Los subconceptos 22602 y 22605 y Manuela Carmena

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido abrir una web o blog para responder a las informaciones que consideran erróneas por parte de los medios de comunicación. Ellos dicen que para eso está el derecho de rectificación y que es un atentado contra la libertad de prensa, aunque realmente es la conjunción de querer seguir siendo los únicos mediadores entre ciudadanos y políticos (algo que decíamos que la política 2.0 iba a abrogar) como de la concepción peculiar de la rectificación donde ellos siempre tienen el papel dominante (1).

En el fondo todos sabemos que estas guerras están más pendientes del reparto del presupuesto de publicidad institucional de los medios que la Administración tenga presupuestados. Y es por ello por lo que me ha sorprendido la hostilidad de los medios a Carmena, más allá de la ideología, cuando todavía queda medio año de presupuesto de publicidad institucional que repartir.

Claro que esto es así, si efectivamente queda dinero por lo que fuimos al portal de datos del Ayuntamiento de Madrid. Para comprobar si los medios ya habían recibido todo lo esperable y si quedaba algo de dinero en el subconcepto 22602 (“Publicidad y propaganda”). Inicialmente se presupuestaron 3.139.599,00€ a los que se le añadieron por modificaciones presupuestarias 182.640,68€, dando un total de 3.322.199,68€ de los que el Ayuntamiento de Madrid y su administración instrumental ha gastado, con fecha 26 de junio, 2.490.575,44€ lo que es el 74,97% de los presupuestado. A esto hay que añadir 36.505,76€ de obligaciones reconocidas, lo que eleva el gasto efectuado o ya comprometido al 76,07% de presupuesto para todo 2015.

Si vamos al subconcepto 22605 (“Anuncios de inserción obligatoria”) vemos que antes de que transcurriera la mitad del año los 200.000€ presupuestados han sido gastados. Si sumamos ambos subconceptos podemos decir que el Ayuntamiento presidido por Ana Botella gastó antes de perder la alcaldía el 77,43% de su presupuestos de publicidad en prensa lo que en euros son 2.727.082,00 (2).

Subconceptos
¿Por qué los medios atacan sin piedad? Porque ya recibieron casi todo lo que les cabía esperar en 2015 desde el Ayuntamiento de Madrid. Seguro que cuando se comience a debatir el presupuesto para 2016 se calman bastante.

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(1) La Unión Europea tiene una página contra bulos.

(2) Solamente se incluye la ejecución presupuestaria del Ayuntamiento y la administración instrumental, no la de las empresas municipales y otros entes que no ejecutan de acuerdo con el Derecho Presupuestario en un sentido estricto.

Reviviendo los comienzos del Twitter político

Cuando eclosionó Twitter, las organizaciones territoriales de los partidos políticos comenzaron a abrirse cuentas en el servicio del pajarito. La gran cuenta del partido y las cuentas de sus grandes organizaciones regionales era algo que llevaban profesionales y que no metían la pata. Alguna de ellas, como el twitter del PSOE de otros tiempos, eran un ejemplo de interacción.

El problema surgía conforme se bajaba en el tamaño de la organización territorial. No se sabía muy bien cómo se había decidido abrir una cuenta, cuando no era una iniciativa personal de unos miembros empleando eso sí los emblemas del respectivo partido. Y claro, ahí la gente se sentía muy libre y amplificada, de modo que de vez las barbaridades desde las cuentas locales comenzaron a aflorar. Muchas de esas cuentas o han desaparecido, o han perdido ritmo por cansancio de sus “gestores”, o han sido reconducidas a la organización correspondiente.

Pero como no todos los partidos viven el mismo momento organizativo, Podemos vivir un viaje al pasado con las cuentas de Podemos, que han aparecido en todos sitios, y los “community managers” dicen los que les viene en gana, sueltan lo primera que escuchan en La Sexta o leen en Diagonal.

Este fin de semana termina el proceso de organización de Podemos y no tengo dudas de que el equipo de Iglesias marcará pautas muy estrictas para los usos de los símbolos del partido y para establecer cuentas en las redes sociales.

La identidad fragmentada como derecho subjetivo

A través de Twitter llegué a leer esta entrada en la que se le dice a las mamás norteamericanas que los hijos adolescentes están dejando las más famosas redes sociales para encaminarse a Twitter por la sencilla razón de que allí no se encuentran vigilantes sus progenitores.

Más allá de lo interesante o no que se diga en la entrada, sí creo que tiene una intuición fundamental: frente a la vida 0.0 en la que el contexto social es habitualmente obligatorio o al menos dado, en la realidad 2.0 deseamos elegir el contexto relacional, incluso fragmentando los diferentes perfiles.

Lo que tradicionalmente se ha llamado hipocresía o tener varias caras según las circunstancias en la red lo estamos convirtiendo en una característica fundamental de la condición internáutica. Esta idea de identidad, ya preconizada por los pensadores postmodernos, ha encontrado su mejor acomodo en nuestras redes sociales virtuales y en como dar de alta o dar de baja cambia nuestra configuración en este mundo.

La pregunta me a veces sale es si estos comportamientos merecen protección, es decir, si montar o desmontar mis identidades digitales y mantenerlas separadas las unas de las otras es un comportamiento que encierra un valor digno de protección jurídica. ¿Tiene alguien derecho de dar a conocer otras identidades de un bloguero o tiene ese bloguero anónimo derecho a que esto no sucediese?

