La Nueva Política

La verdad es que la política madrileña está hecha una jungla de personas, personalismos, personajes y sobre todos de siglas y de todo tipo de entidades políticas. El sistema electoral madrileño es tierra abonada para el surgimiento de nuevos partidos, ya que la Asamblea Regional y el Ayuntamiento de la capital eligen una gran número de representantes en un único distrito, de modo que conseguir superar la barrera electoral es sinónimo de obtener representación.

Tenemos Ganemos Madrid, Podemos, Convocatoria por Madrid e Izquierda Unida (por ahora solamente la IU del municipio de Madrid) intentando ver la forma en la que se organizan para concurrir juntos a las elecciones.

Primero la fórmula jurídica (coalición, agrupación de electores o partido instrumental) todavía no está clara, porque cada una tiene ventajas para unos y desventajas para el resto. Tampoco está claro el proceso para elegir al cabeza de lista y a los restantes miembros de la formación. Y menos claro aún está la gestión de los recursos en forma de subvención que generará la obtención de representación).

Llevamos bastante tiempo oyendo hablar y leyendo sobre el advenimiento de una “nueva política”, que transcenderá a los partidos tradicionales y traerá unos valores diferentes a los que estamos acostumbrados en nuestra “res publica”.

Y ha llegado la Nueva Política y lo que tenemos es atomización en partidos cada vez más personalistas e incapacidad para pactar porque todo el mundo quiere rebañar al máximo su cuota.

De programa nada de nada, de medidas para los ciudadanos tampoco. La Nueva Política no es como la antigua, al día de hoy es peor.

Planeamiento urbanístico y participación ciudadana

Ada Colau, candidata a la Alcaldía de Barcelona, ha dicho que desde Guanyem “proponemos que los planes urbanísticos tengan que ser aprobados por los vecinos afectados”. Queda bonito, muy de estos tiempos de exasperación de la participación frente a la representación y de sucesivos gobiernos de la derecha, pero creo que es pertinente algún comentario a la propuesta.

En primer lugar los de Guanyem debería indicar si se refieren a algunos planes, a todos o a determinadas decisiones dentro del planeamiento urbanístico. Si se refieren a todos los planes, desde los generales hasta los parciales pasando por los de reforma interior, deberían ser sometidos a refrendo popular.

No es mala idea, dentro de los parámetros ultrarrepresentativos en los que los de Guanyem se mueven, pero dudo que más de tres de ellos hayan leído nunca un plan. Es algo horroroso, lleno de cuestiones técnicas propias de ingenieros y arquitectos, por no mencionar los obvios tecnicismos jurídicos. Pero bueno, suponemos que en la Barcelona de Guanyem todo el mundo dejará de ver la televisión, salir a cenar o de copas, ir a ver al Barça o al Espanyol para leerse con todo detenimiento el nuevo plan general.

Ahora parémosnos en que el Ayuntamiento quiere reformar una zona completamente. La ejecución del plan conlleva, como en muchas ocasiones ha ocurrido, la expropiación, indemnización y realojo de los vecinos que allí viven. Como los afectados, en este caso, los que van a ser los expropiados tienen que aprobar la norma que les afecta, ellos son los que les van a poner el precio que quieran a sus viviendas, locales, solares o plazas de aparcamiento.

La actual legalidad urbanística prevé información pública y alegaciones de los ciudadanos en el trámite de los proyectos de planes y en sus modificaciones. Debe ser desde Guanyem han detectado que son miles los ciudadanos que piden copias de los proyectos y que presentan alegaciones que el siguiente paso lógico es darles la decisión final. Esa misma legalidad nos considera que todos tenemos un interés legítimo en cuestiones urbanísticas y que por tanto podemos recurrir las decisiones: ¿hay que los ciudadanos no hacen otra cosa que recurrir planeamientos sospechosos?

¿Creen en serio desde Guanyem que la aprobación de los vecinos acabaría con la especulación inmobiliaria a través del planeamiento urbanístico, con el enriquecimiento de unos a costa de los demás?

Los vecinos afectados normalmente han estado a favor de las propelías urbanísticas porque las han identificado con el progreso económico, con más y mejores puestos de trabajo, con mayores oportunidades para sus hijos. Por el contrario los que se han opuestos a esos excesos han sido insultados o agredidos (especialmente los ecologistas) o han perdido las elecciones o han sido derrotado con mayor humillación aún. Los ciudadanos tienen oídos muy finos a soluciones fáciles y simples y las que aportan los que promueven oscuridades urbanísticas son de las mejores, porque muchas veces traen dinero rápido.