Lo de Cataluña (VIII): La Constitución británica

En un Estado de Derecho un gobierno y un parlamento pueden hacer lo que el ordenamiento constitucional les permite hacer. Si quieren hacer algo diferente deben cambiar antes el orden constitucional en el punto que deseen.

Dependiendo de la facilidad o de la dificultad para modificar una constitución se distingue entre constituciones flexibles (las que son fácilmente reformables) y constituciones rígidas (las que se reforman con dificultad). En ocasiones se ha hablado de constituciones hiperrígidas e incluso de constituciones bloqueadas o con disposiciones irreformables.

La dificultad para reforma una constitución depende de si esta la hace un órgano constituido como es el parlamento, un órgano elegido “ad hoc”, si es necesario o no un referéndum y las condiciones de validez de éste. Es también un elemento cuáles son las mayorías exigidas para aprobar la reforma constitucional.

La Constitución británica que tiene una parte consuetudinaria y otra contenida en disposiciones escritas pertenece a la categoría de las constituciones flexibles: realmente es su arquetipo. Si una ley contiene una disposición que se considera constitucional, para modificarla el Parlamento solamente tiene que aprobar una ley ordinaria y reformada la Constitución.

Esta es la ventaja constitucional que tuvo David Cameron, entonces Primer Ministro, pudo emplear a la hora de pedirle al Parlamento del Reino Unido que ratificase su acuerdo con el gobierno regional escocés. La soberanía parlamentaria y la flexibilidad constitucional lo permitían.

En los países que hemos optado por constituciones rígidas, para protegernos del imperio de la mera mayoría y proteger a las minorías, las cosas no son aparentemente tan fáciles, pero la cuestión es que hay que hacer buena política para concitar mayorías, aunque parezca imposible.

Comparar la decisión británica con la española es de mala fe, porque los presupuestos constitucionales no son los mismos. Y puestos a comparar, hagamos la comparación que proponía Foreign Policy ¿qué haría cualquier gobernador de un estado de los Estados Unidos decidiera celebrar unilateralmente un referéndum de secesión?

La grandeza del sistema mayoritario uninominal

El pasado 7 de mayo, de cada diez votantes británicos, 7.5 no votaron por el Partido Conservador de Cameron. En cambio los tories consiguieron más de la mitad de los escaños en la Cámara de los Comunes, gracias a ese efecto amplificar que el sistema electoral británico, el mayoritario uninominal, proporciona y que explicamos hace unos días.

Hoy presentamos la diferencia entre el porcentaje de voto obtenido por los diferentes partidos en las elecciones del jueves y el porcentaje de escaños conseguidos con esos votos en la Cámara de los Comunes.

UK 2015 Efecto mayoritario

Un Parlamento para Inglaterra

Tras el resultado del referendum escocés parece que a los políticos de Londres no se les ha ocurrido otra cosa que darle más poderes al gobierno y al parlamento regional con la finalidad de saciar a los independentistas, como si a un independentista le saciara algo que no fuera la independencia.

Pero el hecho de entregar nuevos poderes a Escocia agudiza una de las paradojas del sistema político parlamentario: la cuestión de West Lothian. El Parlamento del Reino Unido está compuesto por diputados elegidos por los habitantes de las cuatro naciones, pero tres de ellas tienen gobiernos autónomos regionales y poderes sobre los que las instituciones del Reino Unido no pueden decidir.

La cuarta nación, la inglesa, no tiene instituciones regionales, de forma que todos sus asuntos y un buen puñado de leyes que solamente les afecta a ellos se deciden en el Parlamento del Reino Unido y son decididas, valga la redundancia, por diputados ingleses, pero también por los galeses, norirlandeses y escoceses, mientras que los ingleses no pueden inmiscuirse en cuestiones transferidas a las instituciones regionales.