Kiko Rivera 2.0

Desde que estoy en este mundillo al que llamamos pretensiosamente ‘Blogosfera Política’ he leído muchas entradas sobre la transformación de la política gracias a la red 2.0 y como las relaciones verticales se van a transformar en horizontales gracias a la accesibilidad y a la transparencia inherentes a estos medios.

Estos vaticinios partían de la idea de que a la mayoría de los españoles los medios tradicionales de comunicación le hurtaban una información de calidad y que no se i informaban más ni mejor porque no había una oferta. Ahora con las redes todo cambiaría, ya que teóricamente no es necesaria la mediación de las empresas de comunicación.

Vayamos a Twitter para comprobar qué tiene de verdadero esto. Esta red social o de comunicación no cobra, no limita el número de cuentas a las que sigue y establece jerarquía entre ellas, salvo las recomendaciones según afinidades. En principio un político de primera fila tendría que tener muchos más seguidores que un personajillo secundario del famoseo.

Estos son los seguidores de Kiko Rivera.

Y estos son los seguidores del Presidente del Gobierno.

Un joven sin empleo conocido, famoso por ser hijo de sus padres, tiene 66,52% más seguidores que el Presidente del Gobierno de España. Escalofriante.

Se podría decir que el interés informativo de la cuenta del Presidente es limitado, por lo que tendría que compararlo con una cuenta con más carga informativa, la de La Moncloa. En este caso también vemos el desastre de la política 2.0, Kiko Rivera gana con un 101,43%.


A los españoles les interesa más el famoseo 2.0 que la política 2.0, y eso que estamos comparando un personaje secundario. Imaginaos que Isabel Preysler manejara una cuenta propia de Twitter.

Elecciones en Madrid. De Twitter a Javier Arenas

El nombramiento de Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez como ministro de Justicia deja vacante la Alcaldía de Madrid, que será ocupada por la Primera Teniente de Alcalde, Ana Botella, y no por el cargo ese que Gallardón inventó de Vicealcalde.

En Twitter ha surgido el hashtag #queremoseleccionesenmadrid diciendo que, dado lo decisivo que fue Gallardón para que el PP ganara en mayo en la capital, su marcha del Ayuntamiento requiere que los ciudadanos se puedan volver a pronunciar.

Técnicamente los ciudadanos elegidos concejales, aunque la estructura de nuestra política hace pensar, y muchos piensan, que se elijan alcaldes o presidentes. No se puede decir que los populares, técnicamente, engañaron al presentar a Ruiz-Gallardón Jiménez como candidato, sabiendo que iba a ser ministro. En cierto sentido hay un engaño moral, porque Ruiz-Gallardón Jiménez fue el único protagonista en la campaña del PP al Ayuntamiento y se comprometió a terminar el mandato, pero como moral que es no tiene trascendencia jurídica.

No se piensen que la mayoría de los ciudadanos saben qué votan exactamente: el personalismo y el presidencialismo han calado tanto que la mayoría de los españoles desconocen que nuestro sistema es representativo-parlamentario y, a veces, piensan que el funcionamiento de este sistema es un fraude y no lo que dicen las normas.

La petición de nuevas Elecciones Municipales en Madrid es absurda porque nada cambiaría. Ruiz-Gallardón Jiménez no le ganó las elecciones a un alcalde socialista, sino que fue el pacífico sucesor de un alcalde popular en horas bajas pero con una sólida mayoría absoluta.

Es cierto que los resultados del PP en el municipio capitalino mejoraron lo suficiente para mantener la mayoría absoluta, pero no es menos cierto que los resultados del PP en el municipio de Madrid, en todas las elecciones, no dejan lugar a dudas de que volverían a ganar las elecciones, por lo que la petición de nuevas elecciones municipales es aún más incomprensible.

Lo curioso de todo esto es que, hace unos pocos años, fue el PP quien sí pidió elecciones anticipadas por el nombramiento de un candidato electo a un cargo para otro. Cuando Manuel Chaves fue nombrado Vicepresidente, dimitió como Presidente de la Junta, y entonces Javier Arenas comenzó una campaña diciendo que los andaluces no habían vota a Griñán (ya Vicepresidente de la Junta) y que la democracia estaba en juego si no celebraban elecciones autonómicas.

Rumor 2.0

Puede parecer mentira que en el siglo XXI el rumor siga siendo un arma de la comunicación política, pero es así. La derecha española lo ha redescubierto y lo ha adaptado a los canales contemporáneos que están sirviendo para refutar, al menos parcialmente, de que la red modifican los valores y la comunicación. Recuerden ustedes cómo se esparció el rumor de que Leire Pajín no había terminado la carrera.

Ahora ha tocado llenar de heces los traspasos de poderes. Parece que ha sido el PP el que ha hablado de trituradoras, pero no encontrarán nada en sus bocas, sino que el rumor se ha extendido a través de blogs de total confianza, Twitter, Facebook y los conocidos confidenciales.

De camino hay muchos que se incorporan a la ola de los rumores sin darse cuenta de que lo son, o siendo consciente de que se dedican a expandir hechos no probados. Algunos creen tanto en el rumor que, si se les reclaman pruebas, te llaman sectario, que niegas la realidad o antidemócrata.

El rumor sigue siendo un arma efectiva en la comunicación política. Las estrategias de toda la vida, que ya se daban en Atenas o en Roma, se muestran nuevamente efectivas. Lo importante no es la veracidad, sino dando por supuesta su veracidad, repetir un mensaje para que un atributo negativo acabe calando en el imaginario social del adversario.