Cuando la Socialdemocracia termina en beneficencia

Desde hace algo más de una década el discurso social del PSOE se ha desplazado desde la mayoría de los ciudadanos a los sectores más débiles de la población, de modo que cada vez más las políticas propuestas por los socialistas se restringían a esos sectores más débiles y, con los tiempos de crisis, aún más.

En las sociedades donde la Socialdemocracia forma parte del modo de la autoconcepción de ellas mismas las medidas sociales afectan no a la mayoría de la población, sino a la inmensa mayoría, porque es la única forma de ser políticamente viables.

Nos seamos ingenuos. Una sociedad donde los servicios lleguen a la inmensa mayoría es una sociedad donde los impuestos tienen que ser serios y solamente se puede mantener esa fiscalidad si el conjunto de la sociedad o la inmensa mayoría percibe beneficios y considera que hay un intercambio equitativo. Y equitativo no es recibir exactamente lo aportado, ya que todos entiende cierta asimetría y, además, que socializar servicios los abarata.

El problema se da cuando la fiscalidad no se transforma en servicios para la mayoría, para la inmensa mayoría. Entonces las opciones que proponen una transformación de la fiscalidad, una rebaja generalizada de impuestos, se convierten en atractiva porque la inmensa mayoría comienza a pensar que paga para mantener a unos pocos y que ellos lo pagan todo dos veces, una vez con impuestos y otra con servicios privados ya que no tienen acceso a los públicos.

La Socialdemocracia que realiza este proceso de minoración de sus políticas, que convierte los servicios sociales (para la sociedad) en servicios únicamente para los sectores más débiles coincide con la derecha, que nunca ha renegado de la beneficencia.

Espacio vacío

Cada día queda más claro que el PSOE está dejando un terreno vacío en el espectro político. Su corrimiento a la derecha con la abstención en la investidura y la falta de la menor idea sobre qué hacer van dejando un notable espacio.

En política los espacios vacíos se ocupan rápidamente. Veamos las tres posibilidades a mi modo de ver:

1) Que el PSOE se reorganice, expíe sus pecados ante el electorado en forma de público sacrificio de algunos de los barones (cuanto más importante, mayor será la purificación) y comience a hacer para lo que le votaron sus electores: poner en práctica un programa, lo cual solamente puede hacerse desde el Gobierno.

El hecho de que todos los tiempos en el PSOE pasen por las opciones de Susana Díaz puede darle a ella una ventaja competitiva frente a sus oponentes internos, pero está destrozando aún más al partido.  Además hemos de tener en cuenta que Susana Díaz no es ninguna candidata espectacular, ni siquiera buena; ganó en Andalucía con peores resultados que los de la derrota de Griñán en 2012 y no tiene ningún tirón en el resto del país.

2) Que Podemos vea ese espacio, que lo ven, y decidan tomarlo. Hasta ahora lo que se va detectando es que buena parte de los desafectos del PSOE no van a la formación podemita, sino a la abstención. Es posible que el “sorpasso” ahora sí sea factible, pero la posibilidad de hacerse con una parte significativa del electorado socialista, votos que siempre le han sido fieles, es una oportunidad que parece que Podemos está desperdiciando.

3) Que surja una nueva fuerza para ocupar el espacio de la Socialdemocracia. El comportamiento de los actuales gestores del PSOE está encaminado únicamente a controlar todos los elementos. La mayor parte de la militancia y muchos cargos municipales están más allá del enfado y un proceso que no sea limpio para elegir la dirección del PSOE puede llevar a que decidan que no van a legitimar algo por sí ilegítimo y que prefieren conformarse fuera de su partido. De hecho esta posibilidad está en la mesa y solamente necesita de líderes que den el paso.

Segundo acto: quiebra

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Ya todos sabemos que el Comité Federal del PSOE ha decidido apoyar la investidura de Mariano Rajoy gracias a la abstención de sus diputados (139-96-2).

Quiebra externa

El PSOE ha roto con una parte sustancial de los votantes que todavía les queda, un desgaste que a día de hoy, sin consolidarse, va a notarse mucho en las urnas. Una decisión que rompe su discurso y el imaginario de los votantes del PSOE como barrera contra el Partido Popular. Una quiebra con una promesa electoral que es una traición a unos votantes que se les dijo que su voto nunca serviría para investir a Rajoy.