Una injusticia patente a la que todavía no le han dado solución. Ahora el Primer Ministro Cameron ha propuesto que, dentro del Parlamento del Reino Unido, solamente los diputados ingleses voten las leyes que solamente van a afectar a Inglaterra, como alternativa a constituir instituciones regionales ingleses, no queridas por los ciudadanos y que salta el hecho histórico de que el Parlamento y el Gobierno del Reino Unido son de Inglaterra con jurisdicción extendida a las otras naciones. Otros han propuesto reforzar la autonomía municipal o volver a la idea rechazada de las regiones administrativas para dotar de un poder autónomo del de Reino Unido a los territorios y habitantes del Reino de Inglaterra.

Esta peculiaridad británica no lo es tanto y de hecho se da en España, aunque casi nunca se ha hablado de ella.

Diseño constitucional y margen de maniobra

Muchos le reclaman a Rajoy el gesto de gallardía que David Cameron tuvo en su momento y que autorice el referendum catalán como el Primer Ministro británico lo hizo con el escocés. Además de cuestiones ideológicas y de saber político, hay un problema de diseño constitucional que normalmente se obvia y que hace que Rajoy tenga mucho menos margen de acción que Cameron.

El Reino Unido no tiene una constitución como nosotros la entendemos, esto es, un texto jurídico al que se le otorga la primacía dentro del ordenamiento y que, como es el caso de España, requiere mayorías grandes para ser reformado, mayorías superiores a las que son necesarias para aprobar una ley.

La Constitución Británica es una constitución abierta, pues se encuentra en varias leyes y en numerosos usos y costumbres a los que se les han otorgado el rango de constitucionales. Además esta constitución es flexible, esto es, no se necesitan mayorías superiores para realizar una reforma constitucional que las que se precisan para aprobar una simple ley, de modo que si hay una precepto constitucional que produce algún callejón sin salida a la vida colectiva, se puede reformar sin que haya que reunir ninguna mayoría estrambótica y concediéndole, lógicamente, un gran poder a las minorías.

Por el contrario no tiene sentido el control de constitucionalidad de las leyes, ya que una ley inconstitucional modificaría la propia constitución (con unas excepciones recientísimas) y le concede un poder constituyente permanente a quien detente la mayoría en el legislativo, lo cual en España da algo más que miedito, habida cuenta del uso que se le da al Real Decreto-Ley.

Nada es perfecto y todo sistema, incluso cada tipo de constitución, presenta sus ventajas y desventajas. En el caso que nos ocupa, el de los referendos de secesión, la flexibilidad constitucional británica le ha concedido consecuentemente a Cameron un margen de maniobra del que carece Rajoy incluso si fuera su voluntad hacer algo y no esperar a que todo pase.

Cualquier salida que quiera permitir el referendum catalán tiene que pasar forzosamente por la reforma de la Constitución. Hay propuestas ingeniosas pero caen en un exceso de formalismo y por tanto rápidamente en el fraude de ley o en el fraude de Constitución más bien.

La cuestión del referendum catalán es política y por tanto solamente puede ser asumida jurídicamente cuando el orden jurídico aún no está formado o se puede transformar: en el momento constituyente. Eso sí, al final ganaría el “no” a la independencia.

Argumentos recíprocos antisecesionistas

Dentro del argumentario general según el cual a los territorios españoles con movimientos secesionistas no les conviene la independencia es que los nuevos estados no podrían entrar en la Unión Europea ya que otros estados vetarían su ingreso para no alentar el secesionismo dentro de su propio territorio.

Sabemos que en Escocia es probable que se celebre un referéndum sobre su independencia del Reino Unido, asunto que merece alguna entrada específica. Ya se ha comenzado a utilizar este argumento sosteniendo que España vetará el ingreso de Escocia en la Unión Europea si se independiza del Reino Unido (cosa que ahora no es tan deseable como antes, dicho sea de paso).

