Un nuevo retraso histórico

La derecha española es hija de dos complejos. Uno de superioridad respecto de la mayoría de los españoles, incluyendo en el desprecio a los que engaña para que les apoya pese a que se ríe de ellos. El otro complejo de la derecha española es de inferioridad, de España respecto de los países más desarrollados de Europa y claro como ellos no van a ser los responsables, por más que hayan gobernado secularmente el país, la culpa recae en los gobernados que son de determinada manera y que no se puede hacer otra cosa.

Desde que el Partido Popular ganara las Elecciones Generales en 2011 estamos asistiendo a cómo España se queda, una vez más, atrás en materia energética. Con un conjunto de excusas a cual más inverosímil se desmontó el programa de incentivos a las energías renovables (con la ayuda de un fraude puntual amplificado) y hasta se busca desincentivar por vía impositiva la producción de energía para el autoconsumo.

Alemania, tradicional ejemplo, no sólo ha declarado el fin de sus centrales nucleares, sino que ha lanzado un gran programa para abastecerse de energías renovables. España, por el contrario, busca seguir dependiendo de combustibles que no tenemos y en el mejor de los casos reabrir un programa nuclear que es prescindible. El daño que el Presidente Rajoy y el ministro Soria le están haciendo a España en esta materia se medirá en décadas.

Petropresupuestos

PetroPresupuestos
El 14 de octubre pasado “The Economist” publicó el gráfico que preside esta entrada, que fue ampliamente comentado en numerosos webs y blogs.

El gráfico indica qué precios del petróleo necesitaban cada uno de los países indicados para tener los ingresos previstos según los cuales habían determinados sus gastos, en definitiva, a cuánto debía estar el barril de petróleo para cuadrar el presupuesto.

Muchos de estos países han diseñado sus políticas a todos los niveles, desde la social a la exterior, pensando que los precios del petróleo se mantendrían altos. Muchos de ellos han sacrificado tener una política recaudatoria moderadamente sensata; otros han emprendido grandísimos programas de gasto.

Pensaban que el petróleo les daría la utopía: impuestos bajos de hecho o de Derecho, altos niveles de servicios y fuertes inversiones.

¿Dónde está Noruega? Noruega está entre los quince principales países productores de petróleo con casi dos millones de barriles al día. A la vez mantiene una fuerte presión y fiscal y calcula el equilibrio presupuestario, desde 1987, sin tener en cuenta las aportaciones petrolíferas, de forma cuando dicen tener superávit o déficit lo tendrían en la misma cuantía si mañana se quedasen todos sus yacimientos. Desde el Libro Blanco del años 2001 se legisló que el superávit del petróleo y de la industria petrolera, toda estatal, se dedica a las pensiones por jubilación.

Noruega no tiene un petropresupuesto, esto es, sus políticas no dependen de que el precio del barril de petróleo se mantenga por encima de determinado precio. Es cierto que es lógico que algunos países tienen que recurrir, a día de hoy, a contar con los ingresos del petróleo para cuadrar su presupuesto, pero otra cosa muy diferente es que lo hagan a precio como los que el cuadro indica para Irán, Venezuela o Rusia.

Si un país necesita que el barril permanezca a más de cien dólares asume un alto riesgo y, además, se convierte en un potencial desestabilizador internacional, ya que las crisis normalmente ayudan a que los precios suban y cuando menos se mantengan.

Cuando paliar la pobreza no es una buena gestión

Las reacciones a la muerte de Hugo Chávez nos indican que ha desaparecido alguien que efectivamente ha marcado una nueva política en América Latina, después de que parecidas “recomendaciones” políticas y económicas a las que ahora nos aplican destrozaran lo poco que tenían muchos de esos países. Publicaban en Politikon una valoración del gobierno de Chávez que me gustaría comentar.

La entrada parte de la idea de que se puede comprar a millones de votantes: esta compra de votos recibe el nombre de populismo. La dificultad que tiene cualquier definición del populismo, que no sea la hipostasis de un hecho concreto, es poder diferenciar entre votos según las preferencias del votante y los incentivos y la llamada compra de votos. Como pista, solamente se habla de compra de votos cuando los votantes pertenecen a las clases más débiles de una sociedad y votan a favor no ya de intereses sino de necesidades.

