La Gran Estrategia del Partido Popular

Estas líneas son la síntesis de una serie de ideas que me han ido rondando la cabeza los últimos meses. Es solamente una hipótesis de trabajo.

1. Echando de menos a Julio Anguita

Era mayo de 2012. Las Elecciones Autonómicas andaluzas habían arrojado la primera victoria electoral del PP en aquella comunidad autónoma, pero el hecho de no haber alcanzado la mayoría absoluta, como apuntaban todas las encuestas y los resultados de la Generales de 2011, le impidió a Javier Arenas hacerse con la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Los socialistas habían aprendido de la experiencia de sus compañeros extremeños y no dieron por hecho que IU les iba a apoyar solamente para que los populares no gobernasen. Además los socialistas andaluces habían vivido, años antes, la feliz experiencia de ver al ahora líder regional de IU convertido en Presidente del Parlamento gracias al voto de los conservadores.

El PSOE de Andalucía se tomó en serio las negociaciones con IU y se marcó un doble objetivo: conseguir su apoyo para la investidura sobre unos acuerdos programáticos fuertes y que hubiera consejeros de IU en el gobierno andaluz. No se quería pasar por la difícil situación de no tener un sólido apoyo y un compromiso con el gobierno por no haber hecho algunas concesiones en su momento. La alternativa a un pacto con IU, en el caso que esta formación desde fuera del gobierno les hiciera la vida imposible, era solamente la celebración de unas elecciones que nadie quería.

Griñán ganó su segunda investidura y Valderas fue nombrado Vicepresidente de la Junta de Andalucía. En términos generales el gobierno de coalición entre el PSOE e IU ha marchado razonablemente bien, con algunas desavenencias, crisis y algo de postureo, y hasta ha sobrevivido a un cambio en la Jefatura del Gobierno.

Entre las filas socialistas el prejuicio respecto de los pactos con Izquierda Unida iba desapareciendo, mientras que en la federación liderada por Cayo Lara parecía mejor participar en gobiernos y poder atribuirse éxitos y alguna medida con relumbrón (los fracasos para otros) que esos votos casi desapercibidos en el Congreso que sirvieron para tomar decisiones relevantes pero que nadie le ha reconocido a IU durante todo el periodo de Gaspar Llamazares.

Pese a que las encuestas que se publican, y que los medios las cocinan convenientemente, parecían no mostrar demasiadas heridas para el PP, más allá de un descenso no acompañado por un ascenso del PSOE. En la calle Génova bien sabían que las diferencias eran más escasas y que IU recogería muchos de los votos que los socialistas perdieran, con la diferencia de que esos votos no se quedarían reducidos a un perdido grupo parlamentario, como en los tiempos del Anguitismo, sino que podrían converger en una coalición como la andaluza, como la experiencia asturiana y, más remotamente y con sus peculiaridades, como el tripartito catalán.

Pudiera ser que los socialistas no superasen a los populares en las próximas generales o que quedasen empatados, pero la certeza de que el gobierno de coalición les arrebataría La Moncloa hizo que planteasen una estrategia de amplio alcance.

2. Controlando los medios

A lo largo de los años el Partido Popular ha sabido estar amparado por grandes grupos mediáticos, mientras que su oponente, el PSOE, ha visto como sus apoyos mediáticos se venían abajo en crisis empresariales causadas por la estupidez de los derechos futbolísticos.

La realidad es la siguiente. Los españoles emplean la televisión para informarse, después la radio, los periódicos y finalmente están los de Internet. Quien controla la televisión, controla las noticias y las opiniones que reciben la inmensa mayoría de los españoles. Nada más llegar a la Presidencia, Rajoy liquidó la RTVE neutral y de calidad y puso al frente a un ex abogado del Estado que está ejerciendo a la perfección tu tarea de comisario político, hundiendo los índices de audiencia de Televisión Española.

Pero eso no importa, porque el que no quiere TVE no tiene alternativas: puede irse a Atresmedia o a Mediaset. Allí recibirá, con modulaciones, el mismo mensaje que quiere el Gobierno que reciban, porque en estos años de crisis hay que llevarse bien con el primer inversor publicitario del país y si no que se lo digan a Pedro J.

