La putrefacción como apuesta política

He estado perplejo con la actitud mostrada por Ciudadanos frente a la corrupción. Podemos y Ciudadanos, más bien sus odios cruzados y sus vetos mutuos, son quienes a día de hoy mantienen a Rajoy y al PP en el poder.

Ciudadanos está mostrando unas tragaderas realmente amplias. Siguen manteniendo la estabilidad aunque la corrupción crezca geométricamente cada día, aceptan que les digan a la cara que no van a cumplir el acuerdo de investidura o que tiren lo que ellos han aprobado en Murcia para apoyar al nuevo presidente regional.

Rivera se pone serio, solemne y hasta amenazador, pero luego no hay nada. Uno podría pensar que los de Ciudadanos son tontos, que les gusta que el PP no les tome en serio, pero yo hace un tiempo que dejé la costumbre de tomar a los demás por tontos, independientemente del éxito de sus estrategias.

Ciudadanos no puede tomar ninguna decisión porque no tiene margen de maniobra.

El objetivo de Ciudadanos es hacerse con todos los votos que pueda del PP y lo que transmite es algo sencillo, pero efectivo: somos como el PP pero sin corrupción. Saben que los votantes del PP que se han mantenido fieles, ponen la corrupción del PP en un segundo o tercer plano frete al peligro de un gobierno de Podemos o con Podemos.

Ciudadanos puede hacer cualquier cosa, menos posibilitar una mayor cuota de poder a Podemos. Eso pasa por no apoyar una moción de censura de un gobierno en minoría que bien pudiera apoyarse en ellos o en los podemitas dependiendo de las circunstancias parlamentarias. De esta forma Ciudadanos mandaría el mensaje a los votantes populares avergonzados por la corrupción que son de fiar y que puede poner la corrupción en primer plano porque ellos no serán la puerta falsa de Podemos.

Si esto es así Ciudadanos no tiene otra opción que esperar. Esperar que el PP se pudra por minutos, que las investigaciones, imputaciones, detenciones y sentencias caigan hasta que Rajoy cumpla el plazo de la legislatura o finalmente decida adelantar elecciones. Ciudadanos tiene que contemplar la putrefacción de la derecha tradicional y ofrecerse como la nueva derecha.

Solamente hay una cosa que le falta a Ciudadanos, como a Podemos: la implantación municipal.

Ni dos años en San Esteban. Síntesis de la caída de un presidente murciano.

El gran jefe de los populares murcianos, a lo largo de muchos años, fue Ramón Luis Valcárcel. Él construyó la fortaleza y la hegemonía del PP de la Región de Murcia e hizo de esta formación una auténtica apisonadora electoral. La crisis, la desaparición del dinero inmobiliario y la aparición de una caudal inagotable de casos de corrupción hicieron que Ramón Luis, como le llaman sus cercanos, pensase en un retiro dorado en el Parlamento Europea y allí se fuera a vacacionar junto a Pepe Blanco o a Elena Valenciano.

Desde la más tierna infancia política Ramón Luis designó sucesor al alcalde de Puerto Lumbreras, Pedro Antonio Sánchez, ahora conocido como PAS, pero a la hora de abandonar la Presidencia, PAS tenía algunas imputaciones pendientes, de modo que invistieron a Alberto Garre, que se resistió a ser una marioneta y ahora está fuera del PP.

Las sombras judiciales sobre PAS estuvieron a punto de malograr su candidatura por el PP, pero un claro en las imputaciones hizo que encabezase la candidatura del PP y, aunque perdió por un solo diputado la mayoría absoluta, consiguió ser investido con el apoyo de Ciudadanos tras firmar un acuerdo al que él no le dio la más mínima importancia.

Volvieron los nubarrones en forma de investigaciones penales (antiguas imputaciones), pero PAS anunció que a él le daba igual, que no pensaba dimitir, porque estaba convencido de que en la oposición no iba a haber el arrojo ni la valentía suficiente para plantearle una moción de censura con los suficientes apoyos como para prosperar.

