Cuatro ideas desde el silencio

Unas brevísimas reflexiones sobre las Elecciones Presidenciales en los Estados Unidos:

1) La candidatura con más votos ha sido la del Partido Demócrata. Dado que el Presidente es quien tiene más votos presidenciales, el voto popular no tiene valor polític,o aunque sí epistemológico a la hora de hacer consideraciones sobre el electorado estadounidense. Quizá habría que centrarse en el electorado de los cinco estados que han cambiado su sentido del voto respecto a 2008 y no en reflexiones generales.

2) Las encuestas han fallado estrepitosamente. Algunos parecieron barruntar algo, pero no lo explicitaron claramente. Últimamente el caso del voto oculto está dando la vuelta a demasiados resultados cantados (Brexit, Sorpasso o Colombia) como para empezar a mejorar los instrumentos de análisis.

3) El Partido Republicano tiene el Congreso; Trump la Presidencia. Supongo que se pondrán de acuerdo rápidamente y realizarán una agenda republicana, con elementos reconocibles del Presidente. Lo demás está por ver, especialmente la política exterior.

4) Muchas personas, que pertenecen a la mayoría social, no quieren que las cosas cambien esencialmente. Allí y aquí. Cuando Rajoy habla de “sentido común” habla de eso.

Equilibrios territoriales en un sistema federal

En los momentos constituyentes de los Estados Unidos uno de los debates fundamentales consistió como conseguir darle garantías y pesos a los estados más pequeños frente a los estados mayores, más poblados, con mayor representación en virtud de ésta.

La solución que se alcanzó fue el denominado “Compromiso de Connecticut”, de acuerdo con el cual el Congreso tendría dos cámaras legislativas, la Cámara de Representantes y el Senado. La Cámara de Representantes sería elegida de acuerdo con el peso poblacional de cada estado, mientras que cada estado tendría dos senadores, independientemente de su población.

El Senado, con un poder muy amplio, era no solamente la garantía de la presencia de los estados en el gobierno federal (hasta la décimo séptima enmienda los senadores eran normalmente designados por las legislaturas estatales), sino que permitían el equilibrio entre los estados más pequeños y los estados más grandes.

Estados Unidos tiene cincuenta estados con un población muy desigual, desde los más de veinticinco millones de habitantes de California, el más poblado, hasta el poco menos de medio millón de Wyoming. Esto ha generado una barrera protectora de los pequeños hacia los grandes, de modo que el mero peso poblacional no elimine la voluntad de cada uno de los estados, aunque hay quien opina que ha generado el pecado contrario.

Los cinco estados más poblados de los EUA (California, Texas, Nueva York, Florida y Illinois) representan al 36,25% de la población (Censo de 2010) y el 10% del Senado. Los diez más poblados (los anteriores junto a Pensilvania, Ohio, Michigan, Georgia y Carolina del Norte) son el 53.31% de los habitantes de los Estados Unidos y tiene el 20% de los senadores.

Por el contrario los cinco estados menos poblados (Wyoming, Vermont, Dakota del Norte, Alaska y Dakota del Sur suman el 1,08% de los habitantes y tienen el 10% de los senadores. Los diez menos poblados (los anteriores junto a Delaware, Montana, Rhode Island, New Hampshire y Maine) representan al 2,87% de los residentes y tienen el 20% de los votos en el Senado.

La mitad de los estados más poblados contienen al 82,4% de los habitantes, mientras que los veinticinco menos poblados al 14,7% (no suman 10% porque el Censo incluye a los teritorios que no son estados como el Distrito de Columbia, Puerto Rico o Guam).

Si miramos otros modelo federal podemos contemplar el de Alemania y su Bundesrat. Los estados federados (Länder) no tienen la misma representación y ésta depende de la población, aunque las diferencias entre los más poblados y los menos poblados no son enormes. En el Bundesrat hay 69 votos posibles, y el estado con menos población, que es Bremen, tiene 3 votos y el que más, Renania del Norte-Westfalia tiene seis.

El artículo 51.2 de la Ley Fundamental establece que cada Land tiene, por lo menos, tres votos. Los Länder de más de dos millones de habitantes tienen cuatro; los de más de seis millones, cinco y los de más de siete millones, seis. De esta forma se mantiene equilibrio tal que para llegar a los 35 votos necesarios para tener mayoría absoluta sería necesario unir a los siete estados más poblados (con el 77.40% de la población), de los dieciséis de la Federación. Representando el 27.49% de los habitantes, los estados menos poblados pueden crear tanto una minoría de bloqueo, como una mayoría alternativa.

En dos entradas nos hemos preguntas si el federalismo organizativo del PSOE era verdadero o solamente nominal y si realmente en la actualidad, con el gobierno de los barones, realmente era una confederación.

