¿Quién va a pagar por eso?

Desde que se ha conocido la expulsión de España y de las mejores selecciones (salvo Francia y Alemania) del Eurobasket, muchos están poniendo el acento en el bajísimo nivel competitivo que tendrá el campeonato continental sin Italia, Serbia, Lituania, Croacia, España, Grecia, Israel o Turquía.

Pero la pregunta clave es ¿qué televisión va a poner un euro por los derechos para emitir eso? Y aquí está la clave de todo este asunto: si el Eurobasket de la FIBA no genera ingresas, esta organización se avendrá a cambiar su postura. El segundo problema es que se organice otro campeonato europeo alternativa, como ya sucedió a principio del presente siglo en el ámbito de sus clubes y que terminó con la derrota de la FIBA.

Ajedrez y prestigio nacional

El inicio moderno del uso del deporte como vehículo de propaganda política suele situarse en los Juegos Olímpicos de 1936, celebrados en la ciudad alemana de Berlín. Seguramente ya se habían dado intentos anteriormente, pero nada tan orquestado y realmente contemporáneo como el aparato nazi de información.

No solamente por motivos ideológicos los totalitarismos han hecho del deporte un instrumento privilegiado de propaganda, sino también por motivos económicos: es barato. Conseguir ser el número uno en unas cuantas disciplinas deportivas y que ellos proyecte una imagen positiva de mi país haciendo preferible mi régimen a otros cuesta menos que tener un buen nivel de vida, altos niveles de instrucción, salud o de calidad medioambiental.

Es curioso pero los españoles hemos vivido lo deportivo en términos de dignidad nacional, explicable porque nuestro totalitarismo (realmente un estado castizo, militar y clerical) conservó dentro de sus venas esa idea que transmitió a sus súbditos pero que no supo ejecutar.

Uno de los libros que más me han dado a pensar sobre este tema ha sido Campos de fuerza, del ensayista norteamericano George Steiner. En él ataca la división del ajedrez en la que se le da más importancia que la de un mero juego, sumamente complicado, pero un mero juego. Difícil pero trivial.

Muchos españoles hemos pensado que no teníamos campeones del mundo de ajedrez porque éramos o somos un país cutre, de tercera, sin desarrollo y sin planificación para cosas importantes. Los países de verdad tienen planes para detectar a los genios del ajedrez desde pequeños, colegios adaptados a ellos y una vida encajada para ser campeones desde la más tierna infancia.

El mensaje había calado y por ello muchos, independientemente de su ideología política personal, admiraban el modelo soviético. Era un país serio y que conseguía que su magnífico himno nacional sonara en casi todas las competiciones internacionales en las que participaba. Su palmarés olímpico era espectacular y brillaba en disciplinas deportivas de puro sacrificio como era la gimnasia, pero la quintaesencia era esa abstracción absoluta, ese deporte sin desplazamiento, que es el ajedrez.

Si miramos la lista de campeones del mundo de ajedrez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial vemos que solamente dos pertenecen a países relativamente decentes, como Estados Unidos y Noruega, y el resto a la extinta URSS y a sus sucesores que no descollan en ningún índice de desarrollo humano desde que éste se creó.

Cada cual utiliza los medios que desea para hacer propaganda de uno, pero considerar que los triunfos deportivos, y menos los ajedrecísticos, hablan bien de un país y lo hace mejor y más deseable que otro es de ingenuos y nuestro país está lleno de ingenuos. No traerse ni una medalla de oro en los próximos Juegos será un fracaso deportivo, pero lo que es verdaderamente una vergüenza es haber tenido que abrir los comedores escolares en verano porque habría niños que no tomarían ni una sola comida completa.

Es mucho más difícil que un país destaque en el Índice de Desarrollo Humano que en un medallero, porque lo primero exige mucho esfuerzo, recursos y organización y lo segundo es tan minúsculo que no puede calificarse ni de sectorial. Recuérdese cómo las gimnastas de la Rumanía de Ceaucescu asombraban al mundo mientras su país vivía en un miseria creciente.

Los árbitros benefician a los modestos

Es cargante escuchar a los hinchas y medios de cada de los dos principales equipos de fútbol de este país quejándose continuamente de los ‘arbitrajes canallas’ que sufren sus equipos.

Los dos grandes equipos solamente se enfrentan dos veces durante la liga, por lo que hemos de suponer que esos ‘arbitrajes canallas’ no se dan en los Barcelona-Madrid sino en los enfrentamientos que estos equipos tienen contra los otros que juegan, que no disputan, en la Primera División.

Si los árbitros perjudican al Madrid y al Barcelona beneficiarán, lógicamente, al Sporting, al Rayo Vallecano, al Betis, al Zaragoza, al Osasuna, o al Villareal. En el fútbol español actual los grandes beneficiados de los arbitrajes en este país son los equipos modestos y que los equipos grandes son víctimas de los colegiados.

