La importancia de mandar las papeletas a los domicilios

He recibido una petición de change.org en la que solicita que se elimine el “mailing” de los partidos políticos y así poder ahorrar 48 millones de euros. Una buena intención que, como otras, pavimenta el camino al infierno.

El secreto del voto es una de las garantía fundamentales para la libertad del votante y que las elecciones puedan merecer el calificativo de “democráticas”. Hay lugares donde el uso de las cabinas de votación es obligatorio y se gastan su buen dinero en tener el número suficiente y celebrar las votaciones en locales amplios para que todo el mundo utilice las cabinas antes de acercarse a la urna.

En España tenemos cabinas: uno, dos o tres por colegio electoral. Y la verdad es que muy pocos ciudadanos las usan. Buena parte de los votantes garantizan el secreto de su voto sin necesidad de cabinas (que meterte en ellas es una forma de “significarse”) porque llevan el voto preparado desde su casa, de modo que en casa toman la decisión y de allí a la urna.

O se ponen cabinas de uso obligatorio en todos los colegios electorales, para lo que habrá que emplear mejores instalaciones, o seguimos enviando papeletas a casa. Otro cuestión es que podrían ser enviadas todas en el mismo envío, incluso las de las formaciones minoritarias. Pero no mandar las papeletas a las casas es una mala idea junto a una buena intención.