Del uso de la política extranjera para la política española

Desde que se celebró la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales en Francia hay muchas personas que hacen una lectura para la política española, de lo que ha sido un acontecimiento de la política francesa. Evidentemente los sistemas políticas y las dinámicas de estos son comparables, pero siguiendo una metodología y buscando lo comparable, no realizando valoraciones sobre equiparaciones que en muchas ocasiones son arbitrarias y en otras además son falsas.

Además estas aplicaciones lineales, porque sí, de los acontecimientos extranjeros a nuestra política permiten todo tipo de contradicciones, porque se aprovecha cualquier resultado para legitimar las posiciones propias. Y en estos tiempos de Postverdad, desdecirse que no rectificar es posible hacerlo sin vergüenza alguna.

Veamos un bonito ejemplo.

Cuando Matteo Renzi, entonce jefe de gobierno en Italia, vio como su propuesta de reforma constitucional eran rechazada por los italianos, presentó su dimisión como Presidente del Consejo de Ministros y como líder del Partido Democrático.

El eurodiputado español Pepe Blanco comentó este acontecimiento en su cuenta de Twitter poniéndolo en paralelo con la dimisión y regreso de Pedro Sánchez. La marcha que se presumía definitiva de Matteo Renzi la calificaba de lección. Era el 5 de diciembre.

Ayer fueron las primarias para el liderazgo del Partido Democrático. Matteo Renzi se presentó y ganó, desdiciendo la lección que según Pepe Blanco había dado.

Pero el eurodiputado gallego no ha visto una contradicción, sino que se ha congratulado de que Renzi hiciera lo contrario a lo que él consideró ejemplar en diciembre y le dedicó otro tweet donde aparece la palabra fetiche de los aparatchiks del PSOE:

¿Dónde está la multitud?

El País publicó un pequeño reportaje fotográfico titulado “Multitudinario entierro de un mafioso en Roma“.

He visto las fotos un montón de veces y me cuesta reconocer la multitud de la que habla El País. Sí, hay gente, pero es el número normal de asistentes a cualquier entierro o funeral en una parroquia española.

Este entierro ha tenido cierta polémica, pero ésta no se ha debido al número de asistente, sino a la ostentación en los medios utilizados y a la descarada reivindicación de la vida del delincuente fallecido.

El Mundo publica la noticia, incluyendo un vídeo con planos más amplios donde no se ve ninguna multitud de dolientes, clientes y familiares.

 

1992

1992
Estos días he visto la serie italiana 1992. Trata de los acontecimientos políticos en los que se inició el final del sistema político italiano existente desde la Segunda Guerra Mundial y surgió lo que vino a llamarse la “Segunda República Italiana”.

Ambientada en Milán, con varios personajes de existencias entrecruzadas, nos lleva por las investigaciones judiciales (“Mani pulite”) que supusieron el final de la Democracia Cristiana y del PSI, la forma de actuar del empresariado, los primeros pasos de la Liga Norte y especialmente la base moral sobre la que se edificó el ascenso político de Silvio Berlusconi.

Cada uno de los diez episodios de esta primera temporada tienen un buen ritmo, terminando todos “arriba”. Cada uno de los personajes tiene su historia, su desarrollo y no son meros vehículos de una narración general, especialmente cuando la mayoría (salvo los “públicos”) son personajes que representan un arquetipo. La ambientación es excelente.

Exportando cabezas coronadas

Con ocasión de la muerte de la reina Fabiola, ex reina de los belgas, me he preguntado qué españoles o españolas han sido monarcas o consortes de monarcas en otras monarquías. Sin ánimo de ser exhaustivo he comenzado la andadura en los Reyes Católicos.

Los varones, son monarcas por título propio, mientras que todas las mujeres son consortes de monarcas varones. Solamente señalamos en el caso de los monarcas por título propio los principales territorios extranjeros que estuvieron bajo su corona y ni aquellos, como los muchas posesiones italianas, que formaban parte de la Corona y se heredaban normalmente.

Descendencia de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón
Catalina (1485-1536), reina de Inglaterra
Juana I (1479-1555), duquesa de Borgoña y condesa de Flandes
María (1482-1517), reina de Portugal
Isabel (1470-1498), reina de Portugal

Descendencia de Felipe I y Juana I
Leonor (1498-1558), reina de Portugal
Carlos (1550-1558), emperador del Sacro Imperio
Isabel (1501-1526), reina de Dinamarca
Fernando (1503-1564), emperador del Sacro Imperio, rey de Hungría, rey de Bohemia
María (1505-1558), reina de Hungría y Bohemia
Catalina (1507-1578), reina de Portugal