La segunda idea sobre la que se desarrolla el argumento es que en los países con importantes ingresos provenientes del petróleo y otros recursos naturales ese pueblo susceptible de ser comprado valorará más los beneficios inmediatos que una buena gestión.

Los mismos datos que publican en su entrada evidencian la enorme cantidad de venezolanos que vivían en la pobreza y en la pobreza severa antes del gobierno de Chávez y en la inestimable ayuda que tuvo en el alza de los precios del petróleo en los mercados internacionales. Los datos, con una notable mejora, siguen siendo preocupantes.

La tercera tesis implícita de la entrada es que una buena gestión implicaba no atajar la pobreza y la pobreza severa a favor de unas medidas de fondos o estructurales. En definitiva, una buena gestión hubiera sido tomar decisiones que asumían que la mitad de la población de Venezuela siguiera en la pobreza aunque el precio del petróleo, de su petróleo, subiera por las nubes.

El problema es que esta tesis no es puramente ideal, sino que fue llevada a la práctica por gobiernos anteriores con un fracaso tan mayúsculo que facilitó el acceso de Chávez al poder y su permanencia refrendada en las urnas. Lula no siguió precisamente, como se afirma, una política social de carácter socialdemócrata o social-liberal sino con programas como el destinado a acabar con el hambre y a otorgar escrituras de propiedades a todos los que habían ocupado territorio de favelas marcó un distribución de la riqueza, y hasta la creó, nada más comenzar su mandato.

Es curioso que el populismo solamente parece darse y por tanto estudiarse en ciertos países, pero comportamientos muy similares (con el agravante de utilizar una masa de trabajadores cercana a servidumbre), pero ejercidos por los también petroleros gobiernos del Golfo merecen otro tipo de consideraciones.

PD: Hugo Chávez es un personaje difícil de desvelar y estoy de acuerdo con @kanciller en que una calificación de su política y de lo que llaman su ‘régimen’ presenta severas complicaciones. Es una figura que tiene tantas fisuras que, al menos para mí, resulta costosa resumir en unas líneas y más en el momento presente.

Consecuencias de una política exterior irresponsable cuando se está en la oposición

Una de las obligaciones fundamentales de una representación diplomática es informar a su gobierno sobre el estado de opinión que sobre su país se tiene en donde se está trabajando. Evidentemente una buena representación diplomática no solamente recaba su información en el entorno del gobierno en ejercicio sino también en el entorno de la oposición que potencialmente puede convertirse en gobierno.

Cuando la oposición llega a ser gobierno, es posible que los gobiernos de los países que tienen representación diplomática (algo que España acostumbra poco y acostumbrará menos) tengan una idea bastante certera de lo que esos políticos han dicho sobre sus países, especialmente si las relaciones son intensas, como nosotros con los estados sudamericanos.

El Partido Popular ha estado casi ocho años haciendo mofa de la política sudamericana del ex Presidente Rodríguez Zapatero. Evidentemente no sólo el PP, sino también todo su entorno mediático y social. El insulto a los dirigentes sudamericanos, especialmente en los medios más radicales que apoyan al PP, ha estado a la orden del día y, claro, esto es algo que al receptor le gusta mucho y más cuando no depende de ti.

La desaparición de una política exterior sensata y pragmática para Sudamérica, el desmantelamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores, el sentido desprecio de la derecha española hacia muchos de los dirigentes de estos países y una serie de argumentos sobre inversiones no realizadas e insuficiencia energética en países con yacimientos petrolíferos y gasísticos hace que se comience a ver como al Gobierno de Rajoy le chuflean con expropiaciones ante las que está impotente.

YPF, China y Estados Unidos

La realidad ha dejado, en horas, incompleta mi entrada de ayer por la mañana. Parece que los Estados Unidos sí tienen intereses en el tema de YPF y esos intereses son contrarios a los de Repsol.

