La oposición constructiva en el ámbito local


Ganar unas elecciones puede depender de muchos factores y en ocasiones consigue ser alcalde alguien que se presentó sin programa, solamente con el deseo de coger el bastón de mando y “hacer cosas buenas por el municipio”.

El día después de la toma de posesión se pregunta qué va a hacer en los próximos cuatros. Ante el terror de no tener programa, ideas o alguien que las tenga, el alcalde en cuestión puede tener la fortuna de haberse enfrentado electoralmente a unos adversarios “como Dios manda”, que se han presentado con su programa, con medidas concretas y, en casos, hasta apuntan la forma de financiar cada una de ellas.

Pasado el verano, las elecciones locales suelen ser a la puerta del estío, el alcalde presenta una batería de medidas al pleno. La mayoría tomadas de los simpáticos concejales de la oposición y algunas ocurrencias veraniegas. Los concejales a los que le han robado el programa se quedan sorprendidos pero son dejados como unos quejicas, gente que habla pero no hace o sencillamente se les acusa de querer apropiarse de las iniciativas del gobierno municipal.

Hay otro tipo de oposición siempre celebrada. Los que hacen propuestas estupendas y sin coste político para el gobierno municipal. La autoría, naturalmente, desaparece con celeridad y los concejales de la oposición se quedan con la satisfacción interna de su buena idea.

Escribo este breve y también descorazonador texto porque creo que quien se presenta a unas elecciones debe presentar un programa concreto y evaluable y que los ciudadanos no deben votar a quien no lo haga. A veces los bienintencionados dan el programa de gobierno a los malintencionados.

Y Francisco tira el lastre


Gerhard Müller no solamente es un discípulo teológico directo de Joseph Ratzinger, sino que es quizá el primero de ellos y no en vano fue encargado por el anterior Papa de ser editor de sus obras completas. Al renunciar a las sandalias del pescador, Benedicto XVI dejó a su pupilo predilecto al frente de la Teología católica, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Müller no era entonces cardenal, pero el nuevo Papa siguió con la tradición de elevar al cardenalato a los jefes de los dicasterios y Müller recibió su “capello”.

Terminado su mandato no ha sido renovado, algo verdaderamente extraño. Müller es ratzingeriano, pero tiene importantes matices: tiene una fuerte conciencia socio-política y ha procurado la rehabilitación de una parte esencial de la Teología de la Liberación.

La separación entre Francisco y Müller viene la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar puedan acceder a la Eucaristía. Hagamos un poco de historia. Especialmente en Alemania (donde la gente suele cumplir con las normas) el problema de los divorciados que rehacían su vida, que eran católicos practicantes, y quedaban excluidos de los sacramentos era una cuestión candente. Ratzinger, antes de ser Papa, con el apoyo de Juan Pablo II reiteró cualquier opción moral o pastoral que flexibilizara la postura vigente e incluso se cerró a contemplar algunas posibilidades doctrinales procedentes del Oriente cristiano. El tema fue cerrado autoritariamente y, por tanto, en falso.

Tras las dos sesiones del Sínodo de los Obispos dedicadas a la familia, el Papa Francisco publicó las conclusiones en la exhortación Amoris Laetitia. En un párrafo de interpretación cercana a la imposibilidad se abría la posibilidad a que estos divorciados pudieran ser recibidos a los sacramentos. Müller antes del Sínodo había opinado contra esta posibilidad que entonces no era la sostenida crípticamente por el Papa.

Los sectores más conservadores se levantaron (los más conservadores son muy papistas si el Papa es conservador). El cardenal tradicionalista Burke inició una revuelta de prelados que ha conseguido a tres cardenales más y han planteado una serie de dudas (dubia) que piden que sean respondidas por el Papa con un “sí” o con un “no”, al modo de las tradicionales consultas a los dicasterios romanos.

La formulación de las dudas son verdaderos sofismas porque cualquier respuesta es desastrosa. Consideran que si el Papa no contesta estará abdicando de su ministerio petrino en su función de enseñar. Han comenzado a transitar el camino de la “Sede Vacante” según la cual el Papado estaría vacante por renuncia implícita del Papa y/o herejía, que todo les vale. El último comunicado de estos cuatro cardenales dice que ellos no están entre los que mantienen que la Santa Sede está vacante, lo cual es como cuando alguien dice “yo no soy racista, pero”.

Tradicionalmente la Congregación Del Santo Oficio, predecesora de Doctrina de la Fe, no tenía un prefecto propio, sino un pro-prefecto, ya que se consideraba que era el Papa el jefe lógico de este dicasterio. Esto fue así hasta 1968 cuando el cardenal croata Franjo Seper fue nombrado prefecto por Pablo VI en sustitución del mítico cardenal Ottaviani. En el imaginario vaticano se espera que el Prefecto sea el alter ego del Papa y Müller no lo ha sido.