La organización territorial del PSOE da preeminencia al número de militantes (aquí sí valen para algo aunque sea para ser números) sobre consideraciones territoriales. Las principales federaciones regionales suman solamente tienen que ponerse de acuerdo y pescar a algún disidente de otras federaciones para tener el control pleno de la organización. Se ha visto muy claramente como andaluces, castellano-manchegos y extremeños así lo han hecho durante la megacrisis del PSOE.

El PSOE no tiene mecanismos de protección de las minorías, ni de las federaciones con menos militantes, de hecho de existir, que no existe, es un federalismo tan asimétrico que parece más una sumisión a las regiones meridionales por parte de las septentrionales.

En el PSOE no hay federalismo, sino el dominio de las regiones más fuertes sobre las menos fuertes. No hay ningún mecanismo ni minoría de bloqueo de la “Fuerza del Sur”, ya que una mayoría simple confiere el poder absoluto. Es un ordeno y mando de una minoría grande que controla toda la organización como si realmente lo demás no fueran entidades diferentes, sino filiales. La inexistencia de garantías estatutarias han hecho realidad un peligro que hoy se concreta para Euskadi, Illes Balears, Cantabria, Castilla y León, Región de Murcia o La Rioja.

Y sí, los equilibrios territoriales son democráticos, como las garantías de las minorías y las votaciones en las que se requieren mayoría cualificadas. Tan sometidos están a lo central, que es lo andaluz, que la propiedad de todos los inmuebles del PSOE es de la organización nacional, así como los depósitos bancarios (y las deudas). La única forma de mantener una unidad es garantizar la indemnidad del más pequeño, porque en caso contrario no encontrará motivos para permanecer.

Sobre la crianza de cuervos

La derecha norteamericana ha estado coqueteando desde finales de los sesentas con frikis conservadores, predicadores, paleoconservadores y un puñado de racistas para ampliar la base electoral y de camino avivar el miedo de la clase media blanca, que ha sido el principal sostén electoral de los republicanos.

Los conservadores británicos se han servido durante décadas de los euroscépticos y de la idea de que “Europa ens roba”. Una estrategia que servía para identificar a los laboristas con una política de asentimiento ante Bruselas, culpar de todos los males del país a las políticas comunitarias y conseguir un trato especial dentro de la Unión Europa con la tonta idea de que una nueva concesión iba a apaciguar a los euroscépticos para siempre.

Donald Trump es el candidato de los republicanos a la Presidencia de los Estados Unidos y los ciudadanos británicos han votado por salir de la Unión Europea. “Cría cuervos y te sacarán los ojos” debería ser el límite a todos aquellos “genios” políticos que consideran que alimentar a los extremos para beneficiarse de ellos o para dividir al adversario es una gran idea. Aquí tenemos dos ejemplos de los logros políticos conseguidos por este camino.

¿Y si abandonan al candidato?

Hace dos días publicaba Roger Senserrich un artículo en el que exponía sintéticamente la situación catastrófica en la que se encuentra la campaña de Trump y cómo los demócratas han comenzado a darle como no lo hicieron sus competidores en las primarias del GOP.

Mientras leía este artículo me preguntaba qué era lo que los jerarcas republicanos tenían que hacer a partir de ahora. Naturalmente su capacidad y poder está en entredicho en cuanto no han sido capaces de evitar que uno de los peores candidatos imaginables fuera el nominado por su partido. Pero seguramente buena parte de los comités del partido republicano se preguntan qué pasos deben tomar hasta noviembre.

Trump se ha montado sobre un discurso que él no ha inventado, sino que estaba allí. Era el discurso elaborado por los locutores de radio conservadores, por las webs y blogs de la misma tendencia, la narrativa del “Tea Party” (con sus diferencias) y que numerosos políticos republicanos han utilizado para ganar primarias y elecciones en determinados sitios movilizando a la base más dura de la derecha estadounidense. Esa amalgama de racismo, conservadurismo, liberalismo de salón y patrioterismo que ha servido para llevar a las urnas a un grupo fundamental para desequilibrar la balanza electoral, ahora se ha convertido en el centro de los republicanos.

Lo primero que deberían hacer los líderes republicanos es dejar de apoyarse en los sectores más a la derecha para marcar la diferencia, porque son ellos los que tienen la costumbre de ir a votar en las primarias, de modo que puede que se encuentren candidatos como Trump en el futuro y para todos los niveles del Gobierno.

