Reabrir las heridas de la Historia

Los padecimientos de los chinos y de los coreanos durante la Segunda Guerra Mundial fueron tremendos. La distancia geográfica, cultural y la cercanía de los horrores nazis han oscurecido en nuestro entorno las terribles acciones de los nipones durante los largos años de la Guerra. Los japoneses despreciaban a las demás razas y se comportaron conforme al desprecio que les tenían.

En el 70ª Aniversario de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico el gobierno japonés ha perdido perdón pero los gobiernos surcoreano y chino, dos países en los que más se ensañaron los japoneses, consideran que son disculpas puramente formales y que no reflejan un cambio en la valoración de la acción de los japoneneses. De hecho hay cientos de muestras de que realmente consideran héroes a los criminales de guerra y que el desprecio que sentían por los otros pueblos asiáticos siguen intacto.

Si esto sucediera en España, el gobierno estaría diciendo que los que quieren que se pida perdón están removiendo la Historia y que quieren un nuevo enfrentamiento.

YPF, China y Estados Unidos

La realidad ha dejado, en horas, incompleta mi entrada de ayer por la mañana. Parece que los Estados Unidos sí tienen intereses en el tema de YPF y esos intereses son contrarios a los de Repsol.

Lo que está claro a esta hora es que, más temprano que tarde, YPF iba a dejar de ser propiedad de Repsol, porque la empresa española pensaba venderla a una petrolera china. Esto sí que no gusta por los Estados Unidos a los cuales preocupa los movimientos comerciales chinos y que consideran que limitarle el acceso al petróleo es una forma elegante de controlar su crecimiento económico y poder político.

En esto llega el Gobierno de Argentina y decide que va a expropiar YPF por las causas ya expuestas y discutidas hasta la saciedad estos días. Los Estados Unidos muestran una inquietud formal y no le cogen el teléfono al incompetente de Margallo.

Todos menos los accionistas de Repsol que deberían, si son personas serias y que vigilan por sus intereses, terminar con la carrera profesional del Presidente y de todos los directivos por haber tensado tanto la situación como para llegar a la expropiación y, de camino, por estar negociando con los chinos e irritando a los norteamericanos.

Comercio con China. Versión simplista

El mercado chino, tengo la impresión, de que es una de los más grandes mitos comerciales de la economía contemporánea. No es que no existe un mercado chino, que cada vez más consume más y que es una oportunidad para las empresas poder vender sus productos a cientos de millones de potenciales consumidores.

Los países occidentales mantienen balanzas comerciales muy desfavorables con China y solamente reaccionan ocasionalmente con medidas ‘antidumping’. China se beneficia de las políticas de eliminación de aranceles, gracias a su baratísima mano de obra y de esta forma conseguir vender todo lo imaginable.

A eso se le une una política absolutamente proteccionista que tiene a su devaluada moneda nacional, el ‘yuan’, como principal instrumento, junto a una normativa que prohíbe la importación de numerosos productos elaborados (los que tienen más margen), de firma que a China solamente se puede vender o materia prima o productos ‘a medio elaborar’.

Los dirigentes económicos de los países occidentales han pedido a China que ayude en este periodo por medio de la compra de deuda europea y que haga lo posible para que no estalle una ‘guerra de divisas’. China habrá pedido todo lo que se le ha pasado por la cabeza a cambio, naturalmente.

China vende. Occidente compra. Si China no quiere financiar parte de la crisis, que no deja de ser una financiación a sus compradores a cambio de la cual además de los márgenes habituales, también se sacan intereses, los compradores (los países occidentales) podrían proponer cobrarse, y sin pagar intereses, mediante la imposición de aranceles que o se pagan, o llevan a la ruina a la industria china.

Y sí, el planteamiento es insultantemente simplista: lo avisaba en el título. ¿Utilidad de este simplismo? Retomar la perspectiva general sobre la que luego matizar.

La burbuja china

La última ‘Noche Temática de TVE’ ha estado dedicada a China. Los reportajes, como siempre, han sido muy interesantes. El que cerraba la ‘Noche’ hablaba de las nuevas clases empresariales y de la forma en la que estas clases han transformado tanto la economía como la sociedad china.

Una cosa me quedó clara y no es otra que la existencia de una incipiente burbuja inmobiliaria en China. El crecimiento del sector de la construcción es lógico en un país con una enorme deficiencia de vivienda digna, pero el manejo de los terrenos, los contactos, la corrupción y los precios me resultaban extrañamente familiares.

Salió un joven matrimonio propietario de una empresa de construcción con más de quince mil trabajadores y que estaba construyendo un barrio entero de nueva planta en Pekín. Su casa era tan descomunal como su riqueza.

Los dos cónyuges se habían conocido siendo estudiantes de cine. Como veían que en esta arte iban a tener poco o ningún futuro, se decidieron por el mundo de la construcción. Hasta ahí, curioso pero bien; luego empieza lo familiar.

El padre de ella es un alto general del ejército chino. Consiguieron los dos licenciados en cine poder comprar unos terrenos en una gran ciudad de provincias para construir y, ya que no tenían un ‘yuan’ un bonito préstamo del Banco Chino de Inversión y Desarrollo (estatal), que les financió su primera promoción que ya fue grande. Por no decir que vadearon, a pesar de ser cineastas, el abismo de la corrupta administración china. Así se hace rico cualquier y, no penséis otra cosa, esto ha pasado mucho en España desde hace más de medio siglo.