Quiebra interna

El PSOE tiene que decidir el modo en el que se va a llevar a cabo la abstención. Luena ha pedido que no se dé la orden a todo el grupo sino a los estrictamente necesarios. La ruptura de la disciplina de voto puede ser la materialización de una escisión y más si, como se ha dicho, se procede disciplinariamente contra los que mantengan la promesa electoral del Partido y los que respaldan más del 40% del Comité Federal, la mayoría de los militantes y de los votantes. El problema añadido que tiene la dirección es que tiene que encontrar a once voluntarios para hacer algo tremendamente impopular, algo en lo que ninguno de la Gestora puede dar ejemplo porque no es diputado en el Congreso.

Coalición de electores

El diputado aragonés del PSOE, Ignacio Urquizu, publicó hace varios días un interesante artículo en el que exponía cuál debería ser un nicho de electores al que el PSOE no tiene acceso a lo que el autor denomina “los sectores más avanzados de nuestras sociedad” que serían las clases medias, medias-altas de carácter urbano, donde los socialistas son residuales.

El análisis de Urquizu es correcto y certero, pero quizá el objetivo que propone peque de ser parcial. Como él indica el PSOE triunfa en las clases obreras y en las zonas rurales y ése es un electorado que tiene que mantener y, a la vez, ganar el otro.

Entre los socialistas existe una tendencia, y no acuso de ello a Urquizu, de considerar mejores los votantes por venir que los votantes presentes y la consecuencia de ello es que se van los que están y no llegan los que no estaban.

Es cierto que el PSOE ha perdido la batalla urbana, universitaria de clase media y clase media-alta, pero la comenzó a perder desde las dos últimas Elecciones Generales de Felipe González y fue precisamente su pérdida la ganancia del PP sobre la que venció electoralmente Aznar.

Pero también es cierto que los votantes actuales reflejan el sostén del partido que si desaparece, desaparecerá el suelo. Los socialistas deben saber cómo ganar capas sociales sin perder otras en lo que es una coalición de electores. Traicionar social o ideológicamente a tus votantes actuales por atraerte votantes potenciales, es un suicidio.

De la omnipotencia infantil en la política española

Parte de la maduración como persona pasa de la aceptación de los límites a nuestras acciones y proyectos, de que todo exige un sacrificio y que normalmente las cosas tienen un precio. Este proceso que todos llevamos a cabo en nuestras vidas personales no lo trasladamos a la sociedad en la que vivimos y a las decisiones que tomamos como sociedad.

Alimentamos sobre el Estado sueños de omnipotencia. Creemos que el Estado lo puede todo sin que haya contrapartidas proporcionales a lo que exigimos. Deseamos la mejor sanidad del mundo, autopistas estupendo que no autovías y gratuitas, pensiones dignas, una educación de alto nivel y prestaciones que sean una seguridad para todos y, sobre todo, que nos bajen los impuestos y las tasas buscando la utopía del “todo gratis”.

La falsa idea de que los impuestos no son necesarios, alimentada en cuarenta años de Franquismo, ha calado tan honda en la sociedad que los españoles deslindan afectivamente, aunque lo pesan intelectualmente, que el Estado necesita ser financiado y que ya no se puede poder a fabricar pesetas y crear monopolios como en años pretéritos. El otro día en “Agenda Pública” lo decían mejor que yo.

El problema que tenemos, ya en el plano político, es que las dos narrativas principales en estos meses, la del PP y la de Podemos, coinciden en no afrontar claramente la necesidad de financiar los servicios públicos, si es que queremos tenerlos.

La narrativa de los populares es deudora de la curva de Laffer, teoría que ha provocado el crecimiento endeudamiento y del déficit en los Estados Unidos desde la época Reagan. En síntesis dice que si bajas los impuestos, subirá la recaudación porque habrá más dinero en el mercado, más operaciones que podrás gravar con impuestos.

Con algunas excepciones parece que la curva de Laffer nunca ha arrojado los resultados previstos, lo cual a los populares no les importa, porque esta hipótesis les permite desconectar el mantenimiento de los servicios públicos de la recaudación tributaria.

La segunda narrativa dominante, la de Podemos y la de todos los cabreados de este país, se basa en la idea de que quitando las pensiones a los diputados, bajándole el sueldos a los ministros y poniendo impuestos salvajes a la banca (porque no existe peligro de que trasladen su sede social y su tributación a Luxemburgo) se resuelve todo el problema fiscal español.

Es cierto que el sistema tributario está a bastante distancia de cumplir con la exigencia constitucional de progresividad, pero también es cierto que tres o cuatro medidas o, peor aún, unos impuestos confiscatorios tampoco son la solución.

La tercera narrativa, la socialdemócrata, la de considerar a los ciudadanos personas adultas a las que se les cuenta las cosas como son, está en silencio, acomplejada, viendo como unos y otros, con palabras diferentes, destruyen lo que ella ha edificado y sin arrestos siquiera para hacer una defensa visceral. El partido socialdemócrata español, el PSOE, prefiere hablar de toros y de temas periféricos en vez de afrontar los temas económicos y fiscales que son las claves de nuestro futuro.