Cuando las tensiones teológicas se intensifican y parece que algunos se quieren hacer un “Papa Honorio”, no es lo más aconsejable tener al frente de tu ejército a un general que sabes si fiarte no es de lo más conveniente, de modo que el Papa no ha renovado a Müller al finalizar su mandato y ha nombrado al segundo de la Congregación, al jesuita Luis Francisco Ladaria.

Ladaria es un teólogo bueno y conservador, sin ser tradicionalista. Pero sobre todo es jesuita. Los jesuitas están lejos de aquello de idem dicamus, idem sapiamus omnes que manda el capítulo III de sus Constituciones. Seguramente entre Francisco y Ladaria hay muchas diferencias, pero hay un modo de proceder idéntico, de forma que el Papa tendrá la retaguardia bien guardada por alguien de indudable fidelidad y capacidad.

Al ser elegido Francisco dijimos que habría una gran cuestión que podría transformar la Iglesia: la eliminación del celibato obligatorio. El terremoto de la Amoris Laetitia no será nada el día que se toque el celibato obligatorio, aún cuando todo saben que es disciplinar y no doctrinal y para ello hace falta estar preparado. Sería aconsejable que el Papa retirara la dignidad cardenalicia a los cuatro de los dubia y a algunos que la han recibido en razón de un cargo que ya no ejercen. De lo contrario en el próximo Cónclave podríamos ver organizado un verdadero partido reaccionario.

La no renovación de Müller hace que el Pontificado de Francisco sea ya plenamente autónomo del de Benedicto XVI.

Entregando la inteligencia a los lobbies locales

En el Partido Socialista del País Valenciano, que es la Federación del PSOE en la Comunitat Valenciana, andan de primarias y hay dos candidatos fuertes: el actual secretario general Ximo Puig, un cúmulo de contradicciones, y Rafael García, alcalde de Burjassot y uno de los líderes del Pedrismo en la Comunitat.

Puig habla mucho ahora de militancia y de las agrupaciones locales. Hace propuestas que antes no se le habían ocurrido desde 2012. Una de esas propuestas, aunque parece interesante, lo que provoca es el vaciamiento de la estructura del partido y la entrega de la “inteligencia” a grupos de interés.

Lo problemático se encuentra en el segundo punto: la “red de asesoramiento”. En vez de crear un estrcutura de asesoramiento técnico y político dentro del PSPV que esté al servicio de las agrupaciones locales, se busca entidades y personas que cubran esa necesidad de las agrupaciones, que en el mejor de los casos era lo que ya se hacía y en el peor es entregarle ese asesoramiento a los grupos de interés.

Esa red es un peligro. Pongo un ejemplo. El Derecho Urbanístico y el Urbanismo son materias complejas y muy técnicas, de forma que siempre habrá abogados y asociaciones del sector que se presten a asesorar a un partido de la importancia del PSPV y con la implantación locales que tiene. El asesoramiento puede traer anexos que son los peligrosos. Pongamos otro ejemplo aunque menos tenebroso. Si el asesoramiento en materia cultural para una agrupación pasa por tres asociaciones culturales, solamente se tendrán los ojos que tengan esas asociaciones culturales y no se verá más allá.

Los partidos deben tener cuadros cualificados y unidades técnicas en sus estructura regionales. El problema es que hasta ahora esas estructuras han sido copadas por aparatchiks sin preparación, con mucha lealtad al líder y que llevan toda la vida viviendo del partido. Si ese dinero se invierte en contratar buenos profesionales en las principales áreas de la política local, se podrá evitar que las agrupaciones locales tengan que entregar sus decisiones técnicas a los grupos de interés.

Las contradicciones de Puig

Una de las personas clave de los apoyos de Pedro Sánchez en la Comunitat Valenciana, el alcalde de Burjassot Rafael García, ha anunciado que se presenta a la Secretaría General del PSPV-PSOE frente al actual secretario general y presidente la Generalitat, Ximo Puig, uno de los puntales del Susanismo.

La figura de Ximo Puig es quizá una de las más contradictorias de los barones del PSOE y desde luego con Lambán de los más débiles de todos ellos. Hagamos un breve repaso.

El 28 de septiembre de 2016 Ximo Puig presentó su dimisión como miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Pero no fue él ni nadie de su confianza a llevar su dimisión, sino que fue el diputado sevillano Antonio Pradas quien la entregó en Ferraz junto a las otras dieciséis. Susana tan observante de la jerarquía y del protocolo, ninguneó a un secretario general regional y presidente autonómico como si fuera uno más de sus peones en la Ejecutiva del Partido.