Alguien podría decirme que La Sexta no hace lo que estoy diciendo, pero yo le invitaría a la siguiente reflexión. Tras el hundimiento de los promotores de La Sexta, la cadena fue comprada por el Grupo Planeta que tiene al archiconservador periódico La Razón, la emisora de televisión para bienpensantes de derecha Antena 3 o la cadena de radio para bienpensantes de derecha Onda Cero. El Grupo Planeta se ha identificado siempre con la derecha más neta de España y nunca iba a permitir, ni por dinero, que un medio de su propiedad le hiciera el juego a la izquierda.

El Grupo Planeta y el Partido Popular se encontraron con un tesoro cuando La Sexta cayó en sus manos: una audiencia de izquierda dura, el sector izquierdista del PSOE y la mayoría de IU.

Como son personas listas no cometieron la enorme torpeza de cambiar radicalmente la línea editorial del medio y transformarla en la enésima televisión conservadora. La cambiaron de una forma sumamente sutil, dándole un giro más a la izquierda, de forma que el PSOE entrase dentro de su campo de tiro. Ante un público para el que el PP es el demonio, cualquier equiparación con el PP es hundirte. Y comenzó Jordi Évole y las infinitas tertulias televisivas a mandar el mensaje del PPSOE, de que son la misma mierda, de que el PSOE tiene que renovarse hasta dejar de ser un partido socialdemócrata, etc.

Una labor de zapa que día a día va dando sus frutos y se comienza a herir al núcleo duro del PSOE y también, aunque en menor medida, al núcleo duro de IU al que le darán fuerte después.

El control mediático consigue maravillas como las que hemos visto los días posteriores a las Elecciones Europeas: tres de cada cuatro votantes votan a la oposición y el tema es la situación de crisis en los principales partidos de la oposición y no la pérdida escandalosa de votos del en el partido del gobierno, el cual tiene al 75% de los ciudadanos en contra.

3. Fragmentación de la izquierda

El peligro de una coalición postelectoral, y no sólo a nivel nacional, entre el PSOE e IU no se conjugaba con la estrategia de atacar al PSOE porque esos ataques eran rentables para IU y el amigo Anguita ya no estaba. Se imponía fragmentar aún más la izquierda, atacar a todos simultáneamente e introducir un tercer elemento.

Pululaba por los canales de televisión un profesor con coleta, discurso contra la casta y exoneración de los ciudadanos, ferviente del comunismo latinoamericano y de todo lo bolivariano que era el candidato ideal. Se hace un tertuliano habitual, se le da cancha, él funciona correctamente y comienza a seducir desde La Sexta y Cuatro (donde quedan núcleos en extinción de nostálgicos de PRISA) al electorado de izquierda.

Los medios de comunicación que tienen una audiencia más zurda le hacen una campaña tremenda y lo tienen en toda tertulia posible. La repercusión de extiende a la red, pero siempre con base en la televisión que es lo realmente importante.

Vienen unas Elecciones Europeas donde la circunscripción única permite que se aproveche hasta el último voto y donde los llamamientos al voto útil son ridículos. Pablo se anima, hace varios trucos de primarias, y encabeza una lista que es la sensación de la aburridísima noche electoral del 25M.

Automáticamente los medios ensalzan a Pablo y Podemos como si hubieran ganado y el electorado de izquierda, que tiene cada cosa, se vuelve loco. Los dos partidos grandes comienzan a querer ser más Podemos que Podemos y a hacer el tonto en el intento. Las encuestas, aunque parecen no saber que los escaños se reparten por provincias poco pobladas en lo general, apuntan a que Podemos puede tener un grupo parlamentario generoso. Ya una coalición a tres se hace imposible y más con elementos maximalistas como Pablo y los suyos.

4. La Gran Coalición

Antes de las Elecciones Europeas, para complementar el efecto Podemos, los populares se lanzaron a comentar que Rubalcaba sería un gran Vicepresidente del Gobierno en el futuro ejecutivo de coalición entre el PP y el PSOE. Si examináis las declaraciones de los populares sobre esta posibilidad, ellos únicamente contemplan la Gran Coalición si ellos son los socios mayoritarios y nunca si son los minoritarios porque saben que es el suicidio para quien no tenga la Presidencia y se adjudique la labor de todos.

La mera idea de Gran Coalición espantó a muchos sectores de militantes y votantes socialistas, que se les han tenido que ver de todos los colores con los del PP en sitios nada agradables para ser de izquierda y del PSOE como la Comunitat Valenciana, Murcia o Madrid.