El secretario general del PSOE, González Tovar, presentó una moción de censura, a la que Podemos apoyaba y faltaba el pronunciamiento de Ciudadanos. Ciudadanos se movía en la indefinición de seguir haciendo el ridículo con palabras como “vamos a bloquear al Gobierno”, pero sin hacer caer al Presidente. Una nueva batería de investigaciones (antiguas imputaciones) de la Audiencia Nacional dieron al traste con esa “calma chicha” de Ciudadanos. La presentación de la moción de censura era la única posibilidad decente y política, ya que los socialistas no podían quedarse estancados en pronunciamientos retóricos y en la nulidad de actuación.

Rivera ordenó apoyar la moción de censura. En un principio para convocar inmediatamente elecciones, luego para convocarlas después del verano y finalmente para ir a por todas.

El miedo cundió en el PP y el miedo no era a perder la Presidencia, sino el miedo a perder la multitud de cargos y puestos aparejados a la institución que tiene sede en San Esteban. Muchas familias iban a verse en una situación precaria cuando el cargo público familiar (o los cargos públicos familiares) fueran cesado, como sucedería en Andalucía si el PSOE perdiera la Junta.

Los pre-parados debieron clamar y su clamor fue escuchado en Génova. Maillo fue mandado a “convencer” a PAS. Con la caída Ciudadanos vuelve a su indefinición y consentirá el relevo del PP en la Presidencia, porque y es la verdad un gobierno alternativo es muy difícil de ponerlo en marcha.

La mejor forma de crujirse vivo a un Presidente es censurarlo

El secretario general del Partido Socialista de la Región de Murcia intentó conseguir los apoyos suficientes para ser investido Presidente de la Región, aún cuando ese apoyo no implicara un gobierno de coalición, como sucedió en numerosas regiones.

Podemos, en su línea discontinua, terminó aceptando esa posibilidad y el principal dirigente regional de Ciudadanos en Murcia estaba receptivo. Entonces Albert Rivera tomó la determinación de que Ciudadanos posibilitaría los gobiernos de los partidos con más votos y escaños (el PP) y así redimirse de los votos a favor para la investidura de Susana Díaz.

La decisión de Rivera llegó cuando estaba claro que la dirección de Ciudadanos en Murcia no controlaba a sus diputados y era una convicción en los medios políticos regionales que algunos diputados habían advertido que ellos no se habían sumado a Ciudadanos para elegir a un presidente socialista. Terminaron firmando un acuerdo de investidura con el PP que, salvo una cuestionable reforma de la Ley Electoral aprobada por unanimidad, ha dejado al PP gobernar a sus anchas como si tuviera mayoría absoluta.

Las circunstancias han variado y la previsible investigación de Pedro Antonio Sánchez supone una ruptura del acuerdo de investidura. Ciudadanos no tiene fuerza para forzar la dimisión del presidente murciano, porque las radicales fobias a coincidir con Podemos en una moción de censura les invalidan como elemento de control, dado que es incapaz de imponer la sanción máxima.

Ahora prometen nuevamente algo que no pueden hacer: controlar más y mejor a Pedro Antonio Sánchez. Y si el presidente no quiere ¿con qué les van hacer cumplir su voluntad?

En España la oposición no gobierna y institucionalmente tiene un papel limitado. Ni Ciudadanos en Murcia, ni el PSOE en las Cortes logran parar al Partido Popular, una vez que le han entregado la posición ganadora en el juego político. Creen que alguien que sabe que no lo van a echar, va a dejar de hacer las cosas mal.

El valor económico de los militantes

Si uno repasa los principales casos de corrupción del PP, muchos de ellos tienen relación con la financiación de las campañas electorales del Partido. Y es que al PP las campañas electorales le salen más caras que al resto de los partidos, porque aunque digan tener cerca de un millón de afiliados, realmente tienen muy poco porque han sido y son un partido de cuadros.

Es por ello por lo que el PP, en campaña, tiene que pagarlo todo o casi todo, mientras que otras formaciones hacen campañas sobre el apoyo del trabajo de su militancia, además de la contratación de otros servicios.