Hacer política de izquierda (requisito necesario)

Una de las acusaciones más frecuentes de las personas del entorno de Izquierda Unida al PSOE es que este partido no hace políticas de izquierda, que su ejercicio del gobierno, en el ámbito que sea, es una mascarada izquierdista para hacer políticas de derecha.

Los orígenes de esta acusación hay que buscarlos en la división entre lo que hoy entendemos por ‘socialdemocracia’ y el ‘comunismo’ en los partidos obreros europeos, en las primera décadas del siglo XX. De todas formas no voy a aburrir a las ovejas con esta historia sino que prefiero centrarme en otras consideraciones.

En política el sentido pragmático y electoral no pueden ser el único principio o la guía en la toma de las decisiones. Cuando esto se da de un modo continuo nos enfrentamos a algo a lo que se le suele llamar ‘populismo’. Pero esto no quiere decir que estos dos criterios deban ser excluidos sistemáticamente en beneficio de una observancia ideológica que se traduce normalmente en un maximalismo sofocante.

Para hacer política de izquierda, y también de derecha, hay que gobernar. La política se hace desde el gobierno al nivel que sea y nunca cuando no se detenta el ejercicio del poder, quedándose a lo sumo como una capacidad de influencia. Izquierda Unida, si realmente quisiera hacer la política de izquierda que pregona, debería dedicarse a ganar elecciones y no ha hacer depuraciones internas en búsqueda de una mayor pureza ideológica cueste lo que cueste. El sistema electoral no es una excusa universal.

17.809

17.809 son los militantes del Partido Socialista de Madrid que tienen derecho a voto en las próximas elecciones primarias. El número de afiliados al PSM sube hasta los 30.000 si se tienen en cuenta los simpatizantes, que no tienen derecho a voto.

Es una población pequeña, dividido geográficamente por toda la Comunidad de Madrid y con una gran mezcla tanto de intereses personales, ocupaciones como de perspectivas políticas e ideológicas. Alrededor de las agrupaciones, para la inmensa mayoría es la única institución del partido que conocen, se establecen relaciones de todo tipo, desde personales a de opinión, así como solidaridades a través del trabajo en común en cuestiones municipales y en las campañas electorales (lo otro también).

El resultado es que se establecen redes sociales (0.0), redes que tienen nódulos, es decir, personas que dan acceso a otras muchas personas. El pequeño tamaño del cuerpo electoral para las elecciones primarias del PSM permite, ahora sí, un uso intensivo de los medios 2.0 para contactar con muchas personas sin necesidad de tener muchos medios ni de llamar excesivamente la atención.

¿Qué criterios o argumentos podrán emplearse para decidir el voto y qué criterios pueden utilizar las respectivas campañas para conseguir el voto de los militantes? Hagamos un repaso y veamos cual puede ser su utilización por parte de las dos campañas, precisamente queto es un repaso de los criterios que las campañas emplearán, no una calificación de cuál de los dos candidatos tiene más méritos para ser votado.

1. Mejor candidato para ganar las elecciones autonómicas

Éste es el argumento estrella de la campaña de Trinidad Jiménez, al menos hasta ahora. Según los resultados de las encuestas que se han filtrado Trinidad Jiménez era mucho más conocida por los potenciales votantes que Tomás Gómez. Y claro, el conocimiento es el presupuesto fundamental para que alguien te pueda votar. Hay que indicar que desde la convocatoria de las elecciones primarias el conocimiento de Tomás Gómez

2. El candidato debe ser siempre el Secretario General

Es la tendencia habitual en la inmensa mayoría de las federaciones y agrupaciones del PSOE, sobreentendiéndose que alcanza la secretaría general será la persona que se presente como candidato a las elecciones correspondientes a la organización territorial del partido.

3. El candidato debe ser el propuesto por el Secretario General Federal

El liderazgo del partido a nivel nacional es el que debe conducir el partido a todos los niveles y especialmente cuando haya un asunto o unas elecciones importantes. El PSOE debe funcionar armónicamente y cuestionar las decisiones del secretario general federal es tanto como cuestionar la legitimidad democrática del Congreso Federal que lo eligió. Evidentemente este argumento solamente puede ser empleado por la campaña de Trinidad Jiménez.