Después de varios meses precampaña y de campaña lo que sea el Susanismo se parece mucho al conjunto de frases vacías que Susana Díaz ha ido esparciendo por España durante su derrotada candidatura. A pesar de ellos algunas pinceladas sí podemos dar, al menos a partir de las reacciones de los susanistas a las propuestas de los que sí las hacían (Sánchez y López).

Susana y el Susanismo han mantenido una visión más homogénea de España. Frente al reconocimiento de la diversidad y de la identidad múltiple, ella y ellos han preferido una identidad única con alegres variedades locales. Susana y el Susanismo han recibido el aplauso de la derecha española cuando han traslucido una concepción de España más esencialista que pactista.

Por el contrario Puig desarrolla políticas claramente identitarias o como se denominan en su tierra, políticas valencianistas. Muestra de ello es la nueva política lingüística en Educación donde los centros elegirán si tienen el castellano o el valenciano como lengua vehicular y se abandonará la existencia de línea en las dos lenguas en un mismo centro. Una política lingüística muy alejada de lo que el PSOE-A consiente y que no le hubieran consentido de ganar Susana. Aunque siempre permanecerá la duda que proporción del Valencianismo de Puig es realmente de Compromís.

Es por ello más sorprendente aún que Puig y los suyos quieran controponer ahora el PSPV al PSOE, una posición que nunca han mantenido y a la estela de la independencia de facto que está intentando el PSOE-A. Una señal más que lo que guiaba al Susanismo era el aprecio por sus sillones ya que los defensores de cierta forma de neocentralismo han pasado a querer para su partido un federalismo que le niegan al país.

Susana Díaz se ha presentado como barrera frente al Populismo (Podemos y sus confluencias) y como ella suele hacer se ha puesto de ejemplo, ya que en Andalucía ella se apoya en el centro-derecha de Ciudadanos y no en la izquierda de Podemos (hay que decir que Teresa Rodríguez no dio ningún margen). Pero Díaz era el único caso de gobernante autonómico del PSOE que o bien no hubiera necesitado al PP para la investidura (Vara y Fernández), no lo necesitara para las cuestiones importantes (Page) o que no gobernase con alguna de sus confluencias (Puig, Armengol y Lambán). El Susanismo acusaba a Pedro Sánchez de querer entregar el PSOE a Podemos cuando ellos se habían convertido en los mejores amigos de los “populistas” y allí estaba Puig como barrera del Populismo junto a su vicepresidente Oltra.

La enmienda al documento estatutario procedente de Alicante permitir la disolución de las agrupaciones provinciales en el PSPV dejando solamente las agrupaciones comarcales no es muestra de la defensa de una forma de organización propia, sino solamente de un simple y ruin táctica de cara a los congresos venideros.

Hagamos un poco de historia. Era el 37 Congreso del PSOE. Zapatero acababa de ganar sus segundas elecciones. Blanco gobernaba con mano de hierro como secretario federal de organización y propuso una reforma estatutaria que establecía la eliminación de las estructuras intermedias entre las agrupaciones locales o municipales y las provinciales o insulares, de forma que las agrupaciones comarcales del PSPV desaparecerían. Los socialistas valencianos se opusieron y consiguieron su permanencia.

En la Megacrisis del PSOE las provincias han estado a favor de Pedro Sánchez, mientras que el aparato regional lo ha estado con Susana. La fortaleza de las provincias ha anulado el poder de Puig y en especial Abalos se ha convertido en el hombre fuerte del PSPV. La idea de Puig es desmantelar la estructura que le sirve de contrapeso, en especial la agrupación provincial de Valencia, para que entre la Ejecutiva del PSPV y las comarcas no haya nada, a sabiendas que las comarcas son demasiado pequeñas para oponerse y muchas para unirse efectivamente. La propuesta de la supresión de las agrupaciones provinciales fue presentada el día 30 de mayo, nueve días después de la derrota de Susana y el Susanismo, y nunca se habría formulado en caso de haber vencido la política andaluza, pues nunca nadie del entorno de Puig sugirió nada en ese sentido.

Jerarca y ninguneado, neocentralista y presoberanista, barrera del Populismo y socio de Compromís, ganador que nunca ha ganado, del PSPV después de que el PSOE les dijese que no y antiprovincialista de conveniencia. Así es Ximo Puig.

Sin garantías contra Susana

Estos últimos dos días ha habido un interesante movimiento en las redes sociales en las que numerosos militantes de base intentaban animar a Pérez Tapias a presentarse a las primarias para ser el próximo secretario general del PSOE-A frente a Susana Díaz.

Respondió a través de Twitter:

¿Tiene el proceso garantías? Después de lo sucedido en las primarias a la Secretaría General Federal, en las que la candidata regional consiguió más avales nominales que votos secretos lo que se organice por el entorno de Susana Díaz es sospechoso.