Sabemos que en el PSOE de la Gestora corre la opinión de que la militancia no es importante, sino que lo importante es ser eficaces electoralmente, pero muchos de ellos no caen en la cuenta de que lo que no se dona, hay que pagarlo y que los costes electorales son muy altos para una financiación cicatera.

Esa Convergència corrupta

Ahora todos le dice abiertamente a Convergència i Unió (CiU) que era una entidad corrupta, especialmente para acusar a Esquerra de gobernar con ellos, convertidos ahora en el Partit Demòcrata Català (PDC).

De entrada una precisión: CiU era una federación que se rompió y Convergéncia se ha refundado en el PDC y Unió sigue viviendo casi sin representación, pues está fuera del Parlament de Catalunya, fuera del Congreso de los Diputados, fuera del Parlamento Europeo y que sobrevive con los concejales elegidos todavía dentro de CiU.

Se mantiene que CiU era una entidad corrupta desde los tiempos de Pujol y se hace sobre la base de las noticias que dan cuenta de las investigaciones judiciales. De ser cierto, la corrupción de CiU arrancaría desde la noche de los tiempos y se daría cuando ellos apoyaron a presidente del PSOE y del PP en investiduras y en centenares o miles de votaciones parlamentarias.

Quizá ERC tenga que avergonzase por sostener al PDC (ex CDC, ex CiU) en Catalunya porque lo supediten todo a la consecución de la independencia, pero Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero también tendrían que pedir disculpas por ser investido (con voto a favor o abstención) por ellos y sostenidos también una vez nombrados.

Investidura de Felipe González en 1993

investidura-4-gonzalez
Investidura de José María Aznar en 1996

investidura-1-aznar
Investidura de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004

investidura-1-zp
Investidura de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008

investidura-2-zp

Niego la mayor

leones-congreso
José Andrés Torres Mora es diputado socialista por Málaga, profesor de Sociología y publica artículos en prensa y en su blog que a muchos nos resultan siempre de sumo interés. Ha publicado un artículo, en el que apelando a la distinción weberiana entre ética de la convicción y de la responsabilidad, se muestra a favor de apoyar la investidura sobre la base de que es mejor un Rajoy débil y en minoría en el Congreso, que tenga que pactar, que un Rajoy fortalecido que solamente necesitaría pactar con Ciudadanos.

Niego que Rajoy sea débil en la actual composición del Congreso y baso esta negación en los siguientes argumentos:

1)Nuestro sistema constitucional tiene un conjunto de reglas constitucionales que impiden un gobierno parlamentario. Dejan la potestad presupuestaria en manos del Ejecutivo, no quedándole al Legislativo más posibilidades que negociar en inferioridad algunos retoques o sencillamente rechazar el Presupuesto, pero nunca puede proponer un Presupuestos propio, cambiar los gastos entre secciones (ministerios o equivalentes) o aprobar cualquier Ley que suponga un aumento de gasto sin autorización del Gobierno. Además el Legislativo carece de los medios administrativos adecuados para desarrollar un gobierno parlamentario en contraposición al poder administrativo en manos del Ejecutivo (como es lógico).

2) No sólo existen los mecanismos jurídicos y administrativos, sino que la propia dinámica de las diferentes fuerzas políticas impiden una mayoría permanente a la contra del Gobierno. Desde el centro-derecha de Ciudadanos, PNV y PDC (antigua CDC), hasta la izquierda de Podemos, IU y sus confluencias, pasando por la socialdemocracia de ERC o NC, la variedad es tal que las posibilidades de ponerse de acuerdo para hacer algo son pocas, salvo cuando se busca el titular con una votación que solamente dice “no” a algo del Gobierno. Pongamos un ejemplo: es fácil encontrar una mayoría parlamentaria contra las reválidas, pero es imposible encontrarla para proponer una alternativa a las reválidas.