5. Sistema electoral

Guste o no, a mí no me gusta, el sistema de la LOREG es el que tenemos y el que se utilizará para elegir el próximo Congreso de los Diputados. Aunque todo el mundo hable de la “Ley D’Hontd” lo que hace realmente mayoritario al sistema son las muchas provincias de escasa población donde no votar a uno de los dos partidos con más votos es tirar tu voto.

Si el segundo partido pierde muchos votos, lo ganaré directamente el primero porque el ascenso del tercero, cuarto y quinto partido será insuficiente y más si el tercero también puede perder fuerza a favor de un hipotético cuarto. Unas elecciones con PSOE, IU y Podemos destrozándose entre ellos es la mejor forma de que, aún perdiendo votos, el PP aumente su representación parlamentaria.

6. Recomponer las bases

Las bases del PP están tocadas. No en vano han perdido puntos porcentuales como ellos no recuerdan. Los jubilados, gran apoyo de los populares, no se esperaban estos hachazos de los que creían sus grandes valedores y esos señores nunca olvidarán quien les hizo pagar nuevamente los medicamentos.

La estrategia del PP para recuperar votantes se centra en transmitir una sensación de recuperación económica, pero es difícil porque esta crisis no se encumbre con mentiras contables.

Las líneas van por cuestiones identitarias, ofrecidas en bandeja de plata por la derecha catalana y vasca, y ahora la defensa de la Monarquía escondida bajo la idea de defensa del orden constitucional. Dos de sus grandes temas, aborto y ETA, están aparcados porque han detectado oposición en el primer caso y hartazgo en el segundo.

Pero lo que más fuerza les va a dar a los populares va a ser el miedo a la extrema izquierda. La operación de lanzamiento de Pablo Iglesias y de Podemos tiene, además del objetivo de fragmentar más el voto de izquierda, el objetivo de asustar a los votantes de derecha y que les haga pensar que el hacimiento de su hijo en clase es menor que si gobernase el de la coleta y que merece la pena pagar más por los medicamentos porque al menos los hay, porque si llega al poder el de la coleta no habrá ni medicinas como en Venezuela.

El miedo es una fuerza poderosa y puede movilizar a quien no se espera. Si los populares y sus dóciles medios saben transmitir miedo, entonces podrán recuperar mucho terreno.

Las movilizaciones posteriores a la abdicación regia, del estilo del 15M, ayudan a la estrategia electoral del PP. Si después del 15M el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta, después del nuevo proceso constituyente en Sol y su república federal, igualitaria, autogestionaria, indigenista, plurinacional, homeopática, asamblearia, medioambientalista, etc, etc el PP puede conseguir los dos tercios necesarios para reformar la Constitución.

¿Y qué podemos decir de Vox? Es la única piedra que tiene el PP en el camino, pero ha demostrado poco empuje electoral. El apagón mediático ha ayudado mucho a su fracaso porque sin base social o sales en los medios nacionales o no existes. Vox morirá el día que el PP llame al voto útil frente a la extrema izquierda.

Incentivos, democracia directa y la voluntad popular

Tres pueblos fueron llamados a las urnas por sus alcaldes para decidir el destino de parte del gasto del presupuesto municipal: o las fiestas taurinas de cada localidad o crear unos puestos temporales de trabajo para paliar a los parados de esos municipios. En dos municipios los toros han ganado y en el otro parece que se llegó a un acuerdo cordial.

Lo primero que hay que señalar es que estas tres consultas son tres pruebas incuestionables más de que los toros son un entretenimiento privado financiado con las arcas públicas, de modo que sin dinero público no habría toros.

El resultado ha causado consternación en mi ‘time line’ de Twitter. Muchos no se explicaban tamaña falta de solidaridad y tiraban de valores y de crisis de valores para intentar comprender como el pueblo, directamente, había decidido dedicar el dinero a la fiesta y no a paliar determinadas situaciones personales y familiares.

Todos hemos leído alguna vez algo sobre la teoría elección racional. Suele indicarse que esta teoría es más precisa es en el ámbito local y estos resultados parecen que son un respaldo empírico.

Supongamos que el paro era del 25% uniforme en los municipios, lo cual nos lleva a observar una importante obviedad: el 75% sí tiene empleo. A ese 75% con empleo la renuncia a las fiestas no supone ningún beneficio. Y lo que es más, no hay alternativa ‘privada’, ya que si el Ayuntamiento no paga las fiestas no las hay.

