Sobre blindaje de la sanidad pública andaluza

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La Presidenta de la Junta ha visto como las masivas protestas contra los recortes sanitarios han tomado las calles de Granada, Málaga y Huelva y no se descarta que se extiendan a otras ciudades. En la situación habitual de las cosas, el silencio informativo tras dar una sola vez la noticia hubiera protegido cualquier decisión, pero la tenacidad de los manifestantes y las ambiciones políticas de Susana Díaz hacen que las “mareas blancas” no se hayan quedado en anécdota y la estén lastrando sobremanera.

La Junta de Andalucía ha anunciado que quiere “blindar” la Sanidad Pública contra una posible privatización. Esta intención es pura propaganda, porque un Gobierno de otro signo político podría cambiar las normas que quisiera siempre que contase con los votos suficientes en el Parlamento de Andalucía para aprobar las leyes necesarias.

La única posibilidad de “blindar” el sistema ante el previsible cambio de Gobierno es una reforma estatutaria. Para realizar una reforma estatutaria, sin entrar en su constitucionalidad, necesita dos tercios del Parlamento autonómico y una mayoría absoluta en el Congreso que apruebe una Ley Orgánica. No tiene ese poder y por tanto no puede “blindar” nada.

Susana Díaz más que en anunciar “blindajes”, debería renunciar a los “recortes”.

Susana Díaz no arranca

Si hay primarias entre los militantes del PSOE y hay candidatos competitivos, Díaz perderá con muchas posibilidades la Secretaría General y, como están las cosas, también dejará de ser secretaria general del PSOE-A y Presidenta de la Junta de Andalucía. Si hay un Congreso con delegados elegidos en dos votaciones indirectas, entonces Díaz multiplica sus posibilidades porque es en esos cabildeos donde ella es maestra.

El problema que tienen Díaz y Sánchez es caer antes de llegar al proceso, sea el que fuere. Mientras que Pedro Sánchez hace una campaña basada en la coherencia y en la militancia, Díaz la hace cimentada en su posición institucional, uniendo su candidatura a la marcha de la Gestora del PSOE y a su llevanza de la política diaria.

Cada día está más claro que tenemos una Gran Coalición de hecho, que es la peor de las situaciones para el PSOE. Si ya muchos no comprendemos ni compartimos la abstención y el apoyo al Gobierno de Rajoy, haberlo hecho y seguir haciéndolo sin un acuerdo general no es más que la expresión de la rendición de los socialistas. El Presidente del Gobierno concede triunfos más simbólicos que reales a los de la Gestora para que puedan mantener la farsa de la oposición útil, mientras aceptan el techo del gasto y las líneas maestra de los Presupuestos; una medida de poco alcance a cambio de aprobar miles de medidas como son unos Presupuestos Generales del Estado.

Las Plataformas de militantes van proliferando en todos los lugares, con la circunstancia de tener que buscar en muchos casos espacios fuera las sedes oficiales del Partido. Pedro Sánchez ha hecho una aparición multitudinaria y veremos como son las siguientes, pero cada vez que sale le marca la agenda a Díaz y a todos los que se mantienen agazapados en segunda, tercera y cuarta fila esperando que se quemen los que están por delante.

Tan necesitada está Díaz de que parezca que tiene una militancia detrás que ha organizado un acto en Jaén sobre la dependencia para llenar un espacio y ser respaldada públicamente por Rodríguez Zapatero, al que ella y los demás escondieron vergonzosamente en la campaña de 2011.

