Salarios e incentivos

La canciller alemana ha estado de visita en España. Merkel ha manifestado un fuerte respaldo al Presidente del Gobierno y este respaldo ha puesto de los nervios al principal partido de la oposición, ya que Merkel siempre ha sido su referente de lo que había que hacer y de lo que había que evitar.

Además de reafirmarse en varias posiciones anteriores sobre el control de déficit y del endeudamiento, así como rectificar otras como los ataques a los socios comunitarios (que podían haberle costado carísimo a la propia Alemania), la canciller alemana ha sugerido el cambio del modelo salarial en España y pasar de unas retribuciones condicionadas al incremento del IPC a unas retribuciones condicionadas al incremento de la productividad de la empresas y a los beneficios de ésta.

Como no podía ser de otra manera, el Presidente de la CEOE (via Escolar) se ha puesto en contra porque este sistema retributivo cambiaría radicalmente la forma de trabajar y los ingresos por beneficios en la mayoría de las empresas españolas. El ideal español es el siguiente: a los empleados hay que exigirles como si fueran los dueños y pagarles como si fueran funcionarios o menos aún. Cuanto más productivos y más beneficios tuviera la empresa, mayor es la ganancia del empresario mientras que el trabajador no ve diferencia en que la empresa vaya mejor. De camino, dada la estructura poco capitalizada de la mayoría de las empresas españoles, el empresario mete a costa de la empresa su casa, el coche y el viaje vacacional que toque.

Pienso en los incentivos que los empresarios españoles pueden encontrar en un sistema generalizado de incentivos: ninguno. Sería ganar menos cuando haya más beneficios, cosa que ahora no pasa, y pagar menos cuando no los haya, cosa que ya pasa.

Merkel

Parte de la derecha más mediática ve en la Canciller alemana la guía de la salida de la crisis en nuestro país, pero no se dan cuenta de algo o no quieren darse cuenta. Merkel es la Canciller alemana y defiende los intereses alemanes, de sus empresas y sobre todo de sus bancos.

Merkel defiende la economía alemana pese a quien pese y las recetas que despacha a otros países son recetas con las vistas puestas únicamente en la economía alemana, como es su obligación. A ella le eligieron para hacer esto y nosotros hemos de ser consciente de su trabajo y no pensar que cuando recomienda algo a alguien lo hace por el bien del recomendado, sino puede que le esté procurando el mal para producir un bien a los suyos.

Los bancos alemanes se apuntaron a las burbujas inmobiliarias en España e Irlanda y compraron derivados hipotecarios, es decir, asumieron parte del riesgo de las operaciones hipotecarias en España e Irlanda. Cuando su riesgo se convierte en realidad, los bancos alemanes acuden a su gobierno para que les garantice el pronto pago de lo que habían comprometido y, una vez que su gobierno lo ha conseguido, todos se marchan dejando al país en cuestión (por ahora Irlanda) en la quiebra.

La deuda privada contraída para con los bancos alemanes en determinados países nada tienen que ver con el gasto público, las prestaciones sociales u otros aspectos de esos países. Los bancos alemanes prestaron dinero por la misma causa que los bancos locales y los promotores se lanzaron a meter dinero en el suelo: mucha ganancia y en poco tiempo. Lo que hace el gobierno alemán es intentar que los bancos alemanes no asuman el riesgo de las operaciones emprendidas, con total libertad y sin ninguna coacción, todo ello financiado con dinero público.

Alguien está fallando mucho

Supuesto: en 2006, una agencia de calificación, de esas que se están haciendo tan famosas para todos los ciudadanos en estos días, otorga la máxima calificación a una emisión de deuda de un país en títulos a diez años. Ahora cambia la calificación para esos mismos títulos teniendo en cuenta las nuevas circunstancias económicas. ¿No debería haber valorado esta posibilidad hace cuatro años para títulos a diez años?

A modo de opinión, os remito a la segunda página de la carta que Merkel y Sarkozy han enviado al Presidente de la Comisión Europea y al Presidente del Consejo Europeo sobre la revisión del papel de las agencias de calificación.