Y lo es porque no se han dignado a explicar qué ha podido suceder, quizá porque todo el mundo sabe qué ha sucedido y por ello cualquier explicación que no fuera una confesión sería risible.

Los hechos han sido tan graves que merecerían una investigación por parte de la Comisión Federal de Ética y Garantías y el necesario aplazamiento del proceso congresual andaluz hasta que se establezcan los mecanismos suficientes para que circunstancias como las acaecidas no vuelvan a darse.

Un secretario general verdaderamente federal

En la campaña de las primarias de 2014 señalamos en este blog que el liderazgo que emergía era un liderazgo sostenido sobre los poderes territoriales y que tenía que contar con ellos, en definitiva que era un modelo confederal. El Comité del 1 de octubre fue la apoteosis de este sistema donde los bloques territoriales pasaron factura al secretario general por su apoyo en las primarias y pensaron que sin ellos no sería nada.

Ayer, día de la clausura del 39 Congreso Federal del PSOE tomó cuerpo un secretario general verdaderamente federal, con su legitimidad estatutaria y política innegable y sin débitos territoriales para mantenerse al frente del partido. Cuando Susana Díaz fue a pasar el cheque de su apoyo, vio que no se quería su apoyo, que no importaba los sillones vacíos de los delegados que la obedecen de la delegación andaluza y que sus juegos de votos a cambio de sillones en la ejecutiva eran absolutamente prescindibles tras ganar Pedro Sánchez las primarias con más del 50% de los votos contra los antes poderosos barones.

Pedro Sánchez tiene un ámbito propio de competencias, el federal, donde no tiene que pedir permiso a los líderes regionales e incluso locales para dar cualquier paso. Tiene una Ejecutiva de confianza y una Comité Federal que representa la voluntad de la totalidad de los militantes (quedan por incorporarse los que eligen en los congresos regionales) y ahora sí tiene autonomía en lo federal.

Lógicamente Pedro Sánchez buscará la sintonía de los líderes regionales y es plausible y deseable que apoye a determinados candidatos en los procesos regionales que ahora se sucederán, aunque la última palabra es posible que la tenga la militancia en nuevas primarias y no, como hasta ahora, en una lucha de despachos.

Los ámbitos infrafederales tienen su propio margen de actuación, pero no pueden hacer, como hicieron desde 2014, instituirse en tutores del federal. Ya saben que los militantes socialistas tienen criterios claros y que el 21 de mayo recibieron un merecido castigo a tantas cosas hechas muy mal y a la peor de todas, la entrega de millones de votos al Partido Popular.

La putrefacción como apuesta política

He estado perplejo con la actitud mostrada por Ciudadanos frente a la corrupción. Podemos y Ciudadanos, más bien sus odios cruzados y sus vetos mutuos, son quienes a día de hoy mantienen a Rajoy y al PP en el poder.

Ciudadanos está mostrando unas tragaderas realmente amplias. Siguen manteniendo la estabilidad aunque la corrupción crezca geométricamente cada día, aceptan que les digan a la cara que no van a cumplir el acuerdo de investidura o que tiren lo que ellos han aprobado en Murcia para apoyar al nuevo presidente regional.

Rivera se pone serio, solemne y hasta amenazador, pero luego no hay nada. Uno podría pensar que los de Ciudadanos son tontos, que les gusta que el PP no les tome en serio, pero yo hace un tiempo que dejé la costumbre de tomar a los demás por tontos, independientemente del éxito de sus estrategias.

Ciudadanos no puede tomar ninguna decisión porque no tiene margen de maniobra.

El objetivo de Ciudadanos es hacerse con todos los votos que pueda del PP y lo que transmite es algo sencillo, pero efectivo: somos como el PP pero sin corrupción. Saben que los votantes del PP que se han mantenido fieles, ponen la corrupción del PP en un segundo o tercer plano frete al peligro de un gobierno de Podemos o con Podemos.

Ciudadanos puede hacer cualquier cosa, menos posibilitar una mayor cuota de poder a Podemos. Eso pasa por no apoyar una moción de censura de un gobierno en minoría que bien pudiera apoyarse en ellos o en los podemitas dependiendo de las circunstancias parlamentarias. De esta forma Ciudadanos mandaría el mensaje a los votantes populares avergonzados por la corrupción que son de fiar y que puede poner la corrupción en primer plano porque ellos no serán la puerta falsa de Podemos.

Si esto es así Ciudadanos no tiene otra opción que esperar. Esperar que el PP se pudra por minutos, que las investigaciones, imputaciones, detenciones y sentencias caigan hasta que Rajoy cumpla el plazo de la legislatura o finalmente decida adelantar elecciones. Ciudadanos tiene que contemplar la putrefacción de la derecha tradicional y ofrecerse como la nueva derecha.

Solamente hay una cosa que le falta a Ciudadanos, como a Podemos: la implantación municipal.