Proyección del CIS de agosto de 2017

El CIS ha publicado hoy su barómetro con estimación de voto. El PSOE sigue al alza dos meses después de la elección de Pedro Sánchez. En este blog hemos realizado nuestra proyección de escaños de la encuestas del CIS y aquí tenéis los resultados. Lo más llamativo: PSOE y Podemos superan a PP y Ciudadanos

Y el rey Juan Carlos se hizo juancarlista

Los monárquicos no valoran a los reyes como individuos, sino a la Corona como institución. Son monárquicos porque piensan que en términos generales la Corona es buena para España.

Durante la Transición apareció un tipo intermedio entre monárquico y republicano: el juancarlista. El juancarlista no considera que la Corona sea por sí misma buena para España, pero ha apoyado al rey Juan Carlos por su valor a lo largo de la Transición y en estos años de democracia. Por ello se hablaba de Juan Carlos como un “rey para los republicanos”.

Hace unos días se celebró en las Cortes el cuadragésimo aniversario de los primeras elecciones democráticas desde 1939. Se echó de menos que estuviera presente el rey Juan Carlos y luego se ha sabido que el anterior Jefe del Estado se ha enfadado por su no invitación a esa solemnidad, presidida por Felipe VI.

Los monárquicos, no los juancarlistas, buscan que se reconozca el papel de la Corona durante la Transición y la Corona estaba presente en el acto con la presencia del Rey. Lo que sorprende es que quien ha sido Rey de España considere que no se reconoce a la Corona si no se le reconoce en su persona; sorprende que el anterior Rey de España haya dejado de ser monárquico para hacerse juancarlista al buscar su reconocimiento personal y no el de la Corona.

La oposición constructiva en el ámbito local


Ganar unas elecciones puede depender de muchos factores y en ocasiones consigue ser alcalde alguien que se presentó sin programa, solamente con el deseo de coger el bastón de mando y “hacer cosas buenas por el municipio”.

El día después de la toma de posesión se pregunta qué va a hacer en los próximos cuatros. Ante el terror de no tener programa, ideas o alguien que las tenga, el alcalde en cuestión puede tener la fortuna de haberse enfrentado electoralmente a unos adversarios “como Dios manda”, que se han presentado con su programa, con medidas concretas y, en casos, hasta apuntan la forma de financiar cada una de ellas.

Pasado el verano, las elecciones locales suelen ser a la puerta del estío, el alcalde presenta una batería de medidas al pleno. La mayoría tomadas de los simpáticos concejales de la oposición y algunas ocurrencias veraniegas. Los concejales a los que le han robado el programa se quedan sorprendidos pero son dejados como unos quejicas, gente que habla pero no hace o sencillamente se les acusa de querer apropiarse de las iniciativas del gobierno municipal.

Hay otro tipo de oposición siempre celebrada. Los que hacen propuestas estupendas y sin coste político para el gobierno municipal. La autoría, naturalmente, desaparece con celeridad y los concejales de la oposición se quedan con la satisfacción interna de su buena idea.

Escribo este breve y también descorazonador texto porque creo que quien se presenta a unas elecciones debe presentar un programa concreto y evaluable y que los ciudadanos no deben votar a quien no lo haga. A veces los bienintencionados dan el programa de gobierno a los malintencionados.

Y Francisco tira el lastre


Gerhard Müller no solamente es un discípulo teológico directo de Joseph Ratzinger, sino que es quizá el primero de ellos y no en vano fue encargado por el anterior Papa de ser editor de sus obras completas. Al renunciar a las sandalias del pescador, Benedicto XVI dejó a su pupilo predilecto al frente de la Teología católica, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Müller no era entonces cardenal, pero el nuevo Papa siguió con la tradición de elevar al cardenalato a los jefes de los dicasterios y Müller recibió su “capello”.

Terminado su mandato no ha sido renovado, algo verdaderamente extraño. Müller es ratzingeriano, pero tiene importantes matices: tiene una fuerte conciencia socio-política y ha procurado la rehabilitación de una parte esencial de la Teología de la Liberación.