Descendencia de Carlos I
María (1528-1603), emperatriz del Sacro Imperio

Descendencia de Felipe II
Catalina Micaela (1567-1597), duquesa de Saboya

Descendencia de Felipe III
Ana María Mauricia (1601-1666), reina de Francia
María Ana (1606-1646), emperatriz del Sacro Imperio

Descendencia de Felipe IV
María Teresa (1638-1683), reina de Francia
Margarita (1651-1673), emperatriz del Sacro Imperio

Descendencia de Felipe V
Mariana Victoria (1718-1781), reina de Portugal
Felipe (1720-1765), duque de Parma
María Antonieta Fernanda (1729-1785), reina de Cerdeña

Descendencia de Carlos III
María Luisa (1745-1792), emperatriz del Sacro Imperio
Fernando I (1751-1825), rey de las Dos Sicilias

Descendencia de Carlos IV
Carlota Joaquina (1775-1830), reina de Portugal
María Luisa Josefina (1782-1824), reina de Etruria y duquesa de Parma
María Isabel (1789-1848), reina de las Dos Sicilias

No pertenecientes a la dinastía reinante
Eugenia de Montijo (1826-1920), emperatriz de los franceses
Fabiola de Mora y Aragón (1928-2014), reina de los belgas

¿Por dónde crece el Partito Democratico?

En las elecciones italianas de 2013, ganó la coalición encabezada por el Partito Democratico, con poco margen sobre la liderada por el partido de Berlusconi y sobre el partido de Grillo, que fue la formación considerada individualmente más votada.

El gran triunfador de esas elecciones no fue quien estaba en condiciones de formar gobierno, sino el partido populista. A pesar de las dificultades los del Partito Democratico consiguieron formar gobierno, pero estaban estancados.

Un golpe de mano interno, de los que en España a nivel nacional parecen imposibles, en el que el máximo órgano entre congresos del PD aprueba la necesidad de un cambio de timón en el gobierno, convierte a Renzi en Presidente del Consejo de Ministros.

Italia noviembre 2014 Ipsos
Italia noviembre 2014 Ixe
Como muestran estas dos encuestas de noviembre, Renzi ha conseguido que hacerse con todos los votos del descompuesto partido centrista de Mario Monti, pero que le dio expresión política a un porcentaje nada despreciable del espectro político. Junto a ello recibe votos del centro-derecha y unos pocos de la opción populista que se está disolviendo con el paso del tiempo.

Frente a la permanente tentación de los líderes y de las bases del centro-izquierda de hacer giros a la izquierda, donde no hay nadie y los que están lo tiene todo copado, Renzi ha sabido abrir el PD al centro, donde está la mayoría. Mientras tanto Pedro Sánchez girando.

Un espejo de la sociedad italiana

El M5S de Beppe Grillo afirma ser como la gente corriente, ser como el italiano medio. El 88% de sus parlamentarios electos tienen titulación universitaria, porcentaje diferente del tanto por ciento que lo tiene entre la población italiana. De hecho la posesión generalizada de estudios superiores se ha convertido en una seña de identidad y no seré yo quien lo critique, pero no deja de llamar la atención esta asimetría tan evidente entre lo que se dice ser y lo que se es realmente.

Sensatez o insensatez

Desde el lunes se han publicado todo tipo de análisis sobre los resultados de las elecciones italianas. La mayoría coinciden en la difícil situación creada por el empate entre las tres principales fuerzas y en lo significativo que son los millones de votos recibidos por Berlusconi y Grillo.

De los italianos se ha dicho de todo, como de los andaluces, porque no han votado lo que otros han pensado que debían votar. Se nos ha vendido la brillantez del gobierno de Monti y el espontáneo apoyo popular que éste tenía, cuando la realidad ha sido muy diferente y los votos cosechados es una humillación tanto para él como para quienes le patrocinaron.

A Italia, como a España, le han dado un plan para salir de la crisis. Ese plan implica severas medidas que han de ser aceptadas para conseguir un bien para el país y lo que es más importante, para la mayoría de los ciudadanos. Tanto Italia como España van viendo como esas medidas no provocan el efecto deseado en el plazo señalado, ni en las diversas ampliaciones del plazo, sino que lo que hacen es agravar el problema.

Las decisiones pueden ser bienintencionadas e incluso técnicamente inapelables, pero en los resultados es donde encuentran su única justificación cierta. Los italianos, y los españoles, no vivimos mejor que cuando comenzamos con este paquete de medidas y, lo que hunde la moral, es que no tenemos perspectivas de vivir al menos igual en los próximos.

Si lo sensato es querer garantizar una vida peor y sin perspectivas de mejorar, no debe extrañar a nadie que los resultados sean insensatos. Quizá sea el momento de repensar la sensatez de una política sin resultados.