Sin oposición

Sarkozy 2
Un gobernante está en una situación política delicada si se dan dos circunstancias: baja su popularidad y sube la del político que se presenta como rival y alternativa a él. Sólo si se dan estas dos circunstancias el gobernante puede perder el poder.

Actualmente asistimos con gobernantes que pierden valoración pero cuya oposición y/o alternativa es aún menos valorada. El caso paradigmático está siendo Francia, donde la popularidad de Nicolas Sarkozy no deja de caer desde que asumió la Presidencia de la República, pero que tiene una oposición enfrente, el Partido Socialista Francés, aún menos querida que el Presidente.

Algo parecido pasa en España o en la Comunidad de Madrid, por sólo poner unos sencillos y cercanos ejemplos.

Censos étnicos

sarkozy
El Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy (sí, el marido de Carla Bruni), propuso la realización de un censo étnico de la población francesa. La polémica se centró en el hecho de si ese censo podía o no violar el principio de igualdad de la tradición republicana francesa.

Dicho en bruto, lo del censo étnico muy bonito la verdad es que no queda, pero  creo que como en otras ocasiones hay que ir un poco a lo que su impulsor pretende a la hora de enjuiciarlo mínimamente.

La idea básica es que la situación social de los diversos grupos étnicos que componen Francia será mejor conocida por estos censos étnicos, así como la adecuación y la efectividad de las medidas encaminadas a ayudarlos.

El conocimiento es una condición necesaria para que la actuación pueda ser efectiva y los datos de este censo podrían arrojar datos suficientes para que las políticas destinadas a las minorías puedan basarse sobre conocimientos certeros. Igualmente este censo podría permitir una mejor evaluación del efecto de esas mismas políticas en el grupo al que se dirigen. También permite conocer con más exactitud el estado de estos grupos y que la realidad de estos no se encumbra.

Varios serios problemas plantean estos censos.

1) Unos de los problemas que pueden producir los censos étnicos es fragmentar oficialmente a la ciudadanía. La idea de que la ciudadanía es una ha tenido como consecuencia práctica que los elementos que la dividían eran preteridos en los censos. Consolidar oficialmente, en los censos, que hay grupos de pertenencia relevantes y a los que uno pertenece en razón de su nacimiento, al menos da una idea de que la ciudadanía, aunque siendo una, está compuesta por una pluralidad de entidades de pertenencia no electiva.

2) Hasta ahora la desigualdad se ha establecido sobre baremos sociales, singularmente los ingresos de las personas y unidades familiares. El hecho de que se declara a un grupo en desigualdad con el resto de los grupos o el conjunto del país, harían que sus miembros automáticamente fueran desiguales.

3) La cuestión sobre qué es una etnia es de lo más espinoso, aunque cierto es que se pueden llegar a definiciones operativas. También cabe preguntarse si el grupo mayoritario recibirá alguna denominación o no. Hay que preguntarse si la pertenencia censal a un determinado grupo es voluntaria, al cumplir los criterios establecidos, o es optativa, de forma que alguien pueda “darse de baja” de ese grupo.

4) Se ha dicho que en los censos será el que quiera el que se autodefina. Eso no está mal, pero es sumamente problemático a la hora del tratamiento, excepto para evaluar la autopercepción grupal de cada cual. Si el censo no es realmente un censo, sino estadística con ocasión del censo, la verdad es que no sé cuál será su verdadera utilidad, más allá del conocimiento de los que hayan querido contestar.

5) Los defensores de los censos étnicos insinúan que es la base para la realización de acciones positivas basadas en los grupos étnicos. Yo tengo mis serias dudas sobre el sentido y la conveniencia de convertir la pertenencia étnica en un criterio a la hora de decidir sobre la aplicación de una acción positiva. Desde luego los que estarán encantados serán publicitas y especialistas en campañas electorales, que podrán realizar un trabajo más preciso después de que el Estado francés le haya hecho el trabajo de campo.

Recomiendo este artículo de “El País”.

Merkel y Sarkozy: obsesiones de Rajoy

La obsesión que tiene Rajoy con Merkel y Sarkozy sería digna de unas jornadas de psiquiatría. No hace más que decir que él está con Merkel y Sarkozy, pero a estos no se les ha escuchado con tanta asiduidad que ellos están con Rajoy, debe ser porque la Canciller alemana y el Presidente francés ganaron sus elecciones y Rajoy es un perdedor con el que nadie quiere aparecer en la foto y al que nadie le interesa en toda Europa.

Rajoy debería aprender de una vez que en España, en las Elecciones Generales, votan los españoles y no los franceses ni los alemanes. Pero lo peor es que los españoles, hace poco más de un mes han rechazado la candidatura de Rajoy y sus posicionamientos virtuales.

La teoría de que en España debemos de votar lo que otros países han votado es tan absurda como reversible. Absurda porque si ello fuera así no necesitaría votar, sino sacar unas medias de los resultados electorales en otros países y componer así nuestras Cortes Generales. Reversible, porque es posible y ha sucedido que los socialistas franceses y los socialdemócratas alemanes pueden gobernar y, en estricta aplicación de esta teoría, nadie debería votar al PP porque franceses o alemanes han votado a los partidos de izquierda.

Tampoco no tendría como referente a un político que en un año ha tirado todo su capital político y a una política que ganó las elecciones con solo 1% de ventaja (cosa que Rajoy no sabe qué es) y que tiene a los “pérfidos” socialdemócratas en su gobierno.