El hecho de que la propuesta denominada ‘trabajo’ fuera por una cuantía exigua para las necesidades de todos los parados, no se supiera realmente como se iba a emplear ni a qué personas concretas iba a beneficiar ha hecho el resto.

Es más, y poniéndome un tanto formalista, la propuesta de crear puestos artificiales de empleo municipal además de ilegal podría ser inconstitucional, en cuanto ignoraría el mérito y la capacidad para considerar el desempleo como el principal requisito. Además de esconder un subsidio como salario.

La participación ha sido algo más que muy baja. Una experiencia de democracia directa en una localidad de poca población ha fracasado en la participación y, para algunos, hasta en el resultado. Esto debería hacer que pensar a los muchos que piensan que el reforzamiento de la democracia directa mejoraría nuestro sistema político.

Es fácil culpar a los representantes y no a los ciudadanos de determinadas decisiones. Es fácil y nos exime de pensar sobre la bondad o maldad de nuestros vecinos, pero la realidad es que estos alcaldes han convocado las consultas porque no han tenido valor de dejar sin fiestas taurinas a sus municipios contra la voluntad de los ciudadanos. Los ciudadanos son quienes eligen no sólo determinados políticos, sino determina política y la apoyan pese a conocer lo que son, lo que pretenden, y lo hacen porque tienen incentivos o porque creen que van a tenerlo. ¿Cómo podríamos explicar la permanencia del GIL en Marbella?

Barreras electorales reales

Cuando surge el tema de la Reforma Electoral hubo de los tópicos, aunque para iniciados, es aquel que pide la supresión de las barreras electorales. Las barreras, como la mayoría sabéis, son un mínimo de votos que se pide a una candidatura para que sea tenida en cuenta a la hora de asignar los escaños en liza.

Según la LOREG, para el Congreso de los Diputados, la barrera electoral es el 3% de los votos válidos emitidos en esa provincia, de forma que toda candidatura que supere ese porcentaje de votos tiene opciones de conseguir un escaño.

La realidad es que el último escaño atribuido en cada circunscripción es la barrera real y siempre, salvo dos excepciones, las barreras reales son superiores a la barrera de la LOREG.

Las dos excepciones son las provincias de Madrid y de Barcelona, donde los últimos escaños sí se dieron con porcentajes de voto inferior al 3% y donde sí podemos decir que hipotéticamente funciona la barrera electoral definida por la Ley a la hora de poder evitar que un partido no se lleve un escaño que, de no existir, la barrera se lo llevaría. Y he dicho hipotéticamente porque, con los resultados de 2008, la barrera no dejó fuera a nadie.

¿De verdad se quiere más participación?

La Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación (LODE) estableció, en sus títulos III y IV, unos órganos de participación de la comunidad educativa en el gobierno de los centros educativos públicos y concertados.

España es un país grande y con bastante población, con lo que hay de todo en esta experiencia, pero la pauta general que perciben los profesionales de la educación es que la participación de los no profesionales (padres, madres y alumnos) es realmente pequeña, insuficiente y normalmente inexistente.

Es bien cierto que desde la LODE hasta la LOE los consejos escolares se han configurado más como órganos consultivos que como órganos directivos, pero ya cuando tenían facultades directivas la participación era mala. Y mala en cantidad, ya que las elecciones son una oda a la abstención e incluso a la falta de candidatos. Muchas veces los candidatos son más fruto de pedir favores para cubrir los diferentes sectores representados que de una iniciativa personal.

Es cierto que la experiencia de los consejos escolares es particular, pero si nos permite tener antecedentes de que, por lo visto, a los españoles no nos interesa demasiado participar directamente en los órganos directivos y/o consultivos de la Administración, ni siquiera en el centro administrativo que se encarga de la educación de nuestros propios hijos.

Y es muy probable que las peticiones de más participación se circunscriban a un grupo relativamente pequeño, dentro del conjunto de la sociedad, pero no a la inmensa mayoría que demuestra su interés con el abandono y la ignorancia de los cauces de participación existentes.

Tomándose todo a pitorreo

La empresa Sygma Dos nos anunció que, de celebrarse elecciones generales, una candidatura encabezada por Belén Esteban se convertiría en la tercera fuerza política de Madrid. Telecinco consiguió una gran promoción para el documental titulado ‘La Princesa del Pueblo’, pagado con la cuota destinada a la producción cinematográfica, y especulaciones de todo tipo en todos los canales de comunicación y de opinión imaginable.