La separación entre Francisco y Müller viene la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar puedan acceder a la Eucaristía. Hagamos un poco de historia. Especialmente en Alemania (donde la gente suele cumplir con las normas) el problema de los divorciados que rehacían su vida, que eran católicos practicantes, y quedaban excluidos de los sacramentos era una cuestión candente. Ratzinger, antes de ser Papa, con el apoyo de Juan Pablo II reiteró cualquier opción moral o pastoral que flexibilizara la postura vigente e incluso se cerró a contemplar algunas posibilidades doctrinales procedentes del Oriente cristiano. El tema fue cerrado autoritariamente y, por tanto, en falso.

Tras las dos sesiones del Sínodo de los Obispos dedicadas a la familia, el Papa Francisco publicó las conclusiones en la exhortación Amoris Laetitia. En un párrafo de interpretación cercana a la imposibilidad se abría la posibilidad a que estos divorciados pudieran ser recibidos a los sacramentos. Müller antes del Sínodo había opinado contra esta posibilidad que entonces no era la sostenida crípticamente por el Papa.

Los sectores más conservadores se levantaron (los más conservadores son muy papistas si el Papa es conservador). El cardenal tradicionalista Burke inició una revuelta de prelados que ha conseguido a tres cardenales más y han planteado una serie de dudas (dubia) que piden que sean respondidas por el Papa con un “sí” o con un “no”, al modo de las tradicionales consultas a los dicasterios romanos.

La formulación de las dudas son verdaderos sofismas porque cualquier respuesta es desastrosa. Consideran que si el Papa no contesta estará abdicando de su ministerio petrino en su función de enseñar. Han comenzado a transitar el camino de la “Sede Vacante” según la cual el Papado estaría vacante por renuncia implícita del Papa y/o herejía, que todo les vale. El último comunicado de estos cuatro cardenales dice que ellos no están entre los que mantienen que la Santa Sede está vacante, lo cual es como cuando alguien dice “yo no soy racista, pero”.

Tradicionalmente la Congregación Del Santo Oficio, predecesora de Doctrina de la Fe, no tenía un prefecto propio, sino un pro-prefecto, ya que se consideraba que era el Papa el jefe lógico de este dicasterio. Esto fue así hasta 1968 cuando el cardenal croata Franjo Seper fue nombrado prefecto por Pablo VI en sustitución del mítico cardenal Ottaviani. En el imaginario vaticano se espera que el Prefecto sea el alter ego del Papa y Müller no lo ha sido.

Cuando las tensiones teológicas se intensifican y parece que algunos se quieren hacer un “Papa Honorio”, no es lo más aconsejable tener al frente de tu ejército a un general que sabes si fiarte no es de lo más conveniente, de modo que el Papa no ha renovado a Müller al finalizar su mandato y ha nombrado al segundo de la Congregación, al jesuita Luis Francisco Ladaria.

Ladaria es un teólogo bueno y conservador, sin ser tradicionalista. Pero sobre todo es jesuita. Los jesuitas están lejos de aquello de idem dicamus, idem sapiamus omnes que manda el capítulo III de sus Constituciones. Seguramente entre Francisco y Ladaria hay muchas diferencias, pero hay un modo de proceder idéntico, de forma que el Papa tendrá la retaguardia bien guardada por alguien de indudable fidelidad y capacidad.

Al ser elegido Francisco dijimos que habría una gran cuestión que podría transformar la Iglesia: la eliminación del celibato obligatorio. El terremoto de la Amoris Laetitia no será nada el día que se toque el celibato obligatorio, aún cuando todo saben que es disciplinar y no doctrinal y para ello hace falta estar preparado. Sería aconsejable que el Papa retirara la dignidad cardenalicia a los cuatro de los dubia y a algunos que la han recibido en razón de un cargo que ya no ejercen. De lo contrario en el próximo Cónclave podríamos ver organizado un verdadero partido reaccionario.

La no renovación de Müller hace que el Pontificado de Francisco sea ya plenamente autónomo del de Benedicto XVI.

Respetuosa desafección

¿Cómo alguien puede demostrar su desafección a la Monarquía sin ser irrespetuoso?

Los monárquicos buscan refrendos de la voluntad popular a la existencia de la Monarquía que sustituyan el proceloso y peligroso paso por las urnas. Por ello cuando el Rey va a las Cortes destacan que los asistentes al discurso del monarca aplaudieron los palabras.

