Ampliando el campo de batalla

No es sobre el librito de Houellebecq. Una jugada inteligente de Syriza ha sido trascender lo económico dentro de sus negociaciones comunitarias. Grecia no ha perdido sus votos en el Consejo, ni su capacidad de veto en los temas que requieren unanimidad, de modo que han optado no negociar en exclusiva sobre la deuda, sino sobre las sanciones a Rusia y cientos de temas más en los que cualquier gobierno comunitario tiene que tomar decisiones.

Naturalmente los votos de Grecia dentro de los procesos ordinarios de toma de decisiones son insuficientes para bloquear nada, salvo cuando se requiere la unanimidad. Lo que el gobierno griego quiere que a algunos les cueste Dios y ayuda sacar adelante medidas que favorece a su país sin pasar antes por la caja de los países endeudados.

Tsipras está esperando obviamente a España. España y Grecia juntos podrían constituir el germen de una minoría de bloqueo a la que podrían unirse Italia, Portugal, Chipre e Irlanda y tener ya el 25% de la población. Una minoría que podría parar decisiones uniéndose a los que están en contra, siempre que no se atiendan algunas de sus condiciones.

El gobierno griego tiene las jugadas pensadas y lo que ha hecho es ampliar el campo de batalla. Ahora no solamente hay que negociar la deuda, sino otras decisiones que se daban por descontadas. Solamente le falta a Tsipras conseguir aliados con fuerza poblacional dentro de la Unión Europea.

Nuevo escenario político en Irlanda

El peculiar sistema electoral de Irlanda, con su voto transferible, le proporcionó una gran victoria en 2011 a uno de los dos partidos tradicionales irlandeses, el Fine Gael (76 escaños) sobre el partido que más veces ha formado gobierno, el Fianna Fáil (20 escaños).

Después de rescate y de muchos problemas derivados que los dos principales partidos han tenido que gestionar, ha aparecido también en la República de Irlanda un tercero contendiente que pretende romper el aparente bipartidismo (realmente el Fianna Fáil ha sido casi hegemónico) y las encuestas llevan meses poniéndolo por delante. El partido emergente de 2011, el Laborista (37 escaños), pagará los platos rotos propios y ajenos en las próximas elecciones.

La diferencia entre la versión española, el partido de Pablo Iglesias, y la irlandesa es que el tercer partido irlandés no es de nuevo cuño, sino más antiguo que la misma república y el único que mantiene actividad política en los dos lados de la frontera interirlandesa: el Sinn Féin.

A pesar de que las encuestas lo sitúan en primera posición, sus opciones reales dependerá de la distribución territorial de ese voto que hasta ahora no ha sido uniforme dentro de la República, concentrándose en el norte y en algunas zonas del sur de la isla, así como la vuelta o no al voto tradicional de la mayoría de irlandeses que normalmente no entienden su país sin estar gobernado por el Fianna Fáil.

Solución nuclear

El otro día, en Twitter (enlace no encontrado), Eduardo Robredo Zugasti insinuaba que el tratamiento que los países europeos denominados peyorativamente PIIGS no sería el mismo si estos poseyeran una capacidad disuasoria superior, en concreto, si poseyeran armas nucleares.

Imaginemos por un momento que en Grecia, en vez de gastarse un cantidad indecente de dinero en unos Juegos Olímpicos para que los estadounidense alimentasen su ego patriótico, grandes puentes o en el establecimiento de un mastodóntico sector público, lo hubieran invertido en un simpático programa nuclear y como resultado de éste, estuvieran en posesión de algunas cabezas listas para ser montadas en los misiles que les hemos vendido para defenderse de nuestros también aliados, los turcos.

Los griegos, si hubieran malgastado el dinero correctamente y no en burbujas crediticias, podrían sentarse y esperar que nadie se atreviese a desestabilizar un sistema con unos aparatitos tan peligrosos. Podría pedir que se le dieran préstamos a fondo perdido, no fuera a hacerse con el poder algún populista, ultranacionalista o pirado aupado por la crisis económica que pensase en serio que las armas nucleares existen para ser utilizadas contra los enemigos, político, culturales o económicos de los helenos.

Las armas nucleares, además, tienen el problema de que casi no hay cadena de mando para activarlas: no necesitas decenas de generales fieles, regimientos de soldados que aguanten los bombardeos de la OTAN, ni una gran infraestructura militar, sino un único sistema de armas dependiente directamente del mando superior.