Lo que está claro a esta hora es que, más temprano que tarde, YPF iba a dejar de ser propiedad de Repsol, porque la empresa española pensaba venderla a una petrolera china. Esto sí que no gusta por los Estados Unidos a los cuales preocupa los movimientos comerciales chinos y que consideran que limitarle el acceso al petróleo es una forma elegante de controlar su crecimiento económico y poder político.

En esto llega el Gobierno de Argentina y decide que va a expropiar YPF por las causas ya expuestas y discutidas hasta la saciedad estos días. Los Estados Unidos muestran una inquietud formal y no le cogen el teléfono al incompetente de Margallo.

Todos menos los accionistas de Repsol que deberían, si son personas serias y que vigilan por sus intereses, terminar con la carrera profesional del Presidente y de todos los directivos por haber tensado tanto la situación como para llegar a la expropiación y, de camino, por estar negociando con los chinos e irritando a los norteamericanos.

Aliados secundarios gracias a un puerto

El Gobierno de los Estados Unidos tiene un objetivo claro en su política exterior: defender los intereses de los Estados Unidos. Es por ello que, más allá de tres formalismos, no hayan mostrado ningún interés en la expropiación de YPF.

Los Estados Unidos no consideran que sus intereses ni presentes ni futuros estén en juego o se encuentren amenazados. La política exterior de Estados Unidos no se compromete a defender primariamente intereses que no son los suyos, y muy bien que hacen.

Margallo está haciendo bien el ridículo. Lo hace porque esperaba que Clinton se pusiera a disposición de su persona por el mero hecho de ser él nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, como Rajoy esperaba un florecimiento económico por ser él el Presidente del Gobierno. Ni una cosa ni otra.

Los populares se creyeron ese cuento de la amistad atlántica que vendió Aznar mientras financiaba, con dinero público, su proyección personal en los Estados Unidos. España y Estados Unidos son aliados, pero siempre hemos de ser conscientes de que nuestra amistad es asimétrica, siendo nosotros más amigos de ellos que ellos de nosotros, porque al fin y al cabo somos aliados secundarios con una estupenda base aeronaval a las puertas del Mediterráneo, pues de lo contrario no saldríamos ni en la lista.

La difícil búsqueda de contramedidas

Uno de los problemas que tiene el gobierno de Rajoy Brey para responder adecuadamente al gobierno de Fernández de Kirchner, si por adecuado consideramos la toma de contramedidas, es la selección del cómo.

La contramedida más tradicional es intentar atacar vía arancelaria la importación de productos argentinos. Para ello hay varios problemas: el primero consiste en que la normativa arancelaria no se encuentra en manos de nuestro país sino de la Unión Europea que ya ha indicado que esto de la expropiación de YPF tiene tanto que ver con ellos como un conflicto comercial entre Namibia y Taiwan.

El segundo problema para las contramedidas es que puede que termines perjudicando a los tuyos. Dada la gran inversión española en Argentina lo más probable sea que los productos argentinos que se importen en España sean producidos por empresas españolas o con capital español, de forma que impidiéndoles exportar a España estarías perjudicando a los empresarios españoles en Argentina. Por no hablar de la situación en la que quedarían los importadores.

Tradicionalmente la otra gran medida es el bloqueo de capitales. De entrada es algo que ahora no se hace salvo en el caso de los ‘estados terroristas’ y solamente después de que se pasen más de tres pueblos (hablamos de muertos y no expropiaciones). El bloqueo de capitales tampoco tiene mucho sentido porque estos capitales no necesitan de España para nada y normalmente no están en ningún sitio, sino moviéndose por los ‘mercados financieros’.

Rajoy Brey tiene difícil encontrar contramedidas para presionar a Fernández de Kirchner y más desde el tijeretazo metido al MAEC (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación). Ahí ya no cabe la diplomacia de la cooperación y más en un estado que, como el nuestro o más, necesita liquidez e ingresos. Quizá solamente le queda la callada diplomacia, como me han cometido la gente de FRIDE hoy en Twitter.