Y si las cuentas no le salen al PP

La forma con la que el Partido Popular juega con la Constitución y con el Jefe del Estado para buscar ventaja electoral es una manifestación más de lo que este partido es: una estructura únicamente electoral, donde solamente interesa lo electoral.

Los medios del entorno del PP, casi todos los existentes, no paran de repetir dos ideas.

La primera es que no podemos repetir otra vez las elecciones, de modo que hay que elegir como sea un Presidente (naturalmente no piensan otra posibilidad que no sea Rajoy) para tener un gobierno estable (algo solamente posible si el resto de los partidos votan siempre con el gobierno). El programa de gobierno, el del PP.

La segunda idea es que el gran beneficiado de unas terceras elecciones sería el Partido Popular, dado que consideran que su ligero ascenso terminaría en mayoría absoluta en caso de ir nuevamente a las urnas. De esta forma el Partido Popular estaría haciendo un favor a todos a cambio de que le demos la mayoría absoluta que las urnas le han negado por segunda vez consecutiva.

En entradas anteriores hemos rebatido la primera idea que es esencialmente contraria a nuestro sistema constitucional. Ahora quiero repasar la segunda idea.

La derecha política y mediática, con suma habilidad, ha vendido los resultados del 26-J como un éxito cuando son un tremendo fracaso. Nadie quiere comparar los resultados con los “resultados madre”, los de 2011, porque se pueden contemplar la dimensión del desastre. A la pérdida de apoyo popular se ha unido algo que hasta ahora parecía imposible: un partido que se consolida en el centro-derecha comiéndose los apoyos del PP en este sector.

Los votos que de diciembre a junio consiguió recuperar el PP de personas que habían preferido a Ciudadanos, se debió al recurso al “voto del miedo”, al miedo a un posible gobierno presidido por Pablo Iglesias. La evidente caída de Podemos tras la pérdida de su “momentum” y la lógica separación de IU del conglomerado podemita hacen que la amenaza morada se diluye y que buena parte de esos votantes asustados estén deseando la primera oportunidad para volver a su recién estrenada casa naranja.

La pérdida de apoyos a Podemos irá en parte, sólo en parte, al PSOE, de modo que el segundo partido puede fortalecerse. Si este proceso le acerca al PP, puede que la llamada al voto útil de la izquierda a favor de Sánchez y los suyos lo sitúe con opciones a disputar las elecciones. Y no se puede quitar votos a Ciudadanos por miedo a Sánchez, porque salieron bastante bien los centro-derechistas de su acuerdo con el PSOE.

Quizás unas terceras elecciones no son la mejor opción para el PP de Rajoy

¿Repetimos la misma decisión?

La campaña electoral del Partido Popular para las Elecciones Generales de 2011 se basaba en las siguientes líneas:

1) Dejar que el gobierno del PSOE se hunda solo.

2) No definirse en nada.

3) Si dices algo, que sea siempre lo que la gente quiere oír.

La primera línea era sencilla, no dependía de ellos y estaba prácticamente asegurada. La segunda línea dio lugar a grandes afirmaciones como “haremos lo que hay que hacer y no haremos lo que no hay que hacer”.

El Partido Popular ganó las Elecciones con un tremendo margen y una gran mayoría absoluta. Mariano Rajoy logró la investidura siendo el Presidente, quizá sólo superado por Felipe González, con más poder en la España democrática. Después de tres años lo que tenemos es un fracaso descomunal. Un país quebrantado, a la deriva y con la moral herida.

Millones de españoles estaban cabreados con Zapatero y vieron la salvación en cambiar de gobierno. Ahora vuelven a desesperar y, dado el éxito enorme del criterio utilizado , van a volver a aplicarlo para ahora plantearse votar a Podemos. Y por ello es que estructuralmente la estrategia comunicativa de Podemos es una copia de la del PP de 2011:

1) Dejar que el gobierno del PP y el “bipartidismo” se hundan solos.

2) No definirse en nada.

3) Si dices algo, que sea siempre lo que la gente quiere oír.

Euskadi uninominal

Como cada vez que en GS terminados una Comunidad en nuestra ‘magna’ simulación de una elección mayoritaria uninominal en España, resumimos los resultados e indicamos las diferencias de estos con los que se producen con el sistema vidente en la LOREG, el proporcional D’Hontd. Los resultados de Araba, Bizkaia y Gipuzcoa los podéis ver en los respectivos enlaces.

A Coruña uninominal


Sigamos con lo que va a ser una pauta en nuestra simulación ‘España mayoritaria uninominal’: la victoria del partido más votado se transforma en el monopolio de los escaños en disputa. Con el actual sistema electoral en la provincia de A Coruña consiguieron escaños tres fuerzas políticas (PP: 5; PSOE: 2; BNG: 1), pero con el uninominal solamente lo conseguiría una. Hay que indicar, no obstante, que los datos de las Generales de 2011 implican arrastrar la debacle anormal de uno de los dos partidos principales.

León uninominal

Continuamos nuestra simulación por Castilla y León. Ahora toca la provincia de León donde podemos ver que la constante prevista en esta comunidad se da a la perfección: una mayoría uniformemente distribuida en un territorio da todos los escaños al partido vencedor si se aplica el sistema mayoritario uninominal. De un 3-2 se pasa a un 5-0.

Ávila, mayoritario uninominal

 Nuestra simulación del sistema mayoritario uninominal ya llega a Castilla y León y comenzamos por la provincia de Ávila. El hecho de que el resultado sea casi siempre favorable al mismo partido en casi todos los municipios y las excepciones sean poco significativas en población hace posible ver al sistema mayoritario uninominal en toda su expresión: dándoselo todo al más votado y dejando a la minoría sin representación parlamentaria.


Las circunscripciones o distritos siguen el criterio de los partidos judiciales, con la excepción del partido de Ávila, donde la ciudad se conforma como circunscripción por sí misma y su partido forma circunscripción con el de Arévalo.

Araba / Álava uninominal


Terminamos con la simulación uninominal en las tierras de Euskadi. La simulación en Álava/Araba muestra la fuerza del PP en el centro del núcleo urbano Vitoria/Gasteiz, del PSOE en la periferia y en las pedanías, y la del nacionalismo vasco en los restantes municipios donde el único escaño que les corresponde se lo juegan entre Amaiur y el PNV con una diferencia de un puñado de votos.

El PP quitaría un escaño a Amaiur, que se quedaría sin representación en esta provincia, quedando el PNV y el PSOE cada cual con su escaño.