) y para Unidos Podemos se quedan huérfanos 220.732 votos (4.37%).

¿Aporta luz esta comprobación al fallo generalizado de las encuestas el 26J?

La cohesion en la derrota

Podemos, Izquierda Unida (PCE, Izquierda Abierta, Izquierda Republicana, etc), Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa, Equo, Barcelona en Comú, Procés Constituent, En Marea, Anova, Compromís (Bloc, IPV, El Verds), CUT-BAI y algunos que se me escapan formaban la candidatura que propugnaba como candidato a la Presidencia a Pablo Iglesias.

Muchos y diferentes se pueden unir cuando la victoria parece alcanzable y especialmente cuando esa victoria era inimaginable para cada uno de ellos por separado. Pero cuando el sueño se ha roto, se acaba el amor y ahora comienza la ingente labor de mantener cohesionados setenta y un diputados de dos decenas de formaciones, cada una de las cuales con su propia agenda y que van a querer el protagonismo.

Pablo Iglesias ha llegado a su techo. Dos años después de la fundación de Podemos, han perdido un millón y medio de votos. Ya todos reconocen que nunca será Presidente y que el papel de su formación puede ser importante, pero está lejos de ser hegemónico. El día que La Sexta deje de abonar su “cosmovisión”, se acaba todo. Únicamente se se aviene a un tripartito, ahora más difícil que nunca, podrá Iglesias mantener cohesionado su heterogéneo grupo parlamentario.

Si la situación empeora, que es probable, es posible que muchas fuerzas comiencen a ir por libre, votar lo que les dé la realísima gana y a hacer reuniones del grupo parlamentario planteando el cambio de portavoces, por ejemplo.