Finalmente Belén Esteban, como era esperable, parece que ha abandonado su proyecto político y que ha preferido no ensayar sus opciones en autonómicas y municipales. Telecinco volvió a la gran campaña que le hizo a Jesús Gil a su primera alcaldía de Marbella, pero sin tentar demasiado la suerte tras lo que pasó. ¿Hubiera tenido opciones Belén Esteban?

Sinceramente no sé si hubiera conseguido los escaños pronosticados por la empresa pero sin duda hubiera conseguido una cantidad significativa de votos. ¿Causas posibles? Porque muchos ciudadanos han escuchado más en sus vidas a Belén Esteban que a cualquier político y porque bastante hubieran creído que así protestan contra un sistema cuando realmente no tocan nada o simplemente se lo habrían tomado todo a pitorreo.

No he sido demasiado benevolente con la gente del 15-M o de las acampadas, pero con todos sus defectos muestran mucho más interés por los problemas y las vías de solución que esos que hipotéticamente hubieran apoyado a Belén Esteban (los hay independientemente de la campaña de Telecinco) y los que llevaron el Gilismo por muchos municipios españoles. Y es que esos que votaron a Gil y que hubieran votado a Esteban es probable que sean los mismos que se metieron en una hipoteca monstruosa, compraron el cochazo cuando venían maduras o abandonaron la formación porque no servía para nada. ¿Datos de esa correlación? Ninguno, pero algunas veces es oportuno fiarse de las intuiciones.

Una mejor que muchas

Se han celebrado numerosas manifestaciones del 19J, continuadoras de las del 15M. Según la información de El País unas 200.000 personas han participado en toda España en las diversas manifestaciones y la de Madrid es la quinta con más participación desde que la empresa Lynce, a la que le han encargado la medición, las realiza.

Un buen resultado, pero que hubiera lucido un poco más si, como ya aprendieron la AVT, el PP y el ‘Foro de la Familia’ se concentran todas las manifestaciones en una sola o dos. Quitando Madrid y Barcelona casi nada tiene atención mediática, sencillamente porque la mayoría de los medios nacionales no tienen casi redacciones ni recursos fuera de Madrid y Barcelona.

Para eso solamente hace falta un poco de organización a la hora de alquilar unos autobuses, comprar pan y fiambre y tener un poco de paciencia con las horitas de autobús. Así te sale una manifestación más gran y lucida, siempre y cuando no termines demasiado tarde para que los de provincias tengan tiempo para volver a sus ciudades de origen antes del amanecer.

Pedanías murcianas

Los de la Acampada de Sol han sacado una nueva lista de propuestas (aprobadas en la Asamblea de ayer). Es sorprendente como cambian las reivindicaciones revolucionarias de un día para otro, pero al menos tendré que reconocerles que han quitado de la lista la propuesta ridícula de computar los votos nulos.

Siguen haciendo propuesta y se mantiene lo relativo a las listas abiertas. En esto de las listas abiertas hay dos formas de entenderlas: o pudiendo alterar el orden entre las diferentes candidaturas o pudiendo elegir entre los candidatos propuestos por todas las candidaturas.

Tengo la impresión de que cuando hablan se refieren a lo segundo y no caen en cuando se hace esto es bastante difícil asignar diputados por candidaturas cuando yo puedo elegir entre candidatos de diferentes listas. Esto es así porque serían elegidos los 350 candidatos más votados.

Descendamos a un ejemplo concreto. La Región de Murcia se caracteriza porque tiene municipios muy extensos con numerosos núcleos urbanos en cada término municipal. Normalmente la ‘capital’ del municipio suele ser una localidad bastante más grande que el resto de los núcleos poblaciones de su término municipal. A estas poblaciones se le llaman ‘pedanías’ (como en otros sitios).

Los partidos políticos suelen incluir en sus listas, en los puestos de salida, a personas de las pedanías, de modo que en los plenos suele hacer concejales que no sólo pertenecen al núcleo principal, a pesar que este núcleo puede tener hasta tres cuartas partes del total de votantes.

Si se eligieran concejales en ese término municipal es sumamente improbable que fuera elegido ni ninguno de las pedanías, ya que no serían conocidos en el núcleo principal y, por tanto, nadie los votaría. Las pedanías quedarían absolutamente olvidadas.