Puede que a nadie le interese exigir recortes dramáticos a un país nuclear cuyo gobierno puede tener una deriva peligrosa o caer en manos de gente poco deseable. Es por ello por lo que muchos países con potencial pero débiles frente al mundo recurren a los programas nucleares: para ser respetados.

Italia o España tienen capacidad científica y tecnológica sobrada para haber desarrollado exitosamente un programa de estos. Y señores de los mercados, tengan cuidado con los franceses, que si bien son bastante latinos, tienen armas nucleares desde hace medio siglo y tienen a una señora bastante ultra muy bien posicionada en las encuestas para hacerse con la Presidencia de la República.

Secularidad gaélica

El Arzobispo de Dublín, perteneciente a una jerarquía ciega a los abusos de los pederastas gaélicos, ha dicho algo que sí me parece razonable, ha pedido que los que pasan de la Iglesia Católicos y solamente pertenecen a ella nominalmente o para los ejercicios propios de la BBC, la abandonen o que ello se fuerce mediante unos requisitos más estrictos para el bautizo.

El jerarca católico tiene razón en pedir un poco más de compromiso a quienes permanecen voluntariamente dentro de su organización religiosa. Es un paso adelante en un país como Irlanda en el que Catolicismo e identidad irlandesa se han solapado continuamente, un paso delante de la autonomía de lo religioso de lo social y de lo social de lo religioso.

En España los obispos españoles se quejan continuamente de lo poco afectos, en sus acciones concretas, que son los que forman parte de ella, pero no se atreve a ser estricto, es más comete el ridículo de evitar las inscripciones de ‘apostasías’, es decir, no quieren que se refleje que alguien se va de su comunidad aún estando estas personas manifiestamente separadas del Catolicismo. Y es que el Catolicismo español se quiere basar en cifras y no en creencias.

La reelección automática del Ceann Comhairle

Del seguimiento del proceso electoral irlandés y de su escrutinio, he sacado el conocimiento de algunas cosas (soy un ignorante para deleite de mis críticos). Una curiosa y que, por tanto me ha llamado la atención, es que hay un diputado que no se somete a la reelección una vez disuelta la cámara baja.

Este diputado es el Presidente del Dáil Éireann [molan los nombre gaélicos], cuyo cargo recibe el nombre gaélico de Ceann Comhairle. Una vez convocadas las elecciones esta persona, salvo que se retire voluntariamente, es automáticamente reelegida en la circunscripción por la que lo fue en las elecciones tras las cuales accedió al cargo.

Con esto se intenta garantizar la imparcialidad del Ceann Comhairle en el ejercicio de sus funciones y que, como consecuencia de alguna de sus decisiones, pague en las urnas por hacer lo que cree mejor, más justo o adecuado al Derecho.

Sin duda ésta es una medida de protección de las minorías a través de la inmunidad política, por una legislatura más, del Presidente de la cámara baja. Aunque pienso, en mi maldad, que esta disposición constitucional tiene su reverso tenebroso porque el Ceann Comhairle podría ser absolutamente partidista y tendencioso en sus decisiones y precisamente porque no teme el juicio de las urnas.

Al final uno llega a la conclusión de que, en último extremo, las instituciones se mantienen a flote por la ‘vergüenza torera’ o, dicho de un modo más fino, porque a poca gente le gusta quedar en evidencia y por unas convenciones sociales de educación y tradición.

Euromedia parlamentaria

El otro día, cuando hacía la simulación del Congreso con 700 diputados, Franesco se preguntaba por qué no 7000 diputados. Aparte de que una cámara de varios de miles es más inoperante que un congreso de un partido, la cuestión es que nuestro número de miembros de la cámara baja, comparado con nuestro entorno de la UE, es muy bajo.

El aumento de la proporcionalidad, según esta hipótesis, tendría como propio un aumento del número de diputados (eliminando el Senado, claro). España se encuentra en el penúltimo puesto en la ratio entre parlamentario de la cámara baja y habitantes.

Finalizado (casi) el recuento en Irlanda


Si no nos fijamos en algunos flecos que aún quedan en Galway East, los irlandeses han terminado hoy su infinito recuento electoral gracias a su proporcionalidad con voto transferible (si este sistema proporcional de voto transferible monta tales jaleos en un país pequeño y con poco poblado como Irlanda, puede ser tremendo en otros sitios).

Pues de después de muchas cargas de la página de la RTÉ parece que podemos dar por definitivos estos resultados y pasar al siguiente capítulo: la formación del gobierno. Los resultados son estos y, en lo principal, no cambian respecto al análisis que hacíamos el pasado lunes.