3) El PP tiene un acuerdo básico de Gobierno con Ciudadanos y Coalición Canarias que suman 170 diputados. Allí están las bases para un programa de Gobierno que solamente necesita once abstenciones para ser puesto en marcha medida a media. Y claro, siempre para cada Ley se encuentra a alguien que puede abstenerse porque coincide ideológicamente, porque pacta una disposición adicional que defiende sus intereses o porque va en un paquete de acuerdos. No hay que olvidar que la mayoría parlamentaria actual está a la derecha del centro ya que PP, Ciudadanos, Coalición Canaria, PDC (ex CDC) y PNV suman 183 diputados frente a los 167 diputados de la izquierda.

4) La situación en el PSOE, especialmente la campaña y métodos empleados para provocar la salida de Pedro Sánchez y la poca entidad política y moral de los que han entrado a hacerse cargo del Partido no colocan al PSOE en una buena posición. Las tensiones internas y el estado de sublevación de la militancia que está siendo despreciada públicamente por unos dirigentes electos en listas únicas no auguran nada bueno. Rajoy es más fuerte porque el PSOE es cada día, gracias a la acción de sus presuntos salvadores, más débil. La grave falta a un promesa electoral fundamental va a tener un castigo electoral ineludible.

5) La tremenda campaña de los medios, con los teóricamente cercanos a la cabeza, se repetirá cada vez que el PSOE no se porte como se espera que haga un “partido de Estado”, y si la aprobación de los Presupuestos, una reforma laboral aún más draconiana o un recorte en la pensiones requieren del voto o abstención o ausencia de los socialistas, se repetirá el espectáculo y el secretario general de turno  cederá antes de que Rajoy llame a Felipe González y a Susana Díaz y le monten un 1 de octubre.

6) Se investirá al jefe de un partido que está en los tribunales por tener presuntamente, a nivel nacional, tramas de corrupción institucionalizada desde hacía décadas. Declaraciones indignantes como las de Mario Jiménez que rebajaba la gravedad del caso Gurtel por el mero paso del tiempo, rechinan especialmente en un Partido que ha dicho a través de la Memoria Histórica que el paso del tiempo no absuelve ni elimina el mal.

7) Finalmente el Presidente del Gobierno tiene siempre la posibilidad de disolver las Cortes a partir del 4 de mayo, dependiendo de su más pura conveniencia electoral. De Rajoy hay que esperarlo todo ya que ha estado a nada de poner condiciones para aceptar las abstenciones del PSOE.

La palabra que nadie quiere pronunciar

Ayer el diputado socialista Odón Elorza publicaba un magnífico artículo en el que pedía a la Gestora del PSOE que tomara medidas para distender la situación en el PSOE, ofreciendo algunas ideas interesantes, fáciles de realizas y de calado. Elorza es un buen conocedor de su partido y no solamente de los entresijos del poder interno, sino de la situación de la militancia.

El PSOE es una caldera a presión y no porque esto se experimente en Ferraz o en las sedes regionales. El PSOE es una caldera a presión en las “Casas del Pueblo” de las diferentes agrupaciones, en los hilos de las redes sociales entre los militantes y simpatizantes y en los lugares que normalmente no frecuentan los barones si no es para ser reverenciados.

Elorza pide distensión, medidas a favor de una militancia enojada no con la lucha de poder, sino con la traición que es apoyar a Rajoy. Elorza habla de distensión para no hablar de algo que muchos perciben como un peligro, cada día más cercano, pero los dirigentes ignoran: la escisión. Si no hay distensión, habrá ruptura.

La situación es tal que basta que aparezca el líder conveniente y un grupo de diputados contrarios al apoyo a Rajoy para que miles de militantes se vayan con ellos a formar otro partido, llevándose miembros del Congreso, senadores, diputados autonómicos, alcaldes y concejales, dejando a la Gestora en una situación aún más precaria.

La petulancia de los portavoces de la Gestora, las llamadas a la representatividad (de lista única) para no dejar siquiera expresarse a los militantes y lo que no se puede defender si se tiene un mínimo de decencia puede llevar al PSOE al desastre y a la ruptura.