Lo segundo que olvidarse de la campaña para la Presidencia y ver cómo Hillary destroza a su candidato. Una campaña desastrosa y una derrota épica (a lo Goldwater con una desventaja de 22,58%) puede disuadir a muchos seguidores de Trump en el futuro de seguir su camino. Si el Partido republicano apoya a su candidato con todos los medios y es derrotado honrosamente, entonces esto solamente será el inicio. Deberían recordar que después del desastre de 1964, consiguieron la Casa Blanca en 1968

Y lo último es concentrarse en ganar representantes y senadores. Si mantienen el dominio de las dos cámaras de Congreso, da igual que sea Hillary la Presidenta, que tendrá que pactar con ellos su agenda, aunque esto es difícil pues el voto al Presidente arrastras en muchas ocasiones el voto al representante y al senador.

En definitiva, a los republicanos les conviene una buena derrotar y salvar los muebles en el Congreso, siempre que consigan deslindar las dos campañas.

Write-in candidate

Los dirigentes del Partido Republicano no saben cómo quitarse de encima a Trump, hasta el punto de que se habla sin tapujos de la quiebra del GOP. Por lo visto ninguno de los candidatos que todavía tienen algún respaldo son o bien realmente competitivos (Rubio) o bien visto por el Partido (Cruz). Los demás candidatos de las primarias han ido cayendo en el proceso de selección que son estas larguísimas elecciones.

El otro día pensaba que lanzar un nuevo candidato tiene enorme dificultades sobre todo legales, ya que en muchos casos los plazos de constitución de candidaturas y demás requisitos pueden haber precluido hace semanas. La único solución sería promover a un write-in candidate, esto es, alguien cuyo nombre se escriba en la papeleta aunque no haya presentado formalmente su candidatura.

En 1952, sin tiempo para registrar la candidatura a las primarias republicanas de Eisenhower optaron por promoverlo como write-in candidate y ganó en New Hampshire. El stablishment republicano podría retomar esta estrategia y poner en la lucha electoral un nuevo candidato, que recogiese los delegados de los retirados y los que están por retirar, y que entrase en la campaña con la aureola de la espontaneidad ciudadana de escribir su nombre en la papeleta.

No sé cómo estás la regulación de los write-in candidates en cada estados y en cada comité del GOP, pero si fuera posible es una de las cosas posibilidades que se me ocurren de tener a alguien que pueda pararle los pies a Trump y ser competitivo contra los demócratas.

La muerte que puede romper los equilibrios

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos está compuesto por nueve jueces y su cargo es vitalicio. Con tan pocos jueces y sin un mandato con término, la posibilidad de proponer un juez (que corresponde al Presidente) es uno de los momentos estelares de cualquiera de los presidentes, ya que dejan una herencia en el órgano judicial que se encarga de la interpretación de la Constitución.

Los jueces suelen esperar que esté en la Casa Blanca un Presidente cercano a ellos para presentar su renuncia, de modo que un liberal es sustituido por un liberal y un conservador por un conservador y la correlación de posiciones se mantiene. Cuando un juez muere dentro del mandato de un Presidente de signo político contrario, éste tiene la posibilidad de alterar la correlación de posiciones.

El juez Scalia ha muerto. Scalia era el mayor representante del ala conservadora. Un Presidente liberal tendrá la oportunidad de nombrar un juez que mueva ligeramente hacia la izquierda al Tribunal Supremo, aunque la necesidad de confirmación por parte de un Senado con mayoría republicana obligará a acordar una figura jurídica tibia. Cambiar un gran conservador por un tibio es en sí un triunfo.

Actualización: dice el líder de la mayoría republicana en el Senado que no tienen ningún intención de confirmar a nadie antes de las Elecciones Presidenciales con la intención, obvia, de tener un Presidente republicano que sustituye a Scalia por otro gran conservador. Que si los republicanos pierden el Congreso y los demócratas conservan la Casa Blanca, un candidato tibio les podría parecer una bendición dentro de un año.

¿Por qué Clinton teniendo menos votos obtiene los mismos delegados que Sanders?

PrimariasNH
Se han celebrado las famosas primarias de New Hampshire y los votantes han decidido que Bernie Sanders gane su segundo estado con 151.584 votos (60.4%) frente a los 95.252 votos (38%) de Hillary Clinton.

Pero lo que se deciden en los caucuses y en las primarias son los delegados y ahí la cosa ha quedado empatada, porque Clinton consigue en New Hampshire quince delegados, la misma cantidad que Sanders pese a que el senador ha conseguido una ventaja de más de veinte puntos.

¿A qué se debe? Seis de los quince delegados de Clinton son los llamados “superdelegados”, esto es, miembros de la Convención Demócrata que lo son por los cargos que desempeña (o desempeñaron) y por tanto no son elegidos en las primarias.

El estado de New Hampshire tiene seis de estos superdelegados (la gobernadora, un senador demócrata, un representante demócrata y tres miembros del Comité Nacional Demócrata) y los seis se han comprometido con Hillary Clinton. Por ello estos seis más los nueve electos hacen que en este estado Clinton y Sanders realmente hayan empatado.