Lo de Cataluña (XIII): La Europa de los microestados

En los debates en torno a la integración europea se han acuñado términos como la “Europa de los mercaderes” o la “Europa social”, hoy asistimos al intento de hacer nacer la “Europa de los microestados”. Una Europa cada vez integrada, a pesar del Brexit, donde las decisiones se hacen en común, donde hay voluntad de desarrollar una política exterior y de defensa integrada no es del gusto del gran actor geopolítico europeo que está donde nace el sol.

Las independencias de las regiones más ricas tiene enormes ventajas para Rusia. Aumenta el número de actores cada cual con una nueva agenda, con sus peculiaridades y nuevos asuntos que para algo uno es independiente. Se debilitan los Estados actuales. Las sociedades ricas solamente están dispuestas a invertir en su propia riqueza y cosa como el gasto en Defensa está mal visto y es poco pijo-guay, de modo que cada rublo ruso destinado a lo militar, tendrá menos euros para contrarrestarlos. En ese gallinero siempre habrá un Estado o varios dispuestos a ser el abanderado de Rusia porque son tan pequeños y poca cosa que necesitan apoyo externo para sobrevivir.

La hipotética independencia de Cataluña, Euskadi, Saboya, Silesia, Provenza, Bretaña, Córcega, Flandes. Valonia, Lombardía, el Véneto, Baviera, Renania, Escocia, Gales y Moravia (por citar algunos casos) es el sueño de la política exterior europea, que en vez delante a unos futuros Estados Unidos de Europa puede encontrarse con los Microestados de Europa, una cutre reedición en el siglo XXI del Sacro Imperio.

La diferencia con 2002

La primera vuelta de las Presidenciales francesas de 2002 fueron una tamaña sorpresa. El ultraderechista Le Pen quedaba segundo, superando por estrecho margen al socialista Jospin, de modo que la Presidencia habrían de disputársela entre Le Pen y Chirac.

Normalmente en las elecciones a dos vueltas, los dos candidatos aumentan sustancialmente los votos porque reciben apoyos que en la primer vuelta fueron a otros candidatos. En la segunda vuelta de 2002 Le Pen subió muy poco (no llegó al 1%), mientras que Chirac alcanzó un 82,21%.

Las encuestas para las elecciones de este año, en las que se da por seguro el pase a la segunda vuelta de la candidata ultraderechista e hija del anterior candidato, Marie Le Pen, añaden una novedad interesante. Independientemente de que el adversario sea el centroizquierdista Macron o el centrederechista Fillon, Le Pen llega de media al 40% en la segunda vuelta, cuando en la primera estiman que estará ligeramente por debajo del 25%. Esto quiere decir que al menos tendrán un 15% de votos o dicho de otra forma por cada diez franceses que piensan votar a Le Pen en la primera vuelta, dieciséis se lo plantean en la segunda.

Habrá una concentración en el candidato no ultraderechista que se dispute El Eliseo con Le Pen, sin duda. Pero esa concentración no será ni de lejos comparable a 2002. Le Pen y sus ideas se han convertido en segunda preferencia, lo cual es muy importante en un sistema político como el francés, y además han roto el cordón sanitario impuesto años antes.

La normalización de la ultraderecha como opción electoral es un cambio sustancial.

La Presidencia de la República y el partido naciente

Las encuestas parecen indicar que Emmanuel Macron será el próximo Presidente de la República Francesa, si hacemos caso de que todas las encuestas publicadas aseguren que él y Marie Le Pen será quienes se disputen El Eliseo en la segunda vuelta (otra cosa es quien es el más votado en la primera vuelta).

El peculiar sistema política francés hace que el Presidente tenga preeminencia si su partido cuenta además con mayoría parlamentaria, mientras que si es otro partido el que tiene la mayoría parlamentaria (se da la famosa “cohabitación”), entonces se ve restringido a sus estrictas funciones constitucionales.

Le Pen cuenta con un partido curtido y experimentado. Macron lo está construyendo con retazos de socialistas y de los sectores centristas de la derecha francesa. Lo normal es que en las elecciones legislativas de un mes después su partido puede hacerse con una mayoría que refuerce al recién electo Presidente, pero dependerá de la cohesión, organización y la necesidad de apoyos para la segunda vuelta de las legislativas el alcance de su poder.

Macron tiene un partido en construcción y que todavía no ha sido probado. Es cierto que nacer a la sombra del poder, ayuda mucho, pero será interesante contemplar cómo se desarrolla el partido del Presidente.