No me cabe duda de que los aficionados, jugadores, directivos y técnicos de los equipos modestos están esperando con deseo la fecha de jugar contra el Madrid o el Barcelona para tener un arbitraje ventajoso.

Reventando manifestaciones y celebraciones en Barcelona

Habrá determinados medios de comunicación que, con los incidentes de Barcelona, estén encantados de tener fotos para su portada de mañana. Así podrán decir que los sindicalistas o huelguistas son una especie de guerrilleros urbanos que lo que quieren es extender el caos y el desorden por todo el país. Dejémosles satisfechos y la portada hecha.

Lo cierto es que en Barcelona hay un grave problema con determinados grupos que aprovechan cualquier concentración multitudinaria en la calles, ya sean manifestaciones o celebraciones de los títulos del FC Barcelona, para que los informativos abran con los altercados o disturbios en la ‘Ciudad Condal’.

No es la primera vez, ni la segunda, ni la vigésima. Es una situación habitual que ni los responsables policiales del Estado ni los de la Comunidad Autónoma han sido capaces de atajar y eliminar. Es cierto que la Policía tiene que atender muchos problemas pero éste va comprometiendo el derecho de los ciudadanos a manifestarse y a expresarse, porque pone en bandeja a ciertos sectores la instrumentalización de las protestas para desacreditar a los manifestantes.

El hecho de que, en determinados actos, estos destrozadores y reventadores no aparezcan cuando sus acciones tendrían una repercusión muy ampliada hace pensar mal. Da la impresión de que cuando se quiere, se consigue, y que no es que no se pueda, sino que no se quiere. Mientras se quiera o no esos medios seguirán teniendo las portadas que tanto les gusta.

Los verdaderos problemas de los españoles (II)

El gobierno sigue fiel a su promesa de tratar los asuntos que realmente interesan a los españoles.   Después de sacar una reforma laboral que lo único que va a posibilitar es que las empresas se deshagan de los empleados con más antigüedad y sueldo y crear un problema tremendo con parados de cincuenta años, a lo que se ha dedicado el gobierno es a mandar cartas oficiales a instituciones francesas para quejarse de la imagen que un canal privado de televisión da de algunos deportistas españoles.   Alguno de los deportistas afectados, con buenos intereses en Francia, ha dicho que él no se da por aludido pero el ministro Wert sigue a lo suyo, incluso impeliendo al embajador en Francia a recorrer su misma senda de idiotez.

Todo ello refrendado por el Presidente del Gobierno que, de golpe y porrazo, recibe a la selección nacional de tenis y dedica una de sus escasísimas comparecencias públicas a esta solemne tontería que lamentablemente tiene amplia repercusión social.

El gobierno está haciendo lo poco que había prometido: trabajar sobre los verdaderos problemas de los españoles. Y parece que ha acertado en su análisis, porque vista la repercusión, comentarios, entradas en blogs y conversaciones ésta sí ha sido una cuestión de interés de los celtíberos.

Patriotas

“El patriotismo es el último refugio de los canallas” (Samuel Jonhson)

El Sevilla FC ha puesto un nuevo y sórdido paso en la estúpida polémica de un país, que se tiene por serio, con los guionistas de un programa de humor de un canal privado de la televisión francesa.

El equipo hispalense ha saltado al terreno de juego con la camiseta que podéis ver en la fotografía. Este equipo tiene como Presidente a José María del Nido que el pasado diciembre ha sido condenado por cobrar al Ayuntamiento de Marbella por unos servicios jurídicos fraudulentos.

En definitiva, el que ha ordenado poner a once jugadores una camiseta de henchido y de herido orgullo patriótico es una persona que está a la espera de que el TS resuelva su recurso para entrar en prisión por llevarse el dinero de todos los españoles.

Los verdaderos problemas de los españoles

La Vicepresidenta del Gobierno ha dedicado más tiempo a anunciar una reforma legal para que las emisoras de radio puedan retransmitir los partidos sin pagar lo que los clubes piden por derechos en su comparecencia en la Comisión Constitucional del Congreso.

Luego, dedicó unos segundos a anunciar una reforma en el procedimiento de elección del Consejo General del Poder Judicial, cuando ya la oposición no podía contestarle.

Soraya Sáinz ha hecho lo que Mariano Rajoy prometió durante sus muchos años de oposición: dedicarse a los problemas que de verdad preocupan a los españoles. Los diarios futbolísticos y la franja de deportes (o fútbol) de los medios son seguidos por millones de personas más que los que informan sobre la situación económica, la reforma laboral o la fiscal.

A los españoles normalmente les interesa el fútbol de una forma obsesiva y el Gobierno quiere darles satisfacción proporcionándole su dosis semanal, o aún más intensa, de gritos en la radio y pitiditos.

El Gobierno está haciendo lo que prometió: atender los verdaderos problemas de los españoles. La cuestión es que cuando lleguen las elecciones con más parados que cuando entraron, con la papeleta en la mano, el fútbol radiado siga siendo el verdadero problema de los españoles.