Dos observaciones al artículo de Albert Rivera

Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, ha escrito una columna a los socialistas invitándoles a unir se a él en el apoyo a la investidura de Mariano Rajoy. Desde luego hay que reconocerle a Albert Rivera su estilo educado y sobre todo que hace uso de argumentos para sostener su postura y no de descalificaciones como es habitual en el debate político actual.

Esto no quiere decir que considere que Rivera tiene razón y quisiera, con la misma educación y estilo argumentativo, hacer algunas observaciones a su columna.

1) Quienes en vez de analizar qué reformas se podían llevar a cabo en aquel posible gobierno constitucionalista, reformista y de progreso, prefirieron criticar que dos partidos constitucionalistas intentaran un acuerdo desde la centralidad política española. Lejos de renegar de aquel trabajo de negociación de los equipos de Ciudadanos y PSOE, estoy satisfecho de haber alcanzado un acuerdo con 200 reformas.

No hay iniciativas de reforma en la propuesta que el Partido Popular envió al PSOE y a Ciudadanos, solamente un resumen de su programa electoral con burdas concesiones a sus interlocutores. De hecho las Seis Condiciones de Ciudadanos, en su generalidad, son más exigentes.

La propuesta del PP era una temeridad fiscal y no tenía ningún proyecto económico ni financiero: una simple colección de exenciones y rebajas fiscales en un país con un severo problema de déficit. Es imposible, después de acordar 200 reformas para un gobierno, apoyar a quien no quiere ese programa.

2) En Ciudadanos hemos decidido que aunque no nos gusta el actual Gobierno ni creemos que Mariano Rajoy sea la persona adecuada para liderar una nueva etapa, es imprescindible que la legislatura y el país se pongan en marcha, atendiendo al resultado electoral del 26J. Ya han pasado casi 300 días desde que se convocaron las elecciones del 20D.

Si se piensa que alguien no es la persona cualificada, si se piensa que cobra sobresueldos de la Caja B de su partido, desde luego no puede votarse su investidura. España no se lo merece. ¿Va a ser líder contra la corrupción quien le mandaba mensajes de apoyo a Bárcenas o quien puso en el Senado a Rita Barberá? Y sin un Presidente y un paritdo que sea el suyo que cumplan los mínimos, todo lo demás es sostener en el poder a quienes deberían haber salido de él.

Y si las cuentas no le salen al PP

La forma con la que el Partido Popular juega con la Constitución y con el Jefe del Estado para buscar ventaja electoral es una manifestación más de lo que este partido es: una estructura únicamente electoral, donde solamente interesa lo electoral.

Los medios del entorno del PP, casi todos los existentes, no paran de repetir dos ideas.

La primera es que no podemos repetir otra vez las elecciones, de modo que hay que elegir como sea un Presidente (naturalmente no piensan otra posibilidad que no sea Rajoy) para tener un gobierno estable (algo solamente posible si el resto de los partidos votan siempre con el gobierno). El programa de gobierno, el del PP.

La segunda idea es que el gran beneficiado de unas terceras elecciones sería el Partido Popular, dado que consideran que su ligero ascenso terminaría en mayoría absoluta en caso de ir nuevamente a las urnas. De esta forma el Partido Popular estaría haciendo un favor a todos a cambio de que le demos la mayoría absoluta que las urnas le han negado por segunda vez consecutiva.

En entradas anteriores hemos rebatido la primera idea que es esencialmente contraria a nuestro sistema constitucional. Ahora quiero repasar la segunda idea.

La derecha política y mediática, con suma habilidad, ha vendido los resultados del 26-J como un éxito cuando son un tremendo fracaso. Nadie quiere comparar los resultados con los “resultados madre”, los de 2011, porque se pueden contemplar la dimensión del desastre. A la pérdida de apoyo popular se ha unido algo que hasta ahora parecía imposible: un partido que se consolida en el centro-derecha comiéndose los apoyos del PP en este sector.