Díaz precisa más que nunca que la masa de militantes del PSOE-A porque su lanzamiento institucional en Bruselas no es que haya sido un fracaso, sino que ha supuesto un inmenso ridículo. Ella pretendía instrumentalizar a los dirigentes comunitarios, especialmente a los socialdemócratas y socialistas de otros países, para proyectar en España una imagen de estadista que no tiene, entre otras cosas, porque no lo es. Los políticos de aquellos lugares, experimentado en mil batallas en sus partidos, no picaron el grosero anzuelo fabricado en San Telmo y nadie se dispuso a que una jefa regional de los socialistas españoles lanzase su campaña a costa de ellos, respaldando no se sabe muy bien qué. Es por ello por lo que el saliente Presidente del Parlamento charló con ella entre cinco y quice minutos no e su despacho, sino en dos asientos en un pasillo.Y también es por ello por lo que solamente consiguió reunir a treinta y cinco eurodiputados socialistas (catorce españoles) de los cientos ochenta y nueve que conforman el Grupo Socialista del Europarlamento.

Las masivas manifestaciones en Granada, Huelva y Málaga han roto la fantasía de que Susana Díaz no recorta ni en Sanidad ni en Educación. Recorta en las dos y en la capital oriental donde había dos hospitales va a terminar habiendo uno, con dos sedes separadas por kilómetros. Andalucía, donde ganó con menos voto que cuando Griñán fue derrotado, ya no tiene el apoyo incondicional de antes y ni siquiera la incapacidad del PP de Andalucía puede bastar en esta ocasión.

La fuerza de Susana Díaz es la fuerza del PSOE-A. En Andalucía hay un ya sospechoso silencio demoscópico que podría indicar la intención de no debilitar a Díaz, al PSOE-A y a la Gestora con la posibilidad de un desastre socialista pasado Despeñaperros. Por el contrario sí han salido varias encuestas que publican los que todos los que conocen al PSOE y a sus votantes de siempre saben: la inmensa mayoría quiere a Pedro Sánchez y Susana Díaz es la más querida por los votantes del PP.

 

El PSOE y tomarse en serio a sí mismo

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Muchos dijimos que lo aprobado en el Congreso, la moción instando al Gobierno a que presentase un proyecto de Ley para derogar la “Ley Mordaza”, no tenía ningún efecto normativo y que esa Ley seguía perfectamente en vigor. Pese a lo que algunos decían, llevamos por el entusiasmo partidario y no por la realidad, el Grupo Parlamentario Socialista ha tomado la decisión de dejar de hacer el ridículo en el Congreso y presentar una verdadera modificación normativa.

El hartazgo por esta política parlamentaria de votaciones jurídicamente irrelevantes y que solamente buscan el titular parece que, una vez expresado, ha causado mella en los dirigentes parlamentarios del PSOE. Es hora que dejen de buscarse los titulares y se hagan propuestas de verdad.

Reunir los votos para una moción que inste en abstracto a derogar una norma muy dudosa, es como aquello que dice R. Senserrich de estar a favor del bien y en contra del mal. Lo difícil es presentar una texto de regulación alternativa y poner de acuerdo a fuerzas tan dispares como Ciudadanos y Podemos, aunque al paso que vamos la Gran Coalición hará que PSOE y PP solamente tengan ojos los unos para los otros.

Las leyes se modifican con otras leyes y no con una sucesión delirante de textos no normativos. Daña al poco tiempo a los que se intentan beneficiar de esas “victorias”, pero también al Congreso porque se da a entender que se ha hecho algo, modificar una Ley, que no se ha hecho y se generan expectativas infundadas.

Interpretando a Trump

Los miles de concienzudos análisis sobre qué ha cambiado para que un país que eligió a Obama hace ocho años, elija a Trump ahora, parten de un error fundamental: la mayoría de los votantes han elegido a Clinton y la ventaja de la candidata demócrata va por los dos millones de votos. Nunca hay que olvidar que en voto popular los demócratas han ganado todas las Elecciones Presidenciales desde 1992, con la excepción 2004.

Esto es electoralmente irrelevante, por sabemos que al Presidente lo elige el Colegio Electoral, pero a la hora de hacer análisis sociales no hay que perderlo de vista. Más que hablar de un país, hay que hablar sobre qué ha cambiado en los estados que votaron a Obama y ahora lo hicieron por Trump.