Atacando a los sindicatos

Una serie de asociaciones liberales, posiblemente teledirigidas desde el Palacio del Elíseo, han conseguido reunir de entre cinco mil a diez manifestantes contra la huelga del transporte que está azotando a Francia estos últimos días como protestas a las reformas del hiperactivo Presidente Sarkozy.

Una huelga para ser efectiva tiene que ser molesta, porque de lo contrario no serviría para nada. Cuando los huelguistas son trabajadores de un servicio público el perjudicado no es solamente el empresario sino sobre todo los usuarios, que son los que harán que el empresario se mueva en sus posiciones. Es evidente que una huelga en un servicio público, como es el transporte, perjudica a muchas personas que no les va ni les viene el conflicto laboral, pero de allí a pedir la derrota de los sindicatos hay un abismo, ¿por qué?

Los sindicatos no son entidades angélicas, más bien, tienen defectos y algunos graves, pero lo que sí está claro es que se deben a su público, esto es, a los trabajadores que representan. Si los sindicatos en una batalla crucial son derrotados, ya no habrá nadie que articule los intereses de los trabajadores con la fuerza del número.

Paralelamente nadie se acuerda de las organizaciones empresariales, de la forma de actuar como grupo de presión, de los medios que emplean para modelar o variar la voluntad popular según su interés. Si la estructura sindical cae, estaremos en manos de unos empresarios que no sólo nos les interesa los servicios públicos, sino que lo que desean es adueñarse de ellos para dar una prestación de pena a un precio de lujo.

Maquillaje político francés

Francia es un país reconocido internacionalmente como la primera potencia en cuanto a moda, complementos y cosméticos respecta. Ahora ha llevado la técnica cosmética a la política con una habilidad inusitada, aunque no es la primera vez que esto se intenta tanto en Francia como en otros países del mundo.

El Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, ha sorprendido a algunos medios nacionales e internacionales con la elección de los miembros de su gobierno y de los más altos puestos en la administración francesa. Sarkozy pretende redimirse de sus polémicas reacciones ante los disturbios en los barrios periféricos de París y Marsella, que fueron tenidos por muchos como catalizador decisivo para subir la intensidad de estos disturbios.

Ahora Sarkozy ha decidido poner a una descendiente de inmigrantes marroquíes al frente del Ministerio de Justicia y a otro hijo de la inmigración como Secretaria de Estado de Ciudades.

Estos nombramientos quedan bien, políticamente correctos y dan una impresión de multiculturalidad “prima facie”, pero cualquiera que conozca mínimamente los entresijos de un gobierno y de una administración sabe que para que el cambio sea verdaderamente decisivo hay que modificar también otras escalas del gobierno y la administración, menos vistosas pero más importantes tanto en el plano técnico como en el decisorio.

Cuando no se quiere que nada cambie, a estas personas se les pone en el vértice del poder, abrumadas de papeles y actos protocolarios, teniendo que delegar continuamente en un conjunto de asesores que son quienes deciden realmente, sea por el volumen de lo que tienen que hacer como por la falta de experiencia que tienen para desempeñar cargos de tamaña importancia. Si a Sarkozy le hubiese interesado un cambio de verdad, hubiera situado a muchos de estos representantes de las minorías y de otros grupos sociales en puestos de tercer y cuarto rango, adquiriendo la experiencia necesaria para que cuando llegasen a la cúspide del poder y la administración francesa no se vieran aturdidos como estos van a verse.

Es obvio que a Sarkozy no le interesa el cambio verdadero, pues lo ha dejado claro en sus anteriores responsabilidades y con el programa que se ha presentado. Esta operación no es reconocer a todos los franceses el derecho a participar de la dirección de su país, sino que solamente es una operación de maquillaje. Un maquilla de colorido local para distraer la atención.

Sarkozy ya es Presidente

Sarkozy se merece ya ser un tema estrella en mis escritos, porque voy a volver a hablar de él. Hoy ha tomado posesión como Presidente de Francia, con ese protocolo de religión laica y monarquía republicana con el que los franceses saben rodea a su más alta magistratura. El fragmento de su discurso que he podido oír se acerca mucho a la temática que me gustaría que los políticos de la izquierda española empleasen; le he oído hablar de grandeza, de cumplir con la palabra dada, de identidad, pero todo ello con serenidad democrática, con templaza que hace que la firmeza no pueda convertirse en arbitrariedad.

Sarkozy y el olvido del pasado inmediato

Sarkozy promete como presidente ‘rehabilitar la autoridad, el mérito y el honor de la Nación’. Ésta es la portada de “El Mundo” hoy. Ya he dicho que Sarkozy me cae bien y que lo mismo le hubiera hasta votado, pero estas palabras me han producido algunas consideraciones.

Los últimos doce años la Presidencia de Francia ha sido detentada por un miembro de su mismo partido, la UMP; muy mal lo ha tenido que hacer Jacques Chirac para que su compañero de partido tenga de rehabilitar el país. Añadamos a esto el dato de que durante los doce años de mandatos de Chirac, ocho han sido con mayorías parlamentarias del partido de Sarkozy.

Si Francia necesita una rehabilitación algo habrá tenido que ver Sarkozy, pues el partido que dirige ha gobernado Francia y él mismo ha sido ministro de Economía y del Interior.