Los votos que de diciembre a junio consiguió recuperar el PP de personas que habían preferido a Ciudadanos, se debió al recurso al “voto del miedo”, al miedo a un posible gobierno presidido por Pablo Iglesias. La evidente caída de Podemos tras la pérdida de su “momentum” y la lógica separación de IU del conglomerado podemita hacen que la amenaza morada se diluye y que buena parte de esos votantes asustados estén deseando la primera oportunidad para volver a su recién estrenada casa naranja.

La pérdida de apoyos a Podemos irá en parte, sólo en parte, al PSOE, de modo que el segundo partido puede fortalecerse. Si este proceso le acerca al PP, puede que la llamada al voto útil de la izquierda a favor de Sánchez y los suyos lo sitúe con opciones a disputar las elecciones. Y no se puede quitar votos a Ciudadanos por miedo a Sánchez, porque salieron bastante bien los centro-derechistas de su acuerdo con el PSOE.

Quizás unas terceras elecciones no son la mejor opción para el PP de Rajoy

España necesita un gobierno, no cualquier gobierno

Parece que esto de tener un gobierno en pleno ejercicio es un fin en sí mismo, pero no lo es; un gobierno tiene que poner en marcha unas políticas y un programa y eso es precisamente lo importante. Convertir la investidura del Presidente en un fin en sí mismo quiere obviar algunos aspectos importantes: la persona que accedería a la Presidencia, el programa con el que accede y su equipo. Quieren hacernos pensar que tener gobierno es como comprar un regalo para salir del paso, donde lo importante es llevar algo.

Un gobierno es algo muy importante como para decidirlo porque no hay más remedio o, aún peor, porque quieran convertir lo indeseable en bueno por medio de la vía de la desesperación.

Y no, los líderes políticos no están obligados a evitar unas terceras elecciones si con ello tienen que hacer caso omiso al mandato de sus electores que cada uno sabe cuál es. Rivera sabe que sus votantes no quieren un apoyo incondicional o barato al PP (porque para eso ya hubieran votado al PP); Sánchez e Iglesias saben perfectamente que sus votantes nunca les perdonarías dejar a Mariano en La Moncloa.

Estos tres líderes son representantes de millones de ciudadanos que optaron por ellos en las condiciones que ofrecieron en sus momento.  Y no harían su trabajo si ignorasen este importantísimo hecho.

Al PSOE, a Podemos y a Ciudadanos se les exige sacrificios por el bien del país, cuando el Partido Popular no está dispuesto a hacer la menor concesión, ni de candidato ni de programa, con la patética idea de que ganar en votos te da derecho a un poder absoluto.

Debería ser la hora en la que el tripartito fuera posible.

La incomparecencia del candidato

Andan los del PP jugando con las instituciones al tener un candidato regio, Rajoy, que se piensa si ir o no a la investidura. Hay algunos que hasta dicen que las leyes no pueden obligar a alguien hacer lo que no quiere (a ver si cuela ese argumento con la Agencia Tributaria) y que no hay verdadera obligación, si no hay sanción.

Lo que está fuera de dudas es que la Presidente del Congreso tiene la obligación de convocar la sesión de investidura y el plazo es discrecional, que no arbitrario. El candidato puede no comparecer a la sesión, de manera que entiendo que declina el uso de la palabra y que le correspondería a los otros portavoces. Se pasaría a la primera votación y a las cuarenta y ocho horas a la segunda.

Y así conseguiríamos dos cosas: derrotar a Rajoy y que comenzasen a correr los plazos constitucionales.

El que más votos tiene no se lo lleva todo

Nuestro sistema político, similar a los llamados “países de nuestro entorno”, se caracteriza por una democracia representativa y por hacer que la representación sea más o menos proporcional a los votos recibidos. Nuestra democracia otorga un papel muy relevante a las minorías a la hora de los nombramientos y de tomar decisiones.

