La duda sobre las elecciones griegas

Todos están empeñados en animarnos este 2015 con elecciones, referendos y mil momentos más. A los que nos gustan las noches electorales, estamos de enhorabuena por la convocatoria de elecciones en Grecia para finales de septiembre.

Los únicos que pueden aguarle una fácil reelección a Tsipras son los disidentes de su propio partido. Pablo Simón mantiene que los cortos plazos hasta las elecciones y la sorpresa es un obstáculo realmente consistente que les enfrenta a la decisión entre someterse o ser barridos electoralmente.

Es un argumento fuerte, pero tampoco hemos de olvidar que los disidentes llevan toda la vida en política y alguna destreza habrán adquirido, que están organizados en una corriente interna conocida como “Plataforma de Izquierdas” y que es posible que la sorpresa para ellos, “insiders” de Syriza, puede haber sido menor.

Pueden intentar medir sus fuerzas dentro de los órganos de Syriza a la hora de definir las listas u optar directamente por una escisión. Si logran ser encabezados por alguna cara conocida y reconocida puede costarle algún disgusto a primer ministro dimisionario. No importa quién sea el que elabore el relato definitivo, porque habrá varios relatos, sino cuántos apoyan en las urnas cada relato y los disidentes de Syriza no tienen que ganar, solamente tienen que hacer daño.

Alexis Tsipras ha dejado sin discurso a Pablo Iglesias

Sin ninguna necesidad Alexis Tsipras asoció a Pablo Iglesias a su persona al invitarle a intervenir en el cierre de campaña de Syriza y oficializó lo que implícitamente se conocía: una victoria para Tsipras en la negociación de la deuda sería una victoria para Iglesias y para un Iglesias italiano. Los problemas se multiplicarían para los países y particulares que han prestado su dinero.

Tsipras aprendió tarde que meterse en la política interna de dos pesos pesados de la deuda soberana como España e Italia solamente le traería inconvenientes. En su reciente visita al Parlamento Europeo, el Primer Ministro griego pasó abiertamente de saludar al “líder de la oposición en España”. Pero el mal a los griegos estaba hecho.

Iglesias y Podemos comenzaron fuerte con el tema de la deuda y hablaron abiertamente de impago en su programa para las Elecciones al Parlamento Europeo en 2014:

PodemosDeuda2014Cuando subieron en las encuestas y ya no eran ni de izquierda ni de derecha, sino que querían la centralidad del tablero político, en el documento-base para su programa económico matizaron un poco más, sustituyendo el impago por las quitas parciales:

PodemosDeuda2015
Después del desastre de la puesta en práctica de sus propuestas en Grecia, han modificado nuevamente este eje esencial en su programa económico y apuestas por la relajación de los objetivos de déficit:

PodemosDeuda2015bis
Recuerdo la entrevista de Risto Mejide a Iglesias en la que afirmaba que en el caso de un impago todos los acreedores se pondrían tranquilamente a la cola. Después de lo sucedido en Grecia en estos días, parece que su estrategia política es errónea e intenta conjurar la derrota de Tsipras, que también es la suya, intentando decirnos que ellos siempre han mantenido lo que Pérez Rubalcaba defendía en 2011 y luego Mario Draghi se incorporó a las decisiones de la UE: el ajuste no puede comprometer el crecimiento. ¿Para esto hace falta Podemos?

Narrativa helénica

Los de Podemos tiene muy claro que construir el discurso sobre el que se articula el debate político te da una ventaja interesante sobre tus adversarios.

No olvidemos que consiguieron hacer temblar los cimientos de la comunicación política española con lo de la “casta”. Durante semanas los gabinetes de comunicación se estrujaron los sesos para sacar términos capaces de neutralizarlos.

Tuvieron que optar por una estrategia más lenta como es el desgaste por el paso del tiempo y otra más agresiva como ha sido el uso humorístico y saturante por parte de los contrarios gastó el término hasta el punto que emplearlo ahora en serio es algo ridículo.