Descubriendo un prejuicio electoral

Se han celebrado las primarias de “Los Republicanos”, el partido mayoritario de la derecha francesa. Ha sido un éxito de participación ya que al ser primarias abiertas podía votar en ellas cualquier ciudadanos que se acercarse, pagase dos euros y firmara una declaración de adhesión a los principios del partido. Han votado cuatro millones de personas y como anticipo de la movilización electoral no está nada mal. Todavía queda la segunda vuelta en las que se enfrentarán el ex primer ministro Fillon con Juppé, quien fue su ministro de Asuntos Exteriores.

No sé si será una sensación personal o es más extendida, pero tiendo a pensar que quien logre pasar a la segunda vuelta contra Le Pen será el próximo Presidente de la República Francesa. Todos recordamos aquellas Presidenciales de 2002 donde un Chirac acorralado recibió más del 80% de los votos gracias a tener como contrincante en la segunda vuelta a Jean-Marie Le Pen.

Esto sería lo normal. Pero llevamos muchos acontecimientos fuera de lo normal, o lo de esperable, o de lo sensatamente deseable, como para dar por hecho que las primarias de “Los Republicanos” realmente eran la elección de quien habrá de ser el Jefe de Estado francés.

Es posible que el nuevo Presidente de Francia se elija en la primera vuelta

Ayer publicaba una entrada donde simplemente daba cuenta de una encuesta sobre las Elecciones Presidenciales Francesas (2017) que acababa de conocer. El gráfico de la encuesta es éste:

Francia Presidencia Encuesta
Lo que más me llamaba la atención es que el actual Presidente, François Hollande, no se encontraba entre los dos candidatos con mayor estimación de voto, de forma que en unas hipotéticas elecciones con ese resultado Hollande no pasaría a la segunda vuelta y perdería, en la primera, cualquier opción de ser reelegido.

No señalé que la encuesta planteaba dos posibilidades según el candidato de los Republicanos fuera Sarkozy o Juppé, aunque en cualquier de las dos circunstancias ganarían la primera vuelta. Lo llamativo es que la derecha francesa es que ellos tiene la costumbre de presentar unos cuantos candidatos a la Presidencia y que sean los ciudadanos el que elijan al que ha de pasar a la segunda vuelta y unificar a todos bajo su candidatura.

El elemento perturbador es que en cualquier de las posibilidades la ultraderechista Marie Le Pen pasaría a la segunda vuelta. Si la derecha francesa hiciera lo de siempre, presentar en este caso a sus dos candidatos, existiría la posibilidad que la segunda vuelta fuera Marie Le Pen contra el por ahora desahuciado Presidente Hollande.

Lo más probable es que la derecha francesa presente a un único candidato fuerte para no correr riesgos en la primera vuelta. Si se mantiene el actual escenario, sea Sarkozy, Juppé o Hollande el que consiga pasar a la segunda vuelta, recibirá el apoyo unificado tanto de derecha como e izquierda, porque si Le Pen consigue entrar en la segunda ronda el Presidente se elegirá en la primera (como sucedió como la elección Chirac/Le Pen en 2002).

Hollande no pasaría a la segunda vuelta en las Presidenciales francesas

En la última encuesta publicada sobre la Presidencia de la República Francesa, François Hollande no conseguiría pasar a la segunda vuelta, esto es, ser uno de los dos candidatos más votados, en ninguno de los dos escenarios planteado por la empresas demoscópica.

Francia Presidencia Encuesta
Fuente: electrograph.com

Contando manifestantes a la española

Buena parte del informativo del mediodía de Antena 3 ha estado dedicado a la manifestación o marcha republicana de París.

Comenzó Matías Prats hablando de cientos de miles de manifestantes. Los enviados especiales que entraban en directo desde la capital francesa iban aumentando en cada una de las intervenciones el número de manifestantes hasta el millòn y medio. Al finalizar el bloque Matías Prats lo dejó en algo más de un millón. Bajó con la misma arbitrariedad que subió.

Los organizadores no han dado datos hasta pasadas las cinco de la tarde. La primera cifra oficial está entre 1,3 y 1,5 millones. Las preguntas son: ¿de dónde estaban sacando sus datos en Antena 3? ¿si no hubieran cerrado el bloque de noticias hubieran dado dos o tres millones de manifestantes? ¿si en París, cuya área metropolitana tiene más de doce millones de habitantes, se alcanza en una manifestación de unidad el millón, no será el tiempo de revisar nuestras cifras en las pretéritas manifestaciones españolas de unidad?