Este aplauso es interpretado como un acto de adhesión, cuando podrá serlo o no, y habrá quiénes aplaudan por deferencia. De forma que si aplaudes, aunque sea por cortesía, los monárquicos te incluyen en los suyos y si no aplaudes haces un feo, la verdad.

Entiendo que debiera arbitrarse una forma respetuosa de expresar la desafección: aplaudo pero solamente diez segundos o lo hago por fandango. Si un aplauso forma parte de un rito no tiene valor, si los monárquicos quieren darle ese valor, están invitando a que se elimine el aplauso.

Entregando la inteligencia a los lobbies locales

En el Partido Socialista del País Valenciano, que es la Federación del PSOE en la Comunitat Valenciana, andan de primarias y hay dos candidatos fuertes: el actual secretario general Ximo Puig, un cúmulo de contradicciones, y Rafael García, alcalde de Burjassot y uno de los líderes del Pedrismo en la Comunitat.

Puig habla mucho ahora de militancia y de las agrupaciones locales. Hace propuestas que antes no se le habían ocurrido desde 2012. Una de esas propuestas, aunque parece interesante, lo que provoca es el vaciamiento de la estructura del partido y la entrega de la “inteligencia” a grupos de interés.

Lo problemático se encuentra en el segundo punto: la “red de asesoramiento”. En vez de crear un estrcutura de asesoramiento técnico y político dentro del PSPV que esté al servicio de las agrupaciones locales, se busca entidades y personas que cubran esa necesidad de las agrupaciones, que en el mejor de los casos era lo que ya se hacía y en el peor es entregarle ese asesoramiento a los grupos de interés.

Esa red es un peligro. Pongo un ejemplo. El Derecho Urbanístico y el Urbanismo son materias complejas y muy técnicas, de forma que siempre habrá abogados y asociaciones del sector que se presten a asesorar a un partido de la importancia del PSPV y con la implantación locales que tiene. El asesoramiento puede traer anexos que son los peligrosos. Pongamos otro ejemplo aunque menos tenebroso. Si el asesoramiento en materia cultural para una agrupación pasa por tres asociaciones culturales, solamente se tendrán los ojos que tengan esas asociaciones culturales y no se verá más allá.

Los partidos deben tener cuadros cualificados y unidades técnicas en sus estructura regionales. El problema es que hasta ahora esas estructuras han sido copadas por aparatchiks sin preparación, con mucha lealtad al líder y que llevan toda la vida viviendo del partido. Si ese dinero se invierte en contratar buenos profesionales en las principales áreas de la política local, se podrá evitar que las agrupaciones locales tengan que entregar sus decisiones técnicas a los grupos de interés.

Disolviendo la STC sobre la amnistía fiscal

El Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional el Real Decreto-Ley 12/2012 que etableció los requisitos y el procedimiento de la “amnistía fiscal”. La sentencia tiene dos tipos de argumentos para declarar la inconstitucionalidad: los formales sobre la habilitación para emplear el Decreto-Ley para este tipo de menesteres y los materiales sobre la adecuación de esta decisión a nuestro ordenamiento constitucional.

El otro día leí un artículo en el que se afirmaba que el fundamento jurídico que declarada la inconstitucionalidad material realmente no lo era, sino que eran consideraciones complementarias sin valor jurídico, lo que en el argot se denomina “obiter dicta”.

Un “obiter dicta” es un comentario incidental, un paralelismo, un ejemplo que el tribunal emplea para ilustrar su razonamiento, pero no se puede considerar un “obiter dicta” a la contestación que en este caso hace el Tribunal Constitucional a las alegaciones jurídicas planteadas por la Abogacía del Estado en defensa de la constitucionalidad de la norma recurrida.

El Tribunal Constitucional discute una a una las alegaciones del abogado del Estado y, aunque la respuesta es sintética, la conclusión no puede ser otra que la materialidad de la norma, esta “amnistía fiscal”, hubiera sido también inconstitucional aunque no se hubiera empleado el Real Decreto-Ley como instrumento normativo.

Hay un interés claro en decir que la “amnistía fiscal” es inconstitucional solamente por la forma y no por su materia, cuando del texto de la sentencia no se puede inferir esa conclusión.