Ahora hablan de los ”de abajo” (lo usan poco porque nadie quiere que consideren bajuno) y de la “gente”, que es un término mucho más indeterminado y hasta equívoco que “casta”.

Se ha identificado a Podemos con Venezuela por la obvia razón de que sus principales líderes han sido asesores contratados por el gobierno de Caracas. Como ya dije en una entrada anterior esta comparación no puede traer nada bueno porque Chávez, Maduro y lo bolivariano son vistos como algo de cuarta categoría por la mayoría de los españoles y porque además de Venezuela los adversarios políticos de Podemos pueden reportar todas las desgracias que quieran para minar a sus admiradores e imitadores españoles.

Podemos desciende en las encuesta desde el inicio de 2015. Y La Sexta acude nuevamente al rescate programando en su programa de más audiencia una entrevista nada crítica con Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia.

Los gobernantes venezolanos y su régimen son objeto de burla para los españoles.

En cambios los griegos despiertan en nosotros más empatía, pese o gracias a que no compartimos lengua. Es fácil sentirse como los griegos porque compartimos la misma categoría de pertenecientes de favor a un grupo selecto.

Varoufakis es una persona que sabe de lo que habla, se expresa correctamente y argumenta. No quiero decir que tenga razón y que no emplee muchas medias verdades, sino que lo que dice lo dice bien y es fácil comenzar una discusión mental como réplica a sus palabras.

Como Venezuela está asociada a Podemos, también lo está Grecia. El propio primer ministro cometió el error de meterse en la política española apoyando a Pablo Iglesias. Lo que sucede es que los dirigentes de Syriza son personas bastante más presentable y con mejores cabezas que los equivalente venezolanos, de modo que la asociación es siempre beneficiosa. Si Grecia o el gobierno griego sufren un revés, Podemos sube porque es un ataque de los poderosos contra la “gente”; si Grecia o su gobierno triunfa, es la victoria de las políticas defendidas por Podemos.

Éste es el motivo por el que defiendo que dedicar a un programa de Varoufakis, cuando hace varias semanas has hecho un monográfico sobre Grecia sacando por sorpresa a Errejón, es que trabajas sobre la asociación antes señalada de Podemos y Syriza. Por este mismo motivo es por el que bramaron los podemitas cuando Antena 3 dedica un “En tierra hostil” a Venezuela.

¿Comparte Varoufakis o Syriza el programa de Podemos? Es irrelevante. Lo importante es la identificación narrativa y las consecuencias de ésta.

Tsipras e Iglesias

TsiprasIglesiasAtenas
Pocos días antes de las elecciones griegas, Pablo Iglesias intervino en un multitudinario mitin de Tsipras. Todos los medios del mundo estaban allí para certificar que Podemos y Syriza convergían y tenían el mismo discurso ante la crisis económica. A Iglesias le interesa que en España se le viera junto a un ganador, pero cabe dudar que Tsipras calculara bien las consecuencias de esa innecesaria identificación.

La deuda griega es un problema para sus acreedores que no son otros que los ciudadanos de la Unión Europea. Pero el problema de la deuda griega palidece ante lo que sería un problema serio con la deuda española, que en caso de “default” podría provocar una caída en cascada.

Tsipras sabía que iba a ganar las elecciones y que sería el Primer Ministro. Y en vez de intentar aislar los problemas griegos del resto de los problemas continentales los vinculó, en la persona de Iglesias, sin ninguna necesidad ni electoral ni política.

Tsipras ha reprochado a Rajoy que el gobierno español estaba negociando en clave de política interna. De lo que se da cuenta Tsipras es que él fue quien introdujo la política española en su agenda y especialmente en la negociación.

Foto: eldiario.es

El amigo ruso

Podríamos trazar una región intraeuropea que comprendería el conjunto de países en los que es mayoritaria la Iglesia Ortodoxa y común el rito bizantino, con sus variedades.

Cuando se negociaba el rescate de la Unión Europea con Chipre y surgieron serias dificultades internas, apareció el fantasma de Rusia como posible alternativa a la Unión Europea para salvar a Chipre de la bancarrota.