Con la llamada a evitar unas terceras elecciones, que necesariamente no es algo malo, el Partido Popular no solamente pretende la investidura de su candidato a la Presidencia, sino la formación de un gobierno estable. Un gobierno estable lo es si consigue sacar adelante sus iniciativas en las Cortes, de modo que lo que los populares piden no es solamente que los representantes de dos tercios de los españoles invitan al candidato de un tercio, sino que además le dejen hacer y deshacer como si hubiera obtenido mayoría absoluta.

En noviembre veremos cómo el candidato presidencial norteamericano que gane un estado se va a llevar todos los votos presidenciales de ese estado (salvo dos excepciones), pero el sistema norteamericano es otro sistema diferente al nuestro que si quiere, puede adoptarse, pero lo que no es legítimo es “defender” un sistema parlamentario continental con sus ventajas para los populares cuando no gobiernan y simultáneamente “pretender” las consecuencias de un sistema de “el que gana se lo lleva todo” cuando gobierna.

Rapidísimo resumen de la propuesta del Partido Popular

El candidato del PP a la Presidencia ha presenta una serie de propuestas a los líderes de los partidos políticos. La verdad es que como programa para conseguir un acuerdo es poca cosa, ya que es básicamente el programa del PP con alguna concesión mínima a los demás.

He hecho un breve resumen. La expresión “a favor del bien” (tomada de @Egocrata) engloba a las generalidades, a cosas ya existentes o a obviedades con las que nadie puede estar en desacuerdo, pero sin concretar qué medidas.

Es una temeridad de programa en nuestra situación financiera. Naturalmente es un programa para no ser cumplido.


Energía
: estoy a favor del bien y no dice nada sobre la eliminación del impuesto de sol contra la autogeneración.

Transportes: estoy a favor del bien.

Cambio climático y Medio Ambiente: estoy a favor del bien.

Economía digital: banda ultrarrápida y subvenciones a emprendedores.

Agricultura, pesca y agroalimentaria: todo está bien.

Industria: poner ordenadores en las fábricas.

Turismo: instrumentos de financiación y conservación, pero sin especificar

Emprendedores: bonificaciones a la SS y al IRPF.

PYMES: revisión de los umbrales regulatorios y rebaja fiscal.

Segunda oportunidad empresarial: más dinero y más bonificaciones.

Autónomos: más flexibilidad en cotizaciones y flexibilidad a la hora del cálculo de la pensión.

Empleo de calidad pero el objetivo de empleo es únicamente numérico.

Desempleo: estoy a favor del bien, copio algo al PSOE y más beneficios a costa de la SS.

Estabilidad: beneficios fiscales y estudiar la mochila austriaca.

Fraude laboral: una oficina contra el Fraude, pero nada de más dotación ni efectivos. Nueva LISOS.

Conciliación: terminar a las 18 horas y 10 días de paternidad más a personas con discapacidad. A favor del bien.

Financiación autonómica: marcar cartera de servicios comunes y financiarla ¿garantías? Corresponsabilidad entre el  Estado y las CCAA.

Sistema tributario: rebaja fiscal generalizada, cheque bebé, gastos de adopción internacional, exención por extender la vida laboral, exención al primer año de empleo, “garantía de tributación eficiente en Sociedades”, reforma SICAVs.

Pensiones: comenzar a pagar con los PGE las ampliaciones de las prestaciones.

Sanidad: a favor del bien y de las centrales de compra a pesar que recurrieron las iniciativas andaluzas desde que aparecieron.

Servicios sociales: ley básica de servicios sociales.

Dependencia: a favor del bien y prevención de la dependencia (sic).

Consumidores: transparencia bancaria, pago electrónico en pagos menores y educación financiera, cumplir el Derecho Comunitario, un organismo de atención y resolución de reclamaciones (¿y el Banco de España?), incrementar el control de las cláusulas abusivas (¿Cómo ¿Dónde?).

Exclusión social: criterios comunes para las rentas de inserción, fondo de protección para los consumidores y a fasvor del bien.

Familia: cuarto hijo como especial, certificación para monoparentales y apoyar a familias con hijos con discapacidad y enfermedades raras pero sin concretar, bono joven en el AVE.