Devaluación china

Tuve un compañero de clase que consideraba que las devaluaciones de la moneda (la peseta) eran una devaluación de España y de nuestro prestigio como país. Seguramente no habrá cambiado de opinión y ahora será de esos de los que considere que un euro fuerte sólo nos trae bienes y que un euro menos apreciado frente al dólar únicamente nos da males. Era tonto antes y posiblemente siga siéndolo ahora.

China se ha convertido en el gran exportador del mundo. Su producción industrial se basa en unos costes bajísimos de producción, que se mantienen así gracias a que se pagan en la moneda nacional que el gobierno se encarga de mantener por los suelos.

Tradicionalmente los países evitaban este tipo de competencia mediante los aranceles aduaneros. Actualmente, dentro del marco de la OMC y otras foros institucionalizados de negociación comercial internacional, las principales economías del mundo han bajado muchos e importantes aranceles aduaneros.

China mantiene el ‘yuan’ bajo y así los precios de exportación son enormemente atractivos y consiguen mantener un balance comercial muy beneficioso. Es cierto que la compra de petróleo se les dispara, pero eso no es un problema cuando uno tiene una capacidad casi infinita para atraer dólares.

La diferencia fundamental es que los países compradores de los productos chinos tienen sus monedas en libre cotización y por tanto siempre se encuentran por encima del ‘yuan’. Los chinos tienen ventajas monetarias para vender al extranjero y, por el contrario, los extranjeros no encuentran interesante la venta en China y los propios chinos ven poco rentable la importación (siempre que no sea de un producto en un régimen de monopolio o similar).

Que China anuncie más libertad en la cotización del ‘yuan’ es una buena noticia, ya que hace entrar a este país en las normas comerciales comunes al resto de los países. Evidentemente este anuncio no ha sido un gesto de generosidad ante la crisis, sino fruto de unos cuantos ‘toques’ y algunas amenazas sobre un rearme arancelario de la Unión Europea y de los Estados Unidos.

En el fondo es hacer jugar a todo el mundo con las mismas reglas, por consuetudinarias que puedan ser éstas, porque si el proteccionismo sólo puede ser bueno si los restantes estados no lo son; cuando todo el mundo es proteccionista la ganancia es cero.

La Guardia Civil y la etnología sínica

Guardia civil
Uno de los más clásicos prejuicios raciales que tenemos es ése que dice que “todos los chinos son iguales”. Remover los prejuicios es algo difícil, pero el conocimiento de los hechos y de las personas ayuda, a veces a removerlos.

Parece que los agentes de la Guardia Civil en Sevilla ya han trascendido el prejuicio y no se creen eso que todas las personas perteneciente a determinado grupo étnico son indiscernibles (vía “Diario de Sevilla”).

Detenido un ciudadano chino por suplantación de identidad en el examen de conducir

Agentes de la Guardia Civil de la Agrupación de Tráfico de Sevilla han detenido a dos personas por supuestos delitos de falsedad documental y usurpación de estado civil, todo ello tras descubrir a un ciudadano chino que se intentaba hacer pasar por otra persona, también de origen chino, en el examen del permiso de conducir.

Según informó el Instituto Armado en un comunicado, los hechos sucedieron cuando miembros del Grupo de Informes y Apoyo de la Guardia Civil de Tráfico de Sevilla se encontraban prestando servicio durante la realización de las pruebas de control de conocimientos para la obtención del permiso de conducir, que se estaban realizando en las aulas que la Jefatura Provincial de Tráfico de Sevilla tiene en Bellavista, en Dos Hermanas.

Los agentes inspeccionaron al azar a una de las personas que se encontraban realizando el examen. Esta persona se identificó con un documento de extranjero NIE. Al mirar la fotografía que aparece en este documento, los agentes detectaron rápidamente la ausencia de parecido entre la fotografía del documento y los rasgos de la persona que lo utilizaba, y, gracias a la identificación de las huellas dactilares, se conoció la verdadera identidad de éste.

Sin embargo, la Benemérita permitió que esta persona finalizara el examen y, posteriormente, detuvo a Q.C., de 25 años, y a la persona que le “prestó” su documento de identidad, que resultó ser X.Y., de 32 años, ambos de nacionalidad china, a los que se les imputan supuestos delitos de falsedad documental.

Construyendo China en Europa

China Europa
Una serie de empresarios chinos y trabajadores de estos piden al gobierno de la Generalitat de Catalunya que se reabran sus talleres, donde se incumplía con la legislación laboral española.

Estos empresarios y sus trabajadores defienden su postura con la idea de que “es mejor trabajar que no trabajar”. Efectivamente, es mejor trabajar que no hacerlo, pero es aún mejor trabajar con cierta seguridad, dignidad y una remuneración mínima. Además estos empresarios quieren competir con sus propios compatriotas en China eliminando las incertidumbres de la lejanía, la necesidad de comercializar y el costo del transporte. De camino revientan el mercado local de trabajo.

Dicen que no hay que comprar la situación y los estándares en China con los de Europa. No quiero entrar ahora en ello. Simplemente quiero indicar que lo que esto decían los decían en Europa y que las leyes laborales normalmente son territoriales y no personales, de forma que si se quieren establecer en España tienen que cumplir con las leyes españolas (“va en el paquete”).

Con la idea de que es mejor trabajar que no trabajar no sólo se abre la puerta a todo tipo de explotación bajo apariencia de realismo. Puede que puede ser una opción individual, pero nunca debería ser una opción social.