4. El candidato que se amolda más a las ideas socialistas

El problema es que la definición estricta de las ‘ideas socialistas’ es prácticamente imposible de realizar y más en un partido como el PSOE en el que podemos identificar varias tendencias ideológicas como es la Socialdemocracia, Liberalismo de izquierdas o Socialismo democrático, por sólo citar algunas. Es por ello que habrá tantas concepciones de las ‘ideas socialistas’ como militantes, de forma que cuanto más indefinido sea el discurso del candidato a más podrá abarcar y menos rechazo causará.

5. El candidato que mejor me cae

Este criterio no es privativo de las elecciones primarias, sino de todas las elecciones. Por ello las campañas se llenan de asesores de comunicación y de imagen, con la finalidad de que los candidatos caigan bien o, en el peor de los casos, no causen rechazo. Los dos candidatos de las primarias del PSM han derrochado sonrisas y buen estilo desde que se han lanzado a la campaña.

6. El candidato que tiene más apoyos en mi entorno social

Puede correlacionarse con el primer criterio (Mejor candidato para ganar las elecciones autonómicas). El militante hace su particular encuesta, explícita o implícita, entre sus familiares, amigos y compañeros, preguntándoles o partir de comentarios espontáneos, infiriendo cuál sería el mejor candidato del PSM a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

7. El candidato que tiene más apoyos entre los militantes de la agrupación

Como ya indiqué antes las agrupaciones son el entorno primario y normalmente único de socialización política por parte de los militantes. El establecimiento de una red social en la agrupación conlleva, en muchos casos, la convergencia en determinados criterios políticos. Puede que la agrupación no sea unánime y que haya ‘subredes’.

8. El candidato al que apoya la ejecutiva de mi agrupación

Existe la posibilidad de que haya militantes que se fie de lo que opine su ejecutiva local y más en los casos en los que el militante no tenga muy claro el criterio a seguir. En este terreno Tomás Gómez parece que ha tomado la delantera.

9. El candidato opuesto al que se le tiene ojeriza

La vida de todos los partidos, aunque intenten mostrar al exterior lo contrario, son complejas. Hay personas o sectores a las que determinadas decisiones han sacado o metido en la escena política y en ocasiones como unas elecciones primarias se puede ejercer cierto ‘voto de castigo’ o ‘voto de premio’. Aquí la ventaja la tiene Jiménez, pues aún estando en la Ejecutiva Regional, la responsabilidad de las decisiones se le imputa personalmente al secretario general.

10. El candidato que represente la unidad del PSOE alrededor de Zapatero

Este criterio específica y actualiza el más general criterio 3 (El candidato debe ser el propuesto por el Secretario General Federal). Sin lugar a dudas la apuesta por Trinidad Jiménez por parte de Rodríguez Zapatero hace que la candidatura de ésta sea una apuesta del actual secretario general federal. Si la candidatura tiene éxito, éste será suyo; si fracasa, el fracaso será suyo. La derecha mediática insiste en la idea de que la no retirada de Tomás Gómez supone una crisis o una sublevación del PSOE contra el Presidente del Gobierno. Es evidente que este criterio favorece a Trinidad Jiménez.

11. El candidato que represente la autonomía del PSM dentro del PSOE

A pesar de tener una estructura formalmente federal, en el PSOE, en muchas ocasiones, el ‘federalismo’ se ve a distancia. Habitualmente esto no es problemático ni muchos se lo plantean, hasta que se dan circunstancias como las actuales y se establecen comparaciones respecto a las elecciones de candidatos en el PSC o en la federación andaluza del PSOE. Este criterio favorece a Tomás Gómez.

12. El candidato que lleva dirigiendo el proyecto desde las últimas elecciones

El criterio de la continuidad suele ser muy importante en circunstancias normales (que no haya primarias). Normalmente cuatro años es el periodo mínimo para evaluar la viabilidad de un proyecto político. Este criterio favorece a Tomás Gómez.

13. El candidato que tenga mejor historial electoral

Tomás Gómez ha sido el alcalde más votado de España y bien podría haberse jubilado al frente del Ayuntamiento de Parla (Madrid). Los últimos precedentes electorales de Trinidad Jiménez como cabeza de lista no fueron los esperados. El empleo de este criterio siempre favorece a Tomás Gómez, aunque ninguno de los dos se ha presentado antes a unas elecciones autonómicas.

14. Votar o no votar

Esto no es un criterio, sino una decisión previa. Lo previsible es una participación masiva de la militancia porque lo usual es que el militante sea un ciudadano con más concienciación política que la media, porque nunca antes ha habido primarias en el PSM para elegir al candidato a la Comunidad y porque hay mucha expectación. Habrá una bolsa de atención, que las campañas intentarán disminuir a su favor: personas enfermas, personas que mantienen testimonialmente la militancia o personas que viven en otros lugares pero que tienen su afiliación en una agrupación diferente.