Igualdad: a favor del bien.

Violencia de Género: a favor del bien y una Ley contra la Trata y otra contra la Violencia infantil.

Discapacidad: a favor del bien y más beneficios fiscales.

Educación: necesidades educativas especiales, más becas pero nada sobre la cuantía, teléfono contra el acoso, MIR pero rebajado, acceso homogéneo cuando ya lo hay, FP Dual y a distancia.

Universidades: programa del PP, subirle las tasas a las CCAA donde se paga menos, cosas existentes y recuperar el 50% de las patentes.

Cultura: a favor del bien.

Unidad de España: pues eso.

Administración Pública: a favor del bien.

Justicia: NOJ y NOF sin evaluar lo existente y a favor del bien, y más desjudicialización.

Fraude fiscal: tres cositas que deberían estar haciéndose.

Transparencia: a favor del bien.

Corrupción: dimisión al abrirse juicio oral y es causa de ineligibilidad.

Controles en contratos publicos, lobbies y sibvenciones: no concreta nada. Debe ser poco importante.

Lo penal y la corrupción: especialización y recuperación del dinero. De aumentar las penas no dicen nada. No concesión de indultos.

Reforma electoral: que gobierne la lista más votada en los municipios, mejora del CERA y que forme gobierno la opción más votada.

Unión Europea: a favor del bien.

Zona Euro: unión bancaria y fiscal, apoyo presupuestario, rendición de cuentas ante los ciudadanos y el resto a favor del bien.

Asuntos Exteriores: reforma del servicio exterior, diplomacia digital, Instituto Cervantes, Marca España y a favor del bien.

Iberoamérica: a favor del bien.

Defensa: a favor del bien.

Seguridad ciudadana: a favor del bien.

Terrorismo: a favor del bien y por primera vez reconocen a las víctimas del terrorismo islámico en España.

Cuando los votos no suman en las encuestas

Estamos acostumbrados a dar como buenas encuestas donde el número de indecisos es un disparate o estudios post-electorales donde los agregados de recuerdo de voto no tiene nada que con lo que fue el resultado de las elecciones que se analizan. En una entrada anterior comentada cómo Nate Silver había creado un método para calificar la calidad de las encuestas, algo que en España es impensable por ahora.

El 8 de julio la empresa Metroscopia publicó parcialmente su sondeo post-electoral, concretamente la parte referida al trasvase de votos entre las diferentes candidaturas. Gráficamente el resultado es el siguiente:

Quesitos Post Metroscopia

Me llamó la atención el “quesito” de Ciudadanos. Según los datos de la empresa encuestadora los de Albert Rivera habían mantenido el 56% de sus votos del 20D (1.968.136) y habían captado el 3% de los votos del PP (217.109), el 3% de los votos del PSOE (162.741), el 2% de los votos de Podemos (106.254) y el 3% de los votos de IU (27.803). Todo ello suma 2.482.043 votos, cuando su resultado en las urnas el 26J fue de 3.123.769 votos según el escrutinio provisional, esto es, faltan por justificar la procedencia de 641.726 votos, esto es, del 20,54% de los apoyos recibidos por Ciudadanos.

Con el PSOE realicé la misma operación. Según Metroscopia el 76% de sus votantes le fueron fieles (4.122.779) y recibieron sufragios del 5% de los votantes de Podemos (265.636), del 3% de los de Ciudadanos (105.436), del 3% de votantes populares (217.109) y del 19% de los de Izquierda Unidad (176.089). La suma de todos esos votos da 4.887.049 votos, lo que son 537.660 votos por debajo de los 5.424.709 votos conseguidos el 26J, es decir, hay un 9,91% de papeletas del PSOE que no dicen de dónde vienen.

Para Partido Popular dejan sin explicar el origen de 175.054 votos (2,42%) y para Unidos Podemos se quedan huérfanos 220.732 votos (4.37%).

¿Aporta luz esta comprobación al fallo generalizado de las encuestas el 26J?