El Partido Popular en sentido extenso

El tercer vídeo de la campaña europea del PSOE ha hecho pupa entre las filas de los populares. Tamaña escandalera han montado los populares que ha ayudado a la difusión del vídeo y que en menos de un día tenga más de cuarenta mil visitas en “Youtube” y menciones en todos los medios de comunicación.

El vídeo está muy bien hecho y es sumamente hábil, en definitiva, de la mejor marca PSOE. Creo que el vídeo tiene dos grandes virtudes: alienta los sentimientos de rechazo hacia determinadas posturas y no menciona al oponente conservador, de modo que si ellos reaccionan como han lo han hecho es porque, en el interior de su conciencia, se han dado por aludidos.

Y éste es el problema que tiene el PP. Un partido político no es solamente lo que jurídicamente se entiende por un partido político, sino el entorno social que lo apoya incondicionalmente. Un partido político es más que unos militantes, es también unos votantes entregados, unos compañeros de trabajo que defienden cualquier postura de ese partido por peregrina que sea y ese tipo pesado de cualquier barra de bar que siempre está más allá de todo y para quien lo más importante en política es “tener cojones”.

No creo que nunca haya escuchado a Rajoy diciendo que los inmigrantes nos quitan trabajo, pero sí se lo he escuchado a militantes y votantes del PP. Muchos pueden tener la sensación que Rajoy solamente presenta la cara amable de lo que dice la línea dura a la que escuchamos en vivo todos los días.

No creo que nunca el PP haya dicho formalmente que Europa deba ser católica o cristiana, pero sí he escuchado a muchos militantes y votantes del PP molestos con otras religiones y con cualquier muestra de laicismo. También he visto durante muchos años a los dirigentes del PP comportarse como acomplejados acólitos de los obispos en cualquier asunto.

El PP puede que nunca haya dicho que haya que acabar con la sanidad pública, universal y gratuita, pero sí los he visto privatizar servicios sanitarios en Madrid y abandonar al servicio público de salud para hacer más atractiva la sanidad privada.

Es posible que desde el PP nunca se haya afirmado que el cambio climático es una gran mentira, pero sí escuché lo del primo de Rajoy y como los medios más de derecha han hecho del “negacionismo” una bandera ideológica.

Me atrevo a pensar que ningún representante público del PP no ha dicho nunca que la homosexualidad es una enfermedad, pero todavía recuerdo a un perito requerido por el PP en el Senado que sí lo dijo.

Las palabras despido libre nunca han salido de las límpidas bocas de los portavoces populares, porque tienen ese eufemismo que es la “flexibilización del mercado laboral”. Pero no se me ha olvidado aún que Rajoy no respondió a Zapatero, en el DEN, cuando le preguntó si la flexibilización consistía en bajar indemnización o convertir en libre el despido. Estoy hastiado de oír a empresarios, muy del PP, pedir el despido libre a la mínima que pueden.

Ciertamente el PP se cuida mucho de hablar de pena de muerte y menos de defenderla, pero su discurso de “endurecimiento” de las penas hasta llegar a la peregrina idea de la cadena perpetua revisable hace que muchos pensemos que un día aparecerán con una propuesta de “pena de muerte revisable o de “ejecución provisional”. La opinión de muchos militantes y votantes del PP es por, lo demás, conocida por cualquiera que tenga la voluntad de escucharla.

Un partido político, como dije antes, es algo más que lo que se define en la Ley, es un conglomerado social que va generando un imaginario en los propios y en los ajenos, y fuera del PP a los que más se les oye son precisamente los que dicen cositas muy parecidas a las que este vídeo refleja, por más que sus dirigentes se mantengan en la parte de dentro de la línea.

La legítima defensa, hablando jurídicamente

El otro día un comentarista de mi blog se preguntaba sobre mis conocimientos jurídicos y, suponiéndolo que no los tengo, comenzó a desparramar sobre la idea de que la pena de muerte es una expresión del instituto legal de la legítima defensa.

No lo es por una razón muy sencilla, que debería conocer cualquier estudiante de segundo de Derecho: la legítima defensa sólo tiene cabida para impedir la lesión de un bien jurídico y en el espacio temporal en el que se está produciendo la lesión o el intento de lesión del bien jurídico; igualmente la legítima defensa debe ser proporcional a la intensidad de la acción y al valor del bien jurídico que se pretende proteger.

En resumidas cuenta, y ya que este chico se ha puesto jurídico, que se entera que no cabe hablar jurídicamente de legítima defensa cuando la acción lesiva o el intento de ésta ha terminado. Si quieres hablar de otra justificación de la pena de muerte, pues nada, búscala, pero no hables de lo que no sabes, que es Derecho. Te recomiendo el libro de Niceto Blázquez, Pena de muerte (Madrid, 1994).