Donald Trump no es tonto y sabe que si bien la legitimidad constitucional de su elección no va a ser contestada, la legitimidad social sí lo será y se le recordará que él es solamente el Presidente de una minoría de los votantes. Y esto parece que no lo termina de encajar bien.

En uno de los cientos de reportajes que hemos podido leer estos días sobre la “América de Trump”, un reportero que le siguió en la campaña (no recuerda cuál ni de qué medio) reproducía las palabras de una seguidora que decía cómo los votantes y los entusiastas republicanos reinterpretaban las barbaridades de Trump, esto es, como el “muro con México” se transformaba en sus mentes en una política anti-inmigratoria muy dura, por ejemplo.

¿Qué quiere decir Trump cuando indica que hubiera ganado en voto popular si no hubiera sido por los millones de votos ilegales?

Quizá él quiere decir lo que dijo, pero lo captado por sus seguidores y votantes puede que sea mucho peor. Un fraude de millones de votos es indisimulable, de forma que hay algo más.

Lo que se recibe de las palabras de Trump es que Clinton gana el voto popular porque recibe el apoyo de votantes que no deberían poder votar, a los que se les ha regalado la nacionalidad y que votan no como estadounidense sino como mexicanos, salvadoreños o lo que sea con derecho a votos en los Estados Unidos. Lo más terrible de las palabras de Trump es que permiten inferir que hay votos mejores y peores, de más calidad y de menos calidad, y que si solamente se tuvieran en cuenta los “votos que deben ser tenidos en cuenta” Trump, y los que son como él, siempre ganarían.

 

El desprecio del votante

Soy andaluz. Estoy acostumbrado a que nos desprecien por lo que votamos. Este artículo de Francesc Vallès sobre la victoria de Trump es un ejemplo de desprecio al votante.

Comprendo que determinados resultados electorales puedan producir este sentimiento respecto a sus autores, pero dejarse llevar por el desprecio es una mala salida, tanto para el que quiere comprender como para el que quiere el voto de esos electores.

Solamente pensando que los votantes tienen  sus motivos, que nos pueden parecer malísimos, y han actuado conforme a ellos llegaremos a abrir las puertas a la intelección de lo quye ha sucedido. Pensar que es obra de tontos o de locos, nos cierra la puerta a toda comprensión.

Si esto es pésimo en el caso del analista, es aún peor en el caso del político que represente otra opción. Si desprecias a quienes vas a pedir el voto, en primer lugar serás incapaz de empatizar con ellos por mucho que lo intentes y, en segundo lugar, nunca sabrás hablarles de lo que realmente les importa. Si sientes desprecio por ellos, ellos también lo sentirán por ti.

Registro de votos

El otro día el Grupo Municipal Socalista en el Ayuntamiento de Madrid entregó a la prensa un informe sobre el sentido del voto de cada grupo municipal en el consistorio madrileño desde las Elecciones de 2015, lo que en otras latitudes se llama “registro de voto”.

Sería muy interesante que los “registros de votos” se generalizaran y asociaciones u otras organizaciones los publicaran periódicamente para saber qué han apoyado cada uno de los grupos, en las diferentes instituciones, a la hora de la verdad, la de votar.

La posibilidad de conocer el sentido del voto en cada tema de una forma clara, fiable y concisa, hace posible la rendición de cuentas a la hora de volver a depositar la confianza o no en el mismo partido.

 

Paseando por Pennsylvania

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Pennsylvania es uno de los estados que apoyaron a Obama en 2012 y ahora han apoyado a Trump. En Geografía Subjetiva nos hemos querido acercar un poco a este estado y hemos hecho esta tabla, que creemos interesante sobre los resultados de las Elecciones Presidenciales en 2016 y 2012 en cada condado, ordenados estos por la renta per capita.

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