Descubriendo un prejuicio electoral

Se han celebrado las primarias de “Los Republicanos”, el partido mayoritario de la derecha francesa. Ha sido un éxito de participación ya que al ser primarias abiertas podía votar en ellas cualquier ciudadanos que se acercarse, pagase dos euros y firmara una declaración de adhesión a los principios del partido. Han votado cuatro millones de personas y como anticipo de la movilización electoral no está nada mal. Todavía queda la segunda vuelta en las que se enfrentarán el ex primer ministro Fillon con Juppé, quien fue su ministro de Asuntos Exteriores.

No sé si será una sensación personal o es más extendida, pero tiendo a pensar que quien logre pasar a la segunda vuelta contra Le Pen será el próximo Presidente de la República Francesa. Todos recordamos aquellas Presidenciales de 2002 donde un Chirac acorralado recibió más del 80% de los votos gracias a tener como contrincante en la segunda vuelta a Jean-Marie Le Pen.

Esto sería lo normal. Pero llevamos muchos acontecimientos fuera de lo normal, o lo de esperable, o de lo sensatamente deseable, como para dar por hecho que las primarias de “Los Republicanos” realmente eran la elección de quien habrá de ser el Jefe de Estado francés.

Es posible que el nuevo Presidente de Francia se elija en la primera vuelta

Ayer publicaba una entrada donde simplemente daba cuenta de una encuesta sobre las Elecciones Presidenciales Francesas (2017) que acababa de conocer. El gráfico de la encuesta es éste:

Francia Presidencia Encuesta
Lo que más me llamaba la atención es que el actual Presidente, François Hollande, no se encontraba entre los dos candidatos con mayor estimación de voto, de forma que en unas hipotéticas elecciones con ese resultado Hollande no pasaría a la segunda vuelta y perdería, en la primera, cualquier opción de ser reelegido.

No señalé que la encuesta planteaba dos posibilidades según el candidato de los Republicanos fuera Sarkozy o Juppé, aunque en cualquier de las dos circunstancias ganarían la primera vuelta. Lo llamativo es que la derecha francesa es que ellos tiene la costumbre de presentar unos cuantos candidatos a la Presidencia y que sean los ciudadanos el que elijan al que ha de pasar a la segunda vuelta y unificar a todos bajo su candidatura.

El elemento perturbador es que en cualquier de las posibilidades la ultraderechista Marie Le Pen pasaría a la segunda vuelta. Si la derecha francesa hiciera lo de siempre, presentar en este caso a sus dos candidatos, existiría la posibilidad que la segunda vuelta fuera Marie Le Pen contra el por ahora desahuciado Presidente Hollande.

Lo más probable es que la derecha francesa presente a un único candidato fuerte para no correr riesgos en la primera vuelta. Si se mantiene el actual escenario, sea Sarkozy, Juppé o Hollande el que consiga pasar a la segunda vuelta, recibirá el apoyo unificado tanto de derecha como e izquierda, porque si Le Pen consigue entrar en la segunda ronda el Presidente se elegirá en la primera (como sucedió como la elección Chirac/Le Pen en 2002).

Hollande no pasaría a la segunda vuelta en las Presidenciales francesas

En la última encuesta publicada sobre la Presidencia de la República Francesa, François Hollande no conseguiría pasar a la segunda vuelta, esto es, ser uno de los dos candidatos más votados, en ninguno de los dos escenarios planteado por la empresas demoscópica.

Francia Presidencia Encuesta
Fuente: electrograph.com

Contando manifestantes a la española

Buena parte del informativo del mediodía de Antena 3 ha estado dedicado a la manifestación o marcha republicana de París.

Comenzó Matías Prats hablando de cientos de miles de manifestantes. Los enviados especiales que entraban en directo desde la capital francesa iban aumentando en cada una de las intervenciones el número de manifestantes hasta el millòn y medio. Al finalizar el bloque Matías Prats lo dejó en algo más de un millón. Bajó con la misma arbitrariedad que subió.

Los organizadores no han dado datos hasta pasadas las cinco de la tarde. La primera cifra oficial está entre 1,3 y 1,5 millones. Las preguntas son: ¿de dónde estaban sacando sus datos en Antena 3? ¿si no hubieran cerrado el bloque de noticias hubieran dado dos o tres millones de manifestantes? ¿si en París, cuya área metropolitana tiene más de doce millones de habitantes, se alcanza en una manifestación de unidad el millón, no será el tiempo de revisar nuestras cifras en las pretéritas manifestaciones españolas de unidad?

Exportando cabezas coronadas

Con ocasión de la muerte de la reina Fabiola, ex reina de los belgas, me he preguntado qué españoles o españolas han sido monarcas o consortes de monarcas en otras monarquías. Sin ánimo de ser exhaustivo he comenzado la andadura en los Reyes Católicos.

Los varones, son monarcas por título propio, mientras que todas las mujeres son consortes de monarcas varones. Solamente señalamos en el caso de los monarcas por título propio los principales territorios extranjeros que estuvieron bajo su corona y ni aquellos, como los muchas posesiones italianas, que formaban parte de la Corona y se heredaban normalmente.