Es un argumento algo simple, ya que si bien un país puede intentar para el ingreso de una antigua región convertida en estado independiente, entonces tiene que justificar que los socios comunitarios deben perder las ventajas que sus empresas tienen en aquella región independizada, ventajas propias de que esa región siga perteneciendo a la Unión Europea.

En la noticia que enlazo se señala la existencia de un contraargumento jurídico, discutible pero defendible también, de que se está dando una sucesión de estados en cuanto a la pertenencia a la Unión Europea, de forma que Escocia pertenecería a la Unión continuando con la pertenencia que ya adquirió el Reino Unido. Argumento iusinternacionalista que sin duda conocen hace tiempos en tierras hispánicas.

¿Quiénes se llevarán los réditos políticos de los disturbios en el Reino Unido?

Los graves incidentes de Londres y de otras ciudades británicas han hecho que en España, con algunas excepciones, los blogs y los que nos movemos por Internet distingamos claramente y expresemos la distinción entre queja y violencia gratuita, programa de cambios y destrucción por programa. Recomiendo la entrada de Jorge Galindo, que lo dice mucho mejor que yo.

Recuerdo unos incidentes graves de hace unos años en París. Como fueron calentados un tanto por el entonces ministro del Interior francés llamando ‘gentuza’ a los que quemaban centros educativos, centros sociales, tiendas o locales culturales. Eran gentuza pero parece que se sintieron ofendidos y subió la violencia.

Por esas paradojas de la vida pública, la popularidad del ministro del Interior creció y una vez en las nubes, la policía machacó a las revueltas justo antes de que llegaran al centro de la capital francesa. Hoy ese ministro es Presidente de la República.

En el Reino Unido hay dos partidos que deben estar dando saltos de alegría por la prolongación de las protestas y por la incapacidad del Primer Ministro Cameron de sofocarlas en tres días: el UKIP y el BNP. En las últimas elecciones consiguieron en conjunto un millón y medio de votos que no se tradujeron en escaños por obra y gracia del sistema mayoritario, pero que cada vez tienen más fuerza e incluso un buen puñado de eurodiputados.

Evidentemente Sarkozy no es la derecha que sí es el UKIP y el BNP, pero de las revueltas y del justificado miedo que generan pueden sacar beneficio personas y tendencias muy diferentes. Los conservadores de Cameron deberían atajar el problema no ya sólo porque es su obligación (que es lo principal), sino también porque puede echarles del poder por décadas gracias al ya mencionado sistema mayoritario.

Hay cosas que sólo puede hacer un gobierno de derecha (o de izquierda)

El gobierno del conservador David Cameron está preparando el mayor recorte de los últimos cincuenta años en el Reino Unido. Dice la información de prensa que la dimensión de la Royal Air Force será proporcionalmente, dentro del ejército británico, la que tenía antes de la Primera Guerra Mundial.

Siempre ha pensado que hay determinadas reformas impopulares que solamente pueden hacer gobiernos de determinada orientación política. En España la reconversión industrial de los años ochenta fue realizada por el gobierno socialista de primera generación de Felipe González; pese a que tuvo que aguantar una fuerte presión social en las zonas afectadas, su posición le sirvió para llevar a cabo algo que a un gobierno de derecha le hubiera costado muy caro.

Por el contrario, si en el Reino Unido un gobierno de izquierda hubiera recortado tan sustancialmente el presupuesto de Defensa, le hubieran reprochado una actitud ‘blandengue’ y ‘poco firme’ para defender la seguridad nacional. Como lo ha hecho un gobierno conservador (el primer ministro y el ministro de defensa lo son), a los que se le supone una actitud positiva hacia las fuerzas armadas, entonces no habrá más que críticas puntuales porque nadie piensa que puedan poner en peligro la capacidad militar del Reino Unido.

[Al redactor de La Vanguardia: Inglaterra es una ‘nation’ del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, esto es, no es un estado y ni siquiera tiene gobierno regional, como sí lo tienen Escocia, Gales e Irlanda del Norte]