Pero resultó que los rusos no querían rescatar a los chipriotas a un interés menor y con exigencias menos onerosas que los comunitarios. El gobierno de Rusia lo que querían era salvaguardar los intereses de miles de titulares rusos de depósitos en Chipre.

Frente a la política de la Unión Europea de seguir dando préstamos a bajísimo interés a Grecia a cambio de reformas y recortes, ha reaparecido la figura de Rusia como alternativa a las “maldades” de Bruselas.

La bajada del precio del petróleo no sitúa a Rusia en la mejor situación para prestar dinero a los mismo intereses que la UE. Si Rusia prestase dinero a Grecia no pediría recortes o reformas, porque prestaría a interés de mercado que en el caso de Grecia es un interés salvaje, impagable.

Nadie duda de que Rusia querría llevar su influencia a Grecia, pero no tiene capacidad de prestar a un interés ridículo a Grecia durante décadas. ¿Estaría Grecia dispuesta a salir de la UE y de la OTAN a cambio de asistencia financiera por parte de los jerarcas del Kremlin? ¿La Panortodoxia no tiene por ahora una vertiente política ni financiera?

20.000.000.000€ que tendríamos que pagar

Parece bastante claro que algo más de 6.600.000.000€ es lo que Grecia le debe directamente a España: el dinero que los españoles le hemos prestado directamente a los griegos. Eso es lo que ya hemos desembolsado y que perderíamos en caso de un impago total de la deuda griega y un porcentaje de esa cantidad en caso de admitir una quita.

¿Y los ya famosos 20.000.000.000€ restantes que decían que los griegos nos debían? ¿Es mentira? ¿Es verdad?

Los 20.000.000.000€ es la cuantía máxima de los avales que los españoles tendríamos que pagar en caso de incumplimiento de los griegos o de que acordasen con los avalistas una quita (porque nadie va a querer una quita si compraste algo avalado por Alemania o Francia).

La cuestión no es si nos devuelven o no 26.000.000.000€ que salieron del Tesoro Público, sino que podemos tener que pagar hasta 20.000.000.000€.

No lo valoro. Es un dato. Podríamos tener que hacer frente a una interesante factura a la que hacer frente y no, como en ocasiones se da a entender, sólo tener que conformarnos con no ver devuelto lo prestado.

La condonación de la deuda alemana de 1948 como precedente

El nuevo gobierno griego está intentando renegociar su deuda. Antes hablaban de no pagar, luego de una quita negociada, más tarde de refinanciación y ahora piden que vuelvan a darles dinero a sus bancos a cambio de comprar los bonos-basura helénicos.

Los defensores del nuevo gobierno griego afean la postura dura del gobierno alemán trayendo desde 1948 la condonación a la Bundesrepublik de la deuda del Deutsches Reich (las reparaciones de la PGM las terminaron de pagar hace cinco años).

Se quiere la condonación de la deuda alemana sin, desde luego, mencionar la situación de lo que quedó de Alemania.

Cuando sucedió esto hacía solamente tres años que había terminado la Segunda Guerra Mundial, donde el país había quedado arrasado (un destrucción de recursos, instalaciones y viviendas del 50% al 70% dependiendo de las zonas), que habían sufrido más de cinco millones de muertos y seis millones de heridos y que tenía millones desplazados desde Prusia Oriental y desde otros territorios con población alemana. No había alimentos ni combustible para pasar el invierno por decisión de las fuerzas ocupantes.

Lo que quedaba del país no tenía ninguna autoridad común propia, sino autoridades locales y progresivamente autoridades regionales, todas ellas sometidas a las fuerzas de ocupación. Una parte había sido cedida a Polonia, otros trozos a la URSS que además ocupaba una buena proporción de la zona que ahora sería el este de Alemania.

En estas condiciones se dio la condonación. Quien quiera compararse con los alemanes de 1948 debería estar dispuesto a aceptar estar en esa situación.