Descendencia de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón
Catalina (1485-1536), reina de Inglaterra
Juana I (1479-1555), duquesa de Borgoña y condesa de Flandes
María (1482-1517), reina de Portugal
Isabel (1470-1498), reina de Portugal

Descendencia de Felipe I y Juana I
Leonor (1498-1558), reina de Portugal
Carlos (1550-1558), emperador del Sacro Imperio
Isabel (1501-1526), reina de Dinamarca
Fernando (1503-1564), emperador del Sacro Imperio, rey de Hungría, rey de Bohemia
María (1505-1558), reina de Hungría y Bohemia
Catalina (1507-1578), reina de Portugal

Descendencia de Carlos I
María (1528-1603), emperatriz del Sacro Imperio

Descendencia de Felipe II
Catalina Micaela (1567-1597), duquesa de Saboya

Descendencia de Felipe III
Ana María Mauricia (1601-1666), reina de Francia
María Ana (1606-1646), emperatriz del Sacro Imperio

Descendencia de Felipe IV
María Teresa (1638-1683), reina de Francia
Margarita (1651-1673), emperatriz del Sacro Imperio

Descendencia de Felipe V
Mariana Victoria (1718-1781), reina de Portugal
Felipe (1720-1765), duque de Parma
María Antonieta Fernanda (1729-1785), reina de Cerdeña

Descendencia de Carlos III
María Luisa (1745-1792), emperatriz del Sacro Imperio
Fernando I (1751-1825), rey de las Dos Sicilias

Descendencia de Carlos IV
Carlota Joaquina (1775-1830), reina de Portugal
María Luisa Josefina (1782-1824), reina de Etruria y duquesa de Parma
María Isabel (1789-1848), reina de las Dos Sicilias

No pertenecientes a la dinastía reinante
Eugenia de Montijo (1826-1920), emperatriz de los franceses
Fabiola de Mora y Aragón (1928-2014), reina de los belgas

Los nombres del mal

La hipótesis Sapir-Whorf en su versión más radical mantenía que la lengua constituye la realidad, mientras que otras formulaciones han ido graduando a favor de la autonomía de la realidad la relación entre estas dos instancias.

Lo que me parece innegable, sin querer entrar en la polémica, es que en la labor interpretativa y valorativa siempre que utilicemos una lengua, nuestras valoraciones se harán dentro del mundo de significado que esa lengua otorgue a los términos. Entiendo que esto puede extenderse más allá de las lenguas a las concepciones culturales compartidas por comunidades de lenguas diferentes.

Interpretar la realidad es algo que hacemos por medio del lenguaje y de la lengua o lenguas que manejemos. Las palabras tienen significados y muchos de ellos tienen connotaciones negativas o positivas en algún sentido o en varios.

Si hablamos de “Estado” todos pensamos en un territorio, con sus fronteras, con su bandera, con su himno con letras (y no como nosotros), con sus instituciones más o menos funcionales y con una población. Un Estado nos parece algo legítimo, sobre lo que reposamos unas expectativas.

Las cabezas pensantes francesas se han dado cuenta de que llamar “Estado Islámico de Irak y Siria” a la panda terrorista que opera por el Kurdistán y a caballo de Irak y Siria no es más que regalarle la legitimidad que nuestra cultura común le otorga al término “Estado”.

Los palestinos llevan década pidiendo su reconocimiento como Estado y parece que poco a poco están conquistando su último bastión, que son los aliados occidentales. Sacrificios, concesiones y mucha diplomacia, además de terribles errores, están consiguiendo lo que a otros se les ha dado automáticamente. Por no hablar sobre los kurdos.

Y no estoy confundiendo reconocimiento formal con reconocimiento informal, pues no estamos hablando de cuestiones jurídicas sino de comunicación, interpretación y pura política. Llamar “Estado” a una organización es hacerla Estado y por eso los que no reconocen a Palestina y al Kurdistán nunca los llaman Estado.

No son un Estado, son un conglomerado de integristas religiosos y de señores locales de la guerra que se han unido para aprovecharse de la debilidad del gobierno iraquí. Los franceses a los que cita el Lluís Bassets proponen utilizar el acrónimo árabe (DAESH), porque les parece que el árabe no lo entiende nadie (en mi ciudad la mitad de la población sí) y porque dicen que tiene matices cacofónicos.

Lo que hay es que llamarlo grupo terrorista, fuerzas terroristas y cosas similares y ni darle legitimidad estatal y ni mucho menos una referencia geográfica, que en eso el Gobierno francés sí tiene mucha razón.

Cosas sobre el debate francés

Vi buena parte del debate de anoche entre los dos candidatos a la Presidencia de la República Francesa. Como buen todólogo hispánico no renuncio a opinar, que es gratis y a una persona más ignorante que yo les ha servido para ser ministro de Educación.

Para empezar hay que decir que la idea del Canal 24 Horas de TVE fue muy buena y por el seguimiento en Internet creo que consiguió juntar delante de la televisión a la comunidad hispánica de frikis de la política.

El debate fue entretenido gracias a que los dos candidatos podían interrumpirse y lo hacían con gusto. El tiempo dedicado fue amplio, como precisa un debate así cada cinco años, y que hubo periodos de refriega y otros de explicaciones bastante prolijas por los dos candidatos.

En el aspecto de imagen hay que decir que hay que darle unos cuantos premios a la persona que eligió las gafas de Hollande, pues no hay mejor manera de llevar gafas sin que se noten demasiado que la que lució en candidato socialista.

La estrategia de Hollande, con todas las encuestas a favor, era la de no cometer fallos y golpear a Sarkozy cuando se pusiese a tiro. Sarkozy lo hizo y fue sacudido en varias ocasiones. Al todavía Presidente se le notaba demasiado que necesitaba los votos de Le Pen y él mismo lo confesó, produciendo en condiciones normales una movilización mayor del voto anti Le Pen.

Sarkozy se esforzó, como han hecho todos los dirigentes europeos que han caído, en culpar de sus decisiones a los demás. Hollande solamente tenía que esperar a que todo el mundo se hiciese la pregunta sobre quién había gobernado Francia en los últimos cinco años para que le suceda a Sarkozy como a esos otros dirigentes